martes, 28 de febrero de 2017

Noche

Silencio.

Una cama grande y cómoda.

Calor en las rodillas (bendita bolsa de gel).

Y un portátil donde escribir.

¿Qué más se puede pedir para terminar el día?

Sensación

En un recorrido conocido -sorteando rotondas y pasos de cebra elevados- pero no habitual, al volante de la cosita roja, la conversación (siempre con un punto de surrealismo) acabó derivando sobre medicaciones varias y sobre lo vivido y sentido allá por 2014/2015.

Los días menos buenos. O malos directamente. Los días en los que el único deseo era dejar de pensar y de sentir (de sufrir).

Se puede explicar pero es difícil de comprender por alguien que, por suerte, no ha vivido ni sentido nada parecido. Por eso la incomprensión es otro factor más que entristece a todo aquel que ha vivido un momento así. Que la mayor parte de las personas que te rodean no entiendan por qué te sientes así, porqué estas alterado y triste, por que pasas noches sin dormir, si (aparentemente) no te pasa nada. O directamente sugieran que no te pasa nada y como no te pasa nada te lo estás inventando.

Así de cruel.

Por no hablar de los cotilleos y chismorreos varios.

Comprensión. Es lo que pedimos los que sufrimos/hemos sufrido ansiedad/depresión. Un poco de empatía, comprensión y que no se nos juzgue.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 27 de febrero de 2017

Rage against the machine

La ley del embudo, diálogos de besugos, cosas que funcionan de forma manifiestamente mejorable (eufemismo de que funcionan COMO EL PUTO CULO) y un largo etcétera.

Y la rabia me puede. Y empiezo a renegar. Y de mi boca salen palabras nada educadas como ESTO ES UNA PUTA MIERDA.

Pero soy capaz de autoquilibrarme y que esa rabia no dure DÍAS (con sus correspondientes noches en blanco). Supongo que en una evolución de mi seré capaz de que todo me resbale, pero ahora al menos me calmo antes.

Hace sol, hay luz de primavera muy bonita y estoy camino de mi gatera en un autobús muy bonito.

Los mimos de Marco, ejercicio en piscina, caos (cada vez menos caos, todo está sorprendentemente ordenado, salvo mi ultracaótica mesita de noche) amable ...

Circus


What kind of circus is this ?
What kind of fools are we ?
When is the final curtain ?
What can I do to set me free ?

De camino al muladar/circo recordé una canción de Lenny Kravitz. Circus. La letra casa perfectamente con alguna de las cosas vividas/sentidas en un día laboral estándar.

En fin.

Como ya dije hace dos años: arrieros somos y en el camino nos lo encontramos todo perdido.

Casco, arneses, guantes y a correr pero sin correr.


Un té y al lío.

Too many games we have to play
They always change the rules
You and me just trying to get along
What can I do ?
Got to be strong

sábado, 25 de febrero de 2017

Llamador de Ángeles

Un comentario casual sobre mi andar sigiloso (y los consiguientes sobresaltos que a veces provocaba), sobre cascabeles, fue el origen del regalo.

Hoy creí haber perdido mi precioso llamador de ángeles pero al final estaba donde lo dejé, antes de la ducha de madrugada. En el lavabo. Detrás del dosificador de jabón de manos.

He dormido menos de lo que debería y por capítulos, como bien dijo alguien en un blog. Al menos siempre mantuve la calma y no me desesperé conforme avanzaba la madrugada y no era capaz de volver a dormirme. Al menos por la tarde si que fui capaz de dormirme, en una siestaca de pijama legendaria.

Buenas noches y buena suerte.


viernes, 24 de febrero de 2017

Viernes

Es viernes y todo lo que ha pasado desde principios de enero se me antoja una amalgama de recuerdos y sensaciones casi irreal.

De nuevo esperando antes de entrar a la viernesera y habitual clase de inglés. Se me antoja que la última clase fue hace un siglo.

Estoy cansado. La semana ha sido diferente pero también cansada. Al menos ya tengo un diagnóstico de lo que les ocurre a mis rodillas. Demasiadas idas y venidas para sólo tener un diagnóstico. Pero bueno, más pruebas a parte, ya tengo tratamiento. En parte. La semana que viene, como la anterior y la anterior, médico y "peticiones". Todo resulta lento y farragoso. Pero la otra alternativa era inacción, espera, incertidumbre.

Estoy incómodo sentado y no se cómo poner las piernas.

El aliciente para venir a clase, a parte de lo habitual, refrescar un idioma, aprende, es igual de peregrino que siempre.

Al menos espero no sentirme fuera de lugar.

jueves, 23 de febrero de 2017

BARRO + RODAMIENTOS + ANTIINFLAMATORIOS

El pesado tren de carretera pugna por avanzar en el barro. Ruedas de asfalto, tracción sólo en 2 ejes de los 3 que tiene la tractora y al menos 3 pesados semirremolques.

Eso debe ser la vida. Seguir avanzando en el barro, aunque las ruedas no sean las adecuadas y la cabeza alguno días diga que no (al menos hace muchos días que no dice que NO y que la tristeza no me puede ... hoy en cierto papel leía el famoso SENTIRSE TRISTE del 06/10/2014 y pensaba ... dos palabras no pueden resumir el camino recorrido hasta llegar a ese punto de no retorno, ni mucho menos el camino recorrido DESDE ese punto de no retorno).

Eso debe ser la vida. Como en Blade Runner: Quién soy, de donde vengo, cuando tiempo me queda, cuanto tiempo les queda a la (poca) gente que quiero y me quiere.


Si fuera una máquina alguno de mis rodamientos necesitaría una revisión. Antes de entrar al médico, en el baño, pensaba que era una pena que yo no pudiera autorreparame, pero soy un humano, no un terminator y no puedo revisar ni engrasar mis articulaciones, a diferencia de los pedales de mi bici, que si puedo desmontar, limpiar y engrasar.

No puedo autorreparar mis articulaciones pero sí al menos puedo autorequilibrarme, a veces me lleva globalmente SEMANAS, pero ahora al menos sin noches en blanco de por medio y sin paroxetina ni zopidem corriendo por mis venas. A pesar de todo. A pesar de todo creo que he crecido un poco como persona. Un poco.

A pesar de todo te echo de menos y me gustaría volver a estar en tus brazos.

Pero echarte de menos no me duele mucho. Te deseo lo mejor. Te deseo salud, un empleo que te llene y muchísima alegría, que puedas seguir llevando luz a donde vayas porque tu eres la luz misma.

¡GRACIAS!

¡BUENAS NOCHES!

miércoles, 22 de febrero de 2017

Almendros en flor

A través de los ventanales de la piscina climatizada contempla los almendros el flor. La luz es distinta, más cálida. Le transmite energía. Almendros cuajados de flores de tonos blancos y rosa pálido. Se le antoja que ya ha visto ese paisaje antes. No, es algo distinto. Claro que ha visto ese mismo paisaje, ese mismo jardín al otro lado de los cristales, el año anterior. Los almendros le recuerdan a otros campos de almendros florecidos. Se mezclan en su memoria a la vez caprichosa y precisa, una sucesión de recuerdos, como destellos dorados.

Sigue ejercitando su cuerpo en el agua. Le sienta bien. El ejercicio le despeja la mente. El cansancio le ayuda a dormir mejor. Y nota su cuerpo más fuerte ... y menos dolorido.

martes, 21 de febrero de 2017

Walking in my shoes

Curioso.



Los pines o pinchos de los pedales se clavan con fuerza en las suelas de las nuevas zapatillas, aportando confianza, evitando resbalones. Y yo mismo me aferro al equilibrio, a los días más buenos, a la calma y las noches de sueño (y algunos despertares, pero eso es normal en mi).

Mantener el control de mis emociones, hasta cierto punto. Se que no puedo evitar ser sensible o ponerme triste, pero si que la intensidad de esos sentimientos sea menor. Y evitar entrar en bucle.

Las bicis son mi terapia. Rodando sobre ellas. Soñando con algún nuevo componente o alguna nueva bici, más ligera, más sofisticada. Instalando algún nuevo componente. Leyendo revistas de bicis. Mil pensamientos constructivos y bonitos, positivos. Pensamientos que alejan a "los pensamientos de la angustia".

Bicis, ejercicio en piscina, escribir ...

Manteniendo las suelas de mis zapatillas pegadas a la alegría.

lunes, 20 de febrero de 2017

Z



Zapatillas.

Médico (otra vez, otro diferente).

Piscina.

Luz preciosa, primaveral.

Y sonrisas.

sábado, 18 de febrero de 2017

Primavera

Y, de nuevo, llegó la primavera.

Pero la luz es diferente.

Y yo soy diferente. Así que no me voy a dejar arrastrar por la tristeza.


Socializar

Relacionarme con otras personas me resulta muy difícil. No es algo nuevo. Me ocurre desde pequeño. Soy muy sensible y cualquier pequeño comentario o actitud me puede afectar o hacer daño. Además le doy muchas vueltas a las cosas. Esto ya me pasaba en el colegio y supongo que llegó un momento en que me harté de todo (hacer algo que te cuesta constantemente, relacionarte con gente, es agotador) y me refugié en mi caparazón. (Es una simplificación muy simple, pero básicamente puede ser así).

Y aquí sigo décadas después.

Parte de cómo me siento tiene que ver con que me relaciono con muy pocas personas (familia, compañeros de trabajo y algunos escasísimos amigos, que están al otro lado de la pantalla). Pero si hacer algo te cuesta y te satura, llega un momento en que dejas de hacerlo. A la vez soy humano, luego un ser social, luego necesito relacionarme con gente.

Otro año más uno de mis propósitos es relacionarme con gente. Tener amigos. Pero me cuesta horrores. La gente por lo general me satura y me altera. El cotilleo por el cotilleo y las conversaciones repetitivas y absurdas. Muchas veces me siento de otro planeta, tanto que me planteo si soy otra clase de humano, si soy diferente a todos, si simplemente soy raro o si hay algo en mi cabeza que no funciona bien. Que todo es posible.

Mis prioridades éste año son las mismas que los anteriores: sentirme bien, que vivir no duela, que todo no me altere y dormir bien. Además, buscar un nuevo trabajo. Y socializar más.

De momento vivir no duele mucho, no duermo bien al 100% (los fines de semana me despierto prontísimo) y bueno, el trabajo, pues buscando. Ya se que sin buscar no encontraré.

viernes, 17 de febrero de 2017

Semana

Semana larga, convulsa y cansada. Me cuesta recapitular todas las cosas que han pasado. Globalmente, además de cansada ha sido positiva. Me siento útil. Y me cuesta menos comunicarme, incluso con personas a las que tengo cierto respeto. A pesar de ciertos altibajos anímicos, no me he sentido mal. De hecho, cierto día pensaba que no iba a ser capaz de dormir apenas nada y conseguí dormir bastante. Hoy tampoco esperaba dormir demasiado. Saturado después de una tarde un poco ¿surrealista? Distinto lugar al habitual. Muchas idas y venidas.

Una sala de espera, lugar altamente visitado ésta semana. Algo nervioso y a veces con ganas de llorar. Hay ruido y no quiero ponerme los cascos (auriculares) porque he de estar pendiente por si me llaman. Un poco desesperante. Después la sensación de volver al punto de partida. Repetir más o menos la misma historia que unas semanas atrás. De todas maneras, creo que es el camino correcto. La otra opción, aparentemente sencilla era esperar. Y ya he esperado demasiado tiempo.

Logré dormir medianamente, aunque durante todo el día tenía sueño. Por una vez, cuando salí a la calle, era de día. Casi amaneciendo, pero de día, lo que es agradable. De nuevo un centro de salud. Me sacaron sangre sin ningún contratiempo. Cosa que antes me costaba horrores. Me he mareado en un par de ocasiones tras un análisis de sangre. Otro par donando sangre o intentando donar. Creo que ésta vez hubiera sido capaz de hasta donar sangre.

El resto del día se me pasó rápido. Tengo la sensación de que en pocos días he aprendido muchas cosas, si no muchas, algunas, y que trabajo de forma más tranquila y a la vez más clara, más eficiente.

La tarde, muy tranquila. Cosa que necesitaba. Ahora ya se ha disipado (como otras sensaciones de la semana pasada, eso pensaba girando a tope la dirección para aparcar en batería y marcha atrás en el habitual aparcamiento del habitual CC) pero he tenido uno de los dolores de cabeza más fuertes que recuerdo en mucho tiempo. No se si estoy resfriado, o he dormido poco (que puede ser las dos cosas) pero es un dolor fuerte. Espero que se pase definitivamente, con la ayuda del Paracetamol, y mañana sin ninguna ayuda.

Y Marco me esperaba. Alguien tuvo que acudir a ponerle comida, cosa que agradecí infinitamente. Ahora está a mi lado en el sofá, tranquilo y adorable. Creo que siente o intuye mi dolor de cabeza y por eso está a mi lado, tumbado, transmitiendome calma.

Buenas noches y buena suerte.

jueves, 16 de febrero de 2017

Back on track

Camino conocido. En parte. Buena compañía y una máquina conocida bajo mis pies y manos.

Huevo frito con patatas. Delicioso.

Cambalaches necesarios.

Trabajo. Puntos de vista similares. Al menos hablar desahoga. Cosas por arreglar. Aprender. Sentirse útil.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Rapid recovery

De vuelta a casa, bajo una temperatura agradable y luz tenue y preciosa, pensaba que, a pesar de todo, era capaz de sobreponerme a los días menos buenos con sorprenderte rapidez. Como un amortiguador de última generación capaz de no agotar su recorrido en baches sucesivos.

Autorrecuperación. Como entonces.



"The Rapid Recovery System allows the shock to recovery faster between consecutive bumps, letting the wheel track the ground with greater precision"

Dudo que esté curado del todo. Los fantasmas de la ansiedad, de la depresión todavía me rondan a veces. De las noches en blanco. Por eso amanecer calmado y haber sido capaz de dormir después de ayer, es un pequeño triunfo.

Pesar en ti

Hoy en la piscina me he dado cuenta de que apenas había pensado en ti a lo largo del día. Quizás estoy consiguiendo poco a poco echarte menos de menos.

Tu querrías que yo fuera feliz, al igual que yo quiero que tu lo seas. Y que estés sana y a gusto en el mundo.

Buenas noches y buena suerte.

martes, 14 de febrero de 2017

Typhoon

Fue uno de los primero scooters que me llamó la atención, allá por 1993. El de la foto es un modelo bastante posterior, como de 2001 o 2002. Pero la base es la misma. Gruesas ruedas mixtas de 10", plataforma plana, hueco para casco. Me recuerda a tiempos lejanos y pasados. Y aunque apenas he ido en moto, si que he rodado alguna vez en uno como ese. Para arrancar con el arranque eléctrico había que tirar (accionar) uno de los frenos. Y el embrague era algo lento. Saliendo de parado, tardaba en enganchar.

Typhoon. Tifón. Tempestad.

No puedo calmar la tormenta pero me puedo calmar a mi.

Y pensando en motos se calma la tempestad. Queda un eco lejano, el rumor del trueno más allá del horizonte.

Sol con uñas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Deshacer el mundo


Escuchar.

Otros puntos de vista. Aprender de los demás. Economía de esfuerzos. Trazadas limpias, jugar con los desarrollos. Mimar la inercia.

Podría utilizar como título de cada entrada o post una canción. En el día de hoy, Héroes del Silencio suena en los auriculares mientras la UT 446 lame los raíles (velocidad punta 100 km/h).

Al final la clave es saber serenarme, autoequilibrarme. Y no intentar hacer imposibles.
Deshacer el mundo no es mi labor. Ni tampoco rehacerlo.

Después, rumbo sur. No es algo que me agrade pero al menos no me pone tan nervioso. En realidad, apenas me puse nervioso. Aunque el lugar, no me transmitía buenas sensaciones. Pero el proceso fue más rápido de lo esperado. Cuando quise darme cuenta estaba tendido sobre la camilla. De un lado, del otro, del otro. Curiosamente casi en la misma postura en la que suelo dormir. Indicaciones sobre la postura a adoptar, el ruidito de la máquina, respirar y quedarse muy quieto.

Buenas noches y buena suerte.

sábado, 11 de febrero de 2017

Bajo la lluvia

Uno de esos días.

Uno de esos días la mente funciona de forma distinta. La memoria es más precisa. Puedo recordar cosas que pasaron hace 20 años con dolorosa claridad. O puedo no recordar algo que pasó ayer o antes-de-ayer.

Si tuviera que definirlo de alguna manera se me antoja que pienso con más claridad. Que soy más meticuloso, más preciso (y ya lo soy bastante). Pero a la vez el estado de ánimo es volátil. Si. Volátil. De la alegría a la tristeza en un instante. Y también más sensible. A los ruidos. A los ruidos humanos. A los comentarios no siempre bien intencionados. Y todo me agota más. Lo que no implica ser capaz de dormir lo necesario. Querer dormir, tener tiempo y espacio físico para dormir, no implica ser capaz de dormir.

Al menos esta semana he dormido bastante bien. Casi perfecto. Hoy me desperté pronto para ser sábado, pero más tarde que la semana pasada.

A eso lo llamo rebotar. Porque mis sentimientos se me antojan un muelle que acumula una energía brutal que se libera de forma involuntaria. Alegría, tristeza, enfado, rabia. Todo junto. Todo mezclado.

En las bicis que tanto me gustan (y que como le comentaba a una personita vía correo electrónico, me ayudan a sentirme mejor cuando estoy disgustado) hay sofisticadas suspensiones para absorber los baches más grandes. Muelles, aire y aceite. Sofisticados hidráulicos que frenan la horquilla o el amortiguador.


Si bien todavía no soy dueño de mis emociones si que he aprendido a relajarme.

Los cascos (auriculares) siguen siendo poco menos que imprescindibles. La música calma o al menos tapa otros ruidos.
Respirar. Cerrar los ojos y respirar.
Ejercicio. Bajo techo, en la piscina o sobre la bici.
Hablar con alguien. Eso es lo más difícil. Me cuesta relacionarme con la gente. Y mucho más conseguir confiar en alguien lo suficiente para contarle como me siento. Gracias a los (pocos) que me brindan su confianza.

Y por eso te echo de menos.

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y volvió la lluvia. Sin paraguas. Pero no me he empapado.

viernes, 10 de febrero de 2017

Nieve

En la oscuridad. Avanza en penumbra, con pasos largos y rápidos. Sus sentidos no son tan precisos como los de un gato, pero la claridad de lejanas farolas le basta para adivinar el suelo de baldosas blancas que pisa. Un camino de sobra conocido.

Al llegar a un tramo de camino iluminado, la luz de las farolas hace brillar diminutas partículas en el aire. Nieva. Copos pequeños, invisibles en la oscuridad, que apenas humedecen el suelo. Nieva. Se le antoja una señal. Una metáfora. Continuar avanzando en la oscuridad. Ser capaz de caminar cuando apenas distingue el suelo que pisa. Y al ganar la claridad de la luz, percibir la nieve. Fría, pero bella.

Buenas noches y buena suerte.

Night Wolves*



I opened myself up,
I held your hand and wiped your tear duct
Then pressed my ear in close to the heart of lovers throes

Love I don't see you anymore
Still you've hung from my frame like the ghost
That I ignored

But you're in my home, with your feet up and your backbone

So I chose an act of kindness,
though I knew it would leave me
restless
And it weighs heavy on my mind,
as whether selflessness is really kind
Then I begged you to tell me I was wrong, but was I wrong?

Love I don't see you anymore
Still you've hung from my frame like the ghost
That I adored

But you're in my home, with your feet up and your backbone
Now you're in my home, with your feet up yet I'm alone
I offered myself up to kill the pain between us

Farewell J.R // Night Wolves


*Ésta canción la descubrí en Agosto de 2014, una mañana de verano. Una madrugada/mañana de fin de semana. Uno de esas noches en que, aunque agotado, era o soy incapaz de dormir. Sonaba en un vídeo de Danny MacAskill. Me recuerda a esos meses. Me recuerda a una personita a la que tengo cariño y de la que no se nada desde hace más de un año.

La letra es particularmente difícil de entender para mi, sin tenerla delante, apenas entendía unas pocas palabras. Sin embargo tu si que fuiste capaz, con sólo escucharla una vez. Y me dijiste que era muy triste. Y tenías razón.

No tiene sentido ahora pensar esto, pero siento que rocé la más delicada luz y se me escurrió entre los dedos.

jueves, 9 de febrero de 2017

En una playa calma


Como el hombre de los hielos acechando en la negrura de un bosque de coníferas
sentí, no se porque, congoja y soledad
aquella mañana de tormenta.
aquella mañana de tormenta.

Miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un diván de hotel
de una ciudad del sur, no se en que año. quizá en el noventa.
Conmigo mismo, a solas, y sin saber darme descanso.

Si hubiera podido echar ancla
a resguardo de alguna playa calma.
En un florecer de inviernos
lejos del mar abierto
varado de espaldas al alma...
Mas fue tan raudo el vuelo,
tan cambiante el señuelo,
tan rápida la batalla
tan rápida la batalla

Salio el sol y fue peor.
Un viento negro arremolinando las adelfas cuajaba mi animo espacial
y me lanzaba a navegar entre aerolitos
a través del ventanal con cortinajes.
A través del ventanal.

Como un hombre de los hielos (un rudimentario arco y cuatro flechas)
alentado por la inexplicable tentación de la existencia.

Volvió a encapotarse el cielo.
Como la vida. Luz, penumbra, luz.
Conmigo mismo a solas y sin saber darme descanso.

Si hubiera podido echar ancla
a resguardo de alguna playa calma.
En un florecer de inviernos
lejos del mar abierto
varado de espaldas al alma...
Mas fue tan raudo el vuelo,
tan cambiante el señuelo,
tan rápida la batalla
tan rápida la batalla

En la linde del bosque recostado en mi melancolía
instalado como para siempre.
y a lo lejos la llanura amarilla
iluminada por un escueto sol de invernadero.

Sobre el asfalto,
el estrépito de la ciudad
latiendo.
Sobre el asfalto escuchaba, hipnótica, tu voz diciendo:
no sigas sufriendo.

Malva

Y mi andar es ya tan lento, que solo te siento muy de vez en cuando.
Un instante, en el vertigo de alguna cancion



Malva, de amor llore tanto que podria caber en un saco lleno de gatos...

No soy un ángel

Sólo un humano pequeñito.

Sólo se ser yo.

Un saco de energía. Si la necesitas, cógela.

COME ON, PUSH!

¡GRACIAS, BUENAS NOCHES!

miércoles, 8 de febrero de 2017

Arena


Hoy tenía pensado escribir otra cosa. Pero es de noche y estoy cansado. Está demasiado oscuro para hablar de cosas oscuras. Aunque haya dormido bastante bien (por tercer día consecutivo).

Hay días en que la arena o el barro ganan la batalla. En esos días menos buenos, seguir adelante es la prioridad. Esos días en que necesitas una grúa industrial para salir de la cama (donde te quedarías a vivir, total, el la cama se puede dormir, comer, leer, cosas básicas, sólo hace falta un baño cerca). O en los que dormir más de 2 o 3 horas es imposible.

Todavía me emociono con muchísima facilidad. Lo que es precioso para admirar el cielo del atardecer, o escuchar música preciosa o quizás recorrer las lineas precisas de una bici chulísima. Pero no tan bonito cuando todo te afecta: el ruido, comentarios desafortunados. Hasta las cosas más pequeñas.

Si bien todavía no soy completamente dueño de mis emociones (si lo fuera no estaría escribiendo esto ni pensaría con temor en pasar una noche medio en blanco) si al menos me conozco mejor y se interpretar cuando estoy en un día menos bueno. No puedo evitar los días menos buenos, pero al menos si que los reconozco e intento que sean los menos posibles y lo menos menos-buenos posibles.



Al final la arena no dura eternamente. Romper la cresta de la duna y seguir adelante.


lunes, 6 de febrero de 2017

Música

He dormido igual o casi mejor que ayer y desde luego mejor que antes-de-ayer. Aunque en ninguno de los dos casos dormí mal. Simplemente me desperté muyyy pronto. Lo que es desesperante en fin de semana y más en invierno, cuando amanece muy tarde. Al menos estaba en calma. Pero vuelve el miedo de principios de enero de no ser capaz de dormir bien. Ese temor que me ha acompañado tantas veces en los últimos años.

Hoy tengo sueño (siempre tengo sueño) y me siento muy en calma conmigo mismo. Espero dormir bien.

Música. Música, emoción y recuerdos.

Una canción. Los sentimientos que genera dependen de algunos factores. Cómo te sientes en ese instante. El momento del día (es distinto escuchar música al amanecer o por la noche, en la calma de tu cama o en una sala rodeada de gente -y de ruidos-). Al final todo eso desemboca en una emoción o en un cúmulo de emociones.

domingo, 5 de febrero de 2017

Despertares

Una bici, camino por recorrer y un día luminoso, aunque frío. ¿Qué más puedo necesitar?

No he dormido todo lo que me hubiera gustado, pero si más que ayer. He vuelvo a ver la llegada de la luz del día desde mi cama, despierto. Al menos calmado. Por la noche escuchaba la lluvia y el aire. Pero con la luz del día el aire se había llevado las nubes. Así que puedo salir en bici.

sábado, 4 de febrero de 2017

Return to Ommadawn

Me he despertado muy pronto (más que si fuera entre semana y con despertador de por medio). Estoy tranquilo, no siento especial tristeza ni tampoco estoy alterado. Creo que intentaré volver a dormir en un rato. He sacado un poco de grava (no demasiada) pero ya se que sin buscar no encontraré.


De fondo suena Return to Ommadawn. Todavía apenas lo he escuchado ni rumiado, por lo que ni siquiera puedo decir si me recuerda al Ommadawn, un disco de 1975 (ni siquiera había nacido) que descubrí en 1996 (tenía que ser en 1996) en una ahora arcaica cinta de cassette pero que entonces era mi forma de escuchar música. Me lo descubrió un compañero de instituto (del que hace años que no se nada).


Pensar en el pasado no tiene mucho sentido ni sirve apenas para nada. Pero si algo he conseguido es conocerme mejor. Y parte de las cosas que siento ahora también las sentía entonces. Parte de lo que soy ahora tiene que ver con quién era entonces. Y aunque he evolucionado un poco, básicamente sigo siendo la misma persona. Aunque hayan pasado 21 años ... Mi punto de vista `peculiar sobre la vida, y muchas veces la idea de ir contracorriente (aunque me dejara arrastrar por la inercia en realidad), permanece. Supongo que si mi yo de entonces se encontrara con mi yo de ahora (al que llamaría señor, porque ya soy casi un hombre maduro) se sentiría razonablemente orgulloso de lo que soy.

Está amaneciendo y poco a poco, incluso en un día nublado, completamente cubierto, la claridad va avanzando. Los familiares contornos de los edificios que veo desde mi ventana poco a poco se van definiendo por la claridad del nuevo día, además de por las luces de las farolas. Ese pequeño cambio de luz, de la oscuridad a la claridad leve, creo que se asemeja bastante a los cambios que se van produciendo en mi interior. Se que me queda mucho por aprender y por cambiar. Pero peor hubiera sido no haber cambiado en absoluto. Y aunque a veces me cueste dormir (como hoy) y otras me pueda la tristeza (me puede la tristeza es una expresión que me encanta, no se ni siquiera si es muy correcta, pero esa idea de dos fuerzas en lucha, mi voluntad de seguir adelante y la tristeza, en lucha, y que a veces la tristeza gane la batalla) vivir no duele constantemente y soy un poco menos arisco.

(La segunda parte del Return to Ommadawn es PRECIOSA. El comienzo me hace humedecer los ojos, parte es por la maestría de Mike Oldfield, parte porque soy muy sensible y por la hora que es y como me siento).

Escribo de nuevo para mi, más que para el mundo, pero a la vista de unos pocos.

Buenos días y buena suerte (más que suerte, no mala suerte, y voluntad y fuerzas para seguir adealante).

viernes, 3 de febrero de 2017

THERE ARE NO PROBLENS ONY SOLUTIONS

Buscando fotos sobre el Escort Cosworth llequé a ésta página.

La primera impresión es un precioso Escort Cosworth (la base de los Escort Grupo A y WRC de rallyes, 2 litros turbo y tracción total) plateado levemente personalizado con paragolpes y alerón trasero de WRC. Pero conforme iba leyendo, más me emocionaba. Resulta que su dueño, por las secuelas de un accidente, sólo podía conducir coches automáticos, y del coche de sus sueños evidentemente no había versión automática (ahora es habitual que coches muy potentes y deportivos tengan cambio automático, antes no). Descubrió un raro prototipo que nunca llegó a la serie, con motor 2.9 V6, cambio automático y sólo tracción trasera. Y logró adaptar el coche de sus sueños para poder disfrutarlo a placer.

Como decía ayer las máquinas de cuatro ruedas me calman y emocionan a la vez ... e historias como esa me sacan sonrisas ...

Week end

Semana cansada pero globalmente satisfactoria. Mente cansada, cuerpo cansado y rodillas molestas. Pero siento calma en mi interior. No es calma total, pero si bastante calma. Con sueño, disfrutando de la paz de mi refugio, mi caos -ahora un poco menos caos- amable. Documentales, revistas, el calor de Marco a mi lado, la tripa llena y la lavadora encargándose de la colada.

jueves, 2 de febrero de 2017

Grupo A

Pensar en máquinas me relaja. Cosas con ruedas o alas. Como he repetido muchas veces aquí: bicis, coches, motos, trenes, también aviones. Ayer a propósito del post anterior del anterior leía sobre el Concorde y me fascinaban un montón de detalles. Hoy en un transbordo habitual, viendo que el tren de la bruja se retrasaba, acabé en uno de mis kioskos de cabecera y me compré una revista sobre coches clásicos. Solo leer en la portada "Grupo A", me fascinó. Recordaba los salvajes y ligeros Grupo B y sus sucesores, los Grupo A. Fue casi volver a principios de los 90, cuando los rallyes me llamaban la atención pero no los seguía tanto como ahora, ni sabía de ellos tanto. Como deporte me apasionan. Pero lo que más me fascina son la tripas. Los coches. Cajas de cambio, autoblocantes, poderosos motores. Mi punto de vista es peculiar, me gusta llegar al interior, no quedarme solo en la superficie, en este caso, bulbosas carrocerías, grandes ruedas y frenos, alerones.

Pero las máquinas no son personas.

Después de un desencuentro, hace quizás seis años, pensé/escribí que solo iba a relacionarme con máquinas (algo imposible, ya que un humano no puede relacionarse con una máquina, solo puede relacionarse con otros humanos, quizás en un futuro exista algún tipo de robot extendido y asequible que pueda interaccionar con humanos y aportar un poco de cariño -robótico- a humanos introvertidos como yo). Y alguien me contestó que las máquinas no dan abrazos.

Por lo general las personas me saturan. Porque hablan constantemente, se quejan, cotillean. No puedo pretender que cada cruce de palabras sea una conversación tremendamente profunda. Pero el cotilleo, lo superficial, la queja por la queja, me saturan y aburren profundamente. Así que suelo volver a mi burbuja y a mis auriculares. Pero de vez en cuando me cruzo con personas de mentalidad abierta. Conversación variada e interesante. Que aportan un punto de vista diferente al habitual. Siendo peculiar tiene su lógica que me atraigan las personas también peculiares. No puedo esperar encontrar a alguien que vea la vida como yo la veo, porque es un punto de vista demasiado poco común.

A veces la pena todavía vuelve. Te recuerdo cada día. Tu también eres distinta a los demás. Se me antoja difícil volver a encontrar a una persona tan especial como tu y que además, me quiera.


miércoles, 1 de febrero de 2017

FLOATING / SINKING



Curiosamente, en la piscina me resulta más complicado bucear que permanecer a flote en la superficie. En la vida se me antoja lo contrario. Es más fácil dejarse arrastrar por mareas de tristeza que permanecer a flote. Por eso elijo permanecer en la superficie. Aunque sea más difícil.

Elijo no seguir recreándome en recuerdos preciosos que no volverán. Elijo no regodearme en la tristeza.

Si sigo adelante quizás pueda encontrar otros momentos maravillosos.


Superado peligro de nivel 1

Y al final, como en otras muchas ocasiones, resultó un mero trámite. Nada desagradable además.

De nuevo confundo el tocino con la velocidad. Ninguna de las muchas y surrealistas cosas que han pasado tenía que ver con esto. De nuevo, calma, profesionalidad y poco más. Se me antojó casi igual a hace poco menos de dos años. Aunque en realidad todo era distinto. Yo soy distinto y la situación también lo es.

Lo que se me antojaba una especie de agujero monstruoso capaz de engullirme y lanzarme al SEPE en un instante, al final fue un pequeño resalte en el suelo, del mismo grosor que una moneda de un céntimo de euro. Pero he de recordar que los instantes más pequeños pueden desencadenar grandes tormentas. Y que una pequeña chapa de titanio perdida en una pista de despegue fue suficiente para hacer que el Concorde se estrellara cuando apenas empezaba a ganar altura.

2x11

Se el suelo que piso. Mojado, con parches de arena y grava desperdigados sobre el asfalto. Se que debo dosificar la presión de mis manos sobre las manetas de freno. Bloquear la rueda trasera frenando a veces es hasta divertido. Si es voluntario. Además si tienes la técnica adecuada (un poco por encima de mi nivel de pilotaje) se puede utilizar para ayudar a girar la bici en las curvas más cerradas. Como el freno de mano en un coche de rallyes. Pero bloquear la rueda delantera frenando, sobre todo en curva, suele implicar una caída segura. A veces se puede salvar sacando el pie. Pero es más sensato intentar frenar fuerte con la bici recta, no frenar tumbado.

Un día para pasar inadvertido. Ser dulce con los frenos y con la presión de los pies sobre los pedales, para no perder tracción. Concentrarse en los precisos cambios de mi actualizada transmisión 2x11 virtual y dejar correr la bici. Sin brusquedades. Trazando fino y suave. Sin malgastar fuerzas que de sobra se son limitadas.



Muchos días importantes o en que mi estado de ánimo es un poco bajo, me imagino rodando al manillar de mi bici. O al manillar de alguna bici soñada. Hoy se me antoja una doble 29 de carbono tipo XC, rápida pero cómoda en largas distancias. Otras veces me imagino al manillar de una moto del Dakar, una KTM rallye 450. Hoy he de estar pendiente más que nunca del libro de ruta, de los posibles peligros de nivel 3 (señalados con tres signos de admiración !!!).

)