(En los asientos contiguos del autobús articulado dos adolescentes conversan en voz muy alta, pero yo intento seguir escribiendo.)
He avanzado muchísimo, a pesar de los sobresaltos. Soy consciente de mis puntos débiles y fuertes. Soy consciente de la ansiedad y capaz de tomar decisiones acertadas de forma autónoma, como reniciar el tratamiento. Lo que me coloca muy muy lejos de un ingreso involuntario en psiquiatría. Pero es un miedo que tenía que expresarte. Porque es difícil. Verbalizar mis miedos. Enfrentarme a ellos de forma más o menos directa.
Hable de mis proyectos, de estudiar para poder urgar en tripas de máquinas preciosas.
Pero el primer proyecto es descansar. Dejar de empujar un poco, dejarme ir, fluir, dejar de vivir en mayúsculas.
Y mañana, a seguir ayudando. Despacio.
Al salir de la consulta pude pasear por un parque precioso mientras digería o asimilaba lo vivido en consulta. Esa sensación, esa nota grave y llena de armónicos vibrando en el aire. En unas semanas podré comenzar a aprende a arrancar notas a un piano.
Defying gravity to reach you*
Desafiando la gravedad de nuevo. Volviendo a volar alto y nivelado, a muchos pies del suelo. Quizás sin la potencia de dos motores turbohélice Pratt & Whitney Canada PW123AF impulsándome, pero si con esa fuerza interior, que como te dije es más fuerte (valga la redundancia), más intensa de lo que creía. Y tengo más habilidades (incluidas habilidades sociales) de las que creo. Puedo más de lo que creo. Estoy en el camino para saber y creer lo que puedo hacer. Han llovido granadas de mortero y he seguido avanzando.
Y para saltar todas las pequeñas o grandes crisis personales, una bici de BMX. Aunque la preferiría con frenos.
Buenas noches y buena suerte.



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