Empieza la semana de clases y empieza otra semana más en la que me ve una maravillosa profesional de la salud mental, en este caso una psiquiatra con muchísima empatía y que me ayuda mucho. Le tengo que hablar de la solicitud de la discapacidad, de la adaptación, del cambio de medicación, de los exámenes y de un montón de cosas más.
Me vendría mucho mejor que la cita fuera hoy porque sólo perdería 2 clases no muy interesantes. Todavía no he decidido si voy a ir a clase o no las dos primeras horas. Sinceramente, prefiero aprovechar la consulta yendo desde casa con calma y, además, estoy enfadado con el instituto.
La tutora no me responde a los correos. La clase del viernes fue muy mejorable. Se han negado a pasarme la presentación aunque les dije que tenía dificultades para seguir la clase sin ella. Tampoco quiero hacer una montaña de un grano de arena, pero estoy enfadado y decepcionado con el centro. Con algunos alumnos, con algunos profesores.
Hay ruido y comentarios fuera de lugar en clase. Se improvisa cada día. Está todo muy mal organizado y yo estoy ya muy harto de ser asertivo a posta. Corrijo, para no caer en la sobre generalización y en el catastrofismo: Hay módulos mal organizados, otros que si están bien organizados.
He conseguido sellar el paro, aunque fuera tarde. Y en un puente precioso de descanso, salí en bici e hice alguna tarea, la pasé a limpio. También hice un ejercicio muy importante de mi psicóloga. He estado a gusto conmigo mismo y he podido comer con mi hermana. Ha estado bien, aunque tengo que ser más racional con las comidas.
El aprendizaje, el cambio de tono en mis palabras, el saber recularme, el aceptarme ... son lo que ha cambiado desde finales de enero.
Es maravilloso poder descansar, hacer caca, concentrarme viendo una serie ...
No todo está perdido. He de tener un poco más de paciencia, fluir, no ser agresivo, esperar, dejar margen. Porque hoy apenas tengo clases y tengo un PDF maravilloso que seguir, para poder entenderlo mejor. Y es MARAVILLOSO. Y es necesario ser asertivo, y da sus frutos.
Me siento como una máquina que ha tenido una especie de avería, que ha trabajado con exceso de tensión o de temperatura o de carga y que han actuado las protecciones, los magnetotérmicos, los disyuntores, los fusibles. Y ahora funciona de nuevo de forma óptima.
Aunque yo no sea una máquina, ni un androide, ni tenga en mi mente onduladores ni transistores IGBT o GTO refrigerados por freon. Soy un ser humano maravilloso y estoy aprendiendo a tratarme con más amabilidad, tener más paciencia conmigo mismo.
En módulos de semiconductores, líquidos refrigerantes y motores la protección de Sobretemperaturas vigilan las tendencias a sobrecalentar los elementos generando avisos, reduciendo potencia o llegando incluso a aislarles del circuito que los alimenta.