viernes, 22 de febrero de 2019

SOMETHING HAS CHANGED*



Aunque en los auriculares suena Broken patterns, siento que algo ha cambiado. *Something has changed es la canción anterior de ese precioso disco de Peter Broderick. Float 2013.

Ha sido una semana muy complicada. (Acabaré de escribir esto después porque me acaban de interrumplir. No es culpa suya, pero es que no puedo escribir con alguien al lado que creo puede ver lo que escribo.)

Fuera de Matrix. Cómo bien dice Mazda. nosotros estamos en Matrix pero sabemos que pertenecemos a ella. No sé si me explico. En algún momento de nuestra vida nos enfrentamos a alguna situación vital que nos hizo replantearnos la vida por completo. Yo aún estoy en esa situación vital. Pero avanzo.

Algo ha cambiado del sábado a hoy. Ayer o antes-de-ayer. En parte ha sido una semana de mierda con ansiedad, culpa, lágrimas y más cosas desagradables pero también ha sido preciosa. Me equivoco muchas veces pero se admitir mis errores, pedir disculpas, buscar soluciones. A grandes rasgos eso soy yo.

Días y noches imposibles de olvidad. De dolor, de culpa, de desconcierto, de desesperación. Un trayecto de sobra conocido por un precioso parque (aunque oscuro) llorando mientras sonaba Limp Bizikit en los auriculares.

De nuevo me he conseguido calmar, en parte. Y he disfrutado de momentos preciosos, en el taller de literatura de viajes o charlando con Mazda. Su compañía y conversación me resultan agradables incluso en días reguleros.

Ayer y hoy estaba nervioso, más bien ansioso, en la primera parte de la jornada laboral. No tanto como el martes (en general un día bastante desastroso pero que fue mejorando poco a poco) en que tuve que recurrir al alivio de último recurso, que es el lorazepam. Me calmó aunque me dio mucho sueño. Soy sensible a los ruidos y a los movimientos. Me hubiera resultado más fácil trabajar y estar lo más tranquilo posible en un lugar más silencioso y más apartado. Como aquella vez el año pasado en el que soñaba con ser una especie de hacker que probara la seguridad de los sistemas de importantes empresas. Me imaginaba con un poderoso portátil en Alexanderplatz, tirando lineas de código y ataques DoS con música en los oídos (quizás unos sofisticados auriculares inalámbricos o un casi arcaico mp3 como el que uso cada día). Y con una bici al lado. Una Canyon Torque. O quizás alguna bici de dirt jump de NS Bikes. Y llamando a mis jefes: Esto, que mañana os paso el informe completo pero que sepáis que los sistemas son un puto desastre, estooo que hay mucho trabajo que realizar. Me voy a dar una vuelta en bici que hackear cansa mucho. Y metería el portátil en una mochila, me quitaría los auriculares, me pondría el casco y subiría a la bici, camino de alguna estación de tren -hay una en esa misma plaza-, camino de algún tren que me llevara a algún bello paraje alemán con senderos chulos.

Ayer y hoy estaba nervioso, pero con todas las herramientas de las que dispongo, música, tila y respiración diafragmática entre otras, me pude calmar. El fin de semana se presenta mucho menos desastroso que el anterior, y con actividades interesantes como un salón de coches clásicos y un taller precioso.

Como me dijo ayer @Mama_psicologa, La vida es aprender que nos movemos a modo de "picos de sierra" y que las líneas planas y rectas solo indican que ya no hay nada.

Sigo adelante. Todavía puedo mantenerme en pie. Buscar soluciones. Aprender, mejorar, crecer, compartir. Y es tremendamente bello (aunque a veces agotador y doloroso) ese aprendizaje. Yo mismo me siento tremendamente bello.

Buenas noches y buena suerte.

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