viernes, 22 de febrero de 2019

SOMETHING HAS CHANGED*



Aunque en los auriculares suena Broken patterns, siento que algo ha cambiado. *Something has changed es la canción anterior de ese precioso disco de Peter Broderick. Float 2013.

Ha sido una semana muy complicada. (Acabaré de escribir esto después porque me acaban de interrumplir. No es culpa suya, pero es que no puedo escribir con alguien al lado que creo puede ver lo que escribo.)

Fuera de Matrix. Cómo bien dice Mazda. nosotros estamos en Matrix pero sabemos que pertenecemos a ella. No sé si me explico. En algún momento de nuestra vida nos enfrentamos a alguna situación vital que nos hizo replantearnos la vida por completo. Yo aún estoy en esa situación vital. Pero avanzo.
Algo ha cambiado del sábado a hoy. Ayer o antes-de-ayer. En parte ha sido una semana de mierda con ansiedad, culpa, lágrimas y más cosas desagradables pero también ha sido preciosa. Me equivoco muchas veces pero se admitir mis errores, pedir disculpas, buscar soluciones. A grandes rasgos eso soy yo.

Días y noches imposibles de olvidad. De dolor, de culpa, de desconcierto, de desesperación. Un trayecto de sobra conocido por un precioso parque (aunque oscuro) llorando mientras sonaba Limp Bizikit en los auriculares.

De nuevo me he conseguido calmar, en parte. Y he disfrutado de momentos preciosos, en el taller de literatura de viajes o charlando con Mazda. Su compañía y conversación me resultan agradables incluso en días reguleros.

Ayer y hoy estaba nervioso, más bien ansioso, en la primera parte de la jornada laboral. No tanto como el martes (en general un día bastante desastroso pero que fue mejorando poco a poco) en que tuve que recurrir al alivio de último recurso, que es el lorazepam. Me calmó aunque me dio mucho sueño. Soy sensible a los ruidos y a los movimientos. Me hubiera resultado más fácil trabajar y estar lo más tranquilo posible en un lugar más silencioso y más apartado. Como aquella vez el año pasado en el que soñaba con ser una especie de hacker que probara la seguridad de los sistemas de importantes empresas. Me imaginaba con un poderoso portátil en Alexanderplatz, tirando lineas de código y ataques DoS con música en los oídos (quizás unos sofisticados auriculares inalámbricos o un casi arcaico mp3 como el que uso cada día). Y con una bici al lado. Una Canyon Torque. O quizás alguna bici de dirt jump de NS Bikes. Y llamando a mis jefes: Esto, que mañana os paso el informe completo pero que sepáis que los sistemas son un puto desastre, estooo que hay mucho trabajo que realizar. Me voy a dar una vuelta en bici que hackear cansa mucho. Y metería el portátil en una mochila, me quitaría los auriculares, me pondría el casco y subiría a la bici, camino de alguna estación de tren -hay una en esa misma plaza-, camino de algún tren que me llevara a algún bello paraje alemán con senderos chulos.

Ayer y hoy estaba nervioso, pero con todas las herramientas de las que dispongo, música, tila y respiración diafragmática entre otras, me pude calmar. El fin de semana se presenta mucho menos desastroso que el anterior, y con actividades interesantes como un salón de coches clásicos y un taller precioso.

Como me dijo ayer @Mama_psicologa, La vida es aprender que nos movemos a modo de "picos de sierra" y que las líneas planas y rectas solo indican que ya no hay nada.

Sigo adelante. Todavía puedo mantenerme en pie. Buscar soluciones. Aprender, mejorar, crecer, compartir. Y es tremendamente bello (aunque a veces agotador y doloroso) ese aprendizaje. Yo mismo me siento tremendamente bello.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Sensación

Muchas entradas con el mismo título. Lo que siento, básicamente.

Las emociones se van asentando. Me voy calmando. He utilizado por primera vez la frecuencia 121.5, todavía sin respuesta cierta y concreta en el tiempo. Lo que en parte me da que pensar. Aunque quizás sea algo completamente diferente a lo que pienso. De todas maneras, ahora me siento con fuerzas suficientes para llegar en condiciones más o menos razonables.

(Aunque estoy de sobra acostumbrado a usar el teclado del móvil, hoy se me antoja demasiado pequeño y que escribo muy lento. El portátil está a unos cuantos kms y, aunque ligero, sería otro bulto más dentro de la mochila.)

Lo que pasó, pasó. Tengo las cosas más   claras. Lo uno y lo otro fue producto de nuestra vieja y no deseada compañera vital. La respuesta de la respuesta, aunque me hiciera daño (he escrito daño y no es una exageración), también era previsible. Lo que escribo ahora no es al 100% racional ni ajustado a la realidad. Pero es lo que siento. Ahora sé que comprensión sólo puedo esperarla de muy pocos seres humanos. Básicamente de 3. Y la compresión de uno de ellos es profesional. Vamos, que es la psiquiatra que me trata. El resto de seres humanos, o no tengo la confianza suficiente, o sé que no me van a entender. Y cuando digo sé es porque ya lo he intentado y la respuesta obtenida han sido reproches y palabras vacías. Las mismas que diría un cuasi desconocido ante una situación similar. Pero ya no les culpo. O por lo menos las emociones que despiertan en mi sus reacciones han pasado de dolorosas a neutras.

Hoy te dije donde iba y no me supuso ni esfuerzo ni dolor. Sé que tú tampoco ibas a entender el qué y el por qué último. Pero fui capaz de explicártelo más o menos. La vez anterior también. La vez anterior de la anterior, me generó dolor e ideación suicida.

Estoy esperando para entrar en el parque cerrado con mi viejo Subaru azul eléctrico. Los colores. Y los matices. Los neurotípicos o extrovertidos acostumbran a hacer juicios de valor sobre los demás (sobre mí, también), demasiado apresurados. Y usan la ley del embudo. Las cosas son distintas si les afectan a ellos que a otros. Supongo que a mí también me pasa. Por eso suelo empatizar con personas más bien sensibles e introvertidas. Parecidas a mí en cierto modo.

A veces es distinto. Somos distintos, pero tenemos puntos de vista similares en algún aspecto. Y por eso nos entendemos. Y es bonito. Hoy busqué tu contacto a propósito. Y fue agradable.

Todavía pienso en cómo me siento, en si he avanzado / aprendido lo suficiente en todo este tiempo, más de un año ya. Supongo que sí. Por eso quería hablar contigo antes del próximo hito.

Me queda casi una hora libre. Tengo sueño y no hay ningún lugar para tumbarme. Ninguna camilla ni ninguna cama. Ni el asiento trasero de un coche o la caja de una furgoneta. Poco a poco me va pudiendo el sueño y eso indica que estoy más tranquilo. En otras ocasiones la ansiedad sería superior al sueño. Supongo que el efecto en parte será parecido al de algún estimulante químico, sea legal, como las bebidas energéticas, o ilegal, como las anfetaminas.

Podría hacer más largo mi relato de viajes pero no tengo ganas. Al final los viajes parten de experiencias vividas y a mi no me sobran. Pero eso tiene solución. Éste mismo año.

Lograr que el regusto sea agradable no depende sólo de mi. Supongo que será una primera prueba. Al menos, uno de los caminos lo haré en solitario.

Hoy no tengo ni atenciones ni calor en las rodillas. Parte de lo que pasó tiene que ver con la semana pasada. Se van acumulando cosas. Las cosas y las emociones.

El sueño me va pudiendo. Quizás deba salir a que me dé el aire (aunque eso implica andar). Y a comer algo. Que supongo tengo algo en la mochila.

Salí a comer una barrita de cereales, y me dio el aire. Vi una Keeway RKF muy bonita. Estoy autorizado legalmente a conducirla y creo que sería capaz de volver a casa a sus mandos. No llevo una moto de marchas creo que desde 2002, pero creo sería capaz. Tardaría menos que en transporte público. Aunque no sabría cómo ir. Aquí sólo he venido en Renfe y en bici. Creo que sería capaz de encontrar el camino y si no fuera capaz tengo un móvil inteligente en las manos.

Personal de seguridad recorre lenta y metódicamente la biblioteca. Si, estoy en una biblioteca. En una silla de color rojo.

Buenas tardes y buena suerte.

lunes, 18 de febrero de 2019

DREAM IS COLLAPSING



Escribiendo entre el ruido. De hecho alguien me ha interrumpido, pero no se lo tengo en cuenta. Es un ángel y los ángeles tampoco tienen hélices.

En parte, antes-de-ayer, parte de mi sueño se rompió. No es que se rompiera, es que por no tener toda la información (y por estar demasiado cansado o ansioso o ambas cosas) no supe reaccionar de una forma lógica, sensata y serena (yo actuando de forma lógica y siensata, JAJEJIJOJU ESO ES IMPOSIBLE, BUENO, IGUAL NO, PERO ME QUEDA MUCHO TRABAJO PARA ELLO).

Siendo una PAS debería saber que otros PAS son igualmente sensibles (Y OTRA PERSONA ME PASA POR DETRAS, IROS O IDOS A TOMAR POR EL CULO). De todas maneras creo que a pesar de la sobrerreación (que no se si existe esa palabra) el daño colateral es reversible y, lo ocurrido antes-de-ayer y ayer me sirvió para reflexionar y para poder hablar claro con X2 personas.

El fin-de-semana sirvió para descansar el cuerpo más o menos pero no para descansar la mente. Ahora se que si es necesario puedo dar un paso para atrás y volver a la base (esta vez sin la compañia de ninguna guapa soldado), donde podré, al menos en parte, autoequilibrarme y autorrepararme, como un terminator.

Ahora x1 de x5 está a punto de acabarse y, a pesar de algún momento un poco surrealista, no ha ido mal. Buenas noches y buena suerte.

Estación Central de Milán


Todas las ciudades tienen decenas de lugares bellos. Incluso el más aséptico de los barrios dormitorio de una gran urbe como Madrid pueden tener rincones con encanto. Un parque, una fuente, una estatua, una avenida.  Sólo hay que saber buscarlos, mantener ojos y mente abiertos.

En cada nueva ciudad que visito, acostumbro a ir al menos a una estación de tren. A veces por necesidad, porque de camino a algún otro lugar he de tomar un tren. Otras, a propósito. Algunas estaciones tienen edificios realmente preciosos, y cargados de historia. Ahora me viene a la mente la preciosa Estación de Francia y sus inconfundibles andenes lévemente curvos.  Otras, parecen museos de arte contemporáneo por su arquitectura vanguardista. Un ejemplo de ello es Berlin Hauptbahnhof, la Estación dentral de Berlín, un palacio de cristal, acero y hormigón.

La historia que os voy a narrar tuvo lugar en Milán. En la Stazione di Milano Centrale. Es un edificio, construido a finales del Siglo Veinte, de proporciones enormes, ante el que uno se siente pequeño, casi insignificante. Su fachada principal, llena de columnas, parece más propia de un templo griego o romano que de una estación.

Me gustan las estaciones, pero también los trenes. Así que me aparté un poco del grupo con el que estaba visitando Milán y me dejé llevar por entre los andenes. Perdido entre viajeros, turistas y ciudadanos de Milán. De vez en cuando, ayudado por una, entonces moderna, cámara digital, capturaba un instante. Congelaba el tiempo en la tarjeta de memoria de la cámara. Una locomotora, que estaba a la cabeza de un interminable tren de viajeros, llamó mi atención. Enorme, cuadrada, maciza. Azul, verde y blanca. Se me antojaba un dinosaurio escapado de otro tiempo y otro lugar. No encajaba con el resto de trenes, sobre todo los afilados modelos de alta velocidad. Como no podía ser de otra manera, le hice una foto. Pendiente de la pantalla de la cámara no me percaté que alguien se acercaba a mí y llamaba mi atención en italiano. Pensé que se trataba de alguien que trabajaba en la estación. Quizás estaba prohibido hacer fotos dentro de la estación, por seguridad.

Levanté la mirada y me topé con un tipo vestido con un mono azul, y botas de trabajo. Era menudo, no más allá de un metro sesenta. Los ojos, azules y vivos. La barba y el pelo, escasos y blancos. Debía rondar los sesenta años, quizás más. No hablaba inglés y yo apenas unas pocas palabras en italiano, pero supimos entendernos. Me dijo llamarse Giovanni y ser maquinista. Me preguntó si me gustaba la locomotora. Le dije que sí. Se sorprendió que alguien tan joven -aunque yo ya no era un adolescente, precisamente- se fijara en una locomotora tan antigua. Me dijo que estaban a punto de retirarla del servicio. Como a él. Que estaba a punto de jubilarse. Me habló de cómo los trenes y el mundo habían cambiado desde los años sesenta del siglo pasado, cuando comenzó a trabajar como ayudante de maquinista. Que se sentía viejo y arcaico, una pieza de museo ante tanta modernidad. No supe que decirle. Porque yo también me sentía a veces así, a pesar de no haber cumplido los treinta.

Por desgracia no pudimos hablar mucho rato. El tren estaba a punto de partir y él era el maquinista. Antes de irse, nos estrechamos la mano. Y me dijo cómo llamaban cariñósamente a aquella serie de locomotoras: Caimano, caimán en italiano. Le vi alejarse camino de la locomotora con sus pasos pequeños y rápidos y me pregunté si, alguna vez, volveríamos a encontraros y podría contarme más a cerca de su historia como maquinista en los ferrocarriles italianos.


viernes, 15 de febrero de 2019

El ejército de los serafines (Viernes parte 2)

Cambios en el tablero. Piezas de ajedrez que intercambian sus posiciones. Desde mi atalaya, con mi fiel ametralladora de palabras al alcance de las yemas de mis dedos y de mis ojos. Con los prismáticos al cuello. Guardando las espaldas. Manteniendo los ojos y los oidos abiertos. De nuevo bajo a la tierra. Abandono mi querida posición de francotirador de palabras, mi atalaya. La azotea de un edificio que apenas se tiene en pie tras muchos impactos de morteros y obuses.

Mientras recorro la avenida de los francotiradores al volante de mi viejo Nissan Patrol militar suena Héroes del silencio en el radio cassette.

"La derrota no es una opción, y no hay excusas. Para siempre me parece mucho tiempo".



De copiloto llevo a otro miembro del ejército de los serafines. Ella es, en parte, como yo. He aprendido a buscar las cosas que tengo en común con el resto de seres humanos, en lugar de centrarme en las diferencias.

Me siento cómodo a ras de tierra, rodeado de seres humanos. De algunos de ellos. Tejiendo lazos y vínculos.

Ella me indica que ha agotado su munición. Yo le cedo un par de cargadores. Suficiente hasta que pueda retornar a la base y reabastecerse.

La batalla termina por ésta semana. Bunbury canta en los auriculares. Estoy cansado y tengo algunas ganas de llorar, pero sabré calmarme.

El lunes los engranajes volverán a girar. Fuera embrague y gas.

Viernes*

Que algo no funcione me puede llegar a irritar o enfadar bastante. Pero hoy no. Si yo pudiera influir en esa lentitud (con mis conocimientos, que son más grandes y profundos de lo que creo) lo haría. Como eso no es posible, lo único que puedo hacer es mantener la calma. Que no es poco.

Pensamiento lateral. Si no puedo conseguir un objetivo por el camino teóricamente establecido, busco otro camino.

Ahora hay silencio. Alguna conversación y risa de fondo. Prefiero las risas a otro tipo de conversaciones en un tono de voz mas enfadado, pero las risas frívolas, nerviosas, forzadas, tampoco me gustan.

Leer entre lineas.

La semana ha implicado un poco más de ansiedad de la que esperaba y un poco más de dolor del previsto, pero ambos se han reducido bastante en los últimos días.

Corto y cierro.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Mejor

Dolor físico: reducido.

Dolor anímico: menor que ayer.

En lugar de dejar la hormigonera mental dando vueltas un día más utilicé una herramienta que no me gusta demasiado: el teléfono. Me costó un poco, pero sin moverme del suelo del salón pude decirle lo que pensaba a quién quería. De forma demasiado directa, impulsiva, osea, muy yo.

Al menos tengo las cosas más claras y las espectativas son, aunque pequeñas, mejores que las de ayer.

Hablar con algún ser humano me hizo sentir mejor.

Que las máquinas vayan lentas me irrita.

He sabido calmarme con todas las herramientas disponibles (ayudas químicas, calor, reflexionar, expresar cómo me siento) en menos de 24h. Si hoy duermo bien sin más ayudas, vale. Si no es así, pues utilizaré ese comodín o JOKER, que para eso está.

REBOOT*

*(Reiniciar)

Las herramientas existen para ser usadas. En una realidad paralela, como Matrix. Donde habitan programas informáticos llamados agentes. Donde hay tardes de molestias, ansiedad, crema, calor, ibuprofeno y lorazepan. Las ayudas están para usarlas, con mesura, con supervisión médica, pero hasta cierto punto a mi discrección, ya que, al igual que un terminator, tengo conocimientos preciosos de mi cuerpo, de lo que siento. Y debo cuidar de mi mismo. Nadie puede hacerlo por mi.

Seres humanos, androides, replicantes. Molestias y nervios que fueron reales, pero que ahora se me antojan tan lejanos e irreales como la atmósfera de Blade Runner. Su banda sonora habría sido un buen fondo para ese martes y ese miércoles.

Bicis, cubos de rueda libre, motos de trial ...




lunes, 11 de febrero de 2019

Star 2*

No hacía éste trayecto desde Junio del año pasado. Hace como semana y X3 días sí que estuve en el mismo lugar, pero el trayecto fue distinto. Me noto dolorido y cansado, porque la gente que es incapaz de hablar bajo en el cercanías me irrita un poco. He buscado un lugar más tranquilo y ha mejorado un poco. La ut465 es más amplia que la habitual Ut7000 y eso hace más fácil el trayecto. Además no va llena del todo.

(¿De verdad hablan tan alto? ¿O es sólo una sensación? ¿Es imprescindible hacer tanto ruido para comunicarse con otros seres humanos? De hecho ¿es imprescindible comunicarse con otros humanos constantemente?).

Me quedan X5 + X5 estaciones. Ya queda menos. No tengo ninguna bici disponible ni un patinete eléctrico. La verdad es que el mismo trayecto con la bromptom al lado se saldría. No abulta nada y me ahorraría X2 estaciones.

Fuencarral paradise. Paraíso de trenes y bicis.

Echo de menos a Venus. Hoy me gustaría quedarme un rato entre sus brazos.

Una chica se ha cambiado de sitio para que dos chicos se sentaran juntos. Es un detalle bonito.

Fisio. Hoy ha sido quizás un poco más molesto pero seguro que pronto me siento mejor. Lo hecho la semana pasada dio sus frutos. Y ésta vez me llamaron a mi. Mañana empieza a contar el contador. He de buscar mallas piratas o pantalones cortos o ambos. Y dinero para la taquilla. Cómo en 2013 y 2018.

Si, la chica de delante lleva un portátil HP muy chulo. Y grande. El Asus de 10 parece diminuto a su lado. ¿Será de 14" o de 15?

En el mostrador creo que tenían un portátil.

Me han explicado unos ejercicios y como estirar. Mola.

Si tuviera un portátil podría escribir más rápido. Pero con el móvil me apaño y pesa menos.

Un portátil, una bromptom y, en lugar de la mochila, una de esas bolsas que van en el frontal de la bromptom.

Todo eso se consigue con dinero. Los cambios pequeños pero importantes en mi, en parte si tienen dinero de por medio, para buscar el profesional más adecuado, pero en parte no.

Hoy estoy cansado y es probable que de aquí a que llegue a casa me entren ganas de llorar (las siento llegar). Pero en casa me calmaré.

3 + 2 estaciones. Bicis disponibles: 0

La lluvia nunca vuelve hacia arriba.

Los seres humanos pueden tener opciones inconsistentes.

¡La luz es preciosa! Mirando a la diminuta pantalla del móvil me he perdido los colores del atardecer.

La pestaña de las ruedas debe rozar en el carril. O igual no. El tren suena y vibra al pasar por los cambios de agujas.

Me han pinchado y no me he mareado. Y es algo que no tenía previsto. Soy menos aprensivo de lo que pensaba.

Me han visto varios médicos en 2019 y ha sido menos desagradable de lo que pensaba.

Las rodillas van mejor.

Una nueva versión de mi. Cambiar la vieja Mecatecno Dragonfly 326 por una moderna Dragonfly 2.0 eléctrica. 180 unidades. Si tengo sitio para guardarla, pero no soy trialero. Ni siquiera tengo el carnet de moto. Si fuera una trail matriculable tipo KTM Freeride E sería distinto. Me gustaría moverme con ella por Madrid. Le pondría ruedas mixtas. Supongo sería muy agradable rodar con ella. ¿Le cambiaría los frenos de lado? O mejor cambiaría los frenos en la bici. Aunque las bombas Shimano y Clarks no son reversibles.

Buenas tardes y buena suerte.

*Star 2 era una lml con base Vespa. Motor de 125 cc, válvula rotativa, 4v, motor lateral. Técnicamente desfasada, pero con mucho encanto. Quizás pudiera transformar esa vieja moto en un scooter eléctrico, pero con cambio y embrague, como las motos eléctricas de Trial.

A new day has come

Un sistema informático, un equipo que se inicia, o quizás algún tipo de organismo cibernético rollo terminator (I'LL BE BACK). Los parámetros parecen correctos. No hay ningun testigo rojo ni naranja iluminado. A parte de algunas pequeñas molestias en el tren infierior (Also Known As RODILLAS). Pero para eso tiene cita en un taller especializado en ANDROIDES donde no hacen preguntas y saben cuidar de los de su condición porque YA ESTAMOS ENTRE NOSOTROS.

Ha tenido un encuentro con un sistema sub-humano bastante mal educado, pero claro, qué se puede esperar de programas informáticos tan básicos y tan mal programados. Si pudiera corregiría sus lineas de código, pero eso podría ser contraproducente, o, algo peor, podría ser considerado como delito informático y acabar en Alcalá Meco.

¡GRACIAS!

¡BUENOS DÍAS!

sábado, 9 de febrero de 2019

Audio post

Os voy a contar mi historia

Voy a intentar leer un post hasta el final. Si no puedo tampoco pasa nada. Digamos que son todos mis miedos puestos en palabras y, aunque estoy acostumbrado a vivir con mis miedos, a veces todavía ... No se cómo expresarlo con palabras.

Hablando claro: de 2014 para acá alguna vez he pensado (unas cuantas) que podía acabar ingresado por motivos psiquiátricos. Se que es más una idea incorrecta de mi mente que algo fundado en hechos objetivos (en los últimos 4 años me han visto 1 psicólogo y 2 psiquiatras y NINGUNO me ha dicho "pues creo que lo mejor es un ingreso" ni mucho menos). Pero a mi me dan mucho miedo los hospitales y perder la razón.

Voy para allá.

LO HE PODIDO LEER ENTERO

Os voy a contar mi experiencia en salud mental como paciente con ansiedad: Desde que pisé un centro de salud mental por primera vez hace más de 4 años, me di cuenta de que los "pacientes" no son "locos", sino personas perfectamente normales como tu y como yo.

Mi primer contacto fue con una MAP cuyo nombre no voy a decir evidentemente pero a la que tengo muchísimo cariño y a la que le debo parte de lo que he conseguido hasta ahora. Después de como 2 meses con muchísima ansiedad e insomnio, llegué a una especie de punto de no retorno y dije, pues si estoy enfermo, voy al médico. Fue un lunes de octubre de 2014. Fue más facil hacerlo que pensarlo. Fui, le expliqué como me sentía. Me puso tratamiento (paroxetina y zolpidem). Me dio cita para un mes más tarde. Estaba un poquito mejor. Le dije que necesitaba más ayuda.  Me derivó a un psicólogo. Éste, a su vez, me recomendó terapia de grupo. La otra opción (todo esto por la SS) era VERME CADA DOS MESES. Por favor: MAS RECURSOS PARA SALUD MENTAL YA. ¡En dos meses te pueden haber pasado miles de cosas! A terapia de grupo fui como 3 meses cada viernes, el primer trimestre de 2015. Sinceramente esos meses fueron el gérmen de un cambio como persona. Al psicólogo y a los compañeros (mejor dicho, compañeras, eran abrumadoramente mayoría) no los voy a olvidar en la vida. CHICAS VA POR VOSOTROS MUCHA FUERZA ESPERO QUE ESTÉIS GENIAL.

El último día de 2017 me di cuenta de que volvía a necesitar ayuda profesional, después de 2.5 años sin tomar medicación y durmiendo bien todos los días (que es ha hostia por cierto, lo de dormir bien todos los días). Le pedí consejo a una buena amiga y tiré para delante. MAP me da unos consejos super sensatos para gestionar la ansiedad y lorazepam. Cuando llego a casa me doy cuenta de que tengo un seguro médico privado. Con asesoramiento de alguien QUE NO VOY A DECIR QUIÉN ES decido pedir cita para un psiquiatra. El criterio fue: como no tengo experiencias ni buenas ni malas el que primero me den cita voy. ACERTÉ. Yo no quiero ni ganar la lotería ni nada parecido. Con acertar así escogiendo a una psiquiatra me vale. Mi cupo de suerte os lo cedo.

Un año y un mes después la sigo viendo cada mes, valga la redundancia. Los que lleváis leyendo mis tochazos infumables desde hace una década y me conocéis un poco, supongo que habréis visto un cambio en mi, y si no lo habéis visto yo os confirmo que he cambiado.

13 meses después puedo decir muy alto que:

CADA VEZ TENGO MENOS MIEDOS. 

Y si los tengo me intento enfrentar a ellos. No son cosas muy difíciles pero a mi se me hacen un mundo.

Me quiero mucho más.

La verdad es que por fuera no tengo un cuerpo de modelo, pero tampoco estoy mal.
Pero por dentro soy precioso: creativo, detallista, con gran capacidad de superación, con empatía. Y mil cosas más.

A todos los que de una u otra manera me habéis ayudado en éste camino, desde profesionales de la salud mental y médicos de atención primaria, a compis de twitter, pasando por mis pocos pero buenos amigos, y, sobre todo, a mi familia, OS DOY LAS GRACIAS DE CORAZÓN. Y ASÍ ACABO: GRACIAS A TODOS, BUENAS TARDES.

Mi grito de ánimo los días feos son 3 palabras en inglés:

COME ON, PUSH!

Y, gracias a Bergeronnette:

Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions

Mi próximo paso es tener más confianza en mí mismo, cosa que logro poco a poco. Hay una bici de Wethepeople que se llama TRUST y que va a ser mi bici virtual desde hoy hasta el 13 de Marzo. Es rosa porque el rosa para mi significa alegría y "lograr un reto".


En rojo también me gusta:


Y en AZUL.


PINBALL DREAMS CHRONICLES

Fecha estelar: 09 de Febrero de 2019.

Interior. Gatera. Dormitorio. Fuera amanece y la niebla es densa, pesada. Como en la novela de terror de Stephen King titulada así.

He descubierto que tengo una carpeta de google drive en el correo (de gmail) que uso para acceder al éste blog y que tiene cosas dentro. Incluso trozos de mi diario. Diario que no escribo desde 2014. Ahora el único diario que tengo es éste blog.

Miércoles 5 de Agosto de 2009
Pues eso, ayer calor y algo de ruido (la calle y el aire acondicionado) y bueno, no ha estado mal. Hoy es un día mucho más tranquilo, la verdad. Ojala todos fueran así.

Jueves, 14 de Marzo de 2013
Casi contando los días para que se, que digo los días, las horas para que sea viernes y llegar a casa, dormir escuchando viejos o no tan viejos programas de misterio, ir en bici, descansar ...

Si, todavía añoro los fines de semana pero el trabajo no me resulta tan desagradable como entonces (2013). Relacionarme con gente me resulta un poco más sencillo. Y me siento bien por ello.

La burrocracia me resulta cansada. Me resultó cansada el miércoles. Pero con mi voluntad, el saco de calma y capacidad para autoequilibrarme, que es cada vez mayor, no lo fue tanto. Con un móvil puedo hacer maravillas incluso en la calle. Me resultó aún más cansada el jueves. Pero el viernes lo que me preocupaba se solucionó. Ya tengo los siguientes pasos: el segundo, todavía sin fecha. El primero, el lunes. Fisio. Otro fisio.

Tengo algo parecido a gripe. Nada que no se pueda solucionar con medicación sin receta.

Las últimas semanas recordé conversaciones super profundas con una personita, que se ha convertido en una amiga, más que compañera en el Circo. Una aliada.

"Aquel que más noches de Circo tenga en su haber es el que primero entra en el Reino de los Cielos".
Alfredo Marqueríe

Los dos hemos tenido días y meses complicados. Los dos hemos compartido conversaciones muy profundas, cuando poco a poco nos encontrábamos mejor. Y es algo que valoro mucho. Volver a ayudarla me hizo sentir bien, al contrario que hace un año y 1/2 mes, cuando me generó un grado de ansiedad casi insoportable.

Ha sido una semana bonita. Me centro en las soluciones, no en los problemas. Tener molestias en las rodillas es eso, molesto, pero tampoco me genera mucha angustia.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Personas

Me siento más a gusto en grupos pequeños. Lo que es un progreso. Antes no me sentía cómodo en cualquier tipo de grupo. Salvo si tenía gran confianza con el resto de personas, lo que solía ser una rareza.

Las esperas e idas y venidas en cierto hospital (cuyo nombre no diré por evidentes razones de confidencialidad) me agotaron un poco. Los miércoles de taller son un poco agotadores sin paradas intermedias.

Al menos ya he recorrido parte del camino la semana pasada. Cuando llegue a mi gatera-taller-casa (como si fuera uno de mis relatos) puedo ponerme calor y crema.

Además me han explicado cómo son y cómo funcionan mis rodillas. Si fueran algún tipo de rodamiento, como dije hace X2 años, con un engrasador se solucionaba. No son piezas mecánicas sino tejido vivo. Y tiene solución. Aunque ya no tenga 20 años.

A pesar de no tener el mejor de los días he sido capaz de hacer todo lo que tenía previsto sin agotarme. Y estar rodeado de gente me resulta agradable. Si tienen intereses parecidos a los míos, mejor. Y si no son negativos. La vida no es perfecta para nadie. Ni tampoco nosotros somos perfectos. Nadie lo es y yo menos que nadie. Pero estar con personas positivas o al menos no muy negativas me hace bien. Me puede llegar a calmar. Centrarse en lo bello. En buscar una solución o en aceptar lo que a corto plazo no tiene solución. En lugar de repetir cada día lo que está mal, sin hacer nada para cambiar o cambiarse.

También he de aceptar que hay personas así, excesivas y negativos, e intentar que, si he de tener contacto con ellas, no me saturen. Simplemente con su forma de hablar.

martes, 5 de febrero de 2019

Némesis: El rastro (Parte 2)

Transferencia.

El primer impulso fue entrar en el piso. Puerta B. Pero Marcos supo o pudo reprimirse. La campana mágica vibró. Tembló. Pudo sentirlo. Giró sobre sus talones, esquivó a Silvia, buscó a Paula. Buscó sus manos. Tomó su mano derecha entre las suyas. Sus rostros quedaron muy cerca, a unos centímetros el uno del otro. De haber estado en un lugar más íntimo la habría besado. Pero no era ni el momento ni el lugar.

Parte de su energía vital fue transferida a Paula, con ese simple gesto y su voluntad. Bastó para fortalecer lo suficiente la campana de protección.

-Aguantará ... -Murmuró Silvia

-¡Irene!

Silvia nunca gritaba. Era demasiado educada para gritar. Y dominaba de forma forma esquisita sus emociones. El pánico de Marcos creció. Sintió como Irene dibujaba un hechizo. A veces sentía los hechizos, la magia, como burbujas de colores. La amenaza a la que se enfrentaban era una enorme burbuja de color magenta. Más grande que un caballo. El hechizo que dibujaba Irene, una burbuja de un precioso color oro envejecido. La lucha fue breve e intensa. La burbuja de color oro envolvió a la burbuja de color magenta.

Tres sombras grises escaparon del piso. Pudo sentir la estela que dejaban a su paso. Estela de aire, estela de magia. Magia que se agotaba. El sutil cambio en el continuo espacio/temporal que sólo puede crear la magia.

-¡Se escapan!

-No importa. Ya no pueden hacer ningún mal.

Y después llegó ... La calma.

El piso estaba vacío e increiblemente sucio. Paredes, suelos y techos, llenos de runas.

-¿Todos bien?-Preguntó Silvia.

Una pregunta retórica.

-Casi me hago pis encima. Y no es una forma de hablar- Susurró Marcos.

Rompieron a reír.

-Vuestra primera caza. Vuestra primera gran caza. Irene ¿Cual fue la última vez que viste algo así?

-Hace mucho tiempo -Bufó- Más de diez años. No tenía ni la mitad de canas que tengo ahora.

-Marcos ¿Qué sensación te deja todo lo que ha pasado ahora? A parte de ganas de orinar ...

-Tu tienes más experiencia que yo. No veo cómo te puede ayudar lo que yo sienta.

-Tu encontraste el rastro. Responde, por favor.

-Algo ha cambiado.

-¿En tí?

-En todo. En el mundo. En la realidad.

-¿Estás seguro?

-No.

-Pero, lo sientes. Con eso me basta. Volvamos a .... casa. Estoy agotada. Todos lo estamos.

-Y sedientos. Nos hemos ganado una buena ronda de cervezas. Conozco un pub no lejos de aquí donde si cierras los ojos parece que estés en Escocia- Añadió Irene.

XJ6 Diversion

Desviación.

Literalmente.

Ha sido un día bastante bueno. Esto se empieza a parecer a un diario. Bueno, en realidad es mi blog y hago y escribo aquí lo que quiero. Menos frío, menos ¿nervios? (¿Por qué? ¿Por qué ayer fue un poco diferente? ¿Por empezar la semana?). Las rodillas creo que están un poco mejor. El ánimo, "my mood goes up and down". Con altibajos, pero menos que hace un mes y, sobre todo, menos que hace 2 meses.

Además como andar me puede resultar un poco incómodo, he ido en bici un poquito. Desde la primavera pasada no iba en bici con ropa de calle.

Interactuar, escribir, soñar, trabajar.

Personas hacia fuera y personas hacia adentro.

Humanos "hacia fuera": expresan sus esperanzas y temores con palabras a otros humanos.

Humanos "hacia dentro": piensan sus esperanzas y temores.  Sólo los expresan a personas con las que tienen mucha confianza.

Adivinad a que grupo pertenezco.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 4 de febrero de 2019

Nemesis: El rastro (Parte 1)

(Avertencia: éste post es un trozo de relato. Relato que NO está terminado. Ni es coherente. Lo escrito hasta ahora AQUÍ.)

El pastor alemán levanta el hocico y husmea el aire. Mueve la cabeza y la cola. Gira sobre sí mismo, intranquilo. Avanza y retrocede. Ha perdido el rastro. Araña el suelo con las patas delanteras mientras husmea de nuevo el aire. La maleza roza su cuerpo. Levanta las orejas, atento a cualquier sonido por pequeño que sea. Duda.

-¿Cómo estás? ¿Quieres que conduzca yo un rato? Así podrías concentrarte en lo que sientes.

Él negó con apenas un gesto, sin apartar las manos del volante ni desviar la vista del tráfico. El gesto mitad preocupado mitad aterrado seguía instalado en su rostro, los ojos muy abiertos, clavados en el asfalto, respirando deprisa, pesadamente. Silvia le observaba, también preocupada., desde el asiento del copiloto, una banqueta corrida de dos plazas donde se apretaban Irene y ella. Alargó el brazo izquierdo y le acarició el hombro.

-Lo estás haciendo muy bien. Ni siquiera puedo sentir nada todavía.

-Puedo estar equivocado. Llevamos mucho tiempo dando vueltas.

-No, no lo creo. Y tú lo sabes.

Rodaban por una de aquellas enormes autopistas de circunvalación, un poco por debajo de la velocidad máxima permitida. Su primer impulso fue conducir lo más rápido que sabía -que no era demasiado, puesto que apenas tenía el carnet desde hacía un par de meses- por suerte sus acompañantes supieron calmarle en parte y frenar su prisa. Llevaban más de una hora dando vueltas, de un extremo al otro de la ciudad. Miraba los carteles indicadores azules sin acertar a comprender nada, mientras aquella sensación de malestar y terror continuaba creciendo en su tripa, agotándole.

Mecánicamente, accionó el intermitente y tomó un desvío. Un barrio del extrarradio. Calles con nombres anónimos y edificios construidos en los ’70, quizás antes. Algunos les recordaban a colmenas. Calles irregulares, a veces estrechas, a veces anchas. Coches aparcados encima de las aceras.

Minutos antes compartian una animada charla en una pizzeria. Los seis. Quién les observara pudiera pensar que eran un grupo de profesores y alumnos, quizás. O una pareja, comiendo con unos amigos, y con sus hijos. En parte tenían razón. Los mayores en edad y sabiduría, Silvia, Irene, Martín y Carlos, les enseñaban y evaluaban a la vez que cuidaban de ellos, Paula y Marcos.

Charlaban animadamente. Los más jóvenes se interrumpian constantemente, rememorando lo ocurrido durante la mañana. Sus ojos brillan de entusiasmo. Los mayores intercambian sonrisas y miradas de complicidad, recordando, años antes, situaciones similares con ellos de protagonistas.

Un par de pizzas, coca-cola, agua, según gustos. Hasta que ….

Marcos levanto la cabeza y su mirada se cruzó con la de Silvia. Torció la boca en una mueca de desconcierto y desasosiego.

-¿Qué te pasa?

-No es nada.

Se levantó atropelladamente, y buscó los servicios con pasos apresurados. A la vuelta, diez minutos después, tenía peor cara: blanco y tembloroso.

-¿Has sentido algo?

-Si. Pero no puedo precisarlo. Solo se que me siento fatal. ¿Sientes algo? Deberías poder sentirlo ... Tu ... Sabes más que yo.

-Debería pero ...

Silvia miró a Martín.

-¿Nada?

Negó con la cabeza. Suspiró.

-Igual estoy equivocado … -

-Solo hay una manera de averiguarlo. Buscar. Como siempre.

En la calle les esperaba una Fiat Scudo de la organización, suficiente para acomodarles a los seis. Irene le lanzó las llaves a Marcos.

-Conduces tu.

-¿Por qué?

-Tengo la impresión de que sigues un rastro muy tenue … Sigue tu instinto.

Un instante. Volvió a sentir ese vértigo en la tripa. Sivia sintió un escalofrío. Ahora podía percibirlo: débil, desconcertante. Una pequeña llama brillando en la oscuridad. Una luz roja destelleando en el cielo. Suspiró.

Giró a la derecha y luego a la izquierda. Al final de la calle arrancaba una especie de descampado: tierra, hierba, charcos y grava. Algunos coches aparcados desordenadamente. Y, un poco más allá, la silueta de varios edificios. Una mirada más precisa podría advertir los puntales en los soportales y algunas ventanas tapiadas.

Detuvo la furgoneta en un extremo del descampado, paró el motor y abrió la puerta con manos temblorosas. El primer impulso fue salir corriendo, pero Silvia le tomó por la muñeca derecha y le detuvo.

-Espera. No tengas tanta prisa. Ahora iremos todos juntos. Y despacito.

No le hizo caso. Salió corriendo.

-Maldita sea.

Silvia corrió tras él.

El corazón le martilleaba desbocado en las sienes cuando detuvo su carrera frente aquel portal. El edificio parecía ocupado: la fachada, llena de pintadas. Las ventanas, cegadas con yeso y rasillas.
Silvia alcanzó su posición apenas treinta segundos después.

-Te he dicho que no corras. ¿No me has oído?

-Lo siento Silvia. Todo está mal. ¿Puedes sentirlo?

-Ahora si. Y por eso te he dicho que no corrieras. Has dejado atrás a tu mago. Has dejado atrás a tus profesores. Estamos aquí para que nada malo os ocurra. Además de como profesores.

-Lo siento. No quería perder el rastro.

-Lo se.

-¿Puedes sentirlo?

-Si. ¿Qué emoción provoca en tí ese rastro?

-Estoy cagado de miedo. Esto ... Me hace sentir miedo.

-No debería decirlo, pero a mí también me asusta.

-¿Qué vamos a hacer?

-¿Qué harías tú? Si yo no estuviera aquí. Si no estuviéramos aquí.

El resto del grupo llegó gastado donde estaban ellos dos.

-No lo sé. Una parte de mí quiere seguir adelante. Otra me grita que me dé media vuelta y salga corriendo.

-Si esto fuera un ejercicio teórico ¿Cómo resolverías esa duda?

-Lo primero sería ... Intentar saber cómo es de mala la sensación.

-Evaluar la amenaza. Correcto. ¿Cómo es de grande la amenaza?

-Muy grande.

-¿Más grande que la magia de tu mago? ¿Más grande que las habilidades de Paula?

-No lo sé. Creo que sí.

-Dudabas sobre si avanzar o retroceder. Si estuvierais los dos solos ¿Qué harías?

-Retroceder. Buscar ayuda.

-Pero has salido corriendo tu solo.

-Lo siento. Yo solo ...

-No querías perder el rastro. Te entiendo. Pero no ha sido lo más inteligente. Intenta tenerlo en cuenta la próxima vez. Además de Paula, cuentas con dos magos más. Dos magos expertos. ¿Cambiarías tu decisión?

-Si. Entraría en el edificio.

-¿Tu solo?

-No. Los seis.

-¿En qué orden?

-No lo sé.

-Es una pregunta difícil. En mi opinión, lo más adecuado sería ir tú y yo delante. Los tres magos en medio. Y el otro vidente detrás. Cubriendo las espaldas. ¿Alguien tiene otra idea? Hablad sin miedo.
Intercambiaron miradas. Algunas serenas,     otras llenas de nervios y miedo. Asintieron. Parecía la opción más sensata.

-Si todos estamos de acuerdo, adelante. Pero con cuidado. En el momento que alguien no lo vea claro, retrocedemos y pedimos más ayuda.

-¿Más ayuda? ¿Tan mal lo ves?

-No lo veo ni mal ni bien. Mi prioridad es la seguridad de todos. Adelante.

Marcos miró a Silvia. Ella le sonrió y asintió.

Vamos allá.

Marcos intentó abrir la puerta del portal. Estaba cerrada con llave.

-Has tocado una puerta que no conoces sin guantes. ¿Crees que has hecho lo correcto? -Preguntó Silvia.

-La puerta no me asusta. Me asusta lo que hay dentro.

-¿La puerta es una amenaza para nosotros?

-Creo que no.

-Pero está cerrada con llave. ¿Qué te dice eso?

-Que no quieren que entremos.

-Puede ser. Pero, si fuera un portal cualquiera ¿Qué sería lo más habitual? ¿Que la puerta estuviera cerrada o abierta?

-Cerrada. Y más en un barrio como éste.

-¿Percibes magia en la puerta?

-No. ¿Tú ...?

-Tampoco. ¿Cómo abrirías la puerta?

-Sin hacer ruido ...

Buscó en el bolsillo trasero del pantalón vaquero. Sacó una lámina de plástico transparente semirrígido. De un tamaño algo mayor a una tarjeta de crédito o un carnet. En menos de 20 segundos, la puerta estaba abierta.

-¿Quién te ha enseñado a hacer eso?

-Mi abuelo. Es mecánico pero también sabe un poco de cerrajería.

-Has sabido resolver la situación de forma rápida. Pero recuerda que cuentas con más recursos. Cuentas con tres magos. No lo olvides.

El interior del portal estaba en penumbra. Marcos pensó en buscar el interruptor, pero quizás no fuera una buena idea. La luz podría alertar a alguien dentro de la casa. Silvia pareció leer sus pensamientos. Volvió la cabeza y susurró: "luz tenue". Una diminuta bola de luz anaranjada, del tamaño de una canica, se materializó en la nada, flotando a media altura, delante de Marcos. Hubiera preferido seguir en penumbra. Las paredes estaban repletas de signos. La pintura roja destacaba sobre el blanco del yeso.

De sus labios escapó una maldición apenas audible.

-Me cago en ...-

-Habla bien. ¿Sabes que significa?

-Una invocación.

-¿De qué nivel?

-Cinco.

-Es correcto. Hace años que no veía una invocación de un nivel tan elevado.

-¿Podemos seguir?

-¿Qué harías tú? ¿Afecta a la decisión que tomamos hace cinco minutos?

-No lo sé.

-¿Qué te dice tu instinto?

-El mal se puede revertir todavía. Ahora. Cada minuto que pase será peor.

Silvia asintió.

-Pero te asusta avanzar. Te da miedo. Yo también tengo miedo. Intento que el miedo no me impida pensar. Eso que te asusta, ese mal, es poderoso. Pero nosotros también. ¿Sabes a qué me refiero?

-Una campana de protección.

-Eso es.

-Invisible.

-Perfecto. Paula, es tu turno.

Marcos clavó sus ojos en los labios de Paula.  Apenas en un susurro, pronunció las palabras precisas. Pudo sentir como esa burbuja protectora les envolvía a los seis.

-Irene ¿cómo lo ves?

-Impecable. Ejecutar un hechizo aquí no es lo mismo que en clase. Ni el entorno ni los nervios ayudan. Buen trabajo, Paula.

-Adelante, Marcos. Puedes ir un paso por delante de mí, si lo prefieres. Pero sólo un paso ¿Vale?

Marcos asintió. Avanzó apenas unos centímetros por delante de Silvia. Buscó las escaleras. Se movía con esa mezcla de agilidad y silencio tan suya. Como un gato. Cuidaba donde ponía los pies, esquivando basura y cascotes. Las escaleras parecían sólidas.

-Están en el último piso -Susurró Marcos.

Silvia asintió. Ascendieron sin apresurarse pero tampoco despacio.

-Puerta B.

-¿Estás seguro?

-¿Tu no?

El grupo se detuvo un instante ante la puerta que Marcos había señalado. Esta vez Irene tomó la palabra. Con ese marcado acento escocés que le caracterizaba.

-Paula, continúa con la campana. Yo abriré la puerta. Martín y Carlos nos cubrirán las espaldas. Silvia ¿que opinas de la puerta?

-Que no es una puerta.

-Marcos ¿Estás de acuerdo?

-Es una trampa.

-Irene ¿Podrás abrirla?

-Dame un minuto.

Un minuto. Sesenta eternos segundos hilvanando el hechizo adecuado para abrir la puerta.

-Todos atentos. Allá va.

La puerta se deshizo ante sus ojos. Sin ruido. Ni un fogonazo. Ni una explosión

domingo, 3 de febrero de 2019

No soy un desastre

Estoy leyendo un blog que borré y cada pocos post repito "Me voy a quedar sólo para siempre". Y también "Soy un desastre". Y no era verdad y ahora menos que nunca.

"A veces me pregunto que estoy haciendo con mi vida."
VIVIRLA. Sólo eso. Y me gusta. ¡Me gusto yo!


No tengo un físico deslumbrante pero puedo resultar atractivo. Mi voz es preciosa, también mis ojos. Además soy sensible, educado (aunque algo brusco). Soy hábil con herramientas. La tecnología se me da bastante bien. Me oriento bien incluso en ciudades que apenas conozco. Me gusta escribir. Me gusta la literatura. Pero también cosas más mundanas, como los coches y las bicis.

Un desconectador de batería para mi mente, para los días realmente malos. Ya lo he encontrado. Herramientras como el ejercicio, música relajante, audios de relajación y, si todo eso falla, cierta benzodiazepina.



sábado, 2 de febrero de 2019

Descanso

Un pequeño descanso. Después de todo lo que pasó y ha pasado, necesario. Descansar mi cuerpo, un poco maltrecho y mi mente. Disfrutar de cosas sencillas. Tumbarme en el sofá. Ver series y documentales. Leer sobre coches clásicos y coches modernos. Fuera hace frío. Creo que haré ejercico sólo bajo techo.

viernes, 1 de febrero de 2019

Días de arroz con leche

No he dormido todo lo que debería, pero estoy en calma. De nuevo en mi refugio. Con esa sensación desconcertante de alivio y molestia en mis piernas (largas y más bien delgadas).
Estoy satisfecho conmigo mismo. Por buscar soluciones, por no dejar pasar los días sin actuar. Por saber calmarme.

De vuelta a casa en la máquina roja (no es una Ducati sino un pequeño utilitario) sonó Flor rara. Muchas veces he pensado que mi vida no tenía sentido y que estaba desperdiciando el tiempo que me había sido concedido. Mi magia. El año pasado volví a sentirme dentro del laberinto. Pero poco a poco me voy recuperando.

Hoy es un paréntesis. Tiempo para descansar, leer. Para recuperarme en compañía del gato pirata.

Hoy es un día de claroscuros. He visto gotas de lluvia en el parabrisas del coche y he sentido lágrimas en mis ojos, esa sensacion de ganas de llorar tan familiar.
Pero a la vez es un día precioso de calma y de alivio.

Volver a verte.

Éste blog nació, en parte, por ti. Por cómo me sentía y por ti. Y te deseo lo mejor. Calidez, sensualidad, complicidad. Un día, en parte extraño, en parte inolvidable.

Calor y atenciones para mis rodillas, nuevas herramientas para seguir adelante.

Gracias a los que están en el mundo para hacer de él un lugar mejor.

Siento que soy como una pequeña moto de carreras japonesa, en parte moderna, en parte arcaica. Una Honda NSF 100. Sigo viviendo en el mndo real pero puedo imaginar o soñar que monto un kit de 125 cc a esa moto. En compañia del gato pirtata.