A punto de entregar el carnet de ruta en el control horario. Como en los rallyes, los minutos por adelanto cuentan en sus 60 segundos y los minutos de retraso suponen 10 segundos de penalización. Pero no es eso sobre lo que quería escribir hoy.
He intentado encontrar un post en el que hablaba de la oficina, cada uno pendiente de su pantalla, pero escuchando a los demás e intentando ayudarles. Es una visión muy idealizada, pero a veces es así. Se que escribí justo eso en otro blog, casi en una vida anterior, cuando a mi diestra tenía a una persona bastante opuesta a mí, pero muy observadora, intuitiva y nada desagradable de trato.
Es viernes, se acaba la semana laboral. Noto algo en el ambiente. La gente está nerviosa o cansada o deseando que llegue el fin de semana o todo a la vez.
Algunos seres humanos identifican no tener pareja, estar "soltero", con "libertad". Dan por hecho que no quiero tener pareja y que estoy mejor sin ella. Hacen simplificaciones muy atrevidas cuando no disponen de información suficiente. Información suficiente sobre mí. Información que no les voy a proporcionar, porque supondría dar demasiadas explicaciones que no tengo ganas de dar. Los extrovertidos juzgan a los introvertidos. Creen que somos reservados, herméticos, incluso maleducados o bordes. Nada más lejos de la realidad. Los introvertidos intentamos ponernos en la piel de los extrovertidos. Me temo que lo contrario no suele ocurrir.
La espalda molesta menos pero aun molesta. He de ver que hacer, si optar por otra sesión de fisio o esperar.
Estoy ilusionado por las vacaciones. Por una vez me hacen mucha ilusión. Voy a hacer algo distinto. Conocer a una personita especia. Solcializar. Convivir.
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