A veces me siento como un pequeño Suzuki de Grupo N averiado.
Un grupo N si, pero un grupo N potente y bien afinado, fiable.
Otras, se que mi mente es como un Grupo B. Rápido, pero a veces indomable. Como bien me dice mi psicóloga: Corazón, acuérdate de respirar.
Ha sido un año de aprendizaje. De conocerme. De aceptarme. Y ahora soy como un nuevo Suzuki Swift de Grupo N, más rápido y fiable.
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