Elegí remar hacia delante y, por supuesto, ayudar. En la medida de mis modestas posibilidades y de mi carácter a veces un poco brusco y volatil.
Y lo mejor es que es recíproco. Conversaciones triviales que hace olvidar momentos puntuales de cabreo absoluto. Saber más de quien tienes al lado y con el que al final acabas compartiendo muchas horas. Aunque sea cada uno en su mesa y pendiente de su tarea.
Se que no soy ni mucho menos perfecto. Sólo se ser yo. Intento no alimentar el ruido y ayudar.
No puedo curar tus males, sean del cuerpo o de la mente. No puedo teletransportarte a una playa de arena blanca y preciosa. Pero puedo escucharte y ayudarte en lo posible.
Si, soy parcial. Por supuesto que hay gente que me cae peor y que me cae mejor. Intento ser justo y no dejarme llevar por mis propias impresiones injustas e ilógicas.
Al final, una sonrisa.
Mañana más.
Buenas noches y buen servicio.
Y dulces sueños a todos.

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