La calma es preciosa. Incluso hace que las molestias en la espalda sean menores. Necesitaba descansar y desconectar.
En un universo de paz, naturaleza exuberante y abrazos.
Soy capaz de dormir en una cama desconocida. Y socializar no me resulta complicado. Sin apenas ansiedad ni ganas de llorar.
La calma es preciosa.
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