Es muy tarde, o muy pronto. Muy tarde para estar despierto, muy pronto para también estar despierto. No quiero tomar más cosas para dormir. Así que en lugar de eso me he levantado a escribir y a poner una lavadora. Ahora estoy tumbado en la cama esperando a que lleguen las 5 y pico para levantarme de nuevo, ducharme y desayunar.
Sólo desayuno en casa los días no laborables. El resto de días prefiero hacerlo en el aséptico comedor de la oficina. Cuánto antes salga de casa, antes llegaré. Aunque se averie o retrase algún transporte. Y cuanto más pronto, menos lleno está el metro. Así puedo sentarme a veces o pelear menos por un trozo de espacio vital si me quedo de pié. Además desayuno más tranquilo sabiendo que ya estoy en mi destino. Cómo bien diría Bergeronnette: ya es uno nervioso como para ponerse más nervioso.
La lavadora centrifuga de fondo. Espero no despertar a nadie.
Ilusionado por el viaje pero a la vez con un punto de preocupación. No sé qué tal me voy a encontrar. Si tendré molestias en las rodillas o más ansiedad. (Para lo primero, una crema. Para lo segundo, lorazepam. Soy una puta farmacia andante.)
Cómo sigo sin sueño me voy a teñir el pelo. La lavadora ha acabado.
Ya me he teñido de pelirrojo. He esperado un eón (30 minutos), me he lavado el pelo (en las instrucciones ponía aclarar, pero yo directamente me he metido en la bañera y me lavado el pelo y aclarado hasta que el agua volvió a ser incolora en lugar de roja). Osea que ahora solo tengo que vestirme y desayunar. Creo que intentar dormir igual es una buena idea.
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