EXT. DIA. Andenes de una diminuta estación de tren rural. En
un extremo del andén más cercano al edificio de la estación
vemos a ROSA (35) charlando con ANA (30). Junto a ROSA, una
maleta con ruedas verde lima.
ROSA
Lo he pasado genial. Tengo ganas de
repetirlo. Creo que para el puente
del Pilar podré pedirme algún día
libre.
ANA
Pero eso es en Octubre ¿No?
ROSA
Dos meses se pasan rápido.
ANA suspira y baja la mirada
ANA
Se me van a hacer eternos. Aquí el
tiempo es diferente.
ROSA
Bueno, pero ahora por lo menos tienes
trabajo. Así te distraes y puedes
ahorrar algo de dinero.
ANA
Pero es temporal. En septiembre otra
vez al paro. Después del verano esto
está muerto otra vez.
ROSA
Podrías venir conmigo.
ANA
¿Ir contigo? ¿A dónde?
ROSA
A Madrid.
ANA
¿Y que iba a hacer yo en Madrid? Allí
seguro que me agobiaría. Un sitio tan
grande, con tanta gente.
ROSA
Eso mismo. Un sitio lleno de gente y
de vida. Y es más fácil encontrar
trabajo.
ANA
Fácil para ti que eres lista y has
estudiado.
ROSA
Pero todavía eres joven. Podrías
volver a estudiar.
ANA
Y ¿dónde iba a vivir? Los alquileres
deben costar una pasta. Para malvivir
en un cuchitril me quedo aquí.
ROSA
Había pensado que al principio
podrías quedarte en mi casa. No es
muy grande pero para las dos
suficiente. Tengo un sofá cama muy
cómodo.
ANA
¿En tu casa? Ya sabes lo desordenada
que soy. Tu en cambio eres per-fec-ta.
Seguro que tu casa pasa la prueba
del algodón esa del anuncio.
ROSA
Me da igual que seas desordenada.
Contigo estoy a gusto.
ANA
Me ha encantado que vinieras a verme.
ROSA
Y a mí volver a verte, después de un
año.
ROSA coge de la mano a ANA. Ella aparta la mano y vuelve la
cabeza.
ANA
No hagas eso que nos están mirando.
Van a decir que somos bolleras y tú
te vas pero yo tengo que pasar el
invierno aquí.
ROSA
Si quieren mirar que miren. En Madrid
puedo ir cogida de la mano de una
chica sin que nadie se vuelva.
ANA
Ah ¿si?
ROSA
¿Te acuerdas del silo?
ANA
Cómo no me voy a acordar. Lo veo
todos los putos días. Es o era del
Servicio Nacional del Trigo o del
Servicio Nacional de Cereales. Mi
padre me lo ha dicho un montón de
veces pero ya lo lo recuerdo.
ROSA
¿Recuerdas cuando nos besamos aquella
noche detrás del silo?
ANA
¿A qué viene esa pregunta?
ROSA
A que te quiero. Siempre te he
querido. Por eso he venido.
ANA abre los ojos desmesurádamente y clava su mirada en el
rostro de ROSA. Coge la mano derecha de ROSA entre las
suyas. Después la suelta y sale corriendo en dirección al
edificio de la estación.
ROSA(SUSURRANDO)
Siempre es igual, si algo no te gusta
sales corriendo.
A los cinco minutos ANA sale del edificio con un billete de
tren en las manos. Llega hasta donde está ROSA y se abrazan.
ROSA
Entonces ¿Te vienes conmigo?
ANA
No aguanto otro invierno aquí.
Un viejo tren regional diésel llega a la estación en ese
momento. Las dos suben a él cogidas de la mano.
un extremo del andén más cercano al edificio de la estación
vemos a ROSA (35) charlando con ANA (30). Junto a ROSA, una
maleta con ruedas verde lima.
ROSA
Lo he pasado genial. Tengo ganas de
repetirlo. Creo que para el puente
del Pilar podré pedirme algún día
libre.
ANA
Pero eso es en Octubre ¿No?
ROSA
Dos meses se pasan rápido.
ANA suspira y baja la mirada
ANA
Se me van a hacer eternos. Aquí el
tiempo es diferente.
ROSA
Bueno, pero ahora por lo menos tienes
trabajo. Así te distraes y puedes
ahorrar algo de dinero.
ANA
Pero es temporal. En septiembre otra
vez al paro. Después del verano esto
está muerto otra vez.
ROSA
Podrías venir conmigo.
ANA
¿Ir contigo? ¿A dónde?
ROSA
A Madrid.
ANA
¿Y que iba a hacer yo en Madrid? Allí
seguro que me agobiaría. Un sitio tan
grande, con tanta gente.
ROSA
Eso mismo. Un sitio lleno de gente y
de vida. Y es más fácil encontrar
trabajo.
ANA
Fácil para ti que eres lista y has
estudiado.
ROSA
Pero todavía eres joven. Podrías
volver a estudiar.
ANA
Y ¿dónde iba a vivir? Los alquileres
deben costar una pasta. Para malvivir
en un cuchitril me quedo aquí.
ROSA
Había pensado que al principio
podrías quedarte en mi casa. No es
muy grande pero para las dos
suficiente. Tengo un sofá cama muy
cómodo.
ANA
¿En tu casa? Ya sabes lo desordenada
que soy. Tu en cambio eres per-fec-ta.
Seguro que tu casa pasa la prueba
del algodón esa del anuncio.
ROSA
Me da igual que seas desordenada.
Contigo estoy a gusto.
ANA
Me ha encantado que vinieras a verme.
ROSA
Y a mí volver a verte, después de un
año.
ROSA coge de la mano a ANA. Ella aparta la mano y vuelve la
cabeza.
ANA
No hagas eso que nos están mirando.
Van a decir que somos bolleras y tú
te vas pero yo tengo que pasar el
invierno aquí.
ROSA
Si quieren mirar que miren. En Madrid
puedo ir cogida de la mano de una
chica sin que nadie se vuelva.
ANA
Ah ¿si?
ROSA
¿Te acuerdas del silo?
ANA
Cómo no me voy a acordar. Lo veo
todos los putos días. Es o era del
Servicio Nacional del Trigo o del
Servicio Nacional de Cereales. Mi
padre me lo ha dicho un montón de
veces pero ya lo lo recuerdo.
ROSA
¿Recuerdas cuando nos besamos aquella
noche detrás del silo?
ANA
¿A qué viene esa pregunta?
ROSA
A que te quiero. Siempre te he
querido. Por eso he venido.
ANA abre los ojos desmesurádamente y clava su mirada en el
rostro de ROSA. Coge la mano derecha de ROSA entre las
suyas. Después la suelta y sale corriendo en dirección al
edificio de la estación.
ROSA(SUSURRANDO)
Siempre es igual, si algo no te gusta
sales corriendo.
A los cinco minutos ANA sale del edificio con un billete de
tren en las manos. Llega hasta donde está ROSA y se abrazan.
ROSA
Entonces ¿Te vienes conmigo?
ANA
No aguanto otro invierno aquí.
Un viejo tren regional diésel llega a la estación en ese
momento. Las dos suben a él cogidas de la mano.
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