martes, 21 de julio de 2020
LE MAT*
Como en una partida de poker, de madrugada en algún tugurio, de los que supongo existen en la ciudad que me vio nacer, pero que nunca he visitado, ni creo que visite nunca. Lancé un farol. Y, ahora, voy a hacer lo más difícil para una persona sensible, nerviosa, y ansiosa.
Esperar.
No sé hasta que grado voy a forzar la situación. De momento hoy voy a esperar y, a intentar guardar fuerzas. Como si fuera una etapa del Tour de Francia en los Alpes, pasaré a la cola del grupo, esperando la ascensión final, donde demarrar y asestar un golpe definitivo a la carrera.
Así que hoy mi bici virtual no tiene carbono, ni suspensiones de 150 mm, no, es de acero, con palancas de cambio en el tubo diagonal, y tubulares. El encanto de lo clásico, una montura con la que sería un placer poder rodar, poder observarla en parado. Aunque sus desarrollos, con mi nivel de forma actual, la limitan a terrenos llanos.
*Literalmente "el loco", en francés.
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