Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y puede que el torrente erosione mi montaña artificial. Y deba reconstruirla, reforzarla. Con herramientas manuales o incluso con excavadoras. Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero todavía puedo mantenerme en pie.
Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero llueve diferente. Siempre llueve distinto. La lluvia me permite descubrir reflejos preciosos en el suelo. Reflejos de mi mismo. De un yo hermoso y resiliente. Imagino preciosas trazadas sobre un circuito encharcado, con ruedas de agua.
Desde ayer, una nueva canción de la lluvia, o para la lluvia. Hoy no es un día de lluvia, quizás un día un poco nublado sí. Pero pronto podré estar de nuevo con el gato pirata o quizás en la piscina, o trazando nuevas rutas en la memoria del GPS.
Algún día podré dejar atrás la lluvia. Algún día podré avanzar bajo la lluvia con una mezcla de suavidad, confianza, calma y empatía.
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