domingo, 31 de marzo de 2019

Tempest Blue

Podría ponerme pedante y hablar de Shakespeare y de La Tempestad, pero salvo Hamlet años ha y Macbeth gracias a Mayendar, apenas he leido a Shakespeare. A veces pienso que he leído demasiado y vivido muy poco en comparación y otras me siento como un completo iletrado. Ni lo uno ni lo otro son verdad.

Azul tempestad. Me resultó un poco agobiante incluso elegir el color. Pensé en azul aguamarina, verde lima, rojo o violeta. Pero recordé los días de lluvia. El azul oscuro casi negro que precede a la tempestad. Han sido días de lágrimas a punto de salir y de ansiedad y de enfados. Pero detrás de las nubes siempre está el sol. Y a veces es necesario que llueva.

La última vez que pasé por algo parecido, después de ver a un psicólogo (al que le mando un abrazo enorme y agradezco infinitamente su ayuda) acabé en cierta cadena de tiendas comprando una nueva bici (es lo que tiene el insomnio y las ofertas). Ésta vez ha sido un regalo y una cantidad indecente de euros para estar a punto de quedarme en paro otra vez. Pero sobre la azulita preciosa por la Gran Vía, con todo el desarrollo metido, se me olvidó todo lo ocurrido la semana anterior y la anterior de la anterior.



(Dicen que a lo bueno se acostumbra uno pronto. Es de lejos la bici más cara que he tenido. Aunque he disfrutado con bicis de carretera que igual tenían más años que yo y que no cambian bien, ni frenaban, cuando todo va bien y no tienes que mancharte las manos de grasa, ni pensar en que retocar para dejar la bici a tu gusto, todo es más sencillo. Tengo un poco de miedo por si rompo la bici, pero después de los primeros paseos todo pinta bien. Será mi nueva compañera para transportes públicos llenos y viajes diversos. Luego se despliega y un tipo grande y feo como yo puede subirse encima con comodidad y volar bajo.)

Y después de escribir esto se puso a llover. La luz de los días de lluvia.

viernes, 29 de marzo de 2019

De nuevo bajo la lluvia

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y puede que el torrente erosione mi montaña artificial. Y deba reconstruirla, reforzarla. Con herramientas manuales o incluso con excavadoras. Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero todavía puedo mantenerme en pie.

Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero llueve diferente. Siempre llueve distinto. La lluvia me permite descubrir reflejos preciosos en el suelo. Reflejos de mi mismo. De un yo hermoso y resiliente. Imagino preciosas trazadas sobre un circuito encharcado, con ruedas de agua.

Hoy es un interludio. Un puente entre ayer y mañana.

jueves, 28 de marzo de 2019

Tajamatas, susceptibilidades, morteros y pensamiento lateral

... pero hay días en los que un parche de grava te sorprende en plena curva. La grava que no te esperabas. Cuando ya estás en pleno apoyo, tumbando. Cuando no tienes tiempo material para frenar. Primero llega el susto y después hay que hacer lo posible por pasar la curva. Si, un parche de grava es algo bastante evidente, que se ve. Pero en una curva ciega, no. El instinto normalmente te indica cuando puedes fiarte de una carretera y cuando no. Normalmente el piso o la suciedad no cambian de una curva para otra. Una carretera sucia lo es más o menos desde el principio. Pero hay días y días, y curvas y curvas.

(Entonces llegó. La conversación fue la esperada y me afectó menos de lo que pensaba. Expresé lo que sentía con ese punto de exageración tan mía.)

Tengo un recuerdo muy vago de una vez que me acabé yendo recto en cierta carretera de Guadalajara (Guadalajara España). Creo que porque venía un Suzuki de frente y la carretera era estrecha. Me pareció que no había espacio suficiente para pasar los dos. Igual me equivocaba. Vi que un camino arrancaba en el exterior de la curva y para allá que fui. Por suerte iba con mi bici de montaña plateada de hipermercado, algo lenta en asfalto, pero robusta en caminos.

Ya es mañana. Sumad un día al de la fecha del post. Hice algo que no había pensado: descansar. No he dormido todo lo que me gustaría pero si mucho más que otras veces en situaciones parecidas y sin más medicación que la habitual.

He reflexionado sobre lo que pasó ayer y entiendo que me he tomado todo demasiado a pecho por el nivel de ansiedad que tengo desde las últimas 2 semanas o así. No respondí de forma demasiado brusca e irracional, de todas formas. Y tomé la mejor decisión, que es descansar.

Al fina, se que me encuentro mejor. Noto en mí varios cambios. Me cuesta menos expresar cómo me siento. Tengo más capacidad para recuperarme de malos días. Me centro en buscar soluciones. Hoy es una muestra de esas soluciones.

martes, 26 de marzo de 2019

Asfalto sucio (Sensación parte 2)

La sensación de hoy es parecida a cuando empiezas una bajada complicada, con muchas curvas, mucha pendiente, asfalto sucio y roto, pero la bici que llevas te da confianza (yo alguna vez para malas carreteras he preferido una bici de montaña con cubiertas mixtas). Sabes que igual te das algún susto, pero que también que vas a disfrutar en otros tramos. La sensación es "se lo que tengo que hacer y cuando hacerlo". Siento que tengo más recursos para superar momentos algo o muy complicados. Cuando puedes salvar (o librar) una curva cerrada, un parche de humedad, un tramo de grava, sin que eso suponga un trago amargo demasiado grande de miedo subiendo desde la boca del estómago.


Igual que el freno nuevo (que, curisamente, funcionaba mejor con una maneta más antigua y sencilla, quizás porque el tiro del cable es diferente, y porque la palanca es más grande) me aporta más confianza a la hora de frenar fuerte. Para mi mente no hay actualizaciones o mejoras como en los ordenadores o en los coches de rallyes. Pero si posibilidad de crecer.

(Ayer pensaba en convertir mi vieja bici de carretera en una especie de híbrida. Con cubiertas de 28 mm. Así sería más cómoda en asfaltos bacheados e incluso en pistas.)

Ayer me enfadé un poco y hoy ha sido un día sólo regular en cuanto a la ansiedad. Me gustaría que ya fuera viernes pero al menos es martes. No me apetece ir a nadar ni nada parecido. Mi refugio, rallyes en red bull tv (como el año pasado) y poco más.

Buenas tardes y buena suerte.

lunes, 25 de marzo de 2019

Andenes (versión 2)

Final alternativo de la entrada Andenes.

ROSA
¿Recuerdas cuando nos besamos aquella
noche detrás del silo?

ANA
¿A qué viene esa pregunta?

ROSA
A que te quiero. Siempre te he
querido. Por eso he venido.

ANA abre los ojos desmesurádamente y clava su mirada en el
rostro de ROSA. Coge la mano derecha de ROSA entre las
suyas. Después la suelta y sale corriendo en dirección al
edificio de la estación.

ROSA ve alejarse a ANA. Suspira y baja la mirada. Sus ojos se humedecen. Un gorrión se posa en el andén, a unos pocos pasos de ROSA. Mira como avanza a pequeños saltos antes de volar de nuevo. La megafonía anuncia la llegada del tren. ROSA dirige varias miradas nerviosas al edificio de la estación, mientras el tren entra con estruendo en el andén. ROSA se sube a él, no sin antes dirigir una última mirada hacia atrás.

[FUNDIDO A NEGRO]

ROSA está sentada en el interior del tren. Mira por la ventana, distraída. Tiene los ojos enrojecidos. De pronto levanta la vista, mira al pasillo y ve a ANA cruzar el vagón, hasta que llega a donde está sentada ROSA. ANA se sienta a su lado.

ROSA
¿Qué haces aquí?

ANA
Una locura.

ROSA
¿Y tu trabajo?

ANA
Seguro que en Madrid puedo encontrar algo mejor.

ROSA
Pero, no has traído ni maleta.

ANA
En Madrid también habrá tiendas ¿no?

ROSA
Lo importante es que estás aquí.

ANA coge las manos de ROSA entre las suyas.

ANA
Tengo miedo.

ROSA
Yo también.

ANA
¿Miedo tu?

ROSA
Si.

ANA
¿De qué?

ROSA
De lo que siento. De estropearlo todo.

ANA
Todo va a salir bien.

Más dulce que amargo (parte 2)

El fin de semana me ha servido para descansar pero una vez de vuelta a la rutina, o incluso horas antes de volver, volvió la bajona o la  medio bajona, las ganas de llorar intensas. Y las ganas de no ver a nadie, cosa que es imposible así en general, y menos en una ciudad tan grande y tan llena de gente (muy ruidosa) como ésta, la que me vio nacer y en la que probablemente moriré.

Tengo ganas de más días de descanso, que llegarán en AVRIL. AVRIL está a la vuelta de la esquina, el final de abril no tanto. Antes empezará otro intenso taller. El X7. Todo ésto empezó hace un año. Los talleres, quiero decir. Ésta mañana pensaba que no había avanzado nada en todos estos meses pero no es verdad.

(De fondo alguien golpea con los pies un reposapiés de plástico que, a su vez, golpea el suelo con estruendo.)

Si, si que he avanzado, muchísimo, pero siento que todavía me queda mucho por avanzar (y es así). Y los días menos buenos (por lo que pasó el miércoles y lo que pasó el viernes) sólo veo lo que me queda por hacer y no lo hecho, el camino recorrido.

Perder el tiempo con cambios de procedimiento e indecencias varias también me irrita.

Hoy de todas maneras no he buscado un atajo. Ayer alguien se fijó en mi bici. Otro ciclista se quedó mirando, en busca de los cambios. Mi híbrida es sencilla pero llamativa, con sus frenos de disco, cambio en el buje y esas vainas elevadas tan de los 90. Veremos el resultado de no escapar de las situaciones. Sinceramente preferiría salir de aquí, ponerme los cascos y leer durante en trayecto sin tener que mantener ninguna conversación o ningún silencio pesado con nadie.

Más difícil pensar que hacer. Si, la gente es un poco cotilla, pero es lo habitual entre los humanos. Al final, socializar requiere un aprendizaje en pequeñas dosis. Si me saturo, puedo recurrir a mi fiel compañera de fatigas negra.

sábado, 23 de marzo de 2019

Tierra

Un día de primavera, sol, preciosas carreteras llenas de curvas y solitarias. Pequeñas cosas que me sacan sonrisas. Además logré dormir bastantes horas. Cuando me desperté definitivamente, casi se adivinaba el nuevo día. Será diferente con el cambio de hora, pero hasta junio, seguirán alargando los días.

Recorrí lugares visitados decenas de veces. Secuencias de curvas enlazadas que recordaba con precisión. Dónde frenar, cómo trazar. Ese vértigo de la velocidad sobre dos ruedas. Escuchar el aire, sentirlo, el rumor de las cubiertas rozando el asfalto, el familiar tacto los puños y mandos de freno. Ir en bici todavía me hace sentir mejor.

Después de lo que pasó el miércoles y de lo que pasó ayer, no tenía demasiadas ganas de ver a nadie y éste lugar es ideal para eso. Descansar, leer, dormir, escuchar música.

viernes, 22 de marzo de 2019

Mas dulce que amargo

Si.

De nuevo un día con parte amarga. De ganas de llorar. Pero también de parte dulce. Mucho.

Estoy no diré donde. Lejos del ruido. Es un lugar que parece sacado de otro tiempo. De hecho mientras escribo esto suena un viejo vinilo de Depeche Mode. El crepitar del disco me lleva al pasado. Como contraste, un moderno ordenador y un moderno teléfono móvil inteligente que hace de modem wifi. Así puedo escribir con un teclado "de verdad", y volcar mis palabras en la red.

La semana ha sido un poco cansada. Con altibajos. Menos que la anterior. Acabó con un poco de incertidumbre. Cuando una petición de calma supone incertidumbre. En fin (expresión que repito mucho en el mundo 1.0). Lo que tenga que ser será.

Supongo que cuando no tenga ganas de llorar casi cada día estaré todavía mejor. Pero me recupero antes de todos esos altibajos. Me parece copiar las mismas palabras de hace un año, pero no es verdad.

Cama distinta pero conocida. Silencio, lectura y música. Trabajar con herramientas, en alguna bici.

(De fondo Policy of truth. Que me recuerda a 1999 y también a como 2005. Es una canción que me encanta)

Porque todavía se me da mejor soñar que escribir y escribir que vivir.

Ya no es verdad. Cada vez escribo mejor. Si. Y cada vez vivo más en el mundo real y menos en el mundo de los sueños.

Buenas noches y buena suerte.

jueves, 21 de marzo de 2019

El vacío

Flap 15

Igual te lo debería haber dicho. Que no tenía el mejor día del mundo y que la conversación (las personas habladoras pueden hablar de multitud de temas distintos en pocos minutos) había derivado a cosas dolorosas. Pero no te lo dije porque me resultaba difícil y hasta un poco maleducado, y fuiste a meter el dedo (virtual, oral) donde más me dolía o donde más me duele.

Algún día podré estar en condiciones de dejar la mirtazapina, pero siendo completamente realista, aunque también positivo, quedan varios meses para ese momento. No es que me preocupe tanto como en octubre, por ejemplo, pero si que me abruma a veces pensar cuanto tiempo me queda de tratamiento y de estar tomando medicación.

Igual que hace casi un año, sin querer, y con no más de dos o tres frases, me hiciste sentir mal, porque no te diste cuenta de que yo estaba haciendo un esfuerzo por explicar cosas que no quería explicar.

Podía haber sido peor.

Buenos días y buena suerte.

POSITIVE CLIMB

Ir en bici siempre mejora un día que empezó siendo un poco regulero. Siempre. De nuevo al manillar de mi bici híbrida. Igual que ella es un poco mejor que cuando salió de la cadena de montaje, gracias a las piezas que mis manos grandes y expertas le han ido montando, yo también soy una versión mejora de mi mismo.

(El tren tarda. Me he sentado. He buscado info sobre la causa del retraso. Me he levantado. Sigo escribiendo con la bici al lado. Por fin viene el tren. No va tan lleno como pensaba. Busco un sitio en el pasillo para mi bici y sigo escribiendo.)

No tenía la culpa. La próxima vez le diré que esa pregunta no me gusta y ya.

He leído a Chibimundo y me he emocionado mucho. Me ha traído recuerdos un poco dolorosos pero a la vez admiro su fortaleza.

El fin de semana está más cerca y en menos de 24 h de nuevo me he recuperado y vuelvo a volar entre nubes.

Buenas tardes y buena suerte.

martes, 19 de marzo de 2019

Rage against de machine

En los últimos 4 años he podido escribir algo parecido decenas de veces. De hecho, lo que ahora continua empezó entonces. Hoy me he enfadado. Un poco. En otra ocasión me habría enfadado más. Pero ya estoy calmado. Mañana, una vez comprendida la incomprensible nueva composición de lugar, ya se lo que esperar.

Mejor que esto tuviera lugar ahora y no antes. Pero, de todas formas, hubiera sabido superarlo de igual forma.

Al final del día no tenía ganas de socializar ni ningún vh (patinete, bici) con el que acortar el camino así que opté por un nuevo camino, como en Noviembre, que resultó más lento pero nada cansado.

Mañana más.

Recuerdos de sol, aire y gasolina

Cuando alcanzó la calle comenzaba a llover. Con pereza, se diría que hasta con dulzura. Bajo la luz suave y tenue del principio de la primavera, vio brillar ingrávidas diminutas gotas de agua frotando en el aire.

Pantalones de agua. Por suerte siempre llevaba unos en el cofre de la moto.


En un extremo de la acera le esperaba la vieja BMW F650 de color blanco. Sonrió mientras quitaba el antirrobo. Después sacó el casco, los guantes y los pantalones de agua del cofre y dejó allí su bolso. 

Comprar aquella moto había sido una decisión meditada, pero, a la vez, un poco impulsiva. La vio en el escaparate de una tienda de motos usadas. Le recordó a su hermano Víctor. Por él había aprendido a ir en moto. Por él, en cuanto cumplió los 18, se había sacado el carnet de conducir. El de coche y el de moto, casi a la vez. A medias, se compraron un coche y una moto en cuanto pudieron: un Opel Corsa aguamarina y una vieja Honda Dominador azul cielo. A pesar de su metro setenta, la Honda era un poco demasiado alta para ella. Debía hacer casi equilibrios o buscar un bordillo donde apoyarse. Por eso enseguida Víctor le busco otra moto: una "custom". Una especie de Harley Davidson en miniatura. Una Yamaha Virago 250. Larga, bajita, llena de cromados. No corría mucho, pero si lo suficiente para moverse por los alrededores de la ciudad. Y pasear con ella era un placer.

De todo eso habían pasado casi 20 años. Le pudo la comodidad del coche y el abrigo que proporcionaba del frío, de la lluvia. Acabó vendiendo la Yamaha. Su hermano siguió teniendo otras motos. Incluso en Finlandia, que es donde vivía ahora, seguía yendo en moto. De nieve los inviernos eternos. En verano, en una enorme BMW R1200 GS con la que cruzaba Europa durante sus vacaciones. El escudo de BMW en el depósito de aquella moto, al verla en el escaparate, le recordó a Víctor.

Pensó que era demasiado vieja para ir en Moto. Cuarenta años eran demasiados. Aún así, entro en la tienda y preguntó por ella. El precio le pareció un poco alto. Pero las BMW tenían fama de fiables. Además, cuando se subió a ella en parado, descubrió que llegaba al suelo sin problemas. El vendedor le explicó que su anterior dueña también era mujer, y, además, de pequeña estatura, y que le había puesto un asiento opcional un poco más bajo.

Meditó si comprar la moto era una buena idea durante una semana. Podía permitirse el capricho. Ahora ni siquiera tenía coche. Al cambiar de casa, al mudarse a un piso en el centro, aparcar se había puesto imposible. Lo acabó vendiendo. El transporte público era más económico y hasta ecológico. Aunque a veces también un poco pesado y agobiante. Sobre todo en hora punta. Echaba de menos sentir en aire en la cara. Cómo cuando era una adolescente y Víctor le enseñó a ir en moto en aquella Suzuki DR 50 amarilla.


Al final se decidió. Después de consultarlo por Skype con Víctor. El se mostró entusiasmado, aunque a la vez, quizás  un poco preocupado. Le insistió en que se comprara un casco, guantes y una chaqueta antes de siquiera estrenar la moto. La tienda donde la había visto resultó ser un concesionario BMW y también vendía ropa y cascos. Le llamó la atención una chaqueta blanca y azul. Le recordaba vágamente a las que usaban los pilotos de la marca bávara en el Dakar, hacía un siglo, se le antojaba. Cuando Víctor y ella veían los resúmenes del Dakar en el sofá de la casa de sus padres. Cuando por fin se puso al manillar de la BMW sintió un cosquilleo en el estómago. Le resultó casi tan cómoda como su antigua Yamaha y mucho más rápida. El callejeo hasta su piso fue agradable, casi placentero. Se sorprendió sonriendo de nuevo al manillar de una moto. Y soñó con que, al verano siguiente, quizás podría ir a Finlandia a ver a Víctor en moto, en lugar de en avión.

lunes, 18 de marzo de 2019

Correcaminos

Me apetece hacer cosas. Pequeñas, pero agradables. Pasear en patinete, por ejemplo. Jugar con el equilibrio. Un tipo tan grande y tan adulto como yo en un pequeño patinete parecía un poco ridículo. Pero me sentí a gusto y feliz. El ocio solitario. Pero todo eso se lo pude contar a alguien.

Las aguas vuelven a su cauce. Matices. Prefiero ser ese pequeño matiz que hace a alguien sentir mejor en un momento complicado que al revés.

Nuevos talleres. Acabar los actuales, que han sido preciosos. Aprender. Enseñar. Escuchar.

Poco a poco los días fluyen, son neutros la mayoría, algunos incluso agradables.

Buenas noches y buena suerte.

viernes, 15 de marzo de 2019

El viento

Os voy a contar mi historia. Soy el viento. Soy parte del viento. A veces una brisa suave y fresca, otras una tempestad devastadora. Soy capaz de refrescar el día más cálido de Agosto. Soy capaz de descargar lluvias torrenciales que desbordan torrenteras y revientan presas.

Venus me dijo que aquel que ha conocido la tormenta (porque ha sido la propia tormenta) puede calmarla. Yo no estoy tan seguro. Me encantaría ser capaz de calmar a la gente. Tener un efecto similar en ellos al de cierta benzodiazepina, pero sin receta y sin reacciones adversas. Ni tampoco crear dependencia. Me gustaría ser un ángel .Un ángel sin alas, pero con bicis. O con alguna KTM de 450 para poder cruzar desiertos.

No soy un ángel. Ló unico que puedo hacer es intentar calmarme y no generar ruido.

Buenos días y buena suerte.

jueves, 14 de marzo de 2019

Altibajos


Como los dientes del pequeño plato de 32 dientes de mi bici de montaña. Altibajos. Crestas. Valles. Momentos de calma y de alivio y otros de ganas de llorar y de no ver a nadie. Pero no es siempre. No sueño con vivir en medio de la nada, sin ningún contacto con ningún humano.

Es jueves y la semana ha sido bastante cansada. Ha sido un poco cansada. Depende del momento parece más cansada y más horrible de lo que ha sido en realidad. Desde mi refugio "mi caos amable", es diferente. De fondo una serie. Burbuja de silencio.

Ayer encontré por fin una canción en youtube. The dead end? Dead end literalmente es "callejón sin salida". Dónde me he sentido unas cuantas veces en los últimos meses. Pero no es verdad.

Es una melodía repetitiva y un poco amarga, que ha sido la banda sonora de estos dos días agridulces, mas dulces que amargos.

miércoles, 13 de marzo de 2019

REvolution*

Evolución. O revolución. Revolución interna. De mi mente. De mi psique. De mi forma de ver el mundo, expresar emociones y superar baches. Que a veces puedo utilizar como rampas de salto. Quizás no para hace un mortal adelante como cierto trialero, pero si para volar un poquito. Como un pendular. Un avión ultraligero, que no es muy rápido, pero si capaz de planear incluso sin la ayuda de su motor. Cómo un velero. Sailplane en inglés. Capaz de desafiar la gravedad sin ningún propulsor de miles de caballos.

Gracias por tu atención y por tu opinión serena, experta e imparcial.

Orgullo. No estoy libre de volver a pasar por algún o algunos baches, pero ahora tengo más herramientas para superarlos. A mi vieja KTM Rallye virtual le he montado unas suspensiones WP semioficiales con las que puedo pasar por los baches más rápido y más seguro. Y hasta más cómodo. Descanso para mis muñecas, espalda, riñones.

Me siento orgulloso de mí.

Que ya no tengo 20 años y, como las motos clásicas, requiero de algún paso por el taller. De la ayuda del médicos del cuerpo y de una médico de la mente.

(Yo te admiro y también estoy orgulloso de tí.)

Empecé el post en una habitual ut446 en doble composición. Ahora espero otro transporte (no espacial) que me devuelva a mi gatera.

Buenas tardes y buena suerte.

*Revolution es un disco de Jean-Michelle Jarre.


El RE también es parte de la denominación de una locomotora suiza: SBB-CFF-FFS Re 620 (Re 6/6 in the old numbering scheme)

martes, 12 de marzo de 2019

Le Chat Noir*

*Le Chat noir était un célèbre cabaret de Montmartre, fondé en novembre 1881 par Rodolphe Salis qui fut aussi à l'origine de la revue hebdomadaire du même nom.

Los nervios progresaban desbocados desde la boca del estómago. Cada paso, cada acción, se tornaba difícil, desagradable, dolorosa. El trayecto se le hizo enorme. La ciudad que le había visto nacer, monstuosa y desconocida. Un laberinto de mareas de hombres sin rostro. Un mar de estaciones de metro, intercambiadores, autobuses. Cuando por fin alcanzó su destino, un edificio de oficinas de aspecto amenazador y reflejos espejados, estaba agotada. El mero hecho de enfrentarse a la entrevista de trabajo le provocaba náuseas. Cruzó la verja que delimitaba el recinto del edificio con pasos decididos, intentando aparentar tranquilidad.

El gato negro surgió de no supo donde. Se plantó delante de ella y bufó ruidosamente. Después comenzó a correr, se coló entre sus piernas, cruzó la misma puerta ella acababa cruzar segundos antes y desapareció de su vista.

Mónica no supo que hacer. Se sintió incapaz de seguir caminando, de entrar en el edificio. El poco valor que había podido reunir se había esfumado con el bufido del minino. Siguiendo un deseo irresistible, volvió sobre sus pasos. Comenzó a correr detrás del gato. ¿Hacia dónde habría ido? ¿A la derecha o a la izquierda? Se decidió por la primera opción. Los preciosos zapatos de vestir, no eran el calzado más adecuado para correr. A punto estuvo de resbalar varias veces. A los pocos metros detuvo su carrera. Se le antojó que no tenía sentido correr detrás de un gato negro. Pensó en volver al edificio y concentrarse de una vez en lo que había venido a hacer. Entonces el gato apareció de nuevo ante sus ojos. Lentamente, recorrió el trecho de la acera que le separaba de Mónica, con movimientos elegantes. Maulló muy bajito y frotó su pelaje negro y brillante contra las piernas de Mónica. Ella se agachó hasta quedar en cuclillas y comenzó a acariciar al gato.

-¿Qué es lo que quieres? No sé lo que hago aquí. Debería volver y hacer la entrevista.

El gato frotó su hocico contra la mano de Mónica. Después, con gesto lévemente ofendido, comenzó a caminar por la acera. De vez en cuando volvía la cabeza, mirando a Mónica, que seguía quieta, en cuclillas, sin atrever a moverse.

-¿Quieres que te siga?

-Miaaaoouuu.

-¿Eso es un "si"?

-Miaaaoouuu.

Mónica se puso en pie. Los segundos que había pasado en cuclillas acariciando al gato le permitieron recuperar el aliento. Y calmar sus nervios. Comenzó a caminar de nuevo, siguiendo los delicados pasos del gato. Al final de la calle distinguió lo que parecía el acceso a un parque. El gato se dirigió hacia él. El gatito continuaba mirando hacia atrás cada pocos pasos, asegurándose de que Mónica seguía sus pasos. Mónica se detuvo un instante antes de cruzar el umbral que daba acceso al parte. Se le antojó un portal interdimensional que le transportaría a un nuevo mundo. Una burbuja de silencio en medio de la ciudad. Una burbuja de senderos y campos de almendros en flor.

-Miaaaoouuu.

El gato negro llamó de nuevo su atención. Parecía impaciente. Mónica dudó un instante más, antes de reanudar su caminar, a través del parque, detrás del gato negro. A los pocos pasos aterrizó en un campo de almendros en flor. Con la luz de la mañana, los árboles resplandecían. Pero, sobre todo, le llamó la atención la atmósfera especial del parque. Una burbuja de calma, de silencio.

En un extremo del campo distinguió a una mujer sentada en lo que parecía una esterilla color aguamarina. Destacaba sobre la tierra salpicada de hierba. El pequeño gato negro pareció reconocerla. Maulló impaciente y comenzó a correr como un rayo hacia ella. Con la agilidad propia de un felino. Mónica le siguió con pasos vacilantes sobre el suelo labrado. Conforme se acercaba se dio cuenta de que la mujer tecleaba en un portátil de color blanco.

-Te estaba esperando-

Su voz le sobresalto.

-¿Esperando?

-Si. Siempre que hay un proceso de selección, si no diluvia, vengo a trabajar aquí y dejo que alguno de mis pequeños amigos seleccione al mejor candidato. El puesto es tuyo.

RoC (rate of climb)

(From Wikipedia, the free encyclopedia)

In aeronautics, the rate of climb (RoC) is an aircraft's vertical speed – the positive or negative rate of altitude change with respect to time.

Da igual. Sigo volando y el vacío ya no me llama. Sigo dibujando vórtices con las puntas de mis alas en el aire húmedo de la mañana. Y un día ya no habrá vacío, sólo el azul del cielo y el azul del mar y el único vértigo será el que sienta en la tripa al romper la barrera del silencio.

Casi en una vida anterior, los días menos buenos, o malos (para que maquillar la realidad) dibujaba cuentavueltas en los márgenes de mis hojas de apuntes. Con la aguja a punto de salirse de la escala. En plena zona roja.


Ahora, gracias a la magia de Internet he encontrado una foto del cuentavueltas en el que me inspiraba: el de una vieja Honda de trail (trail entonces significaba motos mixtas carretera-campo. una Honda Dominator o Suzuki DR por ejemplo).

Hoy ha sido un día medio malo. No el peor que recuerdo desde Diciembre de 2017, ni mucho menos.

(De fondo Marco maulla con fuerza. No se si quiere más comida, que juegue con el, caricias, mimos, o si de alguna manera presiente que no me encuentro bien y quiere llamar mi atención).

X3 semanas esperando que llegara mañana y, por fin, mañana es mañana. Si no soy más explícito es por que no quiero y porque luego me releo y me siento ridículo.

Escribo esto en el ordenador de sobremesa, que tiene un teclado "de verdad", aunque un poco ruidoso (¿existirán teclados más suaves y silenciosos?). Como tantas otras veces, a medio desvestir. Pero escribir era y es más importante que acabar de desvestirme.

Una vez más a punto de salir de otra bajona, pero muy cansado.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 11 de marzo de 2019

Luz

Los días pasan (menuda obviedad) y la primavera avanza. Sinceramente no recuerdo cuando según el calendario empieza la primavera. Si en el febrero que ya pasó o en Marzo. La temperatura es inusualmente cálida. Quizás más propia de Mayo. Me gusta la luz y los días más largos. El calor no tanto, pero el año pasado me demostró que lo llevo mejor de lo que pensaba. Incluso la lluvia. El invierno ha sido más seco que el anterior. Entra dentro de lo posible (e incluso es deseable) que incluso dentro de ésta misma semana llegue la lluvia. Sin tener el mejor de los estados de ánimo, supongo que tampoco me afectaría mucho. De todas maneras [nombres omitidos en los documentos desclasificados] ignorando que tengo sentidos para darme cuenta de que día hace y estados de ánimo a veces todavía cambiantes influidos a veces por los cambios de tiempo.

Semana. Comienzo de semana. Semana largamente esperada. Que tampoco va a suponer nada extraordinario. Nada que no haya vivido en multitud de ocasiones, más de las que me hubiera gustado. Explicaciones. Salvoconducto o informe. Hace X3 semanas si tenía prisa por qué llegara el día. Luego la urgencia se pasó.

Hablando siempre en clave. La sinceridad extrema no suele implicar buenos resultados. Salvo con unas pocas personas.

Buenas tardes y buena suerte.

domingo, 10 de marzo de 2019

Arena

El disco solar comenzó a alzarse sobre el mar en el horizonte. Mario continuó caminando sobre la arena húmeda. Cerca de donde rompían las olas en un estallido de espuma. Se agachó hasta quedar en cuclillas y cogió un puñado de arena húmeda en su mano derecha. La mezcla de arena y agua se escurrió entre sus dedos por más que intentara evitarlo. El tiempo y los anhelos, imposibles de atrapar. Se puso de nuevo en pie. Volvió la cabeza. Unos metros más atrás, un pastor alemán olfateaba curioso la arena.

-Vamos, Rocky,

El perro trotó alegremente hasta llegar a su altura. Frotó su hocico contra la cadera de de Mario y el le acarició cariñosamente en la cabeza.

-El viaje ha sido muy pesado pero ha merecido la pena ¿Verdad Rocky? Este sitio es precioso.

La luz del alba acariciaba la arena blanquisima de la playa. El agua era transparente como no la había visto nunca.

sábado, 9 de marzo de 2019

Recuerdos

Con la cabeza llena de pensamientos no me iba a ser fácil volver a conciliar el sueño. 

[The Matrix, diario de (nombre omitido en los documentos desclasificados)  / Dragonfly]

He releído mi diario. El que guardo en decenas de archivos de word, uno para cada mes. El mismo que escribía antes de tener un blog y después de tenerlo, lo que me resultaba demasiado íntimo o me daba demasiada vergüenza escribir en el blog. Como no se lo podía contar a nadie lo escribía. En 2004 no tenía nadie al que pudiera llamar "amigo/a", nadie al que contarle las cosas que me ilusionaban y las cosas que me preocupaban: la ansiedad, el insomnio, ser incapaz de concentrarme en lo que tenía que estudiar para acabar la carrera.

Primero tuve varios diarios en papel. En cuadernos o libretas. Cuadernos pequeños, de medio folio. También utilizaba los márgenes de los apuntes. He encontrado un cuaderno azul de 2001, grande, reciclado en diario y también alguna hoja de los recambios cuadriculados que usaba para tomar apuntes.


Después, aunque pasaron como 4 años hasta que tuve un ordenador en mi cuarto, comencé con los diarios en word. A mano escribo más rápido, no mucho más, pero mi letra es fea y casi ilegible. El word permite copiar, pegar, corregir, y hasta imprimir.

Más tarde, en Mayo de 2004, creé el primer blog. Se llamaba Dragonfly. Y la primera persona que me comentó fue Marta. De ese blog surgieron vínculos que todavía perduran. Vínculos de amistad. Ahora puedo expresar cómo me siento a gente con la que me relaciono casi a diario (aunque sea por trabajo) o a las personas que puedo considerar mis amigos, via whasapp. O por Twitter.

Releo viejos diarios, viejos recuerdos, y aunque siento el vértigo del paso del tiempo, me doy cuenta de lo mucho que he avanzado en pocos años. Y sonrío. Hoy he dormido bastante bien, como 7 horas. Llevo mucho tiempo despierto, mucho, pero sin apenas ansiedad. Y pienso en las cosas que hacer a lo largo del día, como ir al gimnasio o en bici o ver el inicio del mundial de motociclismo.

Releo viejos recuerdos y ya no me resultan dolorosos apenas. Se que siempre me haré una pregunta: ¿Qué hubiera pasado si me hubiera visto un psicólogo o psiquiatra con 18-20 años? No podré responder nunca a esa pregunta porque el pasado no se puede cambiar. El presente y el futuro si. Y hace más de 4 años que decidí cambiar, hacer algo distinto: pedir ayuda. Y como le decía ayer a Ella Laraña, tengo días buenos y días menos buenos. Pero sigo adelante.

Buenos días y buena suerte.

viernes, 8 de marzo de 2019

Magia

Y, de pronto, te das cuenta de que el tiempo ha pasado rápido, muy rápido y ya no eres un niño. Y te preguntas que has hecho con tu vida, en todos estos años. Y tienes la sensación de que todo este tiempo no ha servido de nada ...

Han pasado 11 años desde que escribiera eso. Entre tanto cambié de década, de trabajo varias veces y hasta de casa. Pero, sobre todo, cambié yo. Estoy cambiando y, tal y como dije en 2015, siento que no desperdicio mi magia y el tiempo que tengo de vida.

Cuando lo difícil es más sencillo

Aunque cada vez soy más transparente (como el policarbonato) todavía me cuesta explicar a las claras lo que me ha pasado durante el día, o durante la noche.

Desde antes-de, tres semanas antes, pensando en el día de hoy. Hubiera preferido que fuera antes, igual que hubiera preferido que me pudiera ver la psiquiatra antes (total, ya sólo quedan 5 días). Pero fue cuando fue y nada desagradable. Todo lo que tenía que decir lo dije con educación y sin buscar conflicto (NO GENERAR CONFLICTO es la frase que repetí en mi mente los 3 primeros meses de 2018). Y me di cuenta de que proyecto una imagen bastante fiel. Soy resolutivo, organizado, me resulta fácil aprender nuevas cosas, pero a la vez no soy demasiado flexible.

Al final el día fue más agradable de lo esperado, y una semana más agradable de lo esperada.

Ya me he apuntado a talleres muy interesantes. Hace tres meses hice el esfuerzo, porque anímicamente no me encontraba nada bien. A pesar de todo lo que ha pasado ....

Perdóname
por todos mis errores
por mis mil contradicciones

Eso cantaba Amaral hace 11 años.

Cometo muchos errores y mis palabras y actos a veces son la gota que desborda las emociones de gente a la que quiero, pero a la vez intento buscar soluciones y seguir avanzando.

jueves, 7 de marzo de 2019

Ilusión

De Noviembre para acá, el despertador no sonaba porque la mayor parte de los dias lo había apagado andes. Hoy no ha sonado porque olvidé ponerlo. Y me he despetado como 10' minutos despues de lo habitual. No me ha puesto nervioso y sí me ha ilusonado, ver que cada día duermo un poco mejor y que gestiono mis emociones de forma más precisa. Los días son un poco menos desagradables, a pesar de todo. Y hay momentos muy dulces, aunque sea una conversación en el tren o unas risas a la hora de la comida. O lee en voz alta en un taller.

En poco más de dos semanas se habrán acabado los talleres del primer trimestre de 2019, pero he visto que hay otras opciones muy interesantes para el segundo trimestre. Y apuntarme no es una "obligación" sino algo que me ilusiona.

Hoy me voy a acostar antes pera poder dormir esas 8 preciosas horas que tanta falta me hacen. De todas formas no he tenido el sueño infinito de otros días.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Pinceladas

Me relaciono con personas, aunque sea a pinceladas. Sigo pensando que en cualquier momento se cansarán de mí, y que en realidad me relaciono con gente "por obligación". En el trabajo, por ejemplo. Pero ahora mismo estoy esperando para entrar en un taller y venir aquí no ha sido una obligación. Vengo porque quiero, porque me gusta. Aprendo y me relaciono con gente. Bueno, igual es una obligación autoimpuesta tras la sugerencia de la psiquiatra. De eso hace casi un año.

A pinceladas. Escucharles. Soy más de grupos pequeños y de conversaciones entre dos personas, que de grupos grandes donde para hablar casi hay que pedir instancia.

Volví a un lugar que no pisaba desde enero de 2018 (un eón antes). Y las sensaciones fueron distintas.

Tengo sueño porque ayer me acosté demasiado tarde (a las 23h, pero eso para mí es tarde).

El poder de las pequeñas cosas. Hace dos semanas leí en el taller y luego pude charlar con una compañera en el tren y fue muy bonito. A pesar de vivir una semana desastrosa.

Lo que pasó no lo puedo cambiar pero en sólo dos semanas todo parece distinto.

XChallenge*

*Que era una BMW de trail. La G650 XChallenge.


Escribir con alguien al lado (la verdad, en los últimos años he solido trabajar en pequeñas islitas, con alguien enfrente pero no a la derecha ni a la izquierda) es un reto (challenge) para mí. Y por eso lo hago, mientras espero a que llegue la hora de entrar en el CH. Aquí, igual que en los rallyes, penaliza más entrar con adelanto que con retraso.

Ahora recuerdo que LCR ha abandonado el ejército de los serafines, tal y como esperábamos en Enero, pero por distintos motivos. Mi despedida fue "mucha suerte y que te vaya muy bien". Literalmente le deseé eso. He aprendido cosas de ella.

Hoy de nuevo he de gestionar neumáticos, entrega de potencia, diferenciales mecánicos y mis fuerzas mentales, que son cada vez mayores pero todavía limitadas.

El copiloto me canta la cuenta atrás. Conecto el Bang Bang (en una posición intermedia para no castigar el motor).

Venus me dijo que el AMOR UNIVERSAL era su Weapon of choice. También lo es el mío. Dentro de un orden siempre voy a intentar aliviar, comprender, escuchar, ayudar (salvo que tenga muchísima ansiedad y grite y la líe parda).

Adriático me dio las gracias. Y buscando "amor universal" en google salió este blog. El Loco. Amor universal. Intenté no mostrar mi sorpresa, porque total, ella no se iba a acordar de la dirección.

martes, 5 de marzo de 2019

Andenes

EXT. DIA. Andenes de una diminuta estación de tren rural. En
un extremo del andén más cercano al edificio de la estación
vemos a ROSA (35) charlando con ANA (30). Junto a ROSA, una
maleta con ruedas verde lima.

ROSA
Lo he pasado genial. Tengo ganas de
repetirlo. Creo que para el puente
del Pilar podré pedirme algún día
libre.

ANA
Pero eso es en Octubre ¿No?

ROSA
Dos meses se pasan rápido.

ANA suspira y baja la mirada

ANA
Se me van a hacer eternos. Aquí el
tiempo es diferente.

ROSA
Bueno, pero ahora por lo menos tienes
trabajo. Así te distraes y puedes
ahorrar algo de dinero.

ANA
Pero es temporal. En septiembre otra
vez al paro. Después del verano esto
está muerto otra vez.

ROSA
Podrías venir conmigo.

ANA
¿Ir contigo? ¿A dónde?

ROSA
A Madrid.

ANA
¿Y que iba a hacer yo en Madrid? Allí
seguro que me agobiaría. Un sitio tan
grande, con tanta gente.

ROSA
Eso mismo. Un sitio lleno de gente y
de vida. Y es más fácil encontrar
trabajo.

ANA
Fácil para ti que eres lista y has
estudiado.

ROSA
Pero todavía eres joven. Podrías
volver a estudiar.

ANA
Y ¿dónde iba a vivir? Los alquileres
deben costar una pasta. Para malvivir
en un cuchitril me quedo aquí.

ROSA
Había pensado que al principio
podrías quedarte en mi casa. No es
muy grande pero para las dos
suficiente. Tengo un sofá cama muy
cómodo.

ANA
¿En tu casa? Ya sabes lo desordenada
que soy. Tu en cambio eres per-fec-ta.
Seguro que tu casa pasa la prueba
del algodón esa del anuncio.

ROSA
Me da igual que seas desordenada.
Contigo estoy a gusto.

ANA
Me ha encantado que vinieras a verme.

ROSA
Y a mí volver a verte, después de un
año.

ROSA coge de la mano a ANA. Ella aparta la mano y vuelve la
cabeza.

ANA
No hagas eso que nos están mirando.
Van a decir que somos bolleras y tú
te vas pero yo tengo que pasar el
invierno aquí.

ROSA
Si quieren mirar que miren. En Madrid
puedo ir cogida de la mano de una
chica sin que nadie se vuelva.

ANA
Ah ¿si?

ROSA
¿Te acuerdas del silo?

ANA
Cómo no me voy a acordar. Lo veo
todos los putos días. Es o era del
Servicio Nacional del Trigo o del
Servicio Nacional de Cereales. Mi
padre me lo ha dicho un montón de
veces pero ya lo lo recuerdo.

ROSA
¿Recuerdas cuando nos besamos aquella
noche detrás del silo?

ANA
¿A qué viene esa pregunta?

ROSA
A que te quiero. Siempre te he
querido. Por eso he venido.

ANA abre los ojos desmesurádamente y clava su mirada en el
rostro de ROSA. Coge la mano derecha de ROSA entre las
suyas. Después la suelta y sale corriendo en dirección al
edificio de la estación.

ROSA(SUSURRANDO)
Siempre es igual, si algo no te gusta
sales corriendo.

A los cinco minutos ANA sale del edificio con un billete de
tren en las manos. Llega hasta donde está ROSA y se abrazan.

ROSA
Entonces ¿Te vienes conmigo?

ANA
No aguanto otro invierno aquí.

Un viejo tren regional diésel llega a la estación en ese
momento. Las dos suben a él cogidas de la mano.

lunes, 4 de marzo de 2019

De viaje

Pensaba que ... sería un desastre. Más por cómo me sentía que por el lugar en sí. Cómo me siento puede convertir lo rutinario y sencillo en horrible y lo extraordinario y bello en algo todavía más horrible.

Al final todo fue más sencillo de lo que pensaba y mucho más agradable. De cuatro noches dormí bien 3, una incluso muy bien. Incluso no dormir bien la primera noche no se me hizo demasiado desesperante. Al día siguiente estaba muy cansado. En cuanto pude dormí un poco, como media hora, y antes de las 21 h estaba en la cama.

Lugares preciosos en bueno compañía. Trayectos preciosos. Comidas abundantes y deliciosas. Comidas improvisadas también deliciosas. Disfrutar de un espacio distinto pero en el que me sentía muy a gusto. La habitación del hotel.

En cambio, la combinación de ruido y cansancio me sienta mal.

De vuelta a la rutina. Hoy espero poder dormir muchas horas.

Dulce

No he dormido todas las horas que me hubiera gustado y estoy un poco cansado.  Mi mente está algo cansada, añora alguna hora de sueño más y bulle por la nueva información recibida durante toda la mañana. Pero también está en calma. Estoy en calma. Y eso es precioso. Todo ha sido más fluido de lo que esperaba. Ni siquiera el habitual trayecto en metro de vuelta a casa se me hace muy cansado. La UT está más bien llena pero tengo cierto espacio vital. Aunque estar de pie cansa mis rodillas. Un niño culebrea inquieto en el vagón. Tiene ganas de llegar a su destino y quizás se siente enjaulado en un espacio un poco pequeño.

Ir al médico (por segundo año consecutivo más o menos los mismos médicos: psiquiatra, fisios y hoy dermatóloga) me ha resultado sencillo. Temía llegar tarde y he salido por una boca de metro distinta. Eso ha implicado un pequeño rodeo que me ha irritado un poco. Aún así, como 10' antes de la hora de la consulta estaba en el habitual mostrador. Los trámites han sido rápidos y enseguida tenía unos ojos expertos pendientes de mis muchos lunares. Todos son normales, ninguno es maligno. He de proteger mi piel (que es delicada, como todo yo) del sol con cremas y gorros (porque ya no tengo tanto pelo como antes en la cabeza).

Que un día sea neutro en lugar de agobiante y desagradable es un gran progreso. Después de todo lo que pasó. Un año después es muy raro el mes que no piso una consulta, pero las mejoras son importantes.

Buenas tardes y buena suerte.

Los espectros

Leo El diario de Rachel, que sólo existe, 15 años después, en las tripas de mi ordenador y en la memoria del libro electrónico que me acompaña siempre que salgo de casa.

"Todos los que creen que tener miedo es ser cobarde, que reconocer tener miedo es de ser cobardes, todos esos son espectros."

Los espectros. A diario me cruzo e incluso charlo con ellos, aunque no suelo charlar con muchas personas, dado que me resulta todavía digamos que no fluido relacionarme con otros humanos y socializar. Aunque me resulta más fácil que hace 12 meses, y con ese matiz me quedo.

Los espectros son aquellos que creen que su forma de afrontar la vida y sus ideas son las únicas validas y aceptables. Que su forma de divertirse, sus opiniones, su forma de expresar los sentimientos, son las únicas normales. Eso me convierte en alguien anormal. La normalidad es sólo una distribución de probabilidad.

Los mismos que en lugar de preguntarme si me siento bien y si, mi respuesta fuera negativa, limitarse a un "lo siento" y respetaran mi silencio, afirman que no tengo un buen día y que no es el primero y dan por hecho que soy muy reservado. Todo esto es cierto, pero, de nuevo, como ocurre con Ella Laraña, es la forma y no el fondo lo que me puede llegar a hacer daño. Cómo no puedo decidir y dictar lo que hagan o digan los demás, me conformo con gestionar las emociones que me provocan de la forma más eficiente posible.

Aquellos que hablan y hablan sin decir nada, también son espectros. Aquellos que tienen miedo del silencio y han de llenarlo con frases eternas que no significan nada. Aquellos que buscan el morbo y el cotilleo. Que hablan sobre formas de quitarse la vida en el desayuno, sin saber que uno de los que se sientan en esa mesa puede escuchar esa conversación, que le resulta muy desagradable, porque negó varias veces la ideación suicida en 2018.

Todos ellos y ellas son espectros, hombres y mujeres sin rostro y sin empatía. Yo no soy un espectro. Soy un ser humano. Mi lema es vive y deja vivir y no hacer daño a nadie, en lo posible. Respeto otros puntos de vista y otras orientaciones vitales, incluidas las sexuales. Amo el amor por encima de convenciones y géneros.

Se que no soy perfecto y que muchas veces soy intolerante hacia los poco tolerantes. Y que por mi fragilidad y sensibilidad extrema es fácil dañarme o alterarme. Pero cada vez soy capaz de expresar mejor lo que siento y también de, en cierto modo, gestionar mejor mis emociones.

domingo, 3 de marzo de 2019

RPM

Mi mente no gira a 20.000 RPM como el motor de un F1 (desconozco si giran a tantas vueltas) o como un turbo. Pero tampoco está lo suficientemente tranquila para dormir. Llevo tiempo despierto, como una hora. Al menos aquí me siento tan agusto como en casa. Es un espacio amplio, agradable, silencioso. Tengo unas vistas estupendas de una ciudad preciosa, un lugar donde escribir (el móvil, pero también un pequeño block de notas del hotel) y lectura. Siempre viajo con música y lectura -revistas y un libro electrónico-. Ahora, además, con la medicación habitual, y otras para emergencias.

Pienso en las próximas citas con médicos del cuerpo y, sobre todo, de la mente. Pienso en el próximo examen. En cómo afrontarlo. Preferiría que la cita de mañana fuera con la psiquiatra pero eso no es posible. Y además ya sólo falta poco más de una semana.

Mientras escribo pasan los minutos. Me gustaría estar en mi refugio. Ya he visto cosas preciosas y ahora lo que menos me apetece es el regreso largo y a deshora. Pero tampoco puedo elegir.

Ayer un supuesto rato de esparcimiento me fue desagradable. Si lo sé, no hubiera salido de la habitación.

El concepto de silencio es relativo.

La gente se queja de cómo les hablas pero te hablan igual.

De noche escribo sin filtrar. De día es diferente. El viaje ha sido precioso, un poco cansado pero menos de lo que esperaba, dado todo lo que pasó hace 2 semanas. Ahora es de día y me separan algunas horas y algunos kilómetros de mi destino. En cuanto llegue habré de sumergirme en la rutina de la semana. Organizar ropa y comida para mañana. Acariciando al gato pirata, que quizás duerma a mi lado después de más de dos días lejos de mi lado. Imprimir la cita para el dermatólogo de mañana.

Añorada y a veces odiada rutina. Ésta semana toca aprender nuevas tareas. Pero tampoco me importa. Poco a poco.

sábado, 2 de marzo de 2019

Miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un diván de hotel ...


... de una ciudad del sur, no se qué año, quizá en el 90.

Manolo García. En una playa calma.

Manolo García derrama su voz y su poesía hecha música en los auriculares del habitual MP3 Sony. Estoy sentado en una silla muy bonita, de una igualmente preciosa habitación de hotel. En la calle, poco a poco, el alba va cambiando el color del cielo al azul precioso y suave del amanecer.

Pensaba que el viaje iba a ser un desastre, sobre todo con lo poco que fui capaz de dormir ayer y del estado de ánimo con el que empecé la mañana mientras arrastraba la maleta con ruedas camino del metro. Pero hoy he dormido más horas que ningún otro día en meses (9) y a pesar de estar despierto a las 7 de la mañana un sábado, me siento descansado, en calma, en paz conmigo mismo y sin apenas ganas de llorar.

Una ciudad preciosa por descubrir, en buena compañía. Comidas distintas a las habituales por descubrir. Ya he sido capaz de ir al baño en un retrete que no es el habitual y de dormir en cama ajena.

A partid de hoy y en lo que queda del fin de semana, sólo puede mejorar.

Buenos días y buen fin de semana.

viernes, 1 de marzo de 2019

Vínculo

Levantó la vista. Estaba sentada en la caja de un viejo Nissan pick-up, en la portezuela que delimitaba la parte trasera de la caja. Con las piernas colgando. La luz todavía era clara y ligera, impropia del verano. El cielo, de un azul suave, sin rastro de nube alguna, presagiaba otro día de calor metálico y denso. Un destello brilló en la inmensidad del cielo: el fuselaje de un avión. Eva suspiró. Bajo la mirada, hasta su regazo, donde sus manos descansaban entrelazadas. Levantó la mirada y contempló el paisaje que le rodeaba: un mar de campos de cereal y olivos. Salpicado por pequeños cerros de jaras y romeros. Perdida en aquel laberinto de campos de labor y caminos de grava y tierra, ella.

A salvo.

Pero debía volver. El familiar vértigo en la tripa y el temblor de sus manos se lo con confirmó. Bajó al suelo, cerró la portezuela abatible con toda la suavidad de la que fue capaz y rodeó el coche. Abrió la puerta del conductor.

Debía volver.

Giro la llave de contacto. El veterano propulsor diésel se puso en marcha con pereza, al segundo intento. Debía cambiar la batería. Pensó que para el vetusto todo terreno japonés todavía era posible encontrar repuestos, pero para ella, para su mente y su cuerpo, no había piezas se recambio. Inició la marcha, de nuevo con las lágrimas pugnando por escapar de sus ojos. Lágrimas llamando a la puerta del lacrimal. Se mordió con fuerza el labio inferior, hasta casi hacerse sangre. La grava golpea los pasos de rueda del coche mientras avanzan a velocidad endiablada. Las emociones golpean así mismo el alma de Eva.

Pero quizás si pudiera ser reparada, curada, al menos, aliviado su dolor.

El recuerdo de Marina regresó de nuevo, implacable, nítido, doloroso. El primer beso. La primera vez que sintió la calidez y olor dulce de su cuerpo entre sus brazos. A la sombra del inmenso silo del Servicio Nacional del Trigo. Un gigante de hormigón y color crema que se levantaba desafiante junto a la estación del tren, impasible al paso del tiempo y al paso de los recuerdos y de los sentimientos. Un instante después Eva rechazó su contacto, asustada. Eso no estaba bien. Besar a una mujer. Amar a una mujer. Se dio la vuelta y Marina le abrazó por detrás, a traición. Su barbilla encontró acomodo en el hombro derecho de ella. Sus manos acariciaron su cintura, sus caderas. Siento su aliento cálido en el cuello. Tembló de miedo y de deseo. Las manos de Marina continuaron el sendero de caricias. El vientre. Después, los pechos de Eva. Nunca nadie le había acariciado así, con esa mezcla de ternura y de deseo.

Quiere volver a verla. Debe volver a verla. Recuerda su llamada. El tren llegará a las diez de la mañana. La sola idea de volver a encontrarse con ella hace que sus manos tiemblen y deba aferrarse con más fuerza al volante del Nissan para disimular ese temblor. Hay tiempo de sobra para que esté antes de las diez en la estación. Levanta el pie del acelerador e intenta conducir con la mayor suavidad de la que es capaz.

A las nueve y media aparca el Nissan delante de la estación. El edificio es viejo y pequeño. Necesita de atención e inversión, al igual que la línea de ferrocarril que les une con la capital. Bordeando el edificio llega hasta el andén. La hierba agostada todavía se percibe entre las juntas y grietas del piso del andén. Busca un rincón a la sombra de un almacén ahora sin uso.

El tren llegó con retraso. Un dinosaurio diésel renqueante. Apenas unos pocos viajeros se apearon en el andén. Otras pocas personas les esperaban. Eva contempló el intercambio de besos y conversaciones desde un extremo del andén. No veía a Marina. Hasta que distinguió su silueta emergiendo de una de las puertas del tren. Por todo equipaje, una pesada mochila. Marina esquivó al resto de la gente, sus conversaciones y saludos. Con pasos rápidos, cruzó el andén en dirección al lugar donde se encontraba Eva. Como si hubiera presentido su presencia.

-Te quiero- Le dijo a Eva al oído mientras se fundían en un abrazo

-Yo también te quiero-

Marina se volvió un instante. Intuyó las miradas de desaprobación de los lugareños en su espalda. Después, busco los labios de Eva y le besó con el cariño y deseo que ninguna palabra podía decir.

Desvelos

Es muy tarde, o muy pronto. Muy tarde para estar despierto, muy pronto para también estar despierto. No quiero tomar más cosas para dormir. Así que en lugar de eso me he levantado a escribir y a poner una lavadora. Ahora estoy tumbado en la cama esperando a que lleguen las 5 y pico para levantarme de nuevo, ducharme y desayunar.

Sólo desayuno en casa los días no laborables. El resto de días prefiero hacerlo en el aséptico comedor de la oficina. Cuánto antes salga de casa, antes llegaré. Aunque se averie o retrase algún transporte. Y cuanto más pronto, menos lleno está el metro. Así puedo sentarme a veces o pelear menos por un trozo de espacio vital si me quedo de pié. Además desayuno más tranquilo sabiendo que ya estoy en mi destino. Cómo bien diría Bergeronnette: ya es uno nervioso como para ponerse más nervioso.

La lavadora centrifuga de fondo. Espero no despertar a nadie.

Ilusionado por el viaje pero a la vez con un punto de preocupación. No sé qué tal me voy a encontrar. Si tendré molestias en las rodillas o más ansiedad. (Para lo primero, una crema. Para lo segundo, lorazepam. Soy una puta farmacia andante.)

Cómo sigo sin sueño me voy a teñir el pelo. La lavadora ha acabado.

Ya me he teñido de pelirrojo. He esperado un eón (30 minutos), me he lavado el pelo (en las instrucciones ponía aclarar, pero yo directamente me he metido en la bañera y me lavado el pelo y aclarado hasta que el agua volvió a ser incolora en lugar de roja). Osea que ahora solo tengo que vestirme y desayunar. Creo que intentar dormir igual es una buena idea.