viernes, 1 de febrero de 2019

Días de arroz con leche

No he dormido todo lo que debería, pero estoy en calma. De nuevo en mi refugio. Con esa sensación desconcertante de alivio y molestia en mis piernas (largas y más bien delgadas).
Estoy satisfecho conmigo mismo. Por buscar soluciones, por no dejar pasar los días sin actuar. Por saber calmarme.

De vuelta a casa en la máquina roja (no es una Ducati sino un pequeño utilitario) sonó Flor rara. Muchas veces he pensado que mi vida no tenía sentido y que estaba desperdiciando el tiempo que me había sido concedido. Mi magia. El año pasado volví a sentirme dentro del laberinto. Pero poco a poco me voy recuperando.

Hoy es un paréntesis. Tiempo para descansar, leer. Para recuperarme en compañía del gato pirata.

Hoy es un día de claroscuros. He visto gotas de lluvia en el parabrisas del coche y he sentido lágrimas en mis ojos, esa sensacion de ganas de llorar tan familiar.
Pero a la vez es un día precioso de calma y de alivio.

Volver a verte.

Éste blog nació, en parte, por ti. Por cómo me sentía y por ti. Y te deseo lo mejor. Calidez, sensualidad, complicidad. Un día, en parte extraño, en parte inolvidable.

Calor y atenciones para mis rodillas, nuevas herramientas para seguir adelante.

Gracias a los que están en el mundo para hacer de él un lugar mejor.

Siento que soy como una pequeña moto de carreras japonesa, en parte moderna, en parte arcaica. Una Honda NSF 100. Sigo viviendo en el mndo real pero puedo imaginar o soñar que monto un kit de 125 cc a esa moto. En compañia del gato pirtata.





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