Después del Oráculo de Nidra llegó La Hermandad del Sable. Que 16 años después (en el caótico y doloroso 2012 renombré como Dimensión desconocida). Viajes en el tiempo y telepatía. Y todo esto me recuerda a 2018, hace justo cuatro años, cuando estaba a punto de estallar se nuevo (aunque al menos con medicación que me permitía dormir algo y lorazepam para los días malos, a decir verdad pasé días desastrosos sin utilizarlo por miedo a la dependencia) y fui capaz de escribir algunas porciones en el tránsito del otoño a la primavera.
De aquel adolescente que escuchaba música en un walkman y escribía con letra ininteligible en recambios cuadriculados quedan muchísimos detalles. Parte de lo que soy tiene que ver con ese año. Que me recuerda mucho a lo vidido ahora, el curso pasado y las prácticas. Porque hace 24 años estaba en primero de carrera, con muchísimos problemas de concentración y ansiedad y dificultades para interactuar. Ahora creo que lo llevo un poco mejor.