Ahora tengo un ataque de pudor y no escribo todo lo que me gustaría, no escribo lo que he sentido, no escribo lo que pasa por mi cabeza sino una versión filtrada, difuminada.
Una versión apenas esbozada.
Me sentí como el protagonista de uno de mis relatos. Porque en multitud de ocasiones el protagonista de uno de mis relatos es una especie de versión ¿mejorada? de mi.
Calor y atenciones para mis rodillas. Por primera vez. Y lo necesitaba. Eso y un poco de comprensión. Porque a parte de las molestias molestas, le estaba dando unas cuantas vueltas a la cabeza. El fantasma de tener que dejar de ir en bici parece que se aleja. Y todavía en la camilla, pensaba en la siguiente bici con la que soñar. 1x11, por supuesto. Y sonreía, por dentro y por fuera.
Hoy le dije a una personita que yo la veía por dentro y por fuera. Quizás con otras palabras. Digo muchas tonterías, pero ser un poco payaso y excéntrico es una especie de mecanismo de defensa y una forma de sobrellevar el día a día en el trabajo. Lo que quería expresar es que le tengo cariño, porque se ver más allá, al menos en parte y siento que en parte es como yo, y por eso le tengo cariño e intento animarla en lo posible.
(Se que las palabras apenas sirven de nada, pero como escribí una vez y alguien me confirmó cuando lo leyó por accidente, confortan. Hoy te intento ayudar de nuevo. Te presto mi grito de guerra: COME ON, PUSH!)
Por eso éste post se titula así.
Con mayúsculas.
¡Gracias! ¡Buenas noches!



No hay comentarios:
Publicar un comentario