La actitud de algunos profesores y de algunos alumnos ha acabado con mi motivación y no ha ayudado en nada a reparar mi maltrecha salud mental. Al menos si que he tenido una cálida y maravillosa atención en psiquiatría y psicología y unos pocos compañeros muy majos.
En los meses de junio y de julio leer sobre trenes me hacía sentir mejor. Ahora las clases son, en algunos casos, muy decepcionantes. Pero me sigue sacando sonrisas leer sobre trenes.
Como bien dijo mi psiquiatra ayer, es muy importante que peleara por la adaptación y que la consiguiera. Soy capaz de seguir las clases. Que algunas sean manifiestamente mejorables, pues es algo circunstancial. Siempre puedo más de lo que creo.
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