Acaba o empieza, junto al Hospital Clínico Veterinario, junto a la Facultad de Veterinaria, donde hice la Selectividad hace 23 años y algunos días.
Después busqué en mi mente el camino más corto hasta casa, por calles menos desiertas de lo que pensaba, sobre todo en el centro. Compartí asfalto con los llamados riders, y pensé que su trabajo era mucho peor que el mío. Que no es demasiado agradable. Ni las tareas, ni el horario, ni el ritmo de trabajo impuesto. Alguien pensaba que, dado que no me quejo constantemente, me gustaba. ¿Que tiene que ver ser indendependiente e intentar ser eficiente con que te guste una tarea?
Ahora ya es Sábado, aunque me acosté técnicamente más allá de las 0:00, por lo que ya era sábado, he dormido como 7 horazas largas y me siento mejor que ayer.
Ayer pensé en escribir una especie de relato autobiográfico muy desdibujado. Sobre mí. Como me siento, en los días feos, los cambios de estado de ánimo, tener que recuperarme varias veces a lo largo de la misma semana o, incluso, del mismo día. Ese relato ya existe, y es éste blog. Pero quizás consiguiera escribir algo así pero con forma de relato. Las emociones. El calor y la humedad en los ojos a lo largo de varias horas, el cansancio, la saturación por los ruidos y conversaciones varias, tan inherentes a la actividad humana.
Pero también maravillarme por cosas sencillas como un camión portacoches, por recorrer un paisaje industrial y desolado que se me antoja atractivo, sin gente, sin apenas gente. La satisfacción de superarme a mí mismo casi cada día, y lograr agotarme lo menos posible y poder dormir y que los fines de semana no sean un bucle de pensamientos infinitos, llenos de negatividad.
Buenos días y buena suerte.
Canta Agnes Obel en los altavoces:
They won't know who we are
So we both can pretend
It's written on the mountains
A line that never ends

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