martes, 30 de abril de 2019

Pulling the rain

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Tendré que prescindir de mi preciado paraguas químico.

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y puede que el torrente erosione mi montaña artificial. Y deba reconstruirla, reforzarla. Con herramientas manuales o incluso con excavadoras. Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero todavía puedo mantenerme en pie.

Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero llueve diferente. Siempre llueve distinto. La lluvia me permite descubrir reflejos preciosos en el suelo. Reflejos de mi mismo. De un yo hermoso y resiliente. Imagino preciosas trazadas sobre un circuito encharcado, con ruedas de agua.

Desde ayer, una nueva canción de la lluvia, o para la lluvia. Hoy no es un día de lluvia, quizás un día un poco nublado sí. Pero pronto podré estar de nuevo con el gato pirata o quizás en la piscina, o trazando nuevas rutas en la memoria del GPS.

Algún día podré dejar atrás la lluvia. Algún día podré avanzar bajo la lluvia con una mezcla de suavidad, confianza, calma y empatía.

Sarajevo

El alba la sorprendió despierta una vez más. La luz se filtraba por las ventanas, todavia suave. Sin embargo el calor era de nuevo denso y pesado denso y pesado, como siempre. Su mirada se paseaba por las grietas del techo. Se le antojaban caminos de dolor y perdición esculpidos en el yeso. Por fin decidio ponerse en pie. Sarajevo, un enorme pastor alemán dormitaba junto al colchón donde ha dormido ella. No había somier que lo sustente, ni cuadros en las paredes. Ni tampoco lámparas. Ni muebles. Sólo suelo de madera, desgastado, paredes desnudas, apenas una mesita de noche con un candil y una caja de cerillas. Y un piano de color negro.  Descalza recorre los pocos pasos que le separan de baño.

lunes, 29 de abril de 2019

Luz

La luz es distinta. De primavera. Quizás temperatura demasiado cálida para final de abril. Los días son largos pero todavía aprovechables. Sin el calor del verano ni el frío o la lluvia del inverno. Aunque éste año no ha sido particularmente frío ni lluvioso. Más que la temperatura son los cambios de luz y la lluvia lo que más me afecta.

La vuelta a la rutina después de las vacaciones fue un poco cansada, pero no demasiado. Al final lo que me cansa es lo mismo y, ya que no depende de mi, intentaré que me afecte y me canse lo menos posible.

Ayer fue un día cansado, y largo, interminable. Pero también bonito. Alguien me dijo que "parecía que llevara toda la vida haciendo eso". Pese a mi timidez, mi carácter nervioso, apenas me agobié. El día de hoy empezó acompañado de la policía entregando las actas en el juzgado. Espero no repetir la experiencia en las próximas elecciones. Pero fue más fácil de lo que pensaba. Y eso me encanta. Poder superar pequeños retos. O no tan pequeños.

Hoy ha sido diferente. Dormí por capítulos, pero profundo. Y no poder descansar lo suficiente, no me agobió. Unas horas después si que puede descansar lo que necesitaba.

Interactuar aunque fuera por twitter también me encantó.

Los talleres me encantan. Aprender. Escuchar siempre. Leer a veces. Aprender siempre. Aunque el afán de protagonismo, los pequeños grupos (cerrados) de gente que se conoce de antes, no sea lo que más me guste.

jueves, 25 de abril de 2019

Bloqueos de diferencial

Siempre me fascinó el campo, y sus caminos. Desde las pistas anchas, de piso compacto y grava, por las que se puede circular incluso con un turismo (al menos si no llueve) a los caminos más estrechos y empinados.

Todo vehículo capaz de circular por caminos me gusta. Una bici de montaña, o una moto "trail" (mixta campo carretera). O un coche todo terreno, que ya son casi una rareza. Si conducir por asfalto ya se me antoja difícil, trepar por empinadas pendientes debe ser muy complicado. Pero con experiencia y un vehículo apropiado, también algo muy agradable. Superar obstaculos. Como el la vida.

Allá por 1994 leía Solo Auto 4x4 y quizás también Auto Verde en la biblioteca del instituto donde estudiaba. Siempre he sido una especie de aspiradora de información escrita. Leer me encanta. Es a la vez una necesidad y un refugio. Hasta donde llega mi memoria siempre me recuerdo leyendo. Ya fueran libros o prensa. Después, a finales del siglo pasado, llegó internet.

Hoy ha sido un día complicado. No puedo esperar que llueva hacia arriba. Dije lo que tenía que decir, con firmeza pero también de forma educada y lo menos visceral que fui capaz. Mientras tanto solucionaba problemas operativos con el médico gracias a mi teléfono móvil. Y sin agobiarme.

Se que vendrán más cuestas, pero ahora tengo más recursos. Reductora. Bloqueos de diferencial. Y hasta cabestrante. Recursos intangibles pero reales. Recursos tangibles y reales. Recursos químicos y afectivos.

Gracias a todos los que me ayudáis, a un lado u otro de la pantalla, a un lado u otro del espejo.


Amor universal

Me gustaría ser un soldado del amor y que mi única arma fuera el amor. En parte lo consigo. Siempre lo intento. En realidad la herramienta o arma (el lenguaje bélico me agrada pero es muy agresivo) que mejor domino es la palabra. No soy un escritor profesional ni tampoco un periodista acostumbrado a hablar en público, ante una audiencia de miles de personas, cada día. Pero hablo y escribo con bastante corrección. Mi voz es grave y profunda. Puede ser muy alta, hasta el extremo de lo desagradable. Pienso muchas palabrotas. Digo algunas. Puedo responder de forma inmediata, brusca y visceral. Sin pensar. Soy capaz de dañar con la palabra. Pero también de amar. Y de aliviar.

Venus me propuso hablar bajo, casi en susurros. Lo intento. No siempre lo consigo. Hoy volví a acordarme de ella leyendo una prueba del pequeño coche amarillo que conducía (y que yo también conduje). Pero su recuerdo es diferente.

Más de cuatro años después retomo ese reto. Hablar bajo. Mantener la calma. Intentar ayudar en lugar de criticar de forma poco constructiva. Enfadarme menos.

Hoy leí un tweet de @Mama_Psicologa sobre la amabilidad y el amor. "El amor engendra amor". Me parece una frase bellísima. A la vez que (casi) una quimera. En un mundo de odios, de protagonismo inmediato, de descalificaciones, likes, influencers (o como diablos se diga), la amabilidad y el cariño sincero parecen inútiles.

Sólo intentarlo merece la pena. Todo esto me recordó a Agosto de 2016. Y a un texto leí y copié en Septiembre de 2016 "vivid para el amor universal".

El amor universal es mi Weapon of Choice. Eso me escribiste. Intentaré que también sea mi arma. Aunque me encuentre más cómodo tecleando o apetando manetas de freno y tornillos allen.

miércoles, 24 de abril de 2019

Memories of green*


 (*Memories of green es un corte de la banda sonora de Blade Runner)

En la piña derecha de una veterana Yamaha XT 350 negra pude leer por primera vez esas palabras en inglés. Off/Run. Engine stop. Luego descubrí que era un simple interruptor para detener el motor, al alcance del pulgar derecho. Mucho más cerca que la llave de contacto y sin necesidad de soltar la mano del manillar.

Volver a la rutina. Pero es diferente. Escribo rodeado de gente y de sus conversaciones y ruidos inevitables y no me importa. O por lo menos no me afecta tanto. Llueve, y la lluvia también me afecta, me pone blandito (en el sentido de sensible). Pero llueve diferente. Llevo un poncho transparente, que deja entrever mis emociones, pero que me protege de la lluvia. Y para la lluvia de verdad tengo capucha y paraguas. Para la lluvia interna también tengo otros recursos, tangibles e intangibles

All those moments will be lost in time, like tears in rain.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Lo que pudo ser y no fue. Lo que fue y ya no existe. Lo que es y existe. Diferente, por supuesto. Completamente distinto. Pero supone un alivio y una felicidad enorme para mi contar con alguien.

Ya echo de menos tus abrazos.

martes, 23 de abril de 2019

Recuerdos

(Publicado en otro blog en Noviembre de 2012)

Es increible lo caprichosa y precisa que es mi memoria. Muchos días no recuerdo lo que he comido, si cerré el coche, olvido nombres, se mezclan rostros en mi mente. Sin embargo hay instantes que puedo recordar con toda claridad ...

Era el otoño de 1998 y yo estaba aprendiendo a conducir. En mi caótico horario de clases (mezcla de dos cursos diferentes) siempre encontraba un hueco para acercarme a la autoescuela por la tarde, ya caida la noche, a hacer test primero y luego para las clases prácticas.

A veces volvía a casa en dos autobuses, otras en metro y caminaba un poco. Cuando esperaba el bus, la parada estaba justo al lado de una pizzería, las motos de reparto casi en la misma parada, sobre la acera. Una de las motos era una Yamaha Neo's. El color no lo recuerdo, pero si que no llevaba portabultos y que el cofre iba sujeto con pulpos en la parte trasera del asiento, a las asas y al chasis, a una anilla para poner un antirrobo. Mientras esperaba el bus, miraba el manillar, el cuadro de instrumentos (que sólo tenía chivato de reserva de gasolina, no nivel) ....



Mi reflejo

Siempre me he sentido pequeño, sobrepasado por la vida y con multitud de defectos. Ahora me siento un poco más grande y con un montón de cosas buenas. Ahora no se me ocurre ninguna. Iba a poner que escribo bien, pero tampoco soy ningún escritor profesional. También tengo buena memoria, se un montón de cosas de temas diferentes. Tengo empatía. Soy hábil con herramientas. Mi mirada, mi forma de ver el mundo es muy peculiar. Soy observador y detallista. A veces la memoria precisa es horrible. Mi mente se llena de recuerdos, de emociones intensas y opuestas. Eso es agotador y me produce desasosiego, pero poco a poco voy mejorando.

Hasta hace meses apenas me miraba en los espejos. Y tampoco me gusta salir en fotos. Al ser introvertido y solitario, muchas veces no tenía a nadie que me hiciera una foto. Ahora me gusto un poquito más y en los últimos meses me gusto más. Se que el atractivo externo no es mi mejor baza, pero mi voz profunda, mis brazos largos hechos para abrazar y todo mi ser pueden ser atractivos.

Buenas tardes y buena suerte.

lunes, 22 de abril de 2019

De vuelta

Desde 2015 no conducía tantos kilómetros en coche yendo yo solo. Los viajes en familia son diferentes. Desde ese mismo año no dormía en una casa que no fuera mía o de mi familia. O en un hotel. Aunque, siendo sinceros, donde he dormido los últimos días, he estado como en familia.

El viaje empezó a punto de amanecer y bajo la lluvia. A pesar de la ilusión dormí bastante bien, unas 7 horas o así. En el último viaje no dormí apenas nada la noche de antes. Primer punto positivo.

El camino no era para nada conocido. Sólo la salida de Madrid. Eso tampoco me puso nervioso. Con la ayuda del navegador del móvil (que suple a los navegadores portátiles tipo Tom Tom o similares) podía llegar a mi destino. Salí con poco combustible (gasoleo, ojo, importante, no repostar el combustible equivocado QUE YA ME HA PASADO) lo que me obligaba a parar a repostar a mitad de camino. Así aunque tuviera la tentación de hacer el viaje entero sin parar no era posible. Reposté, comí algo, bebí agua y continué.

Los paisajes, una vez pasada la aburrida meseta castellana, preciosos. Las curvas, también preciosas. Multitud de túneles. Unas horas después aterricé en un mundo de verdes prados, montañas, vacas, ovejas, perros, gatos y amables humanos.

Un universo de abrazos.

A pesar de lo mucho que he avanzado en los últimos años, soy introvertido. Apenas tengo amigos y me cuesta socializar y relacionarme con la gente. Mi ocio suele ser solitario (lectura, paseos en bici o caminando, series, películas, escribir). Por una vez fue lo contrario. He pasado cuatro días preciosos rodeado de gente. He charlado durante horas, con personas a las que conocía por internet pero también con otras a las que no conocía de nada y con las que me he sentido muy a gusto. Como en casa.

Paisajes preciosos, naturaleza, mucho ejercicio (caminando y también en bici, porque la Azulita se vino conmigo) y sobre todo socializar muchísimo. No he tenido apenas ansiedad, ni ganas de llorar, ni me he sentido fuera de lugar. Ni siquera rodeado de gente en una terraza (gente que habla y a veces muy alto).

Me he dado cuenta de lo mucho que necesitaba desconectar y descansar. El principio de año no ha sido desastroso pero si complicado y agotador. Ésta pausa me ha permitido recuperarme, dejar de entrar en bucle de pensamientos negativos. He descansado igual que en mi cama y eso implica que tengo menos ansiedad.

Gracias a una personita muy especial por permitirme ser parte de los suyos.

Buenas tardes y buena suerte.


sábado, 20 de abril de 2019

La calma

La calma es preciosa. Incluso hace que las molestias en la espalda sean menores. Necesitaba descansar y desconectar.

En un universo de paz, naturaleza exuberante y abrazos.

Soy capaz de dormir en una cama desconocida. Y socializar no me resulta complicado. Sin apenas ansiedad ni ganas de llorar.

La calma es preciosa.

miércoles, 17 de abril de 2019

Agotado

Ha sido un día muy cansado. A media mañana decidí utilizar la medicación de último recurso (lorazepam) que para eso está. Entre tomarla a diario y sin supervisión alguna y no tomarla auque me encuentre mal, hay un trecho.

Me da rabia tener que volver a recurrir a ella. Marzo fue un poco mejor que enero y febrero, pero aún así muy cansado. Abril va por el mismo camino, con ideación suicida incluida y mediación extra de por medio. Pero todo es un gran aprendizaje.

Estoy muy cansado, con mezcla de sueño real y sopor químico. A la vez calmado, más positivo.

Empiezan las vacaciones y es estupendo. Mañana ya será mañana. Lo que llevaba esperando desde noviembre. Además ahora incluso puedo estar en contacto con el gato pirata desde la distancia.

He cambiado el recorrido. Prefiero caminar a esperar al autobús. Aún cansado y algo molesto soy capaz de andar muy rápido.

El tren de nuevo emerge a la superficie y la luz se percibe. Años ha, en otra primavera, leía sobre una Ossa de trial en ésta misma línea.

martes, 16 de abril de 2019

Noche

Cae la noche. No he encendido la luz porque me da pereza levantarme y además tengo a un gatito sobre la tripa. Una serie muy interesante en la televisión. Me duele un poco la espalda. No tengo hambre, pues he cenado. Si tengo sueño pero pronto iré a dormir. No tengo muchas ganas de llorar. Mañana es miércoles. Hacía muchos años que no me ilusionaban tanto las vacaciones.

Las molestias en la espalda seguro que se van pasando poco a poco, entre fisios y descanso.

Días de ansiedad, pensamientos feos, molestias, pero también de calma, inspiración y talleres chulos.

Y tengo el apoyo de gente que me quiere.

Aprendizaje

Cambios de tiempo, de temperatura y de luz. Al menos los días son largos. Los días alargarán durante dos meses más. El cambio de hora (dos semanas largas después) tiene algo positivo: que me despierto más tarde. Poco a poco logro dormir más. Poco a poco significa 4 meses después casi logro dormir lo mismo que a principios de Noviembre. El ánimo, algo mejor, más calmado y positivo, pero con muchísimos altibajos. Volver a pasar por fisios y consultas no me apetecía nada, pero una vez confirmado que no era una molestia puntual y pasajera y que, más o menos, me encontraba igual que el año pasado, al menos físicamente, en el sentido de estar contracturado, molesto, pues la única opción es buscar soluciones.

Hoy me volverá a ver el fisio y el siguiente paso será volver a rehabilitación. Las esperas me resultaron un poco cansadas y desesperantes, pero una vez en casa con la ayuda de un teléfono fijo y un móvil fui capaz gestionar toda la burocracia médica (un poco desesperante, pero lo fue todavía mas hace x2 meses y, sobre todo, hace año y casi 3 meses) por mis propios medios y en menos de una hora.

Estoy ilusionado por las vacaciones, que serán muy diferentes a las habituales y podré ver sitios preciosos en buena compañía. Y usar la nueva bici. Que estuvo más de una semana durmiendo el sueño de los justos .... por culpa de las molestias en la espalda.

De nuevo entre el ruido: conversaciones habituales, en parte necesarias -si empiezas un nuevo trabajo, una nueva tarea, es habitual preguntar a los demás-. Gente que da golpes en las mesas y que cada poco se lía un cigarrillo, ignorando el asco que me da el tabaco. Pero ellos no tienen la culpa.

Las risas vacías y estridentes tampoco me gustan.

Aprendizaje. Con pasos adelante y hacia atrás, pero más pasos a delante.

Para terrenos mixtos, a caballo entre el asfalto y las pistas de tierra, una bici gravel sería ideal. Para las pequeñas carreteritas de la Alcarria y caminos en buen estado. Aunque siempre puedo adaptar alguna de mis viejas 26" con cubiertas mixtas.


domingo, 14 de abril de 2019

Dulce

Días agotadores, de claroscuros, pero también preciosos. Ilusionado con los nuevos talleres. Con ganas de escribir.

Necesito descansar. Por suerte las pseudovacaciones llegan pronto. Y, por primera vez en varios años, serán algo diferente. Conocer en persona a un sol de mujer.

Los días malos pienso que nunca me voy a recuperar. Pero siempre me recupero.

sábado, 13 de abril de 2019

Agridulce

Días de muchos altibajos, agotadores, pero también preciosos. Me recupero de infinitos momentos medio malos o malos con facilidad. Pero me resulta agotador.

Nuevos talleres, nuevos proyectos. Espalda contracturada de nuevo.

viernes, 12 de abril de 2019

CH (Control horario)

A punto de entregar el carnet de ruta en el control horario. Como en los rallyes, los minutos por adelanto cuentan en sus 60 segundos y los minutos de retraso suponen 10 segundos de penalización. Pero no es eso sobre lo que quería escribir hoy.

He intentado encontrar un post en el que hablaba de la oficina, cada uno pendiente de su pantalla, pero escuchando a los demás e intentando ayudarles. Es una visión muy idealizada, pero a veces es así. Se que escribí justo eso en otro blog, casi en una vida anterior, cuando a mi diestra tenía a una persona bastante opuesta a mí, pero muy observadora, intuitiva y nada desagradable de trato.

Es viernes, se acaba la semana laboral. Noto algo en el ambiente. La gente está nerviosa  o cansada o deseando que llegue el fin de semana o todo a la vez.

Algunos seres humanos identifican no tener pareja, estar "soltero", con "libertad". Dan por hecho que no quiero tener pareja y que estoy mejor sin ella. Hacen simplificaciones muy atrevidas cuando no disponen de información suficiente. Información suficiente sobre mí. Información que no les voy a proporcionar, porque supondría dar demasiadas explicaciones que no tengo ganas de dar. Los extrovertidos juzgan a los introvertidos. Creen que somos reservados, herméticos, incluso maleducados o bordes. Nada más lejos de la realidad. Los introvertidos intentamos ponernos en la piel de los extrovertidos. Me temo que lo contrario no suele ocurrir.

La espalda molesta menos pero aun molesta. He de ver que hacer, si optar por otra sesión de fisio o esperar.

Estoy ilusionado por las vacaciones. Por una vez me hacen mucha ilusión. Voy a hacer algo distinto. Conocer a una personita especia. Solcializar. Convivir.

miércoles, 10 de abril de 2019

GRIFO

"El grifo​ (griego: γρυφος, gryphos; persa: شیردال‌ shirdal, ‘león-águila, caballo’) es una criatura mitológica, cuya parte frontal es la de un águila gigante, con plumas doradas, afilado pico y poderosas garras. La parte posterior es la de un león, con pelaje amarillo, musculosas patas y cola larga."

El barro. Me he movido por senderos embarrados y llenos de charcos durante la mayor parte de mi existencia. Ahora todavía, de vez en cuando, vuelvo al barro y dejo que me afecten cosas que, realmente, no tienen importancia.

Me pregunto cuantas veces habré escrito algo similar en los últimos 4.5 años (2.5 de ellos casi que en tratamiento).

Si hay que volver al barro, escogeré montura y tubulares adecuados.




Soluciones (parte 2)

La mezcla de dolor físico + dolor anímico (el dolor físico seguramente sea una consecuencia de la ansiedad) es agotadora. Hoy me noto molesto pero el cuello ya no duele al hacer determinados movimientos. Lo que indica que pronto me encontraré mejor.

El juego del gato y el ratón tuvo su resultado, varias semanas y varios correos después. Cómo siempre hay que insistir para que te atiendan. De hecho tengo otras peticiones en la recámara. Quizás lo más difícil y lo más sensato sea a la vez la inacción ligada a la calma.

De nuevo en una ut demasiado llena de gente que al menos es silenciosa, salvo alguien que habla en voz demasiado alta.

Con ganas de volver a casa aunque acabe de salir de ella. Hoy la tarde será más larga por el nuevo taller. Al menos creo que el regreso será más corto que el de ayer.

martes, 9 de abril de 2019

Soluciones

Tengo un déjà-vu. Hace un par de meses viví una situación similar. Hace justo un año, también. Y hace 2. Incluso hace 4. Cuando por primera vez decidí ir a un fisio privado.

Me da rabia tener que volver ir al médico, menos de un mes después de encontrarme bien. Pero negar las molestias y a veces dolor en mi espalda y cuello no sirve. Van a estar ahí. Ir al fisio si que me va a aliviar.

Estoy en un lugar de sobra conocido. Que visité infinidad de veces en los últimos 5 años. Teniendo transporte público cerca, me da un poco igual estar lejos de casa.

Me queda un buen rato de espera. Estoy sentado, no hace frío ni llueve, apenas hay gente. Tengo un móvil y lectura diversa.

Mañana empiezo otro taller. Estoy ilusionado. Es el N 7. Después de las dos primeras experiencias desastrosas de hace un año nunca pensé en no sólo repetir sino simplemente en disfrutar. Eso indica los muchos pasos dados desde entonces. Quizás mis espectativas sean todavía demasiado grandes. Aún cuando deje de estar en tratamiento puede que tenga días menos buenos.

Pero ya me he ganado tener días al menos neutros. Sin demasiadas ganas de llorar ni ansiedad ni pensamientos feos.

La última vez que tuve que esperar tanto fue hace casi un mes. Y entonces se me hizo mucho más largo. Anímicamente me sentía peor. Y la consulta era muy diferente. Es más sencillo para mí contar donde me duele y que me traten que explicar cómo me siento.

Todavía me da un poco menos de vergüenza mostrar mi cuerpo que mostrar mis emociones. Pero he avanzado mucho en ese sentido. Y ya no me es tan desagradable.

Los minutos pasan de forma lenta pero fluida. En aproximadamente 36' tiraré para abajo.

lunes, 8 de abril de 2019

Lluvia externa e interna

He inventado una nueva frase incoherente: "No os preocupéis conmigo". Que quiere decir: aunque esté lloviendo y me duela la espalda y todavía tengo días de medio mierda (nuevo palabro) me miro en los charcos y me dijo "JODER ESTOY TODO BUENORRO Y PUEDO CON TODO, A TOMAR POR EL CULO, YO TIRO PALANTE".

Si, ayer fue una tarde medio de mierda o de medio mierda.

La Pantanada de Tous anímica parece improbable. Total. si no ocurrió el año pasado, o los dos primeros meses bastante desastrosos de 2019, no tiene porque ocurrir ahora. De momento, escribiendo, con Jean-Michel Jarre y la voz preciosa de Ariel, la mañana es menos mierdosa que otras y no tengo demasiada ansiedad. Además, si todo falla siempre queda el lorazepam, que forma parte de mi botiquín legendario. Es que no me gusta pedir nada a nadie y paracetamol o tiritas tiene casi todo el mundo, pero benzodiazepinas casi que igual que no.

Hoy he soñado con hidroaviones, incendios y embalses. El agua estancada y verdeazulada de un embalse es otra de las muchísimas cosas que me dan miedo.

En fin. No os preocupéis conmigo.

domingo, 7 de abril de 2019

Dolor, alivio, calma, nervios

Dolor.

Las rodillas ya no molestan. La espalda si. No es un dolor muy grande pero si constante y molesto. Al contrario que el año pasado, desplazado al lado derecho, casi bajo el hombro, ahora está en el centro, bajo el cuello. Quizás alguna mala postura delante del ordenador o sobre la bici. Quizás de nuevo la ansiedad, mi vieja compañera vital, de nuevo haciendo de las suyas.

Alivio.

Poder descansar, duchas de agua caliente, nadar, crema, me alivian. Pero no del todo. Si mañana continua, tendré que volver ir al fisio. Total, sólo he estado tres semanas enteras sin pisar un hospital.

Nervios.

El viernes estaba muy incómodo rodeado de gente y sus ruidos, conversaciones, movimientos, gestos. En la oficina. Me supe calmar.

Calma.

Charlar contigo a veces me resulta agradable. Buscar los puntos en común en lugar de las diferencias. Hablar de esa conocida y desagradable sensación en la tripa que a veces sólo las benzodiazepinas pueden aliviar.

Y el tiempo ha cambiado, la hora también, hace más frío que fresco, pero en mi refugio, rodeado de bicis y de libros, viendo series y documentales de Al filo de lo imposible, me siento en calma y a gusto.

viernes, 5 de abril de 2019

A ras de tierra

Abandono mi atalaya de nuevo. Me muevo a ras de tierra. Interactuo con otros seres humanos. Ese intercambio nos enriquece mutuamente. Comprendo que, aunque yo no sea el humano típico, tengo más cosas en común con el resto de seres humanos de las que creía.

Los recuerdos. Me hablaste de un olor que te recordaba a tu infancia. Y una catarata de recuerdos vino aparejada a ese recuerdo. Al final tu memoria funciona de forma parecida a la mía.

Las relaciones humanas diarias a veces son más difíciles de lo que nos gustaría. Me pediste discreción y yo te la prometí. Aunque me sienta transparente, mis palabras son vagas y muy ambiguas. Soy ambiguo a propósito.

Ha sido un día un poco cansado y me ha costado centrarme. Pero las ganas de llorar y los nervios no han progresado como otras veces.

Me hubiera gustado tener una cantimplora colgando de mi mochila o un camelback, una de esas curiosas bolsas de agua flexibles, para poder cederte unos tragos de agua. Al final somos soldados del amor. Compartiendo camino, raciones de supervivencia, agua, munición virtual. Para poder seguir adelante. Para poder sobrellevar esa conocida y desagradable sensación de inquietud en la tripa.

Se acaba la semana con una sensación más dulce que la anterior.

He escrito muchas veces que yo no soy como vosotros. En el sentido de que soy muy introvertido y me cuesta horrores relacionarme con gente. Crear vínculos de amistad mucho más. Crear vínculos afectivos, muchísimo más. Pensé que moriría sólo hasta que por fin quise y me quisieron. Dormí acompañado. Compartí placer, cama, complicidad, momentos preciosos cotidianos. Fuimos amigos, amantes, confidentes, nos apoyamos el uno al otro.

Ahora siento que soy como vosotros, que soy un ser humano, que tengo un espacio en el mundo, que pertenezco al mundo.

Y poco a poco voy creando vínculos de amistad, y soy más sociable y abierto. Todo esto a veces es agotador pero otras precioso.

Gracias a todos y buenas tardes.

jueves, 4 de abril de 2019

Onda vital ilimitada (Mermelada y grasa, parte 2)

-Onda vital ilimitada.

Sin apartar la vista de la pista, ni sus manos y pies del volante y los pedales, murmuró esas palabras.

-¿Qué has dicho?- Preguntó Marina.

-No importa. Recordaba una serie de televisión. De animación.

-¿Cómo puedes pensar en eso ahora?

Marina ocupaba el asiento del copiloto. A Marcos, que conducía el coche, le hubiera gustado sentir cómo se encontraba, pero ese don le había sido arrebatado hacía demasiado tiempo. El sudor bañaba su rostro y respiraba pesadamente. Eso le bastaba para intuir su enorme agotamiento.

El pequeño Suzuki color cobre volaba literalmente por la pista embarrada. El barro salpicaba los cristales. Los limpiaparabrisas apenas daban a basto para contener la avalancha de barro.

-Tienes que correr. Como tu sabes. Hoy .... es preciso.

Marina nunca se alteraba. Conservaba esa mezcla de serenidad e ironía tan suya en las peores circunstancias. El miedo que percibió en sus palabras alimentó su propio temor.

Conducir tan rápido como pudiera. No era tan difícil. Mentira. Si que podía llegar a serlo. Dependiendo de las circunstancias. Intento olvidar su miedo y concentrar su mente y su cuerpo en lo que tenía entre manos. Nunca mejor dicho. El volante, los pedales, el cambio. Incluso la palanca de la caja de transferencia requirió de sus atenciones.

-Tu puedes pequeño, me cago en la puta- Susurró Marcos.

-¿Ahora hablas con los coches?

Escuchaba y notaba las cuatro ruedas patinando sobre el barro mientras subían aquella empinada rampa, de primera con reductora.

-¿Por qué no? Ahora dependemos de él. ¿Todavía nos siguen?

-No lo sé. Me duele mucho la cabeza. Me cuesta pensar. Me encuentro mal.

No lo sé. Marina parecía o podía persentirlo casi todo. El pequeño Suzuki acabó por coronar la rampa. Quitó la reductora y se esforzó en hacer volar el coche sobre un terreno que tornaba ahora un poco más favorable.

miércoles, 3 de abril de 2019

Trinity


Todavía te echo de menos. Pero es diferente. Es un recuerdo dulce. Los mil y un momentos compartidos. Vínculos que se rompen. Nuevos vínculos que se crean.

Aprendizaje.

Los mares del placer, de la sensualidad, del deseo, del placer, de la consecución del placer.

Los mares de angustia y el dolor físico y anímico.

Mareas de calma. Bicis de azul intenso y algo de dolor de espalda.

Alivio.

El mundo es un lugar mejor porque tú estás en él.

El más dulce de los despertares (2019)

-Sabes que no me debes nada. Lo sabes ¿Verdad?

-El pasado no se puede cambiar. Estoy orgullosa de lo que fui pero también de lo que soy. Muy orgullosa. Sabes que no me debes nada, pero necesito tu ayuda.

Una madeja. A veces se le antojaba que su vida, que cada vida era una enorme madeja de lana, tejida y a la vez enredada por una mezcla de azar, destino y libre albedrío. El comienzo de aquel enredo fue un SMS.

Necesito hablar contigo cuando antes.

Unos pocos caracteres en aquella pequeña pantalla de cristal líquido. Primero la obligación, luego la devoción. Cuando leyó el mensaje de texto estaba a punto de iniciar su turno. Los pájaros de metal requerían de sus cuidados. Como un ave que hace una pausa en mitad de una migración.

Un avión. Y otro más. Una hora. Otra hora. Así hasta el final de su jornada. Todavía le fascinaban los despegues. Desde un rincón de la rampa, siempre que tenía un instante de respiro, contemplaba aquellas moles de metal dejando el suelo.

Positive climb.

El vacío.

Era demasiado pequeño. No va a acordarse de nada.

Mentira. Lo recordaba cada día.

Antes de volver a casa, a punto de montarse en su vieja Vespa Primavera, Miguel decidió llamarla.

-¿Paula?

-Ha pasado mucho tiempo.

-¿Cómo va todo? ¿Cómo está Esther?

-No has perdido un ápice de intuición. Sabes que no me debes nada. Lo sabes ¿Verdad?

-Eso no es cierto del todo.

-Tu habrías hecho lo mismo por mi.

-Por supuesto.

-El pasado no se puede cambiar. Estoy orgullosa de lo que fui pero también de lo que soy. Muy orgullosa. Sabes que no me debes nada, pero necesito tu ayuda.

-Será un placer. Y un honor.

-Todavía no te he dicho lo que quiero pedirte.

-Intuición. Tu misma lo has dicho.

-No quiero hablar de esto por teléfono. Es demasiado frío.

-Las máquinas no dan abrazos.

-Echo de menos tus abrazos.

-Y yo los tuyos.

-Ven a pasar el fin de semana a casa. Siempre será la tuya.

-Allí estaré.

-Te quiero.

-Y yo a tí.

martes, 2 de abril de 2019

Recuerdos

Recuerdos de hace cuatro años. "Desnudo bajo la lluvia". El aprendizaje. Hablar ante desconocidos. Terapia de grupo.

Recuerdos de hace un año y como mes y 1/2. Asomarme a mi propio vacío. Es que he sentido bajo mis pies alguna vez más. Pero me releo y ya no duele tanto. Porque soy diferente. Pienso diferente, siento diferente, escribo diferente. No sabría precisar cuánto. En que grado, en que porcentaje. Eso irrita a mi parte racional y analítica. Mi parte creativa y emocional, por el contrario, percibe esas pequeñas pero importantes diferencias. Mi yo nuevo me hace sentir orgulloso de mi.

Éste blog es parte de mi refugio. Mi montaña artificial. Donde me siento a descansar al caer la tarde. A veces, bajo la lluvia. Azul oscuro casi negro. La lluvia nunca va a poder conmigo. He de luchar por mi y no contra mi. Y es lo que hago, con la ayuda de la psiquiatra y de unas cuantas personitas que me acompañan en el camino.

Gracias a todos.

Jeannine

-¡Vamos, coño! ¡No te quedes ahí parada! ¡A correr!

Jeannine comenzó a correr a través del campo, en dirección a la alambrada que se adivinaba unos cientos de metros más allá. En el límite de la pradera de hierba, donde comenzaba el bosque, la malla metálica coronada de alambre de espino brillaba bajo la luz de la mañana.

A los pocos metros Jeannine volvió la cabeza. Myriam seguía donde la dejó unos instantes antes. En cuclillas sobre la hierba, junto al cuerpo inerte del guardia. Incapaz de moverse.

-¿No me has oído? ¡Me cago en la puta! ¡Corre de una vez!

"No voy a ir a buscarla. Que haga lo que le salga del coño".

lunes, 1 de abril de 2019

Interludio

El interludio me ha servido para descansar. Lo he agradecido. Fue una decisión acertada.

(Depeche Mode sonando en los auriculares tapa ruidos y voces humanas, pero no lo suficiente. Al menos ya no tengo que concentrar mis energías en seguir una conversación. Que no me resultó desagradable. Quizás innecesaria.)

Ahora tengo ganas de llegar a casa. Ya queda menos: sólo unas pocas paradas. Sin la ayuda de la bici azul (que imagino plegada delante de mis rodillas) alguna parada más. Tampoco un tiempo demasiado largo.

Cambio de hora y de tiempo. Más propio de la primavera que los días de temperatura entre suave y cálida de hace un par de semanas. Los cambios de luz me afectan. La gente no lo sabe o no lo recuerda, por eso insisten en comentar la previsión del tiempo para el día siguiente. He de acostumbrarme a que la gente no pueda intuir mi estado de ánimo. Ni siquiera personas que dicen tener intuición. Quizás esas conversaciones banales sean una forma de llenar el silencio, para aquellos a los que les resulte pesado o incómodo. Pero a la vez relacionarme con gente hace que me sienta más agusto o menos incómodo rodeado de gente. Siempre seré de grupos pequeños. Pero poco a poco avanzo.

Reflexiones sobre conversaciones y humanos en una ut446 X2. Mezcla de sueño y lágrimas llamando a la puerta del lacrimal. Deseo llegar a casa ya y poder descansar.

Una vez en casa todo es distinto. Un poco de silencio. Mi refugio. Un precioso paseo en bici. Una nueva máquina pequeña pero a la vez grande. Tal y como lo soy yo. Escribir. Escuchar música. Ver una película. Cenar. Cosas pequeñas pero preciosas.