viernes, 19 de enero de 2018

Uprising*

(continuación del post "camisas de once varas")

Al final conseguí dormir más o menos. No toda la noche pero si más que otras veces. En la ducha pensaba cómo me había sentido ayer y lo mucho que me afectaban estímulos sonoros externos, sobre todo voces y ruidos humanos. Así que para "no ver a nadie" decidí recurrir a un viejo as en la manga.


En realidad no acortaba mucho el trayecto, pero sí que minimizaba el tiempo en el cercanías. Que en sí no tiene nada de malo. Salvo que sirve para transportar humanos. Humanos que hablan y hacen ruidos. Sobre la bici sólo me sentía, me oía pensar a mi mismo. Y eso en parte me tranquilizaba. El ruido del aire en los oídos. El familiar tacto de los puños, manetas de freno.

En un transbordo vinieron 2 trenes seguidos cuyo destino no era el mío. Quizás había algún tipo de indecencia así que opté por subir al segundo tren y en la "Y" bajarme e improvisar.
En la noche.

En la oscuridad.

Un trozo de carril bici paralelo a la carretera pero protegido por un guardarrail. En la oscuridad solo rota por la luz delantera de mi bici y los faros de los coches, mucho más rápidos que yo u que me sobrepasaban al otro lado del quitamiedos.

Alcanzar la zona iluminada, la población, fue como una metáfora. Salir de la ansiedad y alcanzar la 
calma.

Recordé una canción de Los Elefantes:

Volvió la luz, después de la oscuridad.
Volvió la luz, con sus destellos.



Llegué a mi destino y más o menos calmado. Y así empezó el día.

Temía encontrarme como ayer. Empecé el día de puntillas, intentando no despertar al dragón anterior. En general la jornada de trabajo se me hizo larga, pero no desagradable. Tampoco agradable. Neutra.

A la vuelta, camino a casa, el cercanías estaba más lleno de humanos. Entre ellos, tipos silbando y dando golpes en el suelo con la garrota o bastón. Vamos, algo muy agradable. Aún así, no me sentí como ayer. Y tenía mucho miedo a volver a sentirme así.

*Uprising es (o era, creo que ya no se vende) una bici cañera de Evil Bikes (como no podía ser de otra manera). También significa revuelta o revolución. Lo que pasa ahora en mi mente y fuera de ella. Intentar cambiar, evolucionar, mejorar. Mi forma de pensar y de sentir. Aunque ahora todo me cueste horrores.

Buenas tardes y buena suerte.

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