sábado, 29 de noviembre de 2014

Cariño e ilusión

De nuevo bajo la lluvia. Ahora cada vez que vea y sienta llover, me acordaré de Ayer, y quizás me estremezca un instante o quizás sonría al ver el comienzo del camino recorrido.

Sensaciones distintas a las de ayer. Calma y cariño infinito. Quiero a los que me dieron la vida y a mis hermanas y algo sencillo, una comida en familia, se convierte en un momento especial. Muy dulce. Me siento afortunado y agradecido.

Me desperté cuando era muy de noche y aproveché el desvelo para drenar sentimientos a través de palabras. Necesito ordenar mis pensamientos y escribir me ayuda.

Continuó de forma inesperada. Una oferta ... ¿Otra bici más? Pues si. Nunca había tenido una máquina urbana-híbrida, pero con un toque de vanguardia, de minimalismo, y a la vez clásica. El flechazo fue inmediato y las primeras pedaladas sobre ella, inolvidables.


Cariño, ilusión y lluvia. Cuando estoy calmado, cuando vivir no duele, puedo disfrutar de los momentos mágicos que tiene cada día.

Me siento bien y, creo que soy feliz. Al menos ahora.

(En la imagen, la primera vez que probé la bici, de noche, bajo la lluvia).

Desnudo bajo la lluvia

"Perdona, pero llevas la bragueta bajada"

Ese tiempo difícil de olvidar, imposible de olvidar (aproximádamente hora y 1/4 en total) empezó con otro de mis legendarios despistes. Afortunadamente alguien me lo advirtió amablemente después de pasar por recepción, antes de ir a la sala de espera y entrar en la consulta. Aunque, sinceramente, llegados a ese punto, me hubiera dado un poco igual.

Voy tarde. No voy tarde, pero me gustaría haber salido de casa más pronto. Estoy nervioso, o ansioso, mejor dicho. Llueve. Paragüas. Me he dejado la braga en la mesa del salón y hace frío. En los cascos suena música instrumental. Para hacer más agradable el trago, tengo cosas previstas para hacer después, pero que no son obligatorias. Si me encuentro mal simplemente puedo volver a casa y meterme en mi burbuja.

No fue necesario.

Me tuve que parar a los pocos pasos de salir del portal porque notaba algo en el pie dererecho. Una espina cerca del talón. En plena acera, me descalcé y, haciendo equilibrios, logré extraerla y continuar lo más rápido posible. Iba contra el crono, con mis pasos largos, rápidos y nerviosos tan característicos. Llegué pronto. Las indicaciones del resguardo de la cita son incorrectas y eso me irrita. Pero al final todo se solucionó bajando una planta y preguntando. Entonces crucé lo que se me antojaba el umbral a otra dimensión. Crucé una puerta junto a la cual o bajo a la cual (ya no lo recuerdo) podía leerse Centro de Salud Mental. Igual no me dejan salir de aquí (improbable, imposible) pero tengo que entrar.

Es amable. Me da confianza. Pregunta mucho. Mucho. Y yo hablo mucho. Mucho. Llevo mi chuleta, escrita dos días antes en una UT 465, en una libreta. Como me siento. Es una guía para evitar perderme u olvidar algo importante. Notas en el ordenador, él. Notas en un cuaderno de 1/2 folio, ella.

Salgo. Uff. Pensaba que igual me iba a descomponer (alterarme muchísimo hasta el punto de llorar o perder los nervios) en la colsulta, pero no es así. Estoy un poco alterado, nervioso, tengo ganas de llorar, pero solo un poco. Estoy bien. Fuera sigue lloviendo. De nuevo, paraguas y música. Es una sensación extraña. Por un lado, nervios, bastantes. Por otro, orgullo, satisfacción. Me siento bien por lo que acabo de hacer. Las cosas importantes no suelen ser sencillas, ha resultado más fácil de lo que pensaba, pero no ha sido fácil.

Entonces no lo pensé. Luego si lo racionalicé así. Me sentía desnudo bajo la lluvia. Acababa de desnudar mi mente, contar lo que siento, como siento, lo que me preocupa, lo que está mal dentro de mi. Fue como vomitar algún tipo de residuo amargo, negro y viscoso, acumulado en mi interior y encontrarse, desnudo bajo la lluvia, todavía con el sabor de ese residuo en los labios, y quizás con su mal olor. Me tuve que limpiar. Me tuve que recomponer. Pero sólo un poco. Soy pudoroso. Igual que mostrarle mis partes pudendas a la simpática, guapa y super profesional uróloga que me había operado meses antes me dio un poco de vergüenza, aquí también me sentí un poco incómodo.

Para autoequilibrarme hice algo que me encanta. Pasear por la ciudad que me vio nacer. Llovía, así que la mayor parte del trayecto fue en autobús/tren. Llevaba la cámara de fotos en el bolsillo exterior del bolso, el mismo bolso que contenía la cita para el psicólogo y la hoja con la medicación que tomo cada día y que me permite seguir adelante con más facilidad. Pasear. Hacer fotos. Música en los cascos. Y me sentí mejor. Y pude volver a casa, y seguir con el día.

Se que sólo es otro pequeño paso, pero me siento muy orgulloso de haberlo dado. Mucho.

Gotas de lluvia en el depósito de una Ducati Monster. No son lágrimas. Es un líquido fresco y agradable que limpia. Como la caricia de una de esas toallitas húmedas.

"Tranquilo, solo está frío".

El tacto de un líquido frío y unas manos enguantadas limpiando una zona ciertamente íntima de mi ser. Unos minutos de desasosiego que sirvieron para luego sentirme mucho mejor.

Al final de la consulta recordé a Bunbury: el tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor. Aunque me cueste, hago lo mejor para mi.

Buenos días y buena suerte.

COME ON, PUSH!

jueves, 27 de noviembre de 2014

DH (Downhill)* parte 1

La noche anterior decidió pintarse las uñas de un rojo intenso, casi granate. ¿Cuantos años habían pasado desde la última vez que se pintó las uñas? Se le antojaba que siglos. En ese sentido no era particularmente femenina. Eligió ese color porque le recordaba al anodizado de los nuevos pedales automáticos de su bicicleta.


La cala de la zapatilla izquerda enganchó en el pedal con un clack seco y metálico. ¿Cómo un simple sonido podía atraer tal torrente de recuerdos?. Intentó tranquilizarse. Respiró hondo, cerró un instante los ojos e intentó visualizar el circuito. El comienzo no le gusta. Es demasiado lento, revirado, con muchísima pendiente y piedra suelta. Por el contrario a partir de la mitad, el trazado se vuelve más rápido. Esa parte se adapta más a su estilo de conducción. Abrió los ojos y suspiró. Sus manos, cubiertas por guantes largos, acarician las manetas de los frenos. El tacto suave pero a la vez firme de los frenos de disco le da confianza. Todo está revisado: horquilla, amortiguador, frenos, cambio. Nada va a fallar. Además ...

Estar en la linea de salida es, en sí mismo una victoria.

(Continuará)

*Literalmente significa descenso. Son carreras de bici de montaña contra el reloj y cuesta abajo. Se compite solo, contra el crono, contra el terreno y, sobre todo, contra uno mismo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

35

Un nuevo año. Nuevos retos, sobre todo personales. Cosas por hacer. Energía para, al menos, intentar mejorar como persona. Creo que estoy en el buen camino. Será largo, pero el destino merece la pena.

Gracias a todos los que, de una u otra forma, me quieren y me ayudan a seguir adelante.


Y el día empieza con desvelos y con "mi compañera de dos ruedas". Echando de menos a ... mi niña bonita. Y más alegre que triste, aunque algo desanimado.


A punto de empezar un nuevo tramo. No he dormido (pese a la ayuda química) todo lo que debería, aunque eso tiene fácil solución: acostarme en cuanto acabe de retocar la entrada. A punto de empezar un nuevo año. Intentaré ser un poco menos intransigente y, sobre todo, tal y como me aconsejaron ayer, más "impermeable". Que las cosas "no importantes" me afecten menos.

Buenos días a todos. Casco, arneses, guantes y a correr. Pero sin correr, que el suelo está mojado y cubierto de hojas caidas (muy deslizante).

 

martes, 25 de noviembre de 2014

Autorrecuperación

Increible.

Sigo un pelín triste. Pero me encuentro mucho más sereno. Supongo que por lo que corre por mis venas.

Mañana será mañana. Lo importante es que me encuentro mejor, que tengo trabajo (fundamental, todos tenemos facturas que pagar) y que me resulta interesante.

Y mientras a seguir pensando en cosas bonitas, como pedales automáticos y relatos.

mallet 3

elite-level platform pedal for downhill riding.
aluminum/composite body, cast steel wings, and inner needle bearing for silky smooth rotation. 

6 adjustable pins per side for traction.

4-sided entry / mud shedding / customizable release

spindle material forged scm 435 chromoly steel
body material two piece aluminum + composite
wing material cast stainless steel
spring material 300 series stainless steel
release angle 15° - 20°
max rider weight no restriction
q-factor 52mm
inner bearing type needle
outer bearing type cartridge
cleat premium brass cleats with shims included
weight 443g per pair
warranty 5 years


Gracias a los que me apoyáis desde el otro lado de la pantalla. Os quiero!!!

Hoy estuve a punto de llorar de tristeza, de confusión pura. Pensaba "todo lo hago mal". Pero supe tranquilizarme. Me costó horas. Ahora me he emocionado y casi lloro de alegría!

Sabor amargo, del seco fruto del desencanto*

*Manolo García / Carbón y ramas secas

No debería escribir. Me siento no-bien, que es un estado intermedio entre el "bien" y el "mal". Antes, en una situación parecida, me habría sentido francamente mal y habría pasado varios días triste y sin apenas poder dormir.

Matices. Intenciones. El camino del infierno está lleno de buenas intenciones.

No puedo pretender caer bien a todo el mundo (y viceversa) pero lo que estoy consiguiendo es lo contrario. Sacar de quicio y enfrentarme con al menos 6 personas. Que desastre.

No endiendo nada, nada. Siento que ambos, ellos y yo, solo vemos lo malo, lo peor, de la parte contraria.

Como diría una conocida/amiga "solo es trabajo".

Pero me afecta. Mucho. De hecho mi visita al médico, la primera, empezó por un roce. Uno de tantos.

Soy un desastre, y las cosas que ahora mismo pienso (que no voy a hacer) no las puedo escribir ni siquiera aquí.

Cosas que me gustan y me calman

Estoy, como cada mañana, delante del ordenador, trabajando.

Como las mismas cosas de siempre me han enfadado un poco (solo un poco, voy por el buen camino) me he puesto a pensar y a ver cosas agradables.

Como por ejemplo unos pedales automáticos muy chulos (Crank Brothers Mallet 1)


Tienen una plataforma de composite (plástico, vaya) para esos momentos complicados en los que no quieres enganchar la cala, porque necesitas sacar el pie lo más rápido posible en caso que sea necesario. Además, juraría que en caso de necesidad y para trayectos cortos, se pueden usar con unas zapatillas de calle.

I should have written this post in English. But I'm working. I should be working.

But I could copy & paste datasheet from internet ...

mallet 1

entry-level platform pedal for all mountain riding.
composite body and cast steel wings.
4-sided entry / mud shedding / customizable release

spindle material forged scm 435 chromoly steel
body material two piece composite
wing material stamped steel
spring material 300 series stainless steel
release angle 15° - 20°
max rider weight no restriction
q-factor 52mm
inner bearing type bushing
outer bearing type cartridge
cleat premium brass cleats with shims included
weight 408g per pair
warranty 2 years

Los imagino roscados en las bielas de mi habitual 29", pero también en las de la Nework 700.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Caprichos (12)

Al llegar a casa lo supo. Alguien estaba dentro. Era algo que, a los que no eran como ella, a los humanos corrientes, le era muy complicado de explicar. Podía sentirlo. Podía sentirla, concretamente. Era una mujer. Un poco más joven que ella. Ante la puerta de acceso al loft, casi de forma inconsciente, utilizo sus sentidos para explorarla. Era algo ... Mágico. A veces se sentía como una ladrona de sueños, de emociones, de recuerdos. Accediendo sin permiso a los rincones más íntimos de la mente de las personas. Siempre que le era posible, pedía permiso. Intentaba explicarle a quién tenía delante su percepción. Y le rogaba que, si en algún momento se sentía muy incómodo, muy avergonzado, que simplemente pensara o le dijera que parara. Pero la mayor parte de las veces no tenía elección.

Silvana suspiró en silencio e intentó concentrarse, de nuevo, en sentir. La emoción característica que percibía de aquella mujer desconocida era el amor y la dedicación por los animales. Accedió a un recuerdo lejano y, fugazmente, la vio siendo muy pequeña rodeada de perros. Los perros confían en ella, le dan su cariño, intercambian lametones, caricias, mimos. Con el tiempo se convirtió en una doctora de animales. Una veterinaria.

Abrió la puerta. Ella estaba sentada en la parte de la estancia que hacía las veces de salón, sentada en un sillón. Y no estaba sola. El precioso cachorro de pastor alemán estaba en su regazo. El instante en el que ambos se vieron y percibieron, fue mágico. De una forma que no podía explicar, aunque solo habían estado juntos una vez, sintió que entre los dos había germinado un vínculo fuerte. Se le antojó resistente, capaz de soportar varias toneladas, como el cable de acero de una grúa industrial. El cachorro corrió a su encuentro. Silvana sonrió y dejo que las emociones que aquel perro le transmitía la embargaran completamente. Se sentó en el suelo de tarima sintética y recibió al perro en sus brazos. Caricias, lametones. Precioso. El cachorro estaba tan a gusto con ella. Sintió que aquel perro podía darle, en parte, el cariño que tanto necesitaba.

Se había olvidado de la veterinaria. Levantó la vista, sin dejar de acariciar al cachorro.

-Es precioso. Habéis conectado desde el primer minuto.-

-Si. Completamente.-

-Tenía ganas de conocerte, Silvana. Me llamo Paula. Me habían hablado mucho de ti, y se quedaban cortos.-

-Me halagas, pero no soy tan especial como crees. Y si me conocieras mejor, me tendrías miedo.-

El rostro de Paula se entristeció. A partir de entonces la conversación tuvo lugar en un plano mucho mas profesional. Le explicó que Virginia, como premio por haber seguido las precisas instrucciones en relación con Mario, había decidido que se encargara de cuidar al cachorro. Paula le explicó que le había traído todo lo necesario para que cuidara del perro, desde pienso, pasando por juguetes y hasta un transportín. Después se despidió y los dejó a solas. Lo agradeció. El amor que sentía por el animal colmaba su ser. Ya no estaba sola. El recuerdo del placer físico y lejano cruzó su mente un instante. Él era un perro. Y ella llevaba demasiado tiempo sin que ningún hombre le proporcionara cariño y placer. Suspiró.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Never open when hot

Siete semanas.



Mañana habrán pasado casi dos meses desde "uno de los días más importantes de mi vida".

Una parte de mi no quiere escribir este post. Piensa: deja de darle vueltas a las cosas, y, concentrate en vivir y disfrutar. Vuelve a la cama y duerme. O desayuna. O ponte a limpiar y plancha. O monta la excavadora que lleva una semana a piezas en la mesa. Pero ¡por favor! Deja de pensar. Si, cada día empieza con un ritual. Una vez he comido algo, la pastilla. Se que me hace bien. Se que tendré que tomarla algún tiempo más, y seguir luchando y mejorando. Pero tengo esa voluntad. Se que tiene efectos secundarios. Se que igual me resulta complicado dejar de tomarla y que, siguiendo las sabias indicaciones de mi médico, lo habré de hacer poco a poco.

Ésta semana también es importante. Pero me concentro en lo esencial. Me siento mejor. Sigo teniendo altibajos. Sigo alterandome (nervios, tristeza, enfado, alegría) con facilidad, pero creo que con menor intensidad y durante menos tiempo. Voy siendo dueño poco a poco de mis emociones. Es como domar un caballo, un precioso ejemplar negro, salvaje. Se que, aun cuando me recupere, tendré días bueno y días menos buenos. La alegría no puede existir sin tristeza. Pero voy mejor. Aunque despacio.

Calma artificial. Fuera está lloviendo. He tenido que levantarme del ordenador y recoger la ropa tendida en el balcón. Llueve muy despacio. Agua que limpia. Sin furia. Me pregunto cuantas personas, por ejemplo en ésta ciudad, estarán tomando una medicación parecida a la mía. Supongo que más de la que parece. Da igual. Se que no tengo motivos para sentirme así y que precisamente por eso me siento peor. Siento que no tengo derecho a sentirme así. Uff. Es complicado.



Never open when hot. Nunca abrir con el motor caliente. Es el tapón del radiador de un Lancer Evolution. Si. Hay que tener cuidado. A veces pienso que mi mente estaba trabajando de forma incorrecta, a demasiada presión y que, de no existir una válvula de seguridad que aliviara esa presión, se habría roto. Yo me habría roto. Ahora estoy un poco averiado, pero solo un poco. Hay profesionales que se ocupan y ocuparán de repararme y yo mismo me esfuerzo por, en la medida de lo posible, autorrepararme.

Una personita me dijo que si tu no te animas, si tu no luchas por ti, nadie lo va a hacer. Que sólo contaba cómo se sentía a muy pocas personas porque no le entendían. Yo soy muy empático y, pense a mi mal genio, mi carárter casi volcánico y a veces un poco intransiguente, le deseo lo mejor a la gente que me importa, y hasta a personas que apenas conozco. No soy un mago. Soy un simple humano, con sus virtudes y sus defectos.

Nunca he ido a un psicóloco. En parte este post lo escribo pensando en las citas importantes de ésta semana y esa es una de ellas. Cambio de dígito. Medicación. Psicóloco. Uf. Semana importante. Pero estoy mejor. Me noto con fuerzas. Frágil, pero con fuerzas.

Gracias a todos, buenos días.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Un día de sol

Temperatura cálida para ser Noviembre, una cámara de fotos y coches preciosos por todos lados. Coches de carreras, de sonido ensordecedor y a la vez, embriagador.


He disfrutado como un niño. Y estoy cansado, pero muy tranquilo y feliz.

Y me acordaba de personas a las que quiero, a las que tengo cariño. No estoy solo. Os echo de menos.

A veces estoy lleno de rabia, de tristeza, de nervios, de euforia. Todo a la vez. Pero también, de cariño, de empatía. De amor. Hoy mi saco de los abrazos vuelve a estar lleno (aunque con ayuda). Quien lo necesite, puede servirse los que quiera.


How does it fell in my arms?

In My Arms (feat. Aleks Syntek) by Kylie Minogue on Grooveshark


How do you describe a feeling?
I've only ever dreamt of this

How does it feel in my arms?
How does it feel in my arms?
Do you want it?
Do you need it?
Can you feel it?
Tell me
How does it feel in my arms?

Kylie Minogue - In My Arms

Me quedaría toda la vida en tus brazos.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Caprichos (11)

¿Cuanto puede durar el recuerdo de un instante?

Mientras pedalea de vuelta a casa, ese momento se repite una y otra vez en la mente de Mario. Estaba esperando al cercanías, como cada mañana, cuando aquella chica se le acercó y le hizo una pregunta sencilla. Si estaba en el andén correcto para ir a su destino. Le confirmó que si (casualmente era la misma estación a la que él se dirigía). Y no pudo evitar detallarle las paradas intermedias, la frecuencia de los trenes y la duración aproximada del viaje.

Se le da mal calcular las edades, pero aproximadamente es más o menos de su misma edad. Quizás un poco mayor, quizás no. Delgada. Más o menos de su misma estatura, como 170 cm. Pelirroja. Lleva el pelo corto, casi como un chico. Pero lo que más le llamó la atención fueron sus ojos verdeazulados. Hipnóticos. No se le ocurre otra forma de describirlos. Y su sonrisa encandila.

Pero ...

Su instinto le advierte algo. Hay algo en su expresión que le intriga. No sabe el qué.

Le da igual. Un recuerdo. Un instante. Una sonrisa y una mirada serena, que transmite calma, pero a la vez vértigo.

El recuerdo de un instante ¿cuanto puede durar?

175

El despertador sonará en 15 minutos. Escribo desde mi refugio en la Tierra. Mi piso. Mi cama. Hoy pensé y dije, bueno, ayer, que el desorden de mi casa refleja el pequeño caos y los sentimientos desbordados y opuestos de mi mente.

Yo lo llamo caos amable. Porque es mi caos. Quiero decir, mi casa llena de cosas (revistas, libros, chacharros electrónicos, papeles, ropa, bicis, juguetes) no demasiado ordenados. En mi caos me siento a gusto. Pero hay veces en las que no me siento a gusto conmigo mismo. En que vivir duele.

Intento que cada entrada no sea darle vueltas a lo que me pasa y a si mejoro o no. Pero es que soy de darle vueltas a todo. Me siento mejor y mejor estaré. Quizás llegue un día en que tenga mi casa milimétricamente ordenada, un reflejo de la armonía de mi mente.

Sinceramente, prefiero ser más equilibrado, pero con un punto de anarquía. De creatividad. Un poco excéntrico. Como un árbol de levas.

Leo una vieja revista de motos de ... 1998. El año en que todo cambió. No sirve de nada pensar que hubiera pasado si ese año, en que por primera vez sentí una tristeza infinita sin motivo aparente, hubiera pedido ayuda profesional. El pasado no se puede cambiar. El presente y el futuro si.

Me imagino rodando hacia mi nueva vida interior al manillar de una YZ 250 con kit Rinaldi. Con el dorsal 175.

Yo puedo. Soy grande. Imperfecto. Pero me acepto e intento mejorar.

Y, en parte, soy feliz. Te quiero!

jueves, 20 de noviembre de 2014

Caprichos (10)

El primer contacto fue sencillo. Inocuo. Inocente.

Se limitó a preguntarle, en el andén de la estación de tren, si era el correcto para llegar a su destino. Como si se tratara de una actriz, interpretó el papel de una chica tímida y un poco perdida. No olvidó sonreirle y mirarle a los ojos. Como esperaba, el le respondió de forma precisa. Como un ordenador. Como un reloj suizo. Sin siquiera utilizar el más preciso de sus sentidos notó que se había puesto nervioso, pero que a la vez, esa conversación trivial y fugaz, le había resultado agradable.

Fue algo recíproco. Aunque eso no dejara de ser un trabajo o, mejor dicho, una misión, no dejaba de tener un punto agradable. Aquel chico le resultaba simpático.

Ten cuidado. Ésto no es un juego.

¿Por qué no? Ya no era una niña. Estaba más cerca de la treintena que de la veintena. Pero le seguía buscando jugar. Por un momento se imaginó como una gata al acecho de un ratón. Una gata de sentidos precisos que juega con su presa, antes de lanzarse sobre ella.

Sólo unas cuantas semanas. Aunque ... quizás sea agradable.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Titular

A veces los sueños se hacen realidad.

Close your eyes, make a wish.

Enfado

Me sigo alterando / enfandando con muchísima facilidad. Igual que noto en mi estado de ánimo un simple cambio de tiempo (los días de lluvia estoy más triste, y mis sentimientos en parte, aunque suavizados, siguen siendo abruptos e intensos) cualquier pequeña contrariedad hace que me irrite y me enfade. Sobre todo en el trabajo. Y hasta ahí puedo leer. No sea que, quién no debe, me lea.

Soy, en una palabra, volatil. Intento hacer las cosas lo mejor que puedo y se y hay ciertas actitudes que no entiendo. Pero buen. Como me repito mil veces, casi como un mantra ....

Yo a lo mío y chimpún. No tiene sentido preocuparse o enfadarse por cosas que no dependen de mi.

Además, solo es trabajo.

Pero yo me lo tomo todo como algo personal. Soy demasiado impulsivo.

Ha cambiado algo. Ahora siento que tanto, la tristeza, como el enfado, son menos intensos, que logro un cierto autocontrol sobre ellos y que duran menos tiempo.

Marta, no puedo escribir más claro, pero tu, que bien me conoces y que tienes una gran intuición, espero que me comprendas.

Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions.

Que el miedo a caer no te impida volar*

Pegado al suelo. El mismo que me mantiene en pie. Pero que a la vez es áspero, abrasivo. Puede destrozar mi piel y mis huesos si caigo con la fuerza suficiente. Caer, levantarse. El miedo a caer y no tener fuerzas para levantarse. El miedo a que un día, ya no tenga ganas ni fuerzas de seguir avanzando y me siente en el suelo, agotado, vencido y con los ojos llenos de lágrimas. El miedo a que un día sienta que el camino no merece la pena.

(Pero eso no va a ocurrir)

A veces siento que avanzo por un camino cubierto de barro. De ese que se pega a las suelas de las zapatillas y hace muy cansado andar. No me gusta el barro. Pero es parte de la vida.

(Pero el barro no dura eternamente)

Pero volveré a volar. Volverá la felicidad, la confianza, la alegría.

(Y en parte, ya ha vuelto. La siento de nuevo conmigo. Y ya duermo mucho mejor)

Volveré a volar ingrávido en brazos del viento. No tengo alas, pero me sobra imaginación.

(Y aunque no se especialmente hábil sobre la bici, es la sensación más parecida que conozco a volar ... a ras de suelo)

Que el miedo a caer no te impida volar.


*El título de la entrada lo tomo prestado de un tweet de @gemmademarzo


Pd: Ahora necesito escribir. Me sale hasta en mayúsculas: NECESITO escribir. Aunque solo sea para intentar tener más confianza en mi mismo y darme ánimos en los momentos menos buenos, que son menos y menos serán. Por eso, me imprimí el post antes de ayer y ocupa un pequeño lugar en mi puesto.

martes, 18 de noviembre de 2014

Entre amargo y dulce. Entre dulce y amargo

Mermelada en un trozo de pan tostado. Dulce, pero con un punto de amargo. Como el día. Con un punto de amargura, pero dulce. Con un punto de enfado y de tristeza, pero satisfactorio.

Sigo en una mezcla de calma y nervios. Mejor. Pero despacio. A este estado intermedio le llamaré mermelada dulce con regusto amargo. Como el mar de arroz con leche ligeramente amargo de los primeros días tomando la medicación.

Días de mermelada dulce con regusto amargo.

Buenas noches y dulces sueños.

Caprichos (9)

Silvana suspira. De vuelta a casa. Bueno. Al lugar que le han asignado para que viva. Podría llamarle casa. El tren recorre veloz los raíles. Recostada en un asiento junto a la ventanilla, su mirada se pasea por el cielo poblado de nubes blancas. Vuelve a suspirar. Está nerviosa y no debería estarlo. Debería estar por encima de todo eso. Al fin y al cabo, sólo es una especie de trabajo.

Para que su tapadera sea perfecta, de algún modo que no comprende ni quiere saber, le han conseguido un trabajo en el mismo parque empresarial que su objetivo. Recepcionista. No está mal. Tiene por costumbre no juzgar ninguna clase de trabajo hasta que lo ha realizado y es algo más pesado de lo que creía, pero no nada que no pueda hacer. Incluso sin hacer uso del más preciso de sus sentidos.

Las instrucciones son precisas. La primera semana debe, simplemente, hacerse al nuevo trabajo. La segunda semana debe entrar en contacto, tímidamente, con su objetivo. Y, a partir de ahí, dejar que ese contacto de sus frutos. No hay excesiva prisa. En parte lo prefiere. En parte, no. Está cansada mentalmente de todo eso. Pero ha de aparentar que no le importa y que está conforme. Es un mundo de apariencias, así que una más.

Vuelve a casa. Nadie le espera. Una vez más.

-No voy a llorar-

No. Además, el día ha sido bastante agradable. Si olvida que ella no ha elegido ese trabajo, ni las otras tareas que deberá realizar. Igual esa es la clave: olvidar que está viviendo una vida impuesta y dejarse llevar.

Además, es agradable tener un lugar al que llamar casa.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Positivo (+)


Apenas la conozco pero le tengo cariño. Y le deseo lo mejor. Tenemos un caracter parecido. A veces pienso que soy una especie de ángel, sin alas (pero con tranca, es un hecho objetivo) y que estoy en éste mundo, a parte de para vivir, para aprender, para amar, para trabajar, para ayudar en la medida de lo posible a los demás. Bueno, a los que se dejan y a los que me apetece, que soy caprichoso y tengo muuucho genio. Pero eso es otra historia.

Ahora me siento más sociable, dentro de que soy muy tímido. No se por qué concretamente, bueno, si, lo imagino, pero no quiero pensar en ello. Quiero ser positivo y aprovechar las ventajas de como me siento, sin centrarme en por qué me siento así y si mañana estaré mejor o peor. No. Sentir me basta. Sentir sensaciones agradables, aunque no todas lo sean. Las sensaciones desagradables ayudan a valorar más las sensaciones agradables

Es mayor que yo. Me transmite ternura, me dieron ganas de abrazarla y se lo dije. Pero me contuve, apenas nos conocemos y los abrazos son fácimemente malinterpretables, como lo son mis palabras, algunas de mis palabras. Lo ha pasado mal. Eso no se puede cambiar, pero si que, en cierta medida, con mis palabras y consejos (consejos vendo, para mi no tengo) puedo hacerle sentir un poquito mejor y eso me basta.

Soy positivo. Me siento mejor. Estaré mejor. Me voy a curar. Sólo debo pensar en eso, sin darle tantas vueltas a la cabeza, ni pensar que puedo empeorar. Si tropiezo, me levantaré. Y llegará un día en que no tenga que levantarme porque no me caeré. Y lo habré conseguido.

Yo puedo. Soy grande. Soy sensible, para no pasar por encima de nadie.

COME ON, PUSH!

Caprichos (8)

Silvana despierta de un sueño pesado, artificial, irreal. Un sueño tan profundo que, durante los primeros minutos tras el despertar, se siente confusa. Sus sentidos no están completamente operativos, tan solo a un 20% quizás. Eso le desconcierta. Se siente vulnerable, como una tortuga sin su caparazon. Intenta serenarse y observar el lugar en el que se encuentra, con los sentidos que si están disponibles en ese momento.

Está tendida en una cama. Que a su vez ocupa el interior de uno de esos pisos modernos que solo tienen una única estancia, diáfana. Un loft. Salvo el baño, que afortunadamente está separado. Le cuesta un instante encontrarlo y corre a su interior. En ese espacio más pequeño se siente a gusto. Lo primero que hace es orinar. Después, se despoja del pijama y de la ropa interior y se ducha. El agua acaba por despejar sus sentidos. Todos. Y vuelve la confianza. Bajo el chorro de agua caliente, aprieta los dientes y cierra los puños. Abre la boca, vuelve a cerrarla. Arde en deseos de gritar lo que siente, pero quizás estén escuchando. Así que lo piensa. No pueden saber lo que piensa. Sólo los que son como ella. Y no siente a nadie así cerca.

Está bien. Haré lo que quieren. Dejaré que se confíen. Y después me iré. Me iré lo más lejos que pueda. Me iré a la primera oportunidad. Esperaré al momento adecuado. Y no me encontrarán de nuevo.

Las lágrimas se mezclan con el agua caliente. El agua es cálida y dulce. Las lágrimas, calientes y saladas. Unidas llegan a sus labios. Intenta dejar de llorar. Imagina que su cuerpo es de metal. Un metal muy resistente, una aleación especialmente dura. Como la que se utiliza para hacer herramientas. El metal no siente. El metal no llora. El metal la protege. No van a volver a sedarla. No.

Pd: Es solo un relato. No es cómo me siento. Sino lo opuesto. Pero me gusta jugar a transmitir emociones intensas. Ira, desesperación en este caso. Ahora siento calma. Estoy mejor. Despacio, pero mejor.

Caprichos (7)

La puerta se abre completamente, levanta la vista. Es la misma enfermera. Sonríe. Le devuelve la sonrisa.

-Creo que os habéis caído bien-

Se lleva la bandeja con los platos vacíos y vuelve a dejarles a solas. Lo agradece. Acaricia al cachorro, lo abraza. De forma inconsciente utiliza su don para explorar al cachorro. Es muy diferente a explorar el interior de la mente de un humano. Pero siente su cariño y su alegría y eso le basta. Han conectado de alguna manera. Y presiente que él sabe que ella es especial. Él también lo es. En su rostro se dibuja una expresión de sorpresa, abre la boca y suspira. Todo encaja. Coge en brazos al cachorro y vuelve a la cama. En el lugar que ocupaba la bandeja, hay una carpeta color arena que no recuerda haber visto antes. Sin dejar de acariciar al cachorro, la abre. Papeles. Textos. Fotos. Fotos que parecen hechas desde lejos, con teleobejetivo. Un chico. Bueno, ya un hombre. Ventitantos años. Corriente. Ni feo ni guapo. Más guapo que feo quizás. Adivina timidez en sus gestos. Y una vida ordenada: los lugares en los que tienen lugar las fotos se repiten. Una calle. La puerta de un supermercado. Una estación de tren.

La voz de Virginia no le sobresalta, porque le ha presentido llegar.

-Como supongo imaginarás, ese va a ser tu objetivo.-

-No se a qué te refieres. ¿Objetivo? No soy un soldado.-

-No, por supuesto que no. Eres mucho más valiosa que un soldado. Si quiseras, podrías derrotar a toda una unidad con tus manos desnudas.-

-Pero no quiero ¿me escuchas? ¡No quiero! Prefiero dejarme morir antes de hacerlo-

sábado, 15 de noviembre de 2014

Una pequeña parte del mundo

Mando cariño a una personita. Cariño del que cura y calma el dolor. Pienso en ti y si fuera posible te cedería parte de mi fuerza.

Volví a un lugar que no me gusta pisar, ni siquiera como acompañante. Por suerte estaba tranquilo, mucho. Porque es un lugar que me pone muy nervioso. Y el sufrimiento ajeno me afecta. Algún día en esa cama estará papa o mama. O yo mismo. Envejecer es inevitable.

Sigo siendo sensible, pero al menos esta vez no me mareé. Es un progreso.

Te quiero mi niña bonita.

Estoy tranquilo y he dormido genial.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Columpiarse

Lo ideal es que nada de esto me afectara. Me afecta menos de lo que me afectaba, pero claro, hay cierta sustancia corriendo por mis venas que tiene algo que ver. Pero como me afecta y no quiero que me afecte pues ....

Ahora mismo me estoy columpiando.

Yo a lo mio y CHIMPÚN

Pijamas blancos

Hace un año estaba a punto de levantarme para ir al hospital. Me iban a operar. Una operación muy sencilla, con anestesia local. Pero en una parte delicada de mi anatomía. Además ¿y si el pequeño quiste resultaba ser maligno? Eso no lo pensé hasta que la médico me dio los resultados meses después. No era nada malo, sentí alivio y a la vez, vértigo por lo que no pasó.

Soy tímido, aprensivo y muy vergonzoso. Pero estaba tranquilo, por mi mismo, y supongo que la capsulita de marras que me dieron también hizo su efecto. Esperaba perder los nervios, pasarlo mal y sentir dolor, pero fue todo lo contrario. Ni siquiera la vía (en el dorso de la mano derecha) ni la anestesia (dos pinchazos en la zona cero) resultaron realmente dolorosos. Ni me dio vergüenza que en el quirófano fueran todo mujeres. Salí dando las gracias.

Es un símbolo. Aunque no me guste, si algo está mal hay que ir al médico. El año pasado lo hice y éste también. Por lo general, lo realmente importante no se cura solo. Puede empeorar.

Estoy tranquilo, me siento bien. He dormido profundo. Siento energía y amor en mi interior. Estoy en el buen camino.

Debo dejar de darle vueltas a lo que me pasa y simplemente vivir.

jueves, 13 de noviembre de 2014

terremoto

Soy un terremoto (o al menos lo era). Se que puedo transmitir mi nerviosismo a quién está cerca de mi y ...

¡Lo siento!

Un sueño. Tu voz.

No hay nada como tu voz. No hay fármaco que me produzca una calma tan especial. No hay análogos de benzodiazepinas capaces de hacerme dormir tan profundamente como charlar contigo.

Te quiero mi niña bonita. Y algún día nos dormiremos abrazados.

Mientras tanto, nos queda soñar. Soñarnos.

COME ON, PUSH!

martes, 11 de noviembre de 2014

Melancolía

Hoy he visto diminutas gotas de lluvia en brazos del viento brillando con el sol de la tarde. Y he sentido lágrimas por derramar en mi interior. (De nuevo).

Pero no ha sido un mal día. No del todo. No he perdido los nervios. La melancolía trae un poco de calma. Amarga.

Retroceso quizás.

Mañana será mejor. Lo intentaré.


(Y mañana -por ayer- fue mejor)

lunes, 10 de noviembre de 2014

Caprichos (6)

No sabe cuanto tiempo ha dormido, pero el descanso le ha hecho bien. Al menos, mas bien que mal. Está hambrienta. Obedeciendo un deseo irrefrenable se pone en pié y, en silencio, llega hasta la puerta. Está cerrada, no podía ser de otra manera. La ventana, oculta tras unas cortinas, también. El paisaje confirma sus sospechas. Juraría que está en el interior de un hospital. Uno enorme. A sus pies es de noche, la oscuridad extiende sus interminables tentáculos y una miriada de luces intentan aplacarla. A sus pies. Se encuentra en las alturas. Una décima planta, al menos. Es como contemplar una maqueta, con diminutas personas (médicos, enfereras, pacientes, familiares) moviendose de un edificio a otro, furgonetas, pequeños camiones, ambulancias.

Fuera está lloviendo. Se le antoja que son lágrimas, pero intenta ser positiva y piensa que sólo es agua, agua que limpia. Una lluvia fina, delicada, casi imperceptible, pero que acaba calando.

Un pijama blanco. Una aséptica habitación en la que apenas hay una cama, un sillón y una televisión en un soporte atornillado a la pared. Y otra pequeña puerta. ¡Un baño! Intimidad. Se desliza en su interior. Está limpio. Suspira aliviada y después alivia su cuerpo. Le hace sentir mejor. Justo al salir del baño, la puerta de acceso a la habitación se abrió lentamente. Sus sentidos, hasta ese instante en mero estado de letargo, despertaron con súbita rapidez. No pudo evitar ponerse nerviosa, y ahogar un grito.

-Siento haberte asustado. Vengo a ver cómo estas y a traerte algo de cenar-

Una enfermera. No la ha visto antes. Utiliza sus sentidos. Todos ellos. Un recuerdo acude fugaz y preciso a su mente. Es tan solo una niña (ya no lo es). Viendo la televisión en casa de sus padres. Una película sobre submarinos. Sónar. A veces siente que su percepción puede funcionar así: como el sónar de un submarino. En décimas de segundo analiza a la enfermera, un posible oponente y llega a la conclusión de que sólo pretende hacer el su trabajo (un trabajo en ocasiones difícil y poco agradecido) y que no pretende hacerle daño, sino lo contrario.

Deja la bandeja sobre la cama y le invita con un gesto a sentarse en el sillón. Le ausculta, le toma la tensión. Todo parece correcto.

-Que aproveche. Volveré en un rato a por la bandeja y los platos sucios. Bueno, volveremos-

La última parte de la frase da que pensar. Silvana se muerde ligeramente el labio inferior. No le gusta la incertidumbre. Pero ahora solo puede dejarse llevar. Rersistirse es una pérdida de energía. Y no le sobra. La comida huele estupendamente. A veces, un plato de comida, una cama y un abrazo bastan para curar todas las penas. Da buena cuenta de la comida y el postre.

Apenas unos minutos después de que haya terminado de comer la puerta se entreabre. Acierta a ver un delicioso hocico. Es un perro. Un cachorro de pastor alemán. Deja la comida, salta de la cama y va a su encuentro. Es precioso. Le olisquea. Casi se olisquean mutuamente e intercambian caricias y lametones. Por primera vez en muchos días, sonríe y siente una oleada de cariño, una sensación cálida y dulce, derramandose en su interior.

Despierta

Despierta by Bunbury on Grooveshark


Despierta
todo ha cambiado
nada es como habíamos imaginado
Esperas a que alguien mueva
Pase lo que pase, no quedes fuera

Hoy te sientes distinto
porque eres distinto
lo que fue siempre lo mismo y cambió
permanecía oculto en ti
y ahora está tan claro
es un día soleado y
no hay confusión

Despierta
despierta de una vez

Respira
y bébete el aire
ya no hay nadie que te lo pueda quitar
olvida
no importa qué digan
si no es alimento
que se lo lleve el viento

Bunbury / Despierta

A veces siento que la vida o quizás mi propio inconsciente me habla a través de canciones. Hoy es una de esas ocasiones.

Ésta se la dedico a Marta, por su paciencia, sabios consejos y comentarios.

domingo, 9 de noviembre de 2014

COME ON PUSH!




Soy una especie de conductor de una grúa cibernética y virtual. Al volante de un pequeño pick-up con grúa de palas, cabrestante, carritos, eslingas y demás material de auxilio. Solo tengo dos manos, dos pies y una mente peculiar, en parte, malita, en parte, creciendo, mejorando. Solo puedo escuchar y mimar, muchas veces en la distancia .... en fin.

Una jornada más al volante de mi grúa de palas virtual .... No puedo curar las heridas del cuerpo ni de la mente. Sólo puedo escuchar ...

Y muchas veces una eslinga no sólo sirve para tirar de alguien, también sirve para que tiren de ti.

Mañana hace cinco semanas de uno-de-esos-días. Cuando pedí ayuda. Y ni me gusta ni se me da bien pedirla.

Me di cuenta de que no podía seguir adelante sin ayuda. (Poder podía. Pero estaba llegando al límite de mis fuerzas. Mas que físicas, anímicas. Aunque no dormir agota. Y sentir de la forma que sentía, sentimientos desbocados y opuestos también. Era un punto de no retorno. Y no quiero escribir sobre lo que pudo pasar y no ha pasado porque me da miedo.)

Se que estoy en el buen camino. Y aunque a veces agote a la gente que tengo mas cerca con mis cambios de humor, mis rarezas y mi brusquedad, se que soy una buena persona, peculiar, rara, pero buena en el fondo.

Estoy aquí para aprender, para trabajar, para amar, para ser feliz y para ayudar. Soy pequeñito, así que sólo puedo ayudar con gestos y palabras pequeñas. Pero cálidas.

No me voy a quedar sólo para siempre porque no lo he estado nunca. No soy extrovertido ni muy sociable. Pero, aunque pocos, tengo buenos amigos, y a pesar de mi brusquedad, hay gente que me quiere.

Gracias y buenas tardes.

Gracias a mi familia.
A mi niña bonita.
A los amigos, pocos pero les tengo mucho cariño.
A los profesionales de la sanidad que me han tratado y me tratan.
A los compis de trabajo que me soportan.
A todos los que, en definitiva, a un lado u otro de la pantalla, se preocupan por mi.

Siento que no he vivido mucho, que he vivido menos de lo que me habría correspondido vivir. Yo me entiendo. Siento que estos son días muy importantes. El tiempo no cura según que cosas, y la inacción, el tirar para delante de cualquier manera empeora esas cosas. Nunca intentaría curarme un brazo roto por mis propios medios. Pero los males de la mente, no entiendo por qué, se me antojan diferentes. Al fin y al cabo, llevo viviendo toda la vida conmigo mismo.

Se que éste post es difícil de comprender, pero necesario. Sigo adelante. Soy más grande de lo que creo. He de creer más en mi.

Voy a conseguirlo. I know that nothing can stop me.

Still will be waiting for you

And you may find your place to run to
In winter frosts,
your bed to climb to 

But I have seen down deep inside you
They won't love you
quite like I do 

Look around, something real
Touch something you can feel
I found my dreams were ordinary
Let me turn to sand
Still will be waiting for you
Still, it will be there

Long Higway / The Jezzabels

sábado, 8 de noviembre de 2014

Lluvia

Hoy he prescindido de la pastilla para dormir y me desvele y acabe sentado junto a la ventana, viendo llover y twitteando. Volví a la cama y he dormido razonablemente bien.

Lo que tenía a mis pies es un hospital enorme. Tuve un pensamiento feo. Falso. Que iba a acabar, por lo mío, en un hospital. En la planta de psiquiatría. Pero pensé NOO. Así que pedí mentalmente por la gente que pasaba la noche en el hospital, bien como pacientes o bien como profesionales.

Me puse a ver bicis (nada raro en mi) y logré dormirme. No se cuanto he dormido, pero he descansado.

Sirva este post de homenaje a todo el personal, desde el primero al último, de los hospitales, centros de salud, emergencias. Un abrazo para todos.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Remedio contra la melancolía

El fin de semana largote empezó y continúo de forma un poco complicada. El ánimo ha tenido altibajos dignos de una montaña rusa. Marta, a eso lo llamo "rebotar". Pasar de la euforia a la tristeza en un mismo día.

Hay cosas que siempre me animan, los trenes y las bicis. Y recorrer sin rumbo ciudades nuevas. Empecé con un pequeño paseo en cercanías y, dejandome llevar, alquile una bici. Pasear en bici fue una de las alegrías mas grandes de éstos días. Me relajó. Me permitió "no pensar de más".
He encontrado la bici que alquile en internet.

Y en la otra foto la unidad en concreto. Gris oscura, como el día, pero me encantó rodar con ella. Sin casco (que no debería) sin guantes ...


Caprichos (5)

Silvana despierta tendida en una cama que extraña, pero a la vez es cómoda. Por un instante, tan corto o tan largo como un parpadeo (o como un beso fugaz en los labios) piensa que hace tiempo no puede llamar a ningún lugar su casa ni siquiera a ninguna cama, su cama. La tristeza se desborda en su interior. Agua. Agua helada y amarga saltando diques hechos con sacos terreros e inundando su conciencia.

-No voy a llorar.-

Intenta dibujar una sonrisa en sus labios. Son finos y delicados. Como toda ella: delgada, flexible. Roza los 170 cm, bastante para una chica. Acostumbra a llevar el pelo muy corto. Aunque se ha teñido muchas veces, ahora luce su color natural, pelirrojo. Ojos azules, entre azules y verdes mejor dicho. Se siente frágil, aunque sabe que guarda en su interior una gran fortaleza, tanto física como mental. Y sus sentidos son precisos. Estremecedoramente precisos. Literalmente, puede leer las mentes. Es su don. Y su castigo.

La habitación en la que ha despertado podría pasar por una habitación de hotel. Pero también, por una habitación de hospital. O la celda de una cárcel.

A new day has come

Podría intentar escribir la entrada en inglés, pero aún escribo demasiado despacio. Esta amaneciendo. Miro la actividad de una ciudad distinta desde una habitación de hotel. La gente que camina por la calle en dirección a su trabajo. Los trenes de cercanías (sobre todo ut 465, Civia) que pasan en la lejanía. Los camiones de reparto que acuden a entregar sus mercancías. Algunos isotérmicos con frío.

Me siento un poco raro (revuelto) como ayer. Antes de desayunar he predesayunado unas galletitas saladas para poder doparme. Y ahora escribo junto a la ventana, mientras la ciudad despierta a mis pies. Me siento afortunado de estar vivo. Y de que haya gente a mi lado (físicamente o virtualmente) que me quiere y a la que quiero.

Buenos días a todos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Caprichos (parte 4)

Silvana se estremece y el miedo, una descarga amarga y violenta inunda su ser. Cuando sus ojos logran acostumbrarse a la luz, acierta a ver a Virginia. Lleva una potente linterna en la mano derecha y, a su espalda hay dos personas más, a las que no ha visto nunca.

Sus sentidos, todos ellos, vuelven a estar operativos al 120% tras ese amargo despertar. Virginia está enfadada, cansada, quizás hasta furiosa. Sivana tiembla y no puede evitar volver a orinarse encima.

Virginia se acerca a ella, despacio.

-Tranquila, por favor. No vamos a hacerte daño. Es mas, me repugna haberte dejado atada aquí. Pero era necesario. Debías comprender que eres parte de nuestro equipo y que no puedes escaparte.-

Se agacha junto a ella, en cuclillas, y le acaricia el rostro. Parece no importarle ni el hedor del lugar ni el intenso olor a orina de su propio cuerpo.

-Voy a desatarte ¿de acuerdo? Después podrás asearte y cambiarte de ropa. Además me acompaña una médico que comprobará tu estado. Nos espera un viaje muy largo.-

Virginia corta las bridas de plástico que aseguran sus pies y manos y le ayuda a ponerse en pie. Entonces otra mujer se acerca a ellas. Debe ser la médico.

-Os voy a dejar solas. Tranquila, por favor.-

La medico tiene un gesto entre concentrado y amable. Le ayuda a quitarse la ropa y a asearse con toallitas húmedas. Después le proporciona ropa limpia. Silvana se siente mejor. Un poco mejor.

-Puedes sentarte aquí-

Una silla plegable de color azul. Sivana se sienta. La medico le tiende una botella de agua. Bebe con rapidez, tiene sed. Y después le da algo de comer, unas barritas de cereales.

-Ahora voy a auscultarte y a tomarte la tensión-

Comprueba su pulso, le toma la tensión y coloca en la yema del índice de su mano derecha un curioso cacharrito, una especie de pinza. No puede evitar leer en su mente cómo se llama eso: es un pulsioxímetro.

-Quedate aquí, por favor-

La medico se marcha y vuelve a los pocos segundos con Virginia y otro hombre. El hombre le da miedo. No es otro médico. Aunque no lleva uniforme, es un soldado. Una especie de soldado. Y va armado.

-Sivana, vamos a salir de aquí, al exterior. No intentes escapar. Por favor-

-No lo haré. Lo propeto-

-Espero que ésta vez cumplas tus promesas. Por nuestro bien y por el tuyo-

Por fin salen al exterior. Esta anocheciendo. Gracias a lo que ve y a los pensamientos que puede leer en las mentes de las personas que tiene al lado comprende dónde está. Los aseos de una antigua estación de tren, apenas un apeadero, abandonada. Sin uso. Los andenes siguen allí, pero no hay rastro de las vías, solo un lecho de grava.

Rodean los edificios de la estación. Silvana se deja llevar, obediente. Como una oveja. No le queda otro remedio.

En una amplia explanada frente a la estación hay un helicóptero de color gris. La médico lo conoce bien. Quizás no esa unidad en concreto, pero si otras.

Cuando quiere darse cuenta está en el interior. Le ajustan los arneses de seguridad del asiento.

-Silvana, estás muy cansada y necesitas dormir. Te voy a dar una pastilla y te quedarás dormida en pocos minutos-

Sabe que es una verdad a medias. Necesita descansar, pero sobre todo quieren que se duerma para que no sepa a donde la llevan.

Una diminuta pastilla, un trago de agua y en pocos minutos duerme. Entonces el piloto pone en marcha los potentes propulsores del helicóptero.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Despertares

Al salir del portal me he encontrado con una vecina y la he saludado con un enérgico buenos días. Suelo hacerlo casi todo con mucha energía y así me va. A ella le ha soprendido mi tono de voz, firme y alegre y que sonriera. Me ha dicho que felicidad o algo así. Le he contestado que aunque hace frío y es de noche ya es miércoles y ya queda menos para el fin de semana. Ha tomado su camino y yo el mío. Mientras andaba he pensado qué parte de mi optimismo tiene que ver con el medicamento que corre por mis venas y qué parte con mi determinación de seguir adelante y ser feliz.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Caprichos (III)

Autoequilibrarse. Silvana concentra su pensamiento en respirar despacio y acompasadamente. Y después, intenta, poco a poco, bajar el umbral de percepción de sus sentidos. De todos sus sentidos. Se imagina recorriendo una casa muy bonita al anochecer, cerrando contraventanas, bajando estores, corriendo cortinas. Y cuando el interior se queda en penumbra, un chico muy atractivo le abraza. Un abrazo cálido. Uno de esos abrazos en los que se le antoja que se para el tiempo. El chico sonríe, le acaricia la espalda y el pelo. Su mente es un remanso de paz. Se le antoja que él sólo desea mimarla, darle cariño. Cuando por fin se separan, rompiendo ese bello abrazo, el le lleva de la mano al dormitorio, sin dejar de sonreír y juntos se meten en la cama. Poco a poco, se queda dormida abrazado a él. Lo último que recuerda antes de dormirse es un susurro. Una promesa:

Llevo toda la vida esperándote. Quiero pasar el resto de mi vida contigo, y protegerte, hacerte feliz. Y darte placer. ¿Me enseñarás?

Pero solo es una fantasía. Al despertar la pesadilla continúa. Está atada de pies y manos, tumbada en el suelo sucio de una especie de baño publico. Eso es lo que más le enfada. A unos metros hay tres o cuatro puertas, que dan a sus respectivos cubículos con un retrete. Pero no le han desatado para ir al bajo y ha tenido que orinarse encima. Tiene sed y hambre, y un poco de frío. Y se siente sucia con mayúsculas. Su olfato, preciso (al igual que el resto de sus sentidos) percibe el hedor de los retretes, su propia orina, su sudor. No quiere llorar pero es inevitable. Vuelve a quedarse dormida, llorando. Sus preciosos ojos azules inundados en lágrimas.

Un tiempo indeterminado después, le despertó un desagradable chirrido metálico. Una bocanada de luz iluminó la estancia.

-Silvana, ¿qué vamos a hacer contigo?-