martes, 18 de agosto de 2020

Altibajos

Igual que el motor de un coche de rallyes cae de régimen y vuelve a subir de vueltas decenas, quizás centenares de veces a lo largo de un tramo, así cae y se recupera mi estado de ánimo.



Gente que no tiene empatía y que pregunta sin saber las consecuencias de sus preguntas (por otra parte previsibles dada su inexistente amplitud de miras). Pregunta sin que nadie le hubiera autorizado a preguntar. Pregunta con la misma cadencia de tiro que una ametralladora PKM.

No saber si sería capaz de dormir más o menos con la ayuda química habitual desde hace X2 meses y algunos días, o tener que recurrir a la medicación de emergencia, que tampoco pasaría nada, pero me daría rabia que algo tan estúpido me obligara a recurrir al Zolpidem.

Afortunadamente fui capaz de calmarme más o menos y dormir igual las mismas horas que el día anterior, aunque me desperté del todo cerca de dos horas antes. También me acosté bastante antes.

Acabé, como tantas otras veces, viendo amanecer en medio de una apacible nada, sin ruidos, sin gente, sin conversaciones, sin preguntas.

Todavía arrastro las consecuencias de una conversación que él seguro ha olvidado. Pero me voy recuperando de nuevo.

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