Domingo, 28 de septiembre de 2014.
Un día surrealista y amargo. A la vez un punto de inflexión. Ese día nació éste blog. Y tres años (y un día) después sigo escribiendo aquí (aunque no debería escribir ahora mismo).
Todo lo que pasó entonces, en ese septiembre - octubre lejano e imposible de olvidar, parece irreal.
Me queda mucho por aprender, mucho por crecer y hoy me noto algo más acelerado que de costumbre, pero, aunque parezca contradictorio, la calma habita en mí. Me altero mucho menos que entonces. Duermo estupendamente. Incluso duermo siesta a veces, en fines de semana o vacaciones o me quedo dormido un instante en el tren. La calma. Lograr frenar el torbellino de pensamientos y sensaciones. Que no me importe ni afecte lo que no tiene importancia, aunque sea estridente, como un color chillón o un olor fuerte o el agrio sonido de un martillo neumático.
Ruido. Como el bramido de un propulsor turbohélice a plena potencia.
Pero el ruido está fuera, el ruido ya no habita en mi.
Buenas tardes y buena suerte.
viernes, 29 de septiembre de 2017
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Monstruos
Soy grande pero a veces me siento pequeño.
La palabra. Quizás mi herramienta más precisa. Pero a veces ladro más que hablo y me quejo y soy negativo y hago sentir mal a gente a la que quiero.
Mi otro yo al escribir esto pensaría "soy un desastre" pero no es verdad. Si, hay muchas cosas que me dan miedo y el mundo me satura y me parece enorme y horrible. Pero ahora la calma se derrama en mí. La calma es más fuerte de que la ansiedad.
Mi peculiar forma de pensar y las cosas que me atraen y horrorizan a la vez (como las armas o los explosivos) quizás puedan dar miedo.
Soy una especie de monstruo amable.
Sólo se ser yo.
(Y escribo esto y me emociono y mis ojos se llenan de lágrimas)
La palabra. Quizás mi herramienta más precisa. Pero a veces ladro más que hablo y me quejo y soy negativo y hago sentir mal a gente a la que quiero.
Mi otro yo al escribir esto pensaría "soy un desastre" pero no es verdad. Si, hay muchas cosas que me dan miedo y el mundo me satura y me parece enorme y horrible. Pero ahora la calma se derrama en mí. La calma es más fuerte de que la ansiedad.
Mi peculiar forma de pensar y las cosas que me atraen y horrorizan a la vez (como las armas o los explosivos) quizás puedan dar miedo.
Soy una especie de monstruo amable.
Sólo se ser yo.
(Y escribo esto y me emociono y mis ojos se llenan de lágrimas)
lunes, 25 de septiembre de 2017
Back on track
Se acabó la pausa agradable. Ver lugares preciosos cargados de historia, en buena compañía. O simplemente descansar en el sofá con Marco al lado. Dormir sin despertador. Gimnasio, series, películas. Y ver muuuchaaas bicis. Preciosas y sofisticadas.
En cuanto aterricé de nuevo en la rutina comprobé que nada había cambiado, como no podía ser de otra manera. Me hubiera extrañado lo contrario. No me había olvidado de todo. Desconecté por supuesto, pero seguía recordando como hacer las cosas. Así que me puse con ello, al tran-tran. Olvidar lo negativo y centrarse en lo positivo. Si hay ruidos humanos, subes el volumen de los casos y a correr. Pensar en salvajes bicis de freeride / DH y en los lugares recorridos.
Además la vuelta a casa llega en unas horas. Volver a casa después del trabajo es un momento muy agradable. Y el fin de semana tampoco está muy lejano. Más tiempo para descansar.
De todas maneras no me costó mucho levantarme. Me acosté mucho más pronto de lo habitual y el despertador sonó igualmente mucho más pronto. Una vez fuera de la cama y en medio de la rutina de ducha y vestirse, no moría de sueño. Me desperté algunas veces, nada más.
Ahora de nuevo en la rutina. Sólo una pequeña toma de contacto. Pero me siento útil. Y calmado. Hay cosas desagradables o por lo menos incómodas que no van a cambiar, pero intento me afecten lo menos posible. Además es que no tienen importancia.
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Calma
Ejercicio, lectura, series, videos y DFN en general. Paseos en bici
Los días son muy agradables con la calma que habita en mi. Poder dormir bien. No rallarme por todo. En pilates, mientras me concentraba en inhalar y exhalar, pensaba que el ejercicio no sólo me sienta bien a nivel físico, sino a nivel anímico. Relaja muchísimo.
Días agradables, de arroz con leche. A veces me releo y no me reconozco.
"Llegando a un control horario con el coche roto (porque así me sentía, roto por dentro) pero aun así intentando acabar el siguente tramo -aunque fuera con el peor tiempo-."
Septiembre de 2009. Uno-de-esos-meses. Rebotando.
"De nuevo en la arena, al volante de un enorme camión 4x4 o quizás de un diminuto buggy monoplaza. De nuevo dudar si seré capaz de seguir adelante. Coronar una duna, por pequeña que sea, sentirse alegre, invencible. Alegría tan pura como irreal. Subir hasta la estratosfera, bajar a las profundidades oceánicas de la pena, del insomnio, de los nervios, de las lágrimas que quieren salir y nunca salen. Saber que ni lo uno ni lo otro son ciertos, pero los siento así. ¿Cómo puedes sentir algo y no ser verdad, o no del todo? Siempre con la coraza puesta, con un dedo en la maneta de freno, acariciandola."
He cambiado. Un poquito. Logrado cierta estabilidad, anímica y laboral. Tener tiempo para descansar también ayuda.
Se que no debo regodearme en la tristeza ni en el pasado, pero el blog, y aquel o aquellos que están durmiendo el sueño de los justos, me ayudan a recordar los días menos buenos.
(De nuevo me siento transparente y pienso que cualquiera que me lea puede adivinar quién soy)-
Burbuja de revistas, bicis, ejercicio, mimos gatunos, series.
Cogiendo fuerzas para un nuevo invierno.
Aquí la luz es distinta. Más intensa y cálida. Pero empieza a ser luz de otoño, no de verano. Y la temperatura es deliciosa.
Los días son muy agradables con la calma que habita en mi. Poder dormir bien. No rallarme por todo. En pilates, mientras me concentraba en inhalar y exhalar, pensaba que el ejercicio no sólo me sienta bien a nivel físico, sino a nivel anímico. Relaja muchísimo.
Días agradables, de arroz con leche. A veces me releo y no me reconozco.
"Llegando a un control horario con el coche roto (porque así me sentía, roto por dentro) pero aun así intentando acabar el siguente tramo -aunque fuera con el peor tiempo-."
Septiembre de 2009. Uno-de-esos-meses. Rebotando.
"De nuevo en la arena, al volante de un enorme camión 4x4 o quizás de un diminuto buggy monoplaza. De nuevo dudar si seré capaz de seguir adelante. Coronar una duna, por pequeña que sea, sentirse alegre, invencible. Alegría tan pura como irreal. Subir hasta la estratosfera, bajar a las profundidades oceánicas de la pena, del insomnio, de los nervios, de las lágrimas que quieren salir y nunca salen. Saber que ni lo uno ni lo otro son ciertos, pero los siento así. ¿Cómo puedes sentir algo y no ser verdad, o no del todo? Siempre con la coraza puesta, con un dedo en la maneta de freno, acariciandola."
He cambiado. Un poquito. Logrado cierta estabilidad, anímica y laboral. Tener tiempo para descansar también ayuda.
Se que no debo regodearme en la tristeza ni en el pasado, pero el blog, y aquel o aquellos que están durmiendo el sueño de los justos, me ayudan a recordar los días menos buenos.
(De nuevo me siento transparente y pienso que cualquiera que me lea puede adivinar quién soy)-
Burbuja de revistas, bicis, ejercicio, mimos gatunos, series.
Cogiendo fuerzas para un nuevo invierno.
Aquí la luz es distinta. Más intensa y cálida. Pero empieza a ser luz de otoño, no de verano. Y la temperatura es deliciosa.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Instantes
En un instante puede cambiar todo.
Días agridulces. Cansancio, impotencia, alivio. Minutos eternos, minutos muy cortos. Y dormir.
En el post anterior quizás sonaba un poco demasiado egoista. Encontrarme bien es importante, claro, pero si la gente a la que quiero no está bien de poco sirve.
Ahora, ejercicio, descanso, videos, lecturas y Marco.
A veces me releo y no me reconozco. Es difícil comprender lo que sientes un día digamos menos buenos desde la calma.
Días agridulces. Cansancio, impotencia, alivio. Minutos eternos, minutos muy cortos. Y dormir.
En el post anterior quizás sonaba un poco demasiado egoista. Encontrarme bien es importante, claro, pero si la gente a la que quiero no está bien de poco sirve.
Ahora, ejercicio, descanso, videos, lecturas y Marco.
A veces me releo y no me reconozco. Es difícil comprender lo que sientes un día digamos menos buenos desde la calma.
sábado, 16 de septiembre de 2017
Espuma, aire, aceite*
Potentes motores impulsan un pájaro de metal en cuyas tripas viajo. A muchos pies del suelo, por encima de las nubes. Recuerdo lo vivido en el viaje. Recuerdo otros viajes. Todavía me queda mucho por aprender. Pero todo, incluidos los viajes, se viven de forma distinta una vez he dejado de rebotar.
Rebotar. En mi propio idioma no significa enfado, no. Más bien, estar alterado. Ser incapaz de dormir. Alegre y triste a la vez. A punto de llorar. A punto de estallar.
Lograr dormir en cama no habitual (y cagar -con perdón- en retrete no habitual). Al final sólo pido eso: estar tranquilo, no alterarme por todo, poder dormir, no tener ganas de llorar a cada poco. Así un nuevo lugar cargado de historia (y de bicis) se percibe y disfruta mejor. De nuevo me dejo llevar, casi como una maleta. Sólo preocuparse de ir, volver, comer, hacer muchas fotos. Libros. Maquetas.
En el estrecho espacio de la cabina las TCP'S se mueven con agilidad. Además de estar preparadas para evacuar el avión en caso de emergencia, sonríen a los viajeros, quizás soportan alguna impertinencia. Están preciosas y agradezco sus atenciones. Por mi parte sólo puedo seguir sus instrucciones, saludar al entrar y salir del avión y poco más. Ya no se si es hoy, ayer o mañana.
Echo de menos a Marco. Mi preciosa bolita naranja. El gato pirata y cariñoso.
2D
Una semana sin escribir. Una semana sin un ordenador a mano. Ahora todo parece lejano e irreal.
Escribiendo desde un aeropuerto desierto, de madrugada. Increíblemente ruidoso por culpa del sistema de ventilación.
Todo parece lejano e irreal. Los momentos surrealistas habituales. He descansado mentalmente mucho y he desconectado de la rutina, aunque físicamente he andado mucho y ahora necesito tardes de dfn en la agradable compañía de Marco.
Hoy más que nunca, buenas noches y buena suerte.
Aerox
Octubre. 1998. Otoño de 1998. El mes no estoy seguro. En un hipermercado. No estoy seguro de lo que tenía pensado comprar. Si lo que me acabe llevando: un traje de agua de PVC, verde oliva y un forro polar gris. El forro polar supongo está guardado por algún sitio. Supongo que, a parte de eso, algo de "material escolar".
En el hipermercado a parte de lo habitual vendían motos. Scooters. Yamaha Aerox, Aprilia Área 51 y ya no recuerdo si una Yamaha Neo's. La Aerox y la Área 51 me llamaban especialmente la atención. Diseño deportivo en la Yamaha y futurista y "espacial" en la Aprilia. Entonces me hubiera encantado pilotar cualquiera de las dos, por las calles de Madrid y por desiertas carreteras que bien conozco. A 50 por hora de marcador habría llegado muy lejos, más que al manillar de aquella vieja bici de carretera.
Recuerdos.
De todo eso han pasado 19 años. Soy una persona básicamente igual pero básicamente distinta.
Sólo se ser yo.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Aliento
Un nuevo aliento. Alejarse del patio, de ambiente viciado, hipócrita y surrealista. Recorrer, ver nuevos lugares. Dormir sin despertador. Dormir con Marco a mi lado. Largos paseos en bici, música, lectura, series, películas, documentales.
Un nuevo aliento.
Un nuevo alivio.
(Aunque curiosamente ésta semana me han molestado las rodillas, espero no volver a diciembre / enero)
martes, 5 de septiembre de 2017
Pijama de tristeza
Abril. Cuando la luz es preciosa y el sol empieza a calentar. Primavera, los días van alargando poco a poco y el invierno queda atrás. Año 2003.
Iba subiendo por la calle de Alcalá (si, como en la zarzuela) de vuelta a casa, hacia el autobús. Volvía de una tarea cotidiana, vanal, comprar cintas de video.
Me sentía triste. Sin motivo aparente. Pero triste. Desganado.
Pensaba en la tristeza, un incómodo pijama de plomo que me pesaba mucho, que me impedía avanzar. Intentaba arrancarme ese pijama de tristeza sin saber cómo, pensando que quizás parte de mi piel se iría con él de conseguirlo.
De vez en cuando me vuelve esa sensación y no sé como sacar la tristeza de mi chepa.
(Publicado en otro blog en Agosto de 2006)
Iba subiendo por la calle de Alcalá (si, como en la zarzuela) de vuelta a casa, hacia el autobús. Volvía de una tarea cotidiana, vanal, comprar cintas de video.
Me sentía triste. Sin motivo aparente. Pero triste. Desganado.
Pensaba en la tristeza, un incómodo pijama de plomo que me pesaba mucho, que me impedía avanzar. Intentaba arrancarme ese pijama de tristeza sin saber cómo, pensando que quizás parte de mi piel se iría con él de conseguirlo.
De vez en cuando me vuelve esa sensación y no sé como sacar la tristeza de mi chepa.
(Publicado en otro blog en Agosto de 2006)
domingo, 3 de septiembre de 2017
Némesis. N+6 Mermelada y grasa (parte 1)
A través de los ventanales de la piscina, la primavera se adivinaba. Árboles brotando. Almendros en flor. Precioso. De vez en cuando no podía evitar detener su nado un instante y contemplar los preciosos almendros en flor. A veces se le olvidaba que era un humano común y corriente. Quizás no el más común de los humanos pero aun así necesitaba desconectar. Nadando un rato en la piscina. Un poco de ejercicio, y de descanso. Cansarse para desconectar. Quizás un contrasentido. Pero funcionaba. Cuando dejó el gimnasio se sentía mejor. La calma creciendo en su interior. Apostaba que dormiría bien.
Fuera anochecía. Aparcado en la calle le esperaba un pequeño Suzuki Jimny techo de fibra, de un curioso color naranja cobrizo. Su aspecto era bastante de serie. Quizás un ojo experto advetiría las ruedas de campo y que estaba levemente elevado. En realidad, a parte de los neumáticos, alguna protección extra y los muelles y amortiguadores, todo era de serie. Y estaba impecablemente limpio.
Barro.
Después de dormir toda la noche lo ocurrido el día anterior se le antojaba lejano y desdibujado. Como un sueño. Como un mal sueño. Pero en el garaje del chalet adosado, el pequeño Suzuki cubierto de barro afirmaba que todo era real. Ya era mediodía. Había dormido muchas horas, más de diez, doce, quizás. Marina todavía dormía. No tenía hambre ni se sentía cansado, así que decidió limpiar el coche. Lo sacó a la puerta del garaje. La temperatura era agradable, primaveral. Encontró una máquina de agua a presión para lavar que le resultó muy útil para limpiar el coche. Después decidió que era el momento ideal para cambiarle el aceite y el filtro. Una especie de agradecimiento a aquella pequeña máquina.
Cuando estaba acabando la tarea, Marina emergió de la casa. Su rostro todavía reflejaba cansancio, pero sonreía.
-¡Vaya! No parece el mismo coche. No tiene nada de barro. ¿Te aperece comer algo?-
-Mmmmmm. Pan con mermemelada.-
-¿Sólo eso?-
-Para empezar, si. Esto me recuerda a cuando era pequeño y estaba limpiando o arreglando mi bici. Muchas veces al terminar comía pan con mermelada.-
Marina trajo algunas rebanadas de pan, un bote de mermelada, platos, cuchillos, agua y vasos. Se sentaron en el jardín, en torno a una pequeña mesa de plástico de color blanco. El Suzuki brillaba bajo el sol de la primavera y parecía agradecido.
-¿Has podido dormir?-
-Si. Mucho. Diez horas, quizá doce.-
-Hablaste en sueños. Como casi siempre.-
-¿Qué es lo que dije?-
-No lo recuerdo. Sólo se que desperté y te oí hablar. Fui a la habitación donde dormías y estabas dormido.-
Fuera anochecía. Aparcado en la calle le esperaba un pequeño Suzuki Jimny techo de fibra, de un curioso color naranja cobrizo. Su aspecto era bastante de serie. Quizás un ojo experto advetiría las ruedas de campo y que estaba levemente elevado. En realidad, a parte de los neumáticos, alguna protección extra y los muelles y amortiguadores, todo era de serie. Y estaba impecablemente limpio.
Barro.
Después de dormir toda la noche lo ocurrido el día anterior se le antojaba lejano y desdibujado. Como un sueño. Como un mal sueño. Pero en el garaje del chalet adosado, el pequeño Suzuki cubierto de barro afirmaba que todo era real. Ya era mediodía. Había dormido muchas horas, más de diez, doce, quizás. Marina todavía dormía. No tenía hambre ni se sentía cansado, así que decidió limpiar el coche. Lo sacó a la puerta del garaje. La temperatura era agradable, primaveral. Encontró una máquina de agua a presión para lavar que le resultó muy útil para limpiar el coche. Después decidió que era el momento ideal para cambiarle el aceite y el filtro. Una especie de agradecimiento a aquella pequeña máquina.
Cuando estaba acabando la tarea, Marina emergió de la casa. Su rostro todavía reflejaba cansancio, pero sonreía.
-¡Vaya! No parece el mismo coche. No tiene nada de barro. ¿Te aperece comer algo?-
-Mmmmmm. Pan con mermemelada.-
-¿Sólo eso?-
-Para empezar, si. Esto me recuerda a cuando era pequeño y estaba limpiando o arreglando mi bici. Muchas veces al terminar comía pan con mermelada.-
Marina trajo algunas rebanadas de pan, un bote de mermelada, platos, cuchillos, agua y vasos. Se sentaron en el jardín, en torno a una pequeña mesa de plástico de color blanco. El Suzuki brillaba bajo el sol de la primavera y parecía agradecido.
-¿Has podido dormir?-
-Si. Mucho. Diez horas, quizá doce.-
-Hablaste en sueños. Como casi siempre.-
-¿Qué es lo que dije?-
-No lo recuerdo. Sólo se que desperté y te oí hablar. Fui a la habitación donde dormías y estabas dormido.-
sábado, 2 de septiembre de 2017
Sueños, sueño, pereza y calma
Semana de sueño profundo y sueños rarísimos. Como no los he apuntado, apenas los recuerdos. En uno salía XC, una conferencia de ovnis y un Ferrari descapotable de color rojo con carrocería de fibra. (Dormir escuchando podcast de misterio tipo Espacio en Blanco y similares tiene que ver. Siempre me acuesto escuchando así. Me relaja).
Sueño estabilizado. Desde hace muchos meses. Al final, dormir bien, encontrar la calma, y no tener molestias en las rodillas. Hoy he vuelto a la piscina y me ha sentado genial.
Pereza. Casi todo me da pereza. Mi estado ideal es en el sofá viendo alguna serie o película. Música, revistas, libros. Y Marco.
Personas que me saturan, personas de conversación infinita y predecible y aburrida. Personas que transmiten justo lo contrario. Ángeles de cuatro patas. La fugacidad de la vida.
Sueño estabilizado. Desde hace muchos meses. Al final, dormir bien, encontrar la calma, y no tener molestias en las rodillas. Hoy he vuelto a la piscina y me ha sentado genial.
Pereza. Casi todo me da pereza. Mi estado ideal es en el sofá viendo alguna serie o película. Música, revistas, libros. Y Marco.
Personas que me saturan, personas de conversación infinita y predecible y aburrida. Personas que transmiten justo lo contrario. Ángeles de cuatro patas. La fugacidad de la vida.
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