lunes, 30 de marzo de 2020

Marzo

Se acaba uno de los marzos más surrealistas que recuerdo. Me recuerda mucho a 2012. Pero la situación global es aterradoramente peor. Hago lo posible por no ver las noticias. En lugar de eso, videos de youtube, películas, series y hasta viejos VHS de rallyes.

Situación sanitaria y económica complicada. Algo real que parece irreal.

Mientras tanto estoy de pseudovacaciones, las más raras que recuerdo. Así que es una especie de festivo raro, en el que no puedo rodar en bici, ni pasear, ni ir al gimnasio ni nada parecido. Pero eso es lo de menos. Si todo dependiera de que yo me quedara en casa. Ahora todo lo que puedo hacer es eso, quedarme en casa, mantener la calma, teletrabajar cuando se acaban mis pseudovacaciones.

Mis salidas a la calle son cada vez más espaciadas: a tirar la basura y a la compra. Eso fue el jueves y me hizo sentir bien. El mundo seguía existiendo. Volver a pisar la calle, conducir, pisar un supermercado. Había de todo, poca gente y mantenían las distancias. Di las gracias a la cajera. Su trabajo es muy importante aunque hasta ahora nadie se hubiera dado cuenta.

Cuando se aproxime la cita (con la psiquiatra), que es en un par de semanas, tengo que confirmar si será presencial o por teléfono. De cualquiera de las dos formas me vendría bien.

Situación general surrealista. Me recuerda al 11M y a los atentados de Londres de 2005.

Y lo mejor de todo es que me encuentro bien. Todo esto me preocupa, me entristece, pero soy capaz de dormir y de no entrar en bucle.

martes, 24 de marzo de 2020

Rutina deslavazada

Poco a poco la no-rutina se va asentando. Menos mal que me encuentro bien, sin mucha ansiedad, sin apenas ansiedad. Mi casa es acogedora, es un lugar donde resulta muy agradable pasar muchas horas. El escritorio es cómodo, globalmente el puesto de trabajo es más cómodo que en la oficina. Hay menos ruido, menos gente diciendo tonterías de fondo. Desde luego, con trayectos en transporte público y gente diciendo tonterías en vivo, habría sido a la vez más peligroso y mucho más desagradable. El año pasado, cuando la situación podía ser mala solo en el ámbito laboral, la gente ya entró en pánico bastante más.

Intento cada día hacer lo mismo: me levanto, me ducho, me visto, desayuno. Y luego los días laborables a teletrabajar. Hay bastante incertidumbre y no mucho trabajo, pero lo que tenga que ser será.

Mis salidas de casa son muy espaciadas. La semana pasada básicamente para poder teletrabajar, al médico y a tirar la basura. Ayer poco menos que igual.

Es un compás de espera que me recuerda mucho a Marzo de 2012, incluso al descorazonador Marzo de 2004. De todo eso han pasado 8 y 16 años, un siglo parece.

Mientras tanto a seguir manteniendo la calma. Durmiendo bien y con la compañía del gato pirata. La primera vez que me acompaña tanto tiempo, quitando vacaciones y demás. Esto no son unas vacaciones, es una sensación muy rara semejante al inicio de la primavera de 2012.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Mascarillas (World in my eyes X4)

Llego a la recepción con como 8 minutos de adelanto. Me hubiera gustado llegar TODAVÍA antes, pero el trayecto desde el metro hasta la clínica no lo conocía (solo lo hice una vez en 2015). La recepcionista, a parte del uniforme blanco lleva mascarilla, guantes azules y cubre bata. La bata y la mascarilla verde pálido.

Me indica que vaya a una sala de espera y enseguida una enfermera o auxiliar me indica que vaya a otra sala de espera en otra planta, A partir de ahí el conocido ritual de gotas -que escuecen un huevo- para dilatar la pupila. Las auxiliares van y vienen por el pasillo y también el oftalmólogo, vestido de astronauta.

Y al final mi bello ojo derecho estaba bien, la retina había cicatrizado bien. Vuelven a atenderme las enfermeras o auxiliares (¿quizás hayan estudiado ótpica?). Firmar la autorización para el seguro y el justificante. Le había dado las gracias al médico, se las doy a ella y a la persona de recepción. El día es oscuro, pero de temperatura suave. Aun así llevo las gafas de sol más oscuras que tengo, porque las fotocromáticas no fueron suficientes hace dos semanas. Y la vuelta a casa es sencilla. El metro está casi desierto, también el autobús. Me cruzo con gente con mascarilla y guantes.

Recordé aquella vez a finales de los '90 o principios de la década de 2000, al lado de una de mis bibliotecas preferidas, cuando vi a una mujer a la puerta de una clínica dental. Copio lo escrito en otro post como en 2010:

Esto fue hace ocho o nueve años. No recuerdo un montón de detalles, ni siquiera la estación de año. Supongo que la temperatura era agradable, tipo primavera-otoño, porque cuando hace mucho frio o mucho calor, no apetece quedarse hablando en la calle. Iba camino de mi biblioteca habitual para la habitual ración de libros. Estaba ya muy cerquita y, en una esquina, creo que a la puerta de una clínica dental, me topé con dos mujeres, charlando animadamente. La vestimenta de una de ellas me llamó la atención: bata, no se si blanca o verde y mascarilla en torno a su barbilla. Habría acabado alguna tarea delicada y en lugar de quitarsela, se la había bajado, casi como un pañuelo, hasta el cuello.

Es una de esas imágenes que, sin saber por que, se te quedan en la mente ....

Como esperaba, el coronavirus me coloca cerca del Paro, Pero lo que tenga que ser será. Lo importante es que estoy animado. Y más que todo eso, que mi familia está bien. Tengo como un año de paro y algunos recursos. Ahora mismo mi ojo está bien, mis rodillas también, llevo 5 meses sin mirtazapina y más de once sin apenas ansiedad y durmiendo bien. Así la cuarentena se pasará mejor. Puedo teletrabajar (me funciona todo desde ayer). Y la situación seguro será temporal.

Agradecí salir a la calle y la experiencia fue como hace dos semanas, no me sentí mal, no me mareé, lo que me hace confiar más en mi. La próxima cita es en Abril con la psiquiatra. Podría aplazarla casi sine die. Pero me gustaría contarle todo esto a la amable psiquiatra.

lunes, 16 de marzo de 2020

Cuarentena

Lo visto en documentales y películas se hace, tristemente, realidad. Estado de alarma, cuarentena y teletrabajo. No llevo mal el relativo aislamiento, porque soy introvertido. La incertidumbre si. Y me temo que esto acabará en las listas del SEPE como hace X8 años para estas fechas, final de marzo, principios de abril. Los blogs que tenía entonces están durmiendo el sueño de los justos.

Voy a pensar con claridad, como hace un año, o dos o seis u ocho.

Tengo paro.
Y recursos.
Puedo estudiar.
Mi currículum está bien.

Y sobre todo tengo el estado de ánimo que me permite dormir estupendamente con todas las emociones vividas desde final de diciembre a ahora. Es que lo vivido hace un mes parece lejano y lo vivido en Enero también.

De momento, empezando el treletrabajo con algún problemita de conexión que seguro que se soluciona en breve.

Lo que se ha acabado, con mucha pena para mí, es el taller literario. Y en el cercano Abril no creo que empiece ninguno. Pero no pasa nada. Creo que todo ha llegado en el momento menos malo posible y, aunque hubiera sido el año pasado, pues seguro que hubiera salido adelante.

lunes, 9 de marzo de 2020

Semana

Después de dos semanas muy intensas (aunque no desagradables) de formas distintas, agradezco unos días un poco más relajados. Tiempo cambiante, pero más bien cálido y agradable. Me siento bien y a pesar de todo esto y de las emociones que se acumulan, puedo dormir bien. La bola de nieve sigue pequeñita, como una de esas pelotitas de goma diminutas de las que me encantaban de pequeño.

La gente entra en bucle. Habla y habla, aunque estés lejos te enteras de la conversación. Peor cuanto más cerca. Aunque no es difícil de entender porque entran en bucle con facilidad. Personas que hablan muy alto y muy rápido (como una ametralladora). Pero no me llega a saturar mucho. Me pongo los cascos y escucho (ya que no puedo ver mientras trabajo) vídeos de camperización de furgonetas muy chulas.

Y los días son sencillos y agradables y es precioso.

Y no estoy agotado.

jueves, 5 de marzo de 2020

World in my eyes (x3)

Después de la primera parte y de la segunda, llegó la tercera. Con más sobresaltos de los esperados pero una fluidez y aplomo que no conseguí en las dos ocasiones anteriores. Y me siento orgulloso de mí. No esperaba que me volvieran a hurgar en uno de mis bellos ojos, sólo que comprobaran que todo estaba bien. Pero no.

Conocer el proceso me ayudó (al final es un poco molesto nada más y son pocos minutos), la postura ... todo. Al final me sentía un poco raro o flojo, pero nada más. Y tenía mejor aspecto (en las dos últimas ocasiones debía estar muy pálido). Y todo eso sin ninguna amada benzodiacepina (aunque llevaba en la mochila).

La vuelta a casa, pues la luz me molestaba un poco, pero nada más. Aun así estaba cansado, cené en la cama. Como el año pasado pero sin molestias y más animado. Música, algunos mimitos vía telemática ... todo bastante agradable.

Y el día después no ha sido agotador, ni desagradable.

Sinceramente, con todo lo que ha pasado, los cambios, las molestias en las rodillas y el auténtico culebrón de mi ojito, entraba dentro de lo posible tener algún día regulero. Y dormir peor o tener que recurrir a algo para dormir o para calmarme. Tampoco ha sido así.

Semana pasada de muchas emociones y un poco cansada. Semana actual poco menos igual. Pero tampoco desastrosa.

martes, 3 de marzo de 2020

Diferente

Cada clase es diferente, pero preciosa. Con muchísimas emociones a flor de piel, si, y con detalles sobre los compañeros. A veces con nuevas incorporaciones.

Colores. Una compañera me dijo que mis textos le transmitían colores. Una especie de sinestesia, añadí yo. Azul, amarillo, gris. Aunque no los mencionara. En el la segunda clase si, hablaba de colores que estallaban. Como a veces las emociones después de apuntalarse. Como una marea de espuma dulce que todo lo cubre. Y soy capaz de transmitir sensaciones con mis pequeños textos. Me doy cuenta de mi evolución, no solo personal, sino dentro de éste taller. Abismos. Calma. Autorreparación. Y ayer tejer redes, que imagino gruesas, marrones y tejidas o remendadas con una aguja así mismo gruesa.

Mañana me ven los ojos otra vez, espero que sin los sobresaltos de hace 3 o 4 semanas.

lunes, 2 de marzo de 2020

Escribir

Solos. Sentirse solo rodeado de gente, en medio de una marea inabarcable de hombres y mujeres sin rostro. Sentirse acompañado en soledad. Tejiendo nuevas redes, nueva red. Pescando con redes a la orilla del mar con el agua en las rodillas. El sonido rítmico del mar me acuna.

Es diferente escribir para uno mismo que escribir para otros, para ser leído en voz alta y escuchado y analizado. Al contrario que hace una semana intento no ser tan directo y crudo. Recordaba el Mar Menor (en el que no me baño ni navego desde 1997). También recordaba los majestuosos hidroaviones amarillos y rojos.

Escribir sin esconderme pero sin mostrar más de lo debido. De todas maneras es una experiencia preciosa y que sirve de aprendizaje y de reto, y de interacción. Siempre con muchísimas emociones a flor de piel.

Ha cambiado el tiempo y hace muchísimo aire pero ahora mismo sol y la luz es muy bonita y las nubes también lo son. Hace casi cuatro dos años (x23 meses en concreto) empezaba en los talleres y éste es el número 10. Y de largo el más personal y emotivo. Avanzado. Siempre.

Me queda como una hora hasta entrar en el taller pero tengo lectura y un asiento cálido, aunque me encantaría poder tumbarme y que un fisio relajara mi cuerpo.