Si algo odio es dar explicaciones. En general. A unas pocas personas se las doy encantado. No más allá de 3 o 4, incluyendo la psiquiatra que me trata (a ella se que le tengo que explicar todo porque de lo sé contrario no podrá ayudarme).
Ayer tuve que dar explicaciones. Más de las que me hubiera gustado. Y a resultas de esas explicaciones tendré que pedir más cosas y dar más explicaciones.
Si no tenía la mejor semana del mundo (así en general, por lo que pasó, por DREAM IS COLLAPSING) todo eso me enfadó un poco. El enfado se va reduciendo poco a poco, aún así, no tengo ganas de ver ni oír a nadie hoy, lo que es imposible en una oficina llena de gente. De hecho el comedor se está llenando mientras escribo esto y voy a tener que hacer un glorioso mutis por el foro.
(Y eso hice).
La mañana avanza poco a poco y no es demasiado desagradable. Todo lo que no es desagradable, que es neutro, se acaba convirtiendo por contraste en algo casi agradable o placentero.
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