miércoles, 29 de marzo de 2017

Sonrisa

Como escribía en otro blog, cada uno pendiente de su propia pantalla, de su trabajo, de su máquina (de pinball), pero a la vez pendiente de los demás. De alguna manera, cuidándonos.

Elegí remar hacia delante y, por supuesto, ayudar. En la medida de mis modestas posibilidades y de mi carácter a veces un poco brusco y volatil.


Y lo mejor es que es recíproco. Conversaciones triviales que hace olvidar momentos puntuales de cabreo absoluto. Saber más de quien tienes al lado y con el que al final acabas compartiendo muchas horas. Aunque sea cada uno en su mesa y pendiente de su tarea.

Se que no soy ni mucho menos perfecto. Sólo se ser yo. Intento no alimentar el ruido y ayudar.

No puedo curar tus males, sean del cuerpo o de la mente. No puedo teletransportarte a una playa de arena blanca y preciosa. Pero puedo escucharte y ayudarte en lo posible.

Si, soy parcial. Por supuesto que hay gente que me cae peor y que me cae mejor. Intento ser justo y no dejarme llevar por mis propias impresiones injustas e ilógicas.

Al final, una sonrisa.

Mañana más.

Buenas noches y buen servicio.

Y dulces sueños a todos.

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