lunes, 31 de agosto de 2020

J. Schiller, Berlín. Parte 4

Erika acercó su boca a la oreja de Koen.

-¿Cómo vas a cobrarte éste favor?

En el interior del espacio destinado a la carga del Aeritalia G222 de la Fuerza Aérea Italiana el ruido era ensordecedor. Los únicos pasajeros, Koen y Erika ocupaban transportines contiguos, anclados al fuselaje de la aeronave.

-No has cambiado un ápice. Siempre tan directa.

-A mi edad, es difícil cambiar. Movilizar un avión de transporte en menos de 12 horas, que no pertenece a la flota de la ONU y, además, vacío, tiene un coste importante. Habrás tenido que pedir algunos favores, que tendrás que devolver.

-Digamos que es un razonamiento cercano a la realidad.

-¿Qué quieres de mí?

-Que vueltas a la ONU.

-Eso no puede ser. Soy consecuente con mis decisiones. ¿Qué otra cosa quieres de mí?

-Que toques el piano.

-¿Sólo eso? En cuanto tomemos tierra tocaré algo para tí. Espero que mi piano no esté dañado ...

-Me encantará oírte. Pero, una base militar no es el mejor lugar para tocar el piano.

-¿Y, que lugar sería el más adecuado?

-Jerusalén.

-Koen, júrame que tú no tienes nada que ver en el robo de mi piano.

-¿Tan retorcido me crees?

-Casi.

-Hay un concierto de la ONU pasado mañana en Jerusalén. Era casi perfecto.

-¿Era?

-Faltaba algo. Faltabas tu. Desde que se comenzó a organizar el concierto, me hubiera encantado que tú tocaras.

-¿Por qué no me lo pediste?

-Porque, al ser organizado por la ONU, temí que te negaras.

De la cabina de mando del avión emergió una silueta uniformada. Se acercó a ellos.

-Aterrizaremos en 15 minutos.

Una vez se hubo marchado, Erika y Koen continuaron la conversación.

-¿Cuál es tu respuesta?

-Si el piano está en condiciones, tocaré.

-Hasta donde yo sé, está intacto. 

-Pero habrá que afinarlo, al menos.

Koen consultó su reloj.

-El afinador ya debe haber llegado a Barajas, en un avión más cómodo que éste.

-¿Ya no te gusta viajar como un paracaidista? ¿Te sientes más cómodo en un despacho que en la bodega de un avión?

-Tocado y hundido.

El G222 viró hasta quedar alineado con la cabecera de la pista 27 del Aeródromo de Cuatro Vientos.

-¿Por qué en un aeropuerto tan pequeño? ¿Por qué no el la base de Getafe, o en Torrejón?

-Digamos que, al no ser una operación estrictamente oficial, no quiero llamar a atención más de lo necesario.

-Osea, que nadie nos espera.

-Casi nadie.

-Perfecto. Así no nos recibirán de forma desagradable.

-¿Desagradable?

-Con fuego antiaéreo, por ejemplo.

-No estamos en una zona de guerra.

-El fuego enemigo me preocupa. O me preocupaba. El fuego amigo me preocupa.

-Por eso es mejor pasar inadvertidos. Dentro de lo posible.

-Dentro de lo posible.

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