Un día de primavera, sol, preciosas carreteras llenas de curvas y solitarias. Pequeñas cosas que me sacan sonrisas. Además logré dormir bastantes horas. Cuando me desperté definitivamente, casi se adivinaba el nuevo día. Será diferente con el cambio de hora, pero hasta junio, seguirán alargando los días.
Recorrí lugares visitados decenas de veces. Secuencias de curvas enlazadas que recordaba con precisión. Dónde frenar, cómo trazar. Ese vértigo de la velocidad sobre dos ruedas. Escuchar el aire, sentirlo, el rumor de las cubiertas rozando el asfalto, el familiar tacto los puños y mandos de freno. Ir en bici todavía me hace sentir mejor.
Después de lo que pasó el miércoles y de lo que pasó ayer, no tenía demasiadas ganas de ver a nadie y éste lugar es ideal para eso. Descansar, leer, dormir, escuchar música.
No hay comentarios:
Publicar un comentario