jueves, 6 de agosto de 2020

Camino

Una pista de tierra, llana, con buen firme. Que casi se podría rodar por ella con una bici de carretera, aunque, desde luego, mejor con una de montaña, o quizás una de esas modernas "gravel", a caballo entre una bici de carretera y una de campo.

O quizás, una especie de carril bici en medio de la ciudad que me vio nacer.
Dejarme ir ... No en el sentido de abandonarme, sino dejar de empujar, de enfrentarme a todo. Fluir. De nuevo mimar la inercia. No ser agresivo, sino dulce. Si me apetece paro unos minutos bajo la sombra de un paraíso, como aquel que crecía frente a la casa de mis abuelos. Puedo volver sombre mis pasos, explorar distintos caminos.

Dejo de vivir en mayúsculas e intendo disfrutar del DFN (dolce far niente). Pasear, leer, igual hasta escribir.

Después de la pausa tocará formarme y volver a sacar grava de las cunetas. Pero, lo que tenga que ser será. Y después no es ahora.
Así me he sentido, viejo, inútil, oxidado, pero no es verdad.

Buenos días y buena suerte.

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