Escuché y sentí el golpe. Se me escapó el pié del embrague y se caló el coche. Lo aparqué en el arcén. Antes, y, rodeado de coches, ya habíamos bajado y mirado si estaba todo bien. Intercambiamos datos. A mí me dolía el cuello un poco, y estaba nervioso, pero menos de lo que era coherente. Vi que no tenía nada roto, ni una luz de placa de matrícula, ni el paragolpes. Conduje el resto del camino, con ansiedad. Me dolió la cabeza y hay ruido en clase. Las clases fueron interesantes, se pasaron rápido. Me resulta complicado interactuar con personas, sobre todo si no lo tengo previsto.
Al final conté una pequeña parte de la película. Sólo unos pocos saben, que me negaron la adaptación. De todas maneras, ya no tenía fuerzas para seguir. Creo que no. Es demasiado agotador hacer cosas distintas cada día, con perdonas distintas. ¿Será este mi camino?
Voy a intentar dormir otro poco. Me duele menos el cuello, o ya no me duele nada.
Pero son muchos pequeños inconvenientes.
Volví a hablar con G., después de años sin apenas hablar. En cierto modo, nos hemos convertido en una extraños. No nos vemos desde 2014. Ella tiene la vida que cualquier humana podría soñar.
Yo, en realidad, no tengo nada. Pero desde el punto de vista de alguien como yo, lo tengo todo.
M. Creo que es la relación más duradera de amistad. Dos años menos que G. Pero ... Ha estado aquí. Recuerdo comentarle el primer empeoramiento de este ciclo. Con G. Fue distinto.
Si lo pienso, entre 2018 y 2020, salvo con A., apenas interactuaba con nadie. No puedo compartir casi con nadie el dejar la mirtazapina. En 2015, con la paroxetina, si, con E. En 2020 y 2021, con mi hermana de vida.
Me siento incómodo rodeado de gente y de su ruido, pero soy un ser social, necesito socializar, a sorbitos.
La gente olvidó los blogs, yo sigo escribiendo uno.
La gente se olvidó de mí. Yo sigo añorando interactuar con ella.
Pero los comentarios fuera de lugar de 2022.
Madrugadas malas pero días buenos.
Ah.
La ideación.
Supongo que, es muy difícil, que alguien neurotípico me entienda.
Ah, y por supuesto, casi dos semanas después, no me habla.
Yo tenía razón, preferiría no haberla tenido. Pero son muchos desplantes.
Desde 2022, han sido ataques. El espejismo del verano de 2023, incluso del otoño, del invierno. De la primavera.
Luego volvió lo mismo pero peor.
Al final he visto más veces a mi hermana de vida que a parte de mi familia de sangre, y con ella me siento a gusto
Los vínculos de amistad. Los que creí, y no fueron. La decepción enorme (dos grandes, o tres, una más pequeña, coherente, pero decepción).
La gente te deja de hablar sin decirte por qué.
Pero la amistad de A, es preciosa. Y he desvirtualizado a dos personas en el verano.
Ha sido un año agotador. De recurrir y pedir, para nada. De tener que escoger, de nuevo, el mal menor. El mar menor. 2025 no puede ir peor. Esque entre 2020 y 2022, había dejado la medicación y tenía casi un título nuevo. Ahora tengo otro, pero incluso con psicoterapia cada dos semanas, no pude dejar la medicación. Porque hace dos cursos, el ambiente era horrible y nadie pudo pedir silencio y respeto. Lo que pidieron y piden, cada día. Son nerviosos, pero más nobles.