La psiquatra me ha recomendado evocar, ante retos o cambios que siempre puedo más de lo que creo y que es más difícil pensarlo que la realidad. Y que he superado muchos momentos así, con ciertos nervios. El año pasado o el anterior o ayer o en mil ocasiones similares.
Hablar de amistad, de orgullo, de los retos superados. Hasta de efectos secundarios a nivel sexual de medicaciones varias. De nuevo sentirme desnudo, sin máscaras ni armaduras.
Validar. Una guía. Una flecha en la pantalla del GPS. Lo opuesto a mi idea de lo que era un psiquiatra
Un impulso. El tirón de una goma que me manda a las estrellas. Un impulso que se suma a mi propio impulso.
Y mi forma de ver la vida y de vivirla es perfectamente válida.
Y estoy cansado pero no agotado y espero dormir todavía más y estoy ilusonado y orgulloso de mí mismo.
Camino del coche tras la consulta me he imaginado rodando bajo la lluvia en algún circuito perdido con una Ducati 851 tricolore.