Cuando se acaba la música, llega el final del vinilo y, el brazo que soporta la aguja, se eleva para después retornar a su posición inicial. Cuando el disco se queda quieto. Cuando en el aire dejan de vibrar las notas agudas de un piano.
Cuando llega la oscuridad y la siento detrás de mí, lamiendo los pasos, borrando los contornos de los paisajes, desdibujando palabras y frases escritas en papel y en el aire.
Pero la oscuridad no dura para siempre. El alba acaba por romper, disolviendo el azul oscuro infinito del cielo y desplegando una paleta de colores suaves y a la vez intensos, pero siempre bellos.
Algún día me atrapará la oscuridad y se callará para siempre mi flujo de pensamientos y de palabras.
Mientras tanto seguiré viviendo, soñando, sintiendo.
Buenas noches y buena suerte.

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