viernes, 30 de enero de 2015

Bajo la lluvia

Una sensación conocida. No participar en una conversación. Quedarse al margen. Escuchar, tomar notas, asentir, emocionarse.

Pero estaba allí para contar lo que me preocupaba. Fui el último en hablar. Pero hablé. De cosas que duelen. Saliendo de mi burbuja. Admiro a los compañeros y compañeras. Muchas cicatrices de la vida y siguen adelante.

Saliendo de mi burbuja. Relacionandome con gente. Soy humano y necesito contacto humano. Soy frágil. Y un simple comentario me afecta. He de construirme un paraguas para el estado de ánimo. Una coraza flexible y translucida. Hecha de algún sofisticados material compuesto. Una cúpula transparente, como en la ktm rallye 450.

Y al salir, llovía. Como el primer día. Una metáfora. Agua que limpia, pero escuece. Que revuelve. Pero que cura. Me queda mucho por hacer pero estoy en el camino.

jueves, 29 de enero de 2015

Arrieros somos y en el camino nos lo encontramos todo perdido



Esta es la vida del emigrante
del vagabundo del sueño errante.
Coge tu vida en tu pañuelo
con tu pobreza tira pa´lante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.

Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
y la justicia te maltrata sin piedad.

Todos hermanos. Todos farsantes
hacen mentiras con las verdades
buscas trabajo y tienes hambre
pero no hay sitio p'al emigrante.

Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.

Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.

La tierra de occidente, ya no tiene vergüenza,
arrasa nuestra tierra, nos roba la riqueza
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!

Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
¡
Qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
¡qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!

Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.

Somos distintos, somos iguales. 
Pero en la calle nadie lo sabe. 
Pan para todos. Tenemos hambre. 
Pero los ricos no lo comparten. 

Celtas Cortos - El Emigrante (Sonaba allá por agosto/septiembre/octubre de 1996)

miércoles, 28 de enero de 2015

Caparazón

Arrieros somos y en el camino nos lo encontramos todo perdido.

Me pongo el casco, los guantes y a correr pero sin correr.


martes, 27 de enero de 2015

Tienes razón

Pero precisamente expresar mis sentimientos es algo que me cuesta y a la vez, cuando lo consigo me alivia. En fin ... "no me cuentes tu vida".


Al final cada uno llevamos nuestro saquito de problemas y tristezas y nadie más que nosotros puede cargar con él. Recrearse en la tristeza solo sirve para hacerse más daño. Pero ocultarla, o no expresarla, tampoco soluciona nada.


Entre el blanco y el negro hay matices / Sincronicidad

Podía haber sido un día más. Ayer. Pero no fue un día más, sino un día especial. En parte.

Fui capaz de sobreponerme a un pequeño contratiempo. Me supo mal que algo sin importancia me alterara, pero a la vez sentí que me alteraba menos que antes y que, al menos en un pequeño grado, era capaz de controlar mis nervios.

Lo otro no lo esperaba. La sinceridad. La comprensión. Y sus palabras me sorprendieron y alegraron. No pensé, por ejemplo, que le interesara el dibujo. Y que pudiera apreciar, como yo, la infinita paleta de colores rosados del cielo del atardecer.

Ahora es muy pronto o muy tarde y me he desvelado. Pero estoy sereno. Tranquilo. Y necesito escribir, para que la niebla del olvido no arañe este pequeño recuerdo.

domingo, 25 de enero de 2015

Alguien que te enseñe el camino

Sabía donde estaba (más o menos) y dónde quería llegar. Con un coche o una moto hubiera bastado con seguir los carteles. Pero en bici no me valía cualquier camino. Tenía que ser una carreterina o un camino, no una autovía. Y al no conocer el lugar, no lo encontraba. Estaba a punto de sacar el móvil y usar google maps cuando encontré una solución mejor: ¡Preguntar!

En una rotonda me encontré con compañero ciclista y le pregunte. Se ofreció a enseñarme el camino. Me llevó por pistas y senderos preciosos. No era el terreno más adecuado para mi bici urbana/híbrida, pero descubrí que se puede hacer campo con ella y que mi técnica no está tan oxidada. Y que aunque sea tímido y vergonzoso (pero cada vez menos) soy capaz de preguntar. Hacía años que no iba en bici acompañado.

Disfruté muchísimo. Y se que estoy en el camino. Y que me equivoco y tengo mal genio, pero se pedir disculpas.
En el camino.

sábado, 24 de enero de 2015

Sonríe aunque pienses que no puedes

Sigo cometiendo errores.

Me sigue pudiendo la tristeza.

A veces siento que rompo todo lo que toco.

Aun así, sonrío.

viernes, 23 de enero de 2015

A veces ...

A veces me vienen pensamientos negativos ... Casi cada día.

¿Por qué me siento mal, deprimido, ansioso, insomne ... si lo tengo todo? Modestia a parte, soy razonablemente inteligente y atractivo, tengo trabajo, casa, una familia maravillosa, amigos (muy pocos, muy buenos), mi niña bonita, bicis, estoy sano ...

Da igual por qué me siento así. Lo importante es trabajar para dejar de sentirme así. Cambiar culpa por responsabilidad. Soy responsable de lo que hago.

Y cuando me vengan esos pensamientos negativos, a pensar en otra cosa como por ejemplo ...



LEGO TECHNIC :D


jueves, 22 de enero de 2015

Cuenta atrás

Mañana. Mañana empieza todo de nuevo y siento ...

Vértigo.

Pero yo puedo.

Aunque no tenga ganas de ver absolutamente a nadie. Y a algunos aún menos.

Ya es mañana. Si. Senti vértigo. Nervios. Pero pude. Puedo.

Muy de noche al volante de la máquina roja. Trabajar con rapidez, concentración y elegancia (aunque sea experto en soluciones poco elegantes).

Fui a terapia. Y sentí menos tristeza que la última vez. Siento que vale para algo. Y que avanzo muy despacito, si, pero avanzo.

YO PUEDO! YO SOY GRANDE! 

I"ll try again


I fell asleep on a late night train
I missed my stop and I went round again
Why would I want to see you now?
To fix it up, make it up somehow

Baby I'll try again, try again
Baby I die every night, every time

What I was isn't what I am
I'd change back but I don't know if I can

Still I'll try, try again, try again
Baby I die every night, every time

But I was made the way I am
I'm not a stone; I'm just a man
Lay down your arms and I will lay down mine
Rip back the time that we've been wasting

God I wish you could see me now
You'd pick me up and you'd sort me out

Baby I'll try again, try again
Baby I die every night, every time

KEANE - TRY AGAIN

(de eso se trata ... intentarlo, y si no lo consigues a la primera INTENTARLO DE NUEVO HASTA TENER ÉXITO. COME ON, PUSH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

miércoles, 21 de enero de 2015

POSITIVO + (Positif)


  • He dormido bastante bien (muy bien podría decir ... y sin ayudas)
  • Tengo ganas de hacer cosas y el ánimo entre tranquilo y alegre (en general)
Siento que avanzo hacia delante y no hacia atrás. Despacio, pero avanzo. Además, con una bici cerca las penas son menos. ¡Biciterapia!


martes, 20 de enero de 2015

Perspectiva / Gracias (Have you passed through this night?)

Poner distancia. Actuar racionalmente y no con brusquedad (desde las entrañas). Amabilidad. Que me resbale todo (bueno, casi todo).

Y gracias. Personas y voces (que son personas) al otro lado de la pantalla y del teléfono que se preocupan por mi (y es recíproco).

Siento que avanzo muy poco a poco y que la ira nubla mi juicio. Pero soy capaz de darme cuenta de ello y actuar de forma racional, no kamikaze. En definitiva ... sigo adelante. Que eso es lo que importa. Da igual que avance más despacio de lo que pensaba. Quizás mis expectativas eran poco realistas-

Corriendo, pero sin correr.

Is this darkness in you, too? 
Have you passed through this night?



lunes, 19 de enero de 2015

Corriendo, pero sin correr

Pues eso.

A new day has come

Todavía es de noche y ya está camino de su trabajo en el estómago de un enorme gusano de metal. Intenta no pensar demasiado en su estado de ánimo. Pero se le antoja un híbrido entre dragón y serpiente voladora de un brillante azul eléctrico -ese destello blanco azulado que escapa de las ruedas metálicas del tren muy de vez en cuando- cuerpo recubierto de escamas y cola poderosa como la de un caimán.


Arriba, surcando el cielo. Abajo, cayendo en picado y golpeando la tierra con un ruido ensordecedor. Como uno de esos aterradores misiles balísticos capaces de hundirse en la tierra antes de estallar.

Pero decide olvidar todo eso y obligarse a sonreír. Una sonrisa apenas perceptible entremezclada con esa dulce sensación de sueño, melancolía y ganas de llorar.

Desde en corazón de la ballena, imagina que su sonrisa es una oleada cálida, una sensación placentera, una avenida dulce que tapa toda la tristeza.

A new day has come.

domingo, 18 de enero de 2015

Desafiando el frío

Cero grados. Quizás nieve. Pero da igual. Hay calor en mi corazón. He hablado con una amiga largamente y también he recibido apoyo via twitter. No estoy solo. Mi habitual nueva compañera, ropa de abrigo y un destino. Desayunar con alguien que me aprecia. Compartir un rato de charla y de compañia. Para mi eso es más valioso que la mejor bicicleta de carbono con largas suspensiones y componentes de altísima calidad.


Quizás estoy demasiado centrado en lo que me pasa, en mi "enfermedad". Pero es que .... me resulta un poco comoplicado vivir así. Sin saber lo que voy a dormir, sin saber cómo despertaré o si un comentario sin importancia me entristecerá e irritará durante horas. No me agrada enfadarme por tonterías con lo que más quiero. Se que he de tener paciencia, pero a veces desespero. Ni siquiera mi Amada-Pastilla-De_La_Gloria_Bendita me consigue hacer dormir bien bien las noches malas. No más de 4 horas. Y eso me desespera. Siento que no avanzo. Que en estos casi cuatro meses, apenas he avanzado. Se que he de tener paciencia, pero hoy, aun teniendo más que ayer (y antes de ayer) me cuesta. Me vuelvo a sumergir en la oscuridad.

Y ella, la persona a la que quiero, estaba malita en el hospital. Yo no sabía nada. Ya no tiene remedio que pensara lo que no fue, pero la verdad es que nos falta comunicación en los momentos más complicados.

Me he de hacer a la idea de que la mayoría de la gente ya tiene su vida hecha y que yo no formo parte de ella. Así que si he de avanzar, lo tendré que hacer en gran medida solo, que es, por otra parte, de la única forma que se vivir.

Me queda mucho trabajo por hacer. Quizás la soledad sea parte de la causa de mi tristeza. Voy a intentar ser mas sociable.
Ayer no fue el mejor de los días. Hoy ha sido mejor. Pero incluso un día mejor tiene sus claroscuros. Al caer la noche, sube la marea, vuelven las ganas de llorar.

He de seguir adelante. No es fácil, pero no me queda otra. No hay alternativa.

Tengo muchas ganas de llorar. Si fuera una bici, de las que a mi me gustan, de aluminio y largas suspensiones, estaría tirando aceite. El aceite debe ser las lágrimas de las bicis.

Los objetivos de ésta semana son los mismos: sentirme bien (o por lo menos no_mal), dormir lo mejor posible, que todo lo malo o estúpido me resbale y poco más.

sábado, 17 de enero de 2015

Pedales automáticos

Después de una experiencia no muy buena con los pedales automáticos hace diez años, a principios de Diciembre me hice con otros. Diferente marca (antes Welgo, ahora Crank Brothers). Diferente concepto (antes unos automáticos simples, ahora con una pequeña plataforma de fibra, mas al estilo enduro o descenso). Pero las sensaciones fueron las mismas. Nada agradables. Y, en la tercera vez que los usé, me caí. Una pequeña subida de tierra, sin dificultad. Simplemente me concentré en los pedales, en la inseguridad (miedo) que me producían y no en lanzar la bici. Perdí impulso, perdí el equilibrio y no fui capaz de sacar ninguno de los pies. En parado, fui al suelo.


Una caída sin más consecuencias que un (gran) hematoma en el trasero y alguna molestia en la cadera -ya no me duele-. Y que rompí el sillín de la bici buena, un sillín muy bonito y a juego con ella.

He de ser positivo. Me he enfrentado a un miedo, y aunque no lo haya superado, es un paso adelante. Ahora tengo que repetir la experiencia (con cuidado). Y antes, hacerme con un sillín nuevo :)



PD de momento no he repetido la experiencia pero mi bici ya tiene un nuevo sillín muy bonito .... ¡Vivan las rebajas!

PD' El sillín es un Selle Italia X1

viernes, 16 de enero de 2015

Colores: verde / Colors: Green

En una pequeña (y añeja) libreta tenía varias anotaciones sobre cómo me sentía. Pero se me hacía pequeña. Simbolizando que estaba en el camino hacia mi nuevo "yo", dedidí empezar un cuaderno. De 1/2 folio. De los pequeños. Tengo varios cuadernos sin empezar y elegí uno. Me gustaba el color de su tapa. Verde. El color de la esperanza. En la sala de espera (demasiado ruidosa para mi gusto, pero he de aprender a que los ruidos humanos me irriten menos) me he puesto a escribir. Y una vez empezada la terapia, he seguido tomando notas. También en color verde.



 

Sólo es el comienzo del camino. Pero me he dado cuenta de que me queda mucho trabajo interno, personal, por delante. Pero ya he empezado. Peor sería seguir avanzando de-cualquier-manera.
  • Si siento tristeza tengo que prestarle menos atención. Si le presto más atencion refuerzo esa conducta.
  • Debo enfrentarme a mis miedos (aproximación en lugar de evitación).
  • Trabajo es trabajo. No puedes centrar tu vida en una sola cosa.
  • No puedo controlar lo que deciden los demás pero si lo que yo decido. Yo mando en mi.
  • Tengo que responsabilizarme de lo que me pasa, en gran parte es consecuencia de mis propias decisiones. Lo más sencillo es echar la culpa a los demás de cómo nos sentimos

Amaneceres

El despertador suena a la hora habitual, 1/4 antes de que de las 6:00 de la mañana. Había pensado en prescindir incluso de la ducha, pero como he dormido bien (por fin!) pensé que me despejaría y a la vez sería más limpio. Después, conducir en la noche la máquina roja. Casi echaba de menos esa sensación, el tacto preciso de sus componentes mecánicos bajo mis manos mientras la ciudad duerme.

Ahora estoy en el tajo. Cuando empecé a trabajar, hace poco más de diez años, cuando arrancaba el ordenador en la plataforma pensaba quizás en un piloto de combate, de caza, poniendo en marcha su avión antes de despegar. Comprobando que todos funcionaba correctamente. En ese proceso de verificación, en mi mente, un testigo rojo se  quedaría parpadeando. Pero no hay problema. Porque a partir de hoy, continuo poniéndole remedio.

Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions.

martes, 13 de enero de 2015

La necesidad de escribir / drenando sentimientos

La luz de la tarde es preciosa. El cielo se tiñe de preciosos tonos rojizos antes de dar paso a la noche. Noche gélida, escarchada, de luces blancas y cegadoras. Noche que a veces, en lugar de descanso, trae desvelos.

Pero no debo pensar en eso. Me siento razonablemente bien y con un plato de comida, lectura interesante y la cama cerca me sentiré mejor. Además, hay gente a la que importo y que me importa.

La necesidad de escribir. Hasta en papel. Escribir para expresar lo que siento, para para ordenar mis ideas. Para que ningún instante se pierda. Y para que me comprendan.

Un vagón de tren, una tablet y una preciosa dahon curve sl negra al lado, un par de asientos mas allá de donde estoy sentado. Su dueña también escribe, en uno de esos pequeños portátiles de 10 pulgadas. En mi interior se mezclan la calma, un punto de melancolía y mucho sueño.

Necesito escribir y siento que me hace bien. Cuando el agua se estanca, se corrompe. Se me antoja que quizás ocurra lo mismo con las emociones. Imagino una herida infectada y, aunque me de nauseas, un bisturí manejado con habilidad infinita por las manos de un médico, abriendo la herida para drenar el pus. Me estremezco. Pero a la vez intento drenar mis pensamientos negativos, mi pena, mi rabia, con palabras.

Esto lo escribía ayer en el tren. Hoy, desvelado, lo retoco. Tengo sueño y me desespera un poco no dormirme, pero no me siento mal.

lunes, 12 de enero de 2015

T menos 4. Se acerca el día del trueno.

No puedo dormir. Pero eso no es ninguna novedad (por desgracia).

Me siento como un niño antes de su primer día de colegio o como un adolescente antes de su primer día de instituto. Aunque claro, ahora como empiezan ESO tan pequeños ¿se les puede llamar adolescentes? I don't know.

El viernes es EL día. Terapia de grupo. Suena feo. Como centro de salud mental o sala de espera de psiquiatría. Lo relacionado con la salud mental todavía se me antoja algo tabú. Quizás por mi miedo a perder la razón. Quizás porque ésta sociedad y yo mismo relaciona "problemas mentales", con esquizofrenia, brotes psicóticos, alucionaciones visuales y auditivas etc etc etc.


 El sábado con mi nueva montura "de batalla", mi rodar errático, sin rumbo, me llevo al lado de un gran centro psiquiátrico de la zona sur. Pero fue diferente. Me imaginaba que, si viviera allí, me tocaría acudir a ese lugar para ponerme bueno. El edificio se me antojaba hasta bonito, con paredes en color crema. Estaba más concentrado en encontrar mi camino hacia la estación de cercanías, disfrutar del paseo en bici y hacer fotos nítidas con el móvil que en los pensamientos negativos, que apenas existían.



Nada que ver con cierta madrugada de Noviembre. Prescindí de la Pastilla De La Gloria Bendita (esa en en 10-15 minutos te hace dormir, aunque sea uno-de-esos-días en los que sabes no te va a ser fácil, o no va a ser posible). Como en la canción de Manolo García miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un divan de hotel, de una ciudad del sur. En mi caso, no podía dormir, y estaba viendo llover desde una planta alta, una cuarta planta o así, sentado en una silla al lado de la ventana. A mis pies se extendía un enorme complejo hospitalario. Lo que más me llamaban la atención eran los pequeños camiones aparcados allá abajo. Por las mañanas resultaba muy entretenido contemplar el trasiego de vehículos. Pero de noche y desvelado, todo estaba demasiado en calma. Me vino un pensamiento muy negativo. Pensé que mi mal iba a empeorar tanto que acabaría en un hospital, en la planta de psiquiatría y sedado. Imaginé cómo me sentiría, el desconcierto, el miedo. Imaginé la pena de mi familia al verme en ese estado. Imaginé no ser dueño de mi vida, puesto que los médicos decidirían por mi.

Twitter y ver bicis en la tablet consigió que dejara a un lado esos pensamientos negaticos (como me dijo mi médico, no son tus pensamientos, son los pensamientos de la angustia).



Estoy mejor. No bien. Las cosas importantes raras veces se arreglan en pocos meses. Hoy hace tres meses y medio que empecé a tomar la medicación. Sinceramente, y a pesar de algunos pequeños efectos secundarios, me hace sentir mejor. Y ser más abierto. Ayer necesitaba una cámara de repuesto para mi bici y fui a ese lugar donde me dejaría el sueldo. A parte de lo que iba buscando, como no, me puse a ver bicis. Un hombre unos 50 años o más me pregunto por el precio de una bici. Se le hacía barata. Además, ver el mismo modelo en varios colores le llevaba a confusión. Salvo los mandos de cambio (Shimano Revoshift en una y Grip Shift MXR en otras) eran idénticas. Se lo expliqué, me comentó para qué la quería (lo que todos ... salir a pasear los fines de semana con un familiar). Como bici de montaña sencilla, de batalla, se me antojaba perfecta para él. No tenía cierre rápido trasero (un problema si pinchas en medio de la nada y no tienes una llave plana de 15 mm, voluminosa para llevar en la bolsa de herramientas), el único detalle mejorable. Fue mi compañera en una inolvidable tarde sevillana. Soy feliz sobre una bici.

En otra ocasión le hubiera contestado con un monosílabo, me hubiera alterado, puesto nervioso. Un extraño hablándome. Pero estaba en mi medio natural, rodeado de bicis que mi mirada experta analizaba, y la suma de ese aplomo o calma que voy cultivando poco a poco, y la ayuda química que trabajaba desde mi interior, hicieron que fuera un momento agradable. Me despedí de el y seguí con mis pequeñas compras. Sonriendo.

 Temo quedarme en blanco cuando llegue ese día. Por eso tomé notas, con un boligrafo verde, el color de la esperanza. Supongo que me pondré un poco nervioso. Quizás no encuentre sitio donde aparcar cerca del centro de salud, pero me da tiempo a ir a casa, dejar el coche y volver caminando o mejor en bici. ¿Cómo serán los compañeros de terapia? ¿Se me hará largo? ¿Se me hará corto? ¿Notaré mejoría a corto plazo? ¿Me pondré triste? Escuchar, hablar y aprender. Es lo que pretendo. Tengo ganas de empezar. La impaciencia me puede. Pero ya queda menos. Uf. Estoy en el camino y, los caminos difíciles tienen su encanto. Ponen a prueba tus fuerzas y tu habilidad.



Me he propuesto éste año ser un poco más sociable y lo estoy consiguiendo. Algo sencillo como desayunar con mis compañeros (los que merecen la pena). Quizás deba buscar algún tipo de actividad física compartida, como natación o similar, que me canse y me relaje, y a la vez, sirva de excusa para conocer gente nueva. Como el curso de inglés de los viernes. Al menos, ahora hablo por teléfono con gente que me importa. No es verdad que no sirva para nada. Se escuchar y aconsejar dentro de mis posibilidades. Que te escuchen. Eso no soluciona tus problemas, tu situación, pero hace sentir mejor. Desde luego.

Buenas noches y buena suerte.

domingo, 11 de enero de 2015

150 palabras: Coraza (personas, instante, mismo)

Su boca se torció en una mueca de contrariedad. Por más que lo intentaba, las pequeñas cosas sin importancia le afectaban demasiado. Imaginó vivir en un mundo sin personas. Sin desidia, sin quejas constantes y palabras envenenadas. Pero era imposible. Además, en un mundo sin personas, no podría disfrutar del cariño, de la ayuda, del amor de la gente que le importaba. No podría aprender de ellos.

Intentó construirse una coraza, una burbuja de luz cálida que le protegiera de palabras y actitudes amargas y desagradables. Intentó que en esos momentos amargos todo le resbalara.

Porque, si se dejaba llevar por el enfado y por la tristeza, no podría disfrutar de cada instante brillante. La luz del amanecer. Una sonrisa. Una caricia. Porque un mismo instante no se repite dos veces. No estaba desperdiciando su vida, la magia que le fue concedida. Simplemente, vivía, intentaba ser feliz, intentaba ser mejor.

viernes, 9 de enero de 2015

Guadal*


*En suramerica se llama guadal a zonas de arena tan fina como polvos de talco, donde los vehículos participantes en el Dakar hunden sus ruedas hasta los ejes y se quedan atascados.

De nuevo en el guadal. Después de varias semanas sintiéndome mejor, avanzando anímicamente por terrenos mas firmes y estables, vuelve el insomnio y la tristeza. Primero insomnio (días que haya dormido bien ... recuerdo el martes pasado y ya, y no fue bien bien). Después ... lo mismo de siempre. Me afectan cosas sin importancia real que no me deberían afectar. Eso lo se bien. La teoría. La practica es distinta. Ahora debería estar dormidito, pero hace horas que me desvele.

No voy a cambiar mi forma de trabajar por ellos. A veces me sale ser un poco "malo" y me tomo algún que otro descanso extra o dejo volar mi imaginación visitando webs varias, ésta entre ellas. Para qué voy a esforzarme al 100% si nadie valora mi esfuerzo, sino más bien que les de la menor lata posible. Es decir, mientras no te columpies mucho y seas discreto, cómo hagas tu trabajo da igual es difícil que quién lo tiene que percibir lo perciba.

Frente a la desidia, el pasotismo y la ley del mínimo esfuerzo (total, me van a pagar lo mismo etc etc etc) de algun@os (no todos, ojo, me consta) intento ser eficiente, preciso, perfeccionista. Intento trabajar lo mejor posible (que para eso estamos ¿o no?). Y eso me trae quebraderos de cabeza. Por intentar unificar criterios se empezaron a montar pajas mentales y a acusarme de cosas inverosímiles. Si hubiera estado pensando en las musarañas o viendo bicis en Internet, quizás no me hubiera dado cuenta de ese detalle. Y claro, por preguntar. No preguntes. Da igual que eso (no preguntar) implique hacer el trabajo, si no mal, de forma manifiestamente mejorable. Si preguntas eso implica que los otros tendrán quizás que tardar un poco más en hacer la tarea, y utilizar la materia gris en lugar de ir con el piloto automático. Total, con el volumen de trabajo que hay nadie va a ponerse a revisar lo hecho. ¡Ah! Y por supuesto. Si acabas tu parte, ni se te ocurra ayudar a los demás. En lugar de agradecértelo recibirás malas caras y quejas, quizás porque pones al descubierto su pachorra. Pero da igual.

Solo me ha afectado un poquito. Pero más de lo que me gustaría. De hecho tras momentos así se me quitan las ganas de trabajar. Pero soy profesional. Lo que me pide el cuerpo es decirles en tono bien alto lo que opino sobre su forma de trabajar (o de escurrir el bulto}. Pero no es buena idea. Lo que me pide el cuerpo es pasarme media mañana escribiendo y viendo bicis en internet en lugar de trabajar (total, que más da tardar medio día más en hacer algo). Pero no voy a hacer nada de eso. Yo a lo mío y chimpún.

Es demasiado tarde para recurrir a mi amado Zolpidem (la pastilla de la gloria bendita). O no. Me dopo y a correr (pero sin correr).

La arena no dura eternamente.


Pd. Al final recurrí al Zolpidem y, aunque era tarde, me dormí. El despertar fue un poco complicado (me sentía raro al no haber pasado las 6-7 horas necesarias para que desaparezca el efecto) pero nada que no se arregle después de unos pocos minutos, con una ducha, desayuno y un agradable paseo en tren.

miércoles, 7 de enero de 2015

Bleu Blanc Rouge

Hoy me estremezco por la sinrazón y el fanatismo. Hoy me duele París.

Días

Cada es diferente del anterior. Ayer parece a años luz. El amanecer de ayer, tras una noche con algunos desvelos, se me antoja lejano.

Estoy rebotando, anímicamente. Pero es diferente. Los ascensos vertiginosos y las caídas a plomo son menos intensos. Se me antoja que algo me resguarda del frío y de la dureza del suelo. Una sofisticada armadura de algún exótico material. O un protector de columna vertebral como los que llevan los pilotos de moto del Dakar, pegado a la piel. O una buena burra, una exótica doble con avanzadas suspensiones, aislado mis muñecas y mi espalda de los secos impactos que sufres cuando bajas a buena velocidad por una pista bacheada.

Atardece mientras escribo en el tren. Siento que, en parte, soy un poco diferente. Más sociable. Y más tranquilo. Intento que todo me afecte menos. Intento disfrutar de los pequeños momentos brillantes y dar a cada momento amargo una importancia relativa. Sigo siendo nervioso, y peculiar. Pero poco a poco, a pasito de caracol, siento que voy avanzando. Y, además, me siento útil. Si. Puedo ayudar a la gente. Siento que me fue concedido un pequeño don: la empatía. Saber escuchar. Sólo eso. No puedo cambiar la vida de la gente a la que quiero. Pero si que puedo escucharles. Y darles consuelo.

Cada día es diferente del anterior. Hoy, de nuevo, bastante antes de mi teórica hora de levantarme ya estaba danzando por casa, haciendo cosas. En momentos de cambio siento necesidad de ordenar mi casita, a veces tan caótica como mi mente... Me notaba nervioso, pero con energía. Con fuerzas para hacer cosas. Hubiera preferido dormir del tirón hasta que sonara el despertador, pero las horas dormidas fueron profundas y, además, aun desvelado y con esa sensación de prisa en la tripa, estaba sereno. Es un pequeño progreso. Llegará un día en el que mis pequeñas o no tan pequeñas preocupaciones no me impidan dormir. Que mis sentimientos fluyan de manera más suave. Que sea dueño de mis emociones.

Empiezo el año de forma diferente. Por mi carácter o por costumbre, paso mucho tiempo sólo. No me desagrada. La gente me llega a alterar tanto (porque no entiendo sus reacciones, sus bromas, y porque hacen demasiado ruido) que prefiero comer prácticamente solo ... pasear sólo. Ya hay bastante ruido en mi mente (pensamientos, no voces, estoy un poco "loco", pero no tanto) como para añadir una fuente de ruido externa. Pero hoy comí acompañado (en el trabajo) y después, tomamos un café (ellos, yo una infusión). Un momento pequeño, intrascendente. Pero importante para mi.

A veces siento que soy un loco rodeado de cuerdos y otras un cuerdo rodeado de locos. Locos fanáticos capaces vengar supuestas ofensas a "su Dios" con un AK47, ante periodistas cuya única arma es la palabra, la pluma. Locos que matan o someten a aquellos que no piensan y actúan exactamente como a ellos les parece "correcto". No lo entiendo. Yo no se si hay Dios. Pero, si existe, y si hay otra vida, si hay una especie de "juicio" sobre nuestros actos en la Tierra, espero que esos crímenes les sean castigados. Ningún Dios puede querer que se mate en su nombre.

De todad formas, estoy en el camino. Y son un borriquillo obstinado. Saldre fortalecido.

martes, 6 de enero de 2015

¿Qué más puedo pedir? Nada ...

El día de reyes es para los niños. En general, al menos en mi opinión, las navidades pierden gran parte de su sentido si no eres niño, o tienes niños en casa o eres creyente.

No soy un niño, pero tengo corazón de niño y éste año he recibido muchos regalos. Soy afortunado.

Un regalo inesperado: el AMOR. Pensaba, dejando de luchar casi antes de empezar, que nunca encontraría/sentiría el amor, y ahora lo he encontrado, te he encontrado y me siento muy afortunado. Te quiero mi niña bonita


El regalo del cariño: familia, amigos ... compañeros. Soy un poco burro, pero me hago querer ... Gracias por no tener en cuenta mis enfados y mi carácter brusco.

Que la gente que me importa esté más o menos bien. Y los que podrían estar mejor, os mando energía. Al final sólo soy una persona pequeñita, y solo puedo escuchar, regalar palabras cariñosas y poco más. Soy un humano, no tengo superpoderes. Pero tengo un don: la empatía. Y siento casi como propia, la tristeza de la gente que me importa. Y su alegría, claro.

El regalo de, en un momento complicado, lograr saber pedir ayuda y estar en el camino de "ponerme bueno". Es un camino largo, y apenas he dado un par de pasos, pero ya he empezado. Me quedan ese par de pasos menos, y el primero ... fue difícil ... pero bonito.

El regalo de sentirme atractivo. Me miro al espejo y a veces no me gusto. Las orejas y nariz demasiado grandes. La piel muy blanca, los brazos demasiado largos y delgados. El pelo, escasea. Y un poquito de barriguita. Los muslos se me antojan muy gruesos. Pero ... Si, no tengo cuerpo de modelo. No sirvo para anunciar perfumes con el pecho desnudo. Pero tengo mi atractivo. Me encantan mis ojos. Me gusta mi voz, profunda, y cálida. Me encanta mi sensibilidad. Y mis manos son bonitas: de dedos largos y delgados y hábiles con herramientas -y algún día, sin herramientas-. Y tengo un punto de "diablo" y soy capaz de hacer volar la imaginación (y la líbido), algo que nunca hubiera imaginado. ¡Soy corriente pero resultón y me tengo que querer más! Y quitarme la timidez y tirar p'alante.

El trabajo no es un regalo. He tenido un poco de suerte, claro, pero también cuenta mi constancia buscando, mi formación, mi experiencia. No es el trabajo perfecto, el trabajo de mi vida. Pero está bien. No me resulta desagradable ni agotador, me gusta. Y aprendo cosas.

Esos son los regalos realmente importantes. Los demás, los materiales, me basto para conseguirlos. Y me da igual lo que piensen. Si me gusta un Lego, me lo compro. No soy un niño pero me fascinan los juegos de construcción. Y los cochecitos. Mi imaginación vuela al volante de un coche de carreras cuando los veo en la estantería, o sobre el ordenador en el trabajo. Si. Y las bicis. Disfrutar de ellas y ponerlas a mi gusto. Un piñón (sprocket) más grande para acortar un poco el desarrollo. Y unas cubiertas mixtas para rodar un poco por tierra: parques y caminos en buen estado.



Creo en la suerte, en cierto modo. La suerte es la ausencia de mala suerte. Que las cosas improbables, pero posibles, no te pasen. Y creo (no es algo muy racional) que cada persona tiene su "cupo" de "ausencia de mala suerte". Me siento afortunado. Así que cedo parte de ese "cupo" de buena suerte. Para el que le haga falta. No soy creyente, pero pido por vosotros. Que se cumplan vuestros deseos y que si vuestros cuerpos o mentes están un poco malitos, se pongan buenos.

Soy feliz. Y lo seré más, porque estoy creciendo. Seguiré teniendo un punto de "pequeño", para no pasar por encima de los sentimientos de la gente, pero a la vez, siendo más equilibrado y teniendo más confianza en mi mismo. Y menos timidez.

¡Yo puedo! ¡Soy grande! COME ON, PUSH!

Buenos días, que seáis lo más felices posible. Energía a cangilones.

domingo, 4 de enero de 2015

Caprichos (14)

El zumbido del móvil vibrando en la mesilla de noche fue suficiente para despertarla. Clara suspiró. Se estaba tan bien en la cama, arropada, cálida y segura. Pero no se puede vivir eternamente en la cama.

Se despereza y busca el interruptor de la pequeña lámpara que hay en la mesita de noche. Es demasiado impersonal. La lámpara. Comprada en una enorme tienda de muebles sueca. ¿Cuantas miles de unidades iguales hay repartidas a lo largo del mundo? Pero cumple su función: iluminar. Como ella. ¿Cuantas personas hay con una formación, experiencia y habilidades similar a las que tiene ella?

-Bueno, hay algunas, pero no tantas. Y me queda mucho por aprender- Susurra.

Su voz es delicada. Toda ella parece delicada. Roza los 170 cm de estatura. Más bien delgada (aunque perder un par de kilos no le vendría mal, bueno, mejor no pesar en eso). Piel blanca, suave, un poco frágil. Quizás su piel a la vez es un resumen de como es ella y a la vez no lo es. Frágil, pero fuerte. Ojos marrones, de mirada intensa y a veces soñadora. Pelo castaño, media melena, por lo general liso. Dependiendo de la ropa que lleve puesta puede parecer una estudiante en los últimos años de una licenciatura universitaria, una becaria o quizás, una joven trabajadora, pero ya con cierta experiencia.

Y en cierto modo, lo es.

Coge el móvil. Es un nuevo correo electrónico. Da un respingo. Lo esperaba.

Para el común de los mortales solo sería uno más de esos correos basura de una conocida operadora de telefónia móvil, ofreciendole un nuevo y flamante terminal y una tarifa inmejorable si portaba su número. Para ella ocultaba un mensaje en clave. Le costó un poco descifrarlo -lógico, si fuera una clave sencilla, no sería lo suficientemente segura-. Una estación de tren, una hora y un número de consigna. Su boca se torció en una mueca de contrariedad. ¿Y la llave?

Ya pensaría en ello más tarde. No tenía mucho tiempo. A pesar de que ni siquiera había amanecido debía apresurarse para que le diera tiempo ducharse, desayunar algo, hacer la maleta y llegar hasta aquella estación. Pero, a pesar de ello, mientras el agua tibia culebreaba por su piel desnuda, no pudo evitar recordar ...

Esa misma estación que ahora tenía que visitar. Era distinta. Fue mucho antes de que la reformaran. ¿Cuantos años tendría ella? No puede recordarlo. Dos, o tres. No está segura. Su madre la tiene en brazos y ella mira embobada a su papá. Es quien guía aquella cosa grande de hierro que se le antoja un monstruo. Está en las tripas de la ballena y le saluda por la ventanilla. Después la expresión de su rostro cambia, se pone serio, concentrado. No entiende como pero, después de hacer sonar un silbato atronador, hace que la bestia de metal empiece a moverse dócilmente. El tren empieza a rodar y sus lágrimas se mezcan con el estruendo que produce al rodar cada vez más rápido.

Pide un taxi, afortunadamente tarda poco en llegar y no hay mucho tráfico. Es domingo. Y hace frío.

Abrigo. Maleta con ruedas. Bolso. Poco más. En poco tiempo localiza la consigna indicada en el mensaje. Está cerrada. Lo esperaba. Resbusca en el bolso, en apariencia distraída. Sus dedos alcanzan un pequeño estuche semirrígido de manicura. O eso parece. Tiene tijeras, limas ... y ganzúas. Parecen horquillas para el pelo, de hecho, pueden utilizarse para tal fin. Pero, en manos hábiles, tienen otras utilidades. Comprueba que nadie le observa y logra abrir la cerradura. Ha tardado más tiempo del óptimo para esa tarea, debe practicar más. Pero lo ha conseguido. En el interior hay un sobre grueso de color marron y un billete de tren a su nombre. Rápidamente comprueba la hora de salida ... ¡solo faltan 5 minutos para que salga! Corre como una loca arrastrando su maleta con el sobre y el billete bajo el brazo. Pero llega a tiempo. Sólo consigue calmar sus nervios y la intensa descarga de adrenalina cuando se acomoda en el confortable asiento del tren.

Entonces se decide a abrir el sobre. Hay un manojo de llaves y decenas de folios impresos, algunas fotos. Es su objetivo. Comienza a leer, absorviendo tan rápido como es capaz la información relevante. Su objetivo se llama Silvana. ¡Una telépata! Por fin va a trabajar con uno de ellos. Ha estudiado y escuchado mucho sobre ellos, pero nunca ha conocido cara a cara a nadie con esa capacidad. ¿Cómo va a hacer el seguimiento? Seguir a algien que, si te acerca lo suficiente puede saber lo que piensas y que le estás siguiendo ... se le antoja imposible.

Guarda el expediente en el sobre y el sobre el bolso (es un bolso grande y cabe de todo). Suspira. El traqueteo del tren le recuerda a su padre. No puede pensar en eso. No es una niña. Es una mujer echa y derecha y tiene un trabajo que hacer ...

Gracias :)

Me cuesta relacionarme con la gente. Apenas tengo amigos. Por eso agradezco charlar unos pocos minutos. ¡Si! Solo eso. Alguien que me escuche. Alguien a quien escuchar. Y bueno, si además no pone caras raras cuando suelto cosas como "new 21 teeth sprocket" , "1x11" , "quedarse sin sesarrollo (I think it could be on English "too short gear ratio")".


Gracias a los dos por abrirme vuestra casa :D! Os tengo cariño :D! Os deseo lo mejor para 2015!

So I can keep on fighting

Apenas se nada del amor. Me siento como un adolescente de 15 años. Bueno, con lo precoces que son ahora, igual saben mucho más que yo del amor, de las relaciones de pareja. Pero nunca es tarde para encontrar el amor. Te quiero mi niña bonita. Me encanta estar en tus brazos. Me encanta hacerte sentirte bien. Se que la vida ha sido dura para ti y que no puedo borrar el pasado, ni el tuyo ni el mío. Pero si que puedo cuidarte, ayudarte, darte mi cariño y que tu hagas lo mismo por mi. El camino, la vida, a veces es complicada, pero caminando juntos, se hace más llevadero. Nos escuchamos y nos mimamos.

Nunca pensé que sentiría eso por nadie ni que alguen lo sentiría por mi. Esperaba pasar los años en mi zulo (casa) con mis bicis, cochecitos, revistas, desorden y con poco contacto humano, y desde luego, sin abrazos ni confidencias. Eres un sueño hecho realidad. Yo soy grande por fuera y pequeño por dentro, pero me estoy haciendo grande, poco a poco. Tu enorme por dentro. Dura como el cemento. Pero hasta los materiales mas duros se llenan de grietas con los golpes de la vida. Déjame intentar hacerte feliz y olvidar los momentos menos buenos.

Te quiero mi niña bonita. Gracias por estar ahí y por quererme.


I do stumble
Stumble and fall
Over you

You
Trip every night
Trip every day
Over me

When we try to swim
We're drowning even harder

Gravity controls, gravity controls
The way we're falling
Gravity controls, gravity controls
The way we sink
We're floating into space, floating into space
So boy, why don't you kiss me?
(So boy, it's so nice to be kissed by you)


Waves
Suck you down
To the bottom
Of the deep dark sea

A twister
Lifts me up
Till the point
I can't breath


When we try to jump
The floor is even harder

Why don't you tumble down
So why don't you hit the ground
So I can keep on fighting keep on fighting
Against natures laws

No longer...

Hooverphonic - Gravity

Amaneceres / Te quiero papa

En el exterior, en la calle, amanece. Adoro la luz del amanecer. Me transmite calma, paz, esperanza. Es suave, delicada. Acaricia. El frio es intenso, pero tras los cristales estoy protegido. Me he desperado pronto pero hasta entonces he dormido bien. Estoy "rebotando" (anímicamente) pero son subidas y bajadas más suaves.

Soñaba con algo que frenara esos estados de ánimo opuestos (de la tristeza a la alegría en segundos y muchos nervios), igual que la horquilla de mi bici se come los baches. Y ya lo tengo: medicación y mi esfuerzo. Y éste año, terapia. Desnudarme emocionalmente delante de otros me da un poco de apuro/vergüenza, pero es necesario. Si esquivas aquellos momentos que te dan miedo, que te resultan desagradables, al final acabas en el fondo de un laberinto sin saber como continuar. Pero ya no estoy en el laberinto. Me siento como un piloto del Dakar, a punto de empezar la carrera. Y, puestos a soñar, me imagino copilotando a mi padre. Quizás en un pequeño Buggy artesanal o en un Toyota casi de serie. Él, junto a mi madre, me dio la vida. Trabajo mucho por mi, por nosotros. Y me educó lo mejor que supo y pudo. Y se lo agradezco. Él es como yo. Grande -en altura y en fuerza-, tímido, a la vez educado y brusco. No es muy cariñoso, pero se que me quiere mucho. Ahora siento que soy un poco más abierto y hemos hablado mucho. Me encanto trabajar con él unos días en el campo. Es uno de los recuerdos del final de 2014: los dos muy abrigados en el viejo Suzuki, yo en el asiento de la derecha, rodando a buen ridmo por caminos, para más tarde recolectar el fruto del olivo con nuestras propias manos. Así, no estaba solo todas esas horas, aunque se que, como a mi, no le desagrada estar solo.

Te quiero papa. Gracias por todo lo que me has dado. Te deseo lo mejor. Que vivas muchos años más y con salud.

jueves, 1 de enero de 2015

Palabras

Un mundo demasiado grande. O un chico demasiado pequeño. El mundo está loco o yo lo estoy. O las dos cosas. Pero tengo ... palabras. En mis labios y en las yemas de mis dedos.

Se escuchar. Si, a veces estoy tan metido en mi burbuja (sea de pena o de sueños ... o de bicis ... o de paroxetina) que no me doy cuenta de lo que les pasa a los demás. O la sangre caliente y la boca muy grande me pueden y hago daño sin querer.

Palabras. Al final, no soy un ángel. Sólo un humano. Pero sensible. Y escuchar ayuda.

Aunque me gustaría ser un ángel y ayudar de verdad a la gente que quiero.