miércoles, 30 de septiembre de 2020
Rampa
martes, 29 de septiembre de 2020
x1
(De fondo suena Mogwai, como en 2014.)
Ahora si estoy en el camino. Tengo millones de preguntas y apenas unas pocas notas en mi carpeta (de fuelle y de plástico, similar a la que usé en la primavera de 2004). Pero no me he sentido fuera de lugar ni he tenido un nivel de ansiedad superior al de otros muchos días en los que no tuve que ir a Berlín Este en cercanías (parte en bici también) y afrontar una mañana de clases. En Junio el nivel de ansiedad era muchísimo mayor el miércoles y jueves y viernes de marras. La ansiedad y la COVID pusieron mi vida del revés, nada dramático ni irreparable y mi respuesta (no reaccionar) ha sido usar el pensamiento lateral. La verdad es que parece que escribo como si supiera del tema pero en realidad no tengo idea de casi nada. Pero sigo adelante.
Quizás necesite un plato muy pequeñito, un 28, para poder afrontar las semanas que vendrán. Quizás necesite abrir la transfer (caja de transferencia) y cambiar los engranajes para tener una reductora más corta y así poder subir por las rampas mas empinadas o poder salir del barro.
2000.
Febrero.
Después de los exámenes estaba agotado. Sobre todo anímicamente. Cuando descansar es agotador. Poder descansar. Querer dormir muchas horas, tener tiempo físico y lugar, pero no ser capaz. Ha pasado un siglo (se me antoja) desde entonces, pero parte de lo que soy y de lo que fui, tiene que ver con ese momento. Al menos hoy fui capaz de dormir casi todas las horas que necesitaba. Aunque el sueño llama a las puertas del lacrimal.
Buenas tardes y buena suerte.
lunes, 28 de septiembre de 2020
Preludio. Lo que viene antes del capítulo I
Preludio de lo que vendrá. Ilusión y nervios. Ilusión grande. Nervios, moderados. Aprendizaje, terapia y, la pequeña ayuda de la medicación dan sus frutos. Al menos hoy. Volver a ser estudiante después de 4 décadas que vine a la vida. En plena pandemia y, no estando ni mucho menos al 100% anímicamente. Creo que estoy a un 65%. En Junio no puedo precisar cómo estaba. Al borde del abismo puede sonar dramático pero, a la vez, cercano a la realidad.
Pero ya no es Junio, ya no es ayer, es hoy, es otoño, anochece prontísimo y hace fresco, pero me siento distinto, y puedo dormir (e ir al baño) aunque hoy sea hoy.
Ojalá poder ayudarte como tu me ayudas.
La banda sonora de hoy es un grupo llamado The American Dollar. Desconocido para mi hasta hoy. Pero el rock instrumental me fascina, desde que descubriera un Enero a Explosions in the Sky. Signaling Through The Flames me gusta.
Y Mogwai (que descubrí en 2014). Mowgai también.
He de acostumbrarme a madrugar de nuevo (no lo hago desde Junio, bueno, ese mes, quisiera o no, a partir del primer 1/3, despertaba de madrugada si o si. Ese mes y el siguiente, si conseguí dormir lo suficiente, fue con alguna combinación caprichosa de medicación.) así que ya es hora que me vaya a dormir.
Buenas noches y buena suerte.
domingo, 27 de septiembre de 2020
Mañana
Si mi yo de 2003 pudiera verme ahora. Si pudiera sentarme con él en el sofá y decirle "dentro de unos años habrás logrado todo esto, y podrás conducir un coche sin morir de miedo y relacionarte con (pocos) seres humanos y trabajar y hacer muchas más cosas y pedir ayuda". Eso no es posible, pero apostaría a que mi yo de 2003 me aplaudiría. Yo aplaudo a mi yo de 23 o 24 años, que, a pesar de no encontrarse bien, fue capaz de seguir adelante. Que eligió vivir aunque doliera.
Yendo más atrás en el tiempo, a mi yo de 17 años le encantaría estudiar algo relacionado con los coches. A mi yo actual, que ya es un hombre maduro, también le encanta. Y estoy ilusionado. Pero, a la vez, un poco asustado, preocupado. Menos que hace unos días.
Como me decía en 2014: Intenta, aprende, disfruta.
Una eslinga sirve para que tiren de ti, además de para tirar de alguien.
Buenas noches. Perdón y Gracias.
jueves, 24 de septiembre de 2020
Pincelada
Lunes, 9 de Enero de 2012
Está sentada en el interior de un vetusto todoterreno que un día fue de color blanco, pero que la suciedad ha tornado su ruda carrocería de un tono crema. Juguetea con su media melena castaña, acaricia su pelo, distraída. Hace calor. Está en medio de ninguna parte, en una pequeña pista de tierra, en el comienzo de una pequeña cadena montañosa. El silencio la rodea, sólo el rumor del viento. Entonces, a lo lejos, algo llama su atención. Un sonido llega desde el aire. El zumbido de un avión, cada vez más intenso. Sale del coche y mira al cielo, casi completamente despejado. Se protege los ojos del sol con su mano derecha en forma de visera hasta que distingue el brillo del fuselaje del avión, allí arriba. Sonríe y no puede evitar estremecerse …
Plata
Unos guantes de trabajo, de color plata y blanco. Una vieja bici de carretera. Era la primavera de 1998. Literalmente el siglo pasado. La bici era regalada y estaba lejos de su mejor momento. De todas formas, con su piñón a rosca de cinco coronas y sus mandos de cambio en el tubo diagonal, sin sincronizar, era una bici de finales de los 70 o principios de los 80, más que una bici de los 90. Como el cambio en el tubo diagonal se me hacía muy raro, le acabé poniendo junto a la maneta de freno un mando de cambio de bici de montaña. Primero uno de los platos, sin sincronizar, más tarde uno de los piñones. No cambiaba bien, la dirección tenía mucha holgura y no frenaba casi. Pero fui feliz sobre esa bici. Acostumbrado a bicis de montaña de hipermercado que no eran un prodigio de ligereza (ni por asomo) y con cubiertas gruesas de al menos 1,9", rodaba muy dulce.
Han pasado más de 22 años desde entonces, pero, en parte, sigo siendo el mismo adolescente tímido feliz al manillar de una bici. Ese año me puse un casco por primera vez y también zapatillas de bici (que todavía conservo por algún sitio).
Vínculos
Aunque fueran 5 minutos, fue precioso. Vínculos de amistad que duran décadas. Gracias.
Hoy llueve. Día de otoño. Pero he dormido bien. Y no siento más ansiedad o mas tristeza. Las noticias sobre el avance de la COVID, la segunda oleada, no son nada esperanzadoras. Además de angustia por lo que puedan verse afectados por esa segunda oleada, me genera incertidumbre. No se si las clases acabarán siendo online. Tampoco me desagradaría. Tener cosas que aprender y que leer siempre es interesante.
Hasta el lunes, compás de espera. Una especie de ¿vacaciones? Si, aunque sea en casa, o saliendo intentando no encontrarme con nadie, con mascarilla. Aunque el ambiente en la calle no es el de Marzo o Abril, ni siquiera el de Mayo. Desde los días de ver la hierba verde en el parterre del patio, desde los días de Primavera, hasta ahora, comenzando el otoño, parece que ha pasado un siglo.
Estoy a punto de empezar una nueva etapa, y siento nervios, pero a la vez, ganas de aprender y cierta ¿serenidad? De nuevo, la prioridad es no contagiarme ni contagiar, y, estar anímicamente lo mejor posible.
Buenos días y buena suerte.
lunes, 21 de septiembre de 2020
Confiar en mí
domingo, 20 de septiembre de 2020
Un nuevo camino
Empieza un nuevo camino, un nuevo ciclo. Me siento casi como en 1997. Ha pasado, se me antoja, un siglo desde entonces. En tiempo físico, 23 años. Si.
Con la ayuda de un ordenador, de la impresora, de una conexión decente, lo que tenía pendiente desde el viernes, pude hacerlo hoy. De todas maneras, los móviles, en 8 años, han avanzado una barbaridad. Al final, puedes hacer un montón de cosas desde un cacharrito que cabe en el bolsillo.
Estaba algo nervioso por tener que meterme mañana en Territorio Comanche (ZBS) , pero una vez preparados todos los papeles, estoy más tranquilo. De todas maneras, mañana es un mero trámite. Aunque imprescindible, importante. Todo empezará en 8 días. Curioso que la próxima cita con mi guía, sea justo después de que ésta nueva etapa haya comenzado.
He revisado carpetas antiguas en el ordenador, sobre trabajos anteriores. He recordado a compañeros. El jueves pensaba que había hecho (laboralmente) cosas que se me antojaban imposibles. Desde el primer momento. Desde 2004.
Estudiar algo que me gusta. Es la mejor forma de pasar todos estos meses. Del mundo de las ideas a la realidad en poco más de mes y medio.
Y he dormido bien, y ayer también. Casi logro dormir todo lo que necesito. Casi como antes de que pasara todo. Aunque con mirtazapina. El año pasado ... El año pasado no había tenido lugar todo esto. Los cambios no me gustan y me pueden afectar. Creo que he podido asimilar todos estos cambios de la mejor forma posible.
Al final, lo importante es que mi familia no se ha contagiado. Ni yo tampoco. Y, anímicamente, cada día estoy un poco mejor.
Un nuevo camino. Máquinas enormes y preciosas que me fascinan. Estoy ilusionado y emocionado.
Buenas noches y buena suerte.
sábado, 19 de septiembre de 2020
Colores, imágenes, otoño, nostalgia.
Volver aquí me genera emociones contrapuestas. Por una parte, me siento muy a gusto. El espacio, el silencio, los paisajes. Mi habitual guarida, llena de cosas que me gustan y que me traen muchos recuerdos. Pero me siento de nuevo ese chico tímido que pasaba horas, días, hasta semanas, aquí, la mayor parte de las veces solo. La soledad no me asusta. Incuso necesto de mis momentos de soledad y silencio. La soledad no buscada o impuesta, si. El no poder contar cómo me siento a nadie. El sentirme solo rodeado de gente, diferente, un extraterrestre, un androide, un ser humano averiado incapaz de ser entendido ni entender a los demás. Un mundo en dos dimensiones: libros, revistas, música, fotos, y miles de archivos atrapados en las memorias de ordenadores, móviles ...
(De fondo, The moon is down, una canción intensa, agridulce, inolvidable).
He salido en bici, y también a pie. Me he maravillado con los colores del otoño y con las posibilidades de la cámara del nuevo móvil. He podido descansar, incluso dormir una especie de siesta. Pero a veces me embarga la nostalgia.
Fotos ...
Con diversas cámaras digitales y móviles, desde 2003.
Con clásicas cámaras de carrete, como de 1993 a 2004.
La conexión es lenta, pero aun así puedo compartir varias imágenes, de hoy ... o de hace once años.
Un trabajo del que vivir, un lugar en el que vivir, dormir y que el estado de ánimo sea más o menos estable. Lo voy consiguiendo. Ahora toca buscar y, mientras tanto, estudiar.
A veces me abruman mis altibajos, los más de dos años y medio de tratamiento (con meses, o, incluso un año, durmiendo bien, incluso más de 6 meses sin medicación). El miedo a empeorar y acabar con un ingreso involuntario, cosa que está completamente alejada de la realidad, pero que todavía me asusta los días menos buenos. Ir a consulta es la mejor forma de enfrentarme a ese miedo irracional. Y escribir cómo me siento.
viernes, 18 de septiembre de 2020
Tal vez no existas, ante la duda un si ....*
*Las letras de Búnbury como inspiración para multitud de títulos.
Se hizo esperar. Al menos, incluso en sólo x3 días, había sido aprendido de la espera anterior, y, mientras las listas de marras eran publicadas, me dio tiempo hasta para viajar a Gatolandia. En un día totalmente de otoño, aunque fuera verano, con llovizna, pero aun así, precioso. Ideal para hacer fotos. Probar el Gran Angular o el zoom x3. Para volver a sentir el vértigo en ese precioso mirador. Vértigo por la altura, no vértigo por un vacío interno que te quiere tragar.
Primero no.
Luego si.
Mientras la segunda lista era publicaba, pensaba en posibles alternativas a distancia.
Y, al final, lo que más me llamaba la atención, lo que más me motivaba, fue donde pude obtener plaza.
Desde que comenzara Agosto los objetivos estaban más o menos claros:
- Descansar y recuperarme. Estaba agotado y con bastante ansiedad. Intentar que ese descanso fuera activo y, a poder ser, que implicara socializar.
- Gestionar la maravillosísima prestación por desempleo. Fácil, al menos aparentemente. En la práctica, no tanto.
- Pensar que estudiar en Otoño. Pensar, elegir e inscribirme (de nada sirve pensar si no presentas la solicitud en tiempo y plazo).
- Buscar trabajo.
El año pasado dormía mejor con menos de la mitad de dosis, pero no había ocurrido todo lo que ha pasado éste año.
Lo inesperado. El teleperrete y poder ver el mar y caminar bajo la lluvia en compañía de un ángel que me ha querido y cuidado desde Junio.
De fondo suena Erik Satie. Gnossienne Nº1. El ordenador reproduce un archivo MP3, y, un diminuto altavoz, conectado por USB, llena de música mi guarida en Gatolandia. Me lleva acompañando desde el convulso mes de Julio de 2015. Y, a final de Mayo y en Junio de 2018. Esperando para entrar en rehabilitación, esperas interminables. Creo que publicaré ésta entrada, apagaré el ordenador, e intentaré dormir.
jueves, 17 de septiembre de 2020
Arena
En cierta estación, haciendo fotos a los vagones tolva y pisando arena arrastrada por el viento. Ha pasado un siglo desde entonces, se me antoja. En tiempo físico, seis años.
La tarea de hoy era hacer la entrevista lo mejor posible con el menor nivel de ansiedad, nervios, agobio ... del que fuera capaz.
Lo he conseguido, aunque no creo que sea seleccionado, dado que me falta experiencia para poder llevar a cabo las tareas del puesto. He sido sincero, no me he puesto muy nervioso y he sido capaz de demostrar mi valía. Lo que tenga que ser será.
Antes de entrar en el local donde ha tenido lugar la entrevista, un anciano me ha pedido ayuda. Estaba montando la cerradura de un portal (quizás era el conserje) y no conseguía roscar un tornillo. He sido capaz de, en menos de un minuto, alinear la rosca del bombín con el tornillo y poder comenzar a roscarlo. Llevo montando y desmontando cosas la mayor parte de mi vida. Con un tornillo roscado y un agradecimiento, me he vuelto a poner en modo entrevista.
Mañana salen las listas. Lo mejor es que, de martes a hoy, he podido calmarme. Es una lata alterarme por todo. Es una maravilla tener la misma facilidad para calmarme. En el futuro me alteraré menos.
Amanecer
miércoles, 16 de septiembre de 2020
Hoy
Oportunidades. No estoy muy nervioso y me lo tomaré como una especie de entrenamiento. Recuerdo la vez anterior que estaba en ésta misma situación (buscando un nuevo trabajo). Las veces anteriores, desde la primera vez, desde aquella vez en que se me cruzó un gato negro antes de entrar al edificio donde tendría lugar la entrevista que se concretó más tarde en mi primer trabajo.
Regalos. A principios de la década de 2000 los móviles servían para llamar y para recibir SMS. Estaba encantado con mi Nokia 3410 aguamarina. Con sus carcasas intercambiables. Y los logos que costaban un riñón en SMS. Ahora un móvil es un ordenador en miniatura. Y con una cámara equivalente a una compacta digital de hace pocos años. El nuevo cacharrito llegó mucho antes de lo esperado. Pero, aunque todavía me agoto y me agobio con muchísima facilidad, sentí ilusión y agradecimiento, no agobio.
Creo que hay un matiz diferente en mí.
Quizás el círculo que comenzó con un pequeño coche a escala azul, se empezó a cerrar a finales de Agosto.
Perdón y Gracias.
Ayer
Me molestó algo que no tenía importancia. Cada uno tiene sus propias opiniones. Intento sumar, aportar, pero no todo el mundo piensa lo mismo.
Algo sencillo (esperar) me generó bastante ansiedad. Opté por intentar ver las listas de forma presencial sin saber que no las iban a publicar de esa forma. Al menos yendo lo supe. En el camino de vuelta salieron las listas. En dos días (por lo menos ya se a que hora salieron las listas) sabré que puedo estudiar. Y además fue una excusa para visitar uno de mis kioskos preferidos y poder comprar prensa escrita. La próxima vez puedo ir a un kiosko tradicional, que hay uno muy cerca.
El balance parece negativo, pero es positivo. Duermo bastante bien, todavía no perfecto (en torno a 7 horas, que está muy bien). Busco trabajo, formación, hago ejercicio en el gimnasio (lo que implica socializar un poco). He podido gestionar la prestación y buscar formación cuando no me encontraba al 100%. En mes y medio he tenido tantos dramas que me cuesta recordar, pero me he recuperado de todos. También he descansado, en distintos lugares y hecho cosas que nunca había hecho.
Buenos días y buena suerte.
lunes, 14 de septiembre de 2020
All we did was care for each other*
Jueves, 18 de Septiembre de 2014
Pero está en el camino. De nuevo. Las horas pasan deprisa, especialmente cuando se incorporan otros jugadores, más agradables, con los que puede compartir el resto de la partida de esa jornada. Cada uno pendiente de su pantalla, de no cometer errores, pero a la vez, escuchándose.
Ha pasado un siglo desde entonces, se me antoja. Seis años, el viernes que viene. Sigo siendo muy sensible a los ruidos y a las conversaciones ajenas, pero al menos he aprendido a poder calmarme más o menos y a utilizar recursos como auriculares para evitar que personas con diarrea verbal me puedan contagiar su negatividad.
Ahora tengo mis auriculares de diadema en el escritorio, pero no necesito usarlos, porque aquí no hay ruido. Sólo escucho el pequeño zumbido del ventilador del ordenador y los ruiditos que hace Marco, sesteando en mi cama, que está junto al escritorio. Como cuando teletrabajaba en primavera. Si quiero poner música o la radio, puedo usar los altavoces del ordenador o la minicadena. Aunque se que el pasado no se puede cambiar y que actué de la mejor forma posible con la información de la que disponía entonces, todavía pienso que ahora podría estar teletrabajando de haber sido más inteligente o pícaro. Eso es cierto. Pero que tenido tiempo para mí, para dejar de vivir en mayúsculas. Y el otoño se presenta esperanzador. Aprender.
La última vez que viví un otoño así fue en 1997 y, entonces, por el paso a la universidad estaba aterrado. Cambio de lugar físico, nuevos compañeros (aunque creo que conocía a una o dos personas), nuevas materias. Olajá haber podido afrontar todo eso de una forma más calmada. Y en Septiembre de 2004 (ha pasado un siglo desde entonces) también era distinto.
Al final, no tengo mucha ansiedad, tengo más recursos para gestionarla, gente que me apoya y fuerzas para buscar trabajo y formarme mientras tanto,
Buenos días y buena suerte.
*parte de la letra de una canción: Lean On - DJ Snake, Major Lazer.
You shoot me down but I won't fall, I am titanium.
domingo, 13 de septiembre de 2020
Recuerdo
Quizás esa noche comenzó el punto inflexión. Cuando lo que se me antojaba completamente imposible empezó a tornarse como la única salida para que vivir doliera menos. Voy a ser ambiguo a posta. Pero, para evitar malentendidos, dejaré de serlo.
Cierto lunes de Octubre de 2014 fui al médico de cabecera. Recuerdo pedir cita el día anterior, después de todo un fin de semana repitiendo en bucle en mi mente, una discusión con un compañero de trabajo. No podía más. Ya eran más de dos meses con los nervios de punta (ansiedad) y sin apenas poder dormir. Un amor de médico de atención primaria me recetó paroxetina y zolpidem. Me abrumó tomar medicación psiquiátrica por primera vez. Sobre todo el zolpidem para dormir, porque "podía crear dependencia" y, con lo estricto y miedoso que soy, prefería pasar una noche casi sin dormir que tomarlo varios días seguidos. Más tarde aprendí mediante la experiencia, que por tomar 5 o 6 noches seguidas zolpidem no pasaba nada, y que una noche en blanco era peor que los posibles efectos adversos de una mediación recetada y supervisada por un médido.
Ese día de octubre, con la sensación tan particular en la tripa de la paroxetina por primera vez camino de mi sangre y de mi mente, comenzó a nacer un nuevo yo.
Todavía no puedo poner en palabras esa otra noche de Septiembre. Igual que el mundo cambió el 11 de Septiembre de 2001, mi mundo cambió un 11 de Septiembre.
Hubiera cambiado mi vida por otra vida, si tal cosa fuese posible y si hubiera sido necesario.
Pero es un septiembre diferente, y he dormido bastante, y siento calma en la tripa y en la mente. Y tengo miedo, pero el miedo no me paraliza. Puedo ponerlo en palabras. Puedo contarlo a gente que me quiere. Puedo usar el miedo como germen de un relato. Puedo contar mis miedos a la psiquiatra que me trata.
Han pasado casi X6 años desde que tomara medicación para la ansiedad por primera vez. A veces siento que no he avanzado nada en esos 6 años, ahora que llevo 3 meses tomado mirtazapina otra vez , pero no es verdad. Soy yo. Ya no quiero ser otra persona. Quiero ser yo. Y he aprendido a quererme y a superarme. Si. Todo suena muy mr wonderful. Querer no implica poder. Y no tengo ansiedad porque quiera o porque no haya intentado calmarme lo suficiente.
He caminado bajo la lluvia muchas veces desde entonces, y antes muchas más, y siempre que tenido miedo de que la lluvia acabara por ahogarme o de desear no ser. Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero puedo ver mis huellas sobre el suelo mojado, y todo lo vivido y aprendido se me antoja hermoso. Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero todavía puedo mantenerme en pie. No puedo hacer que deje de llover, pero puedo caminar junto a ti bajo nuestra lluvia.
Buenas tardes y buena suerte.
Saturación
viernes, 11 de septiembre de 2020
Start
Ayer se cerró un ciclo. Y la sensación de alivio fue intensa. Lo que acabó el día del trueno, se cerró definitivamente ayer. Aunque todavía piense que fue demasiado esfuerzo (he de aprender a implicarme menos, a agotarme menos, a pasar a la cola del grupo y dejar que otros hagan el esfuerzo de tirar hacia delante, pero todavía no soy capaz de ser otra manera) y que de haber actuado de forma más inteligente, quizás mas pícara, mi situación actual podría ser distinta. Pero entonces no tenía la información que tengo ahora y estaba agotado y saturado y lleno de ansiedad. Ahora me encuentro francamente mejor. Y no ha pasado ni mes y 1/2.
Suena Debussy en los altavoces del ordenador. Música que ya es parte de mi vida.
Hoy empieza una nueva etapa. He de tener paciencia. ¡Qué fácil es decirlo e incluso escribirlo! Si he podido gestionar la incertidumbre hasta ahora ¿por qué no habría de poder gestionarla en el futuro? Mi situación no es óptima, pero si mucho más que aceptable. A partir de ahora, a jugar mis cartas, a seguir aprendiendo y, de alguna forma, creciendo en todos los sentidos.
Hoy arranco el poderoso propulsor de un Honda S2000 virtual.
Hoy empieza todo de nuevo.
Buenas tardes y buena suerte.
miércoles, 9 de septiembre de 2020
Retales
Bocanada
domingo, 6 de septiembre de 2020
Miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un diván de hotel ...
viernes, 4 de septiembre de 2020
The moon is down
Hoy han pasado algunas pequeñas cosas que me han generado ansiedad, todo ello sumado al día de ayer, que fue un poco agotador.
Me cuentan las cosas en el último momento para no disgustarme. Pero no entienden que necesito tiempo para acostumbrarme a los cambios y a las decisiones que toman sin consultarme para no disgustarme de nuevo. Se montan su película, no me consultan y al final solo puedo decir si o no. Decir no implica disgustar y disgustarme.
No me encuentro bien hoy. Hace casi 3 meses que no me encuentro bien y a veces no puedo más.
Me daré la vuelta como un calcetín y volveré estar medio bien y disfrutaré de lo bonito que viene y de la gente que me quiere.
A veces siento que vuelo en un Spitfire (un famoso caza de la Segunda Guerra Mundial) a pocos pies del mar al anochecer y a punto de quedarme sin combustible. Aunque no estoy capacitado de pilotar ningún avión. Ni capacitado ni tengo licencia ni ningún tipo de entrenamiento. Sólo conozco los mandos básicos.
Quizás pueda encontrar una playa en la que aterrizar.
¡Oh! Un motor para aviones de Chrysler.
Y, una vez en tierra, poder descansar, comer, beber (agua), dormir y, a la mañana siguiente, tras revisar y repostar mi avión, volver a despegar.
Descifrar un idioma distinto e interacciones deshilachadas.
Estoy leyendo frases al pie de la letra sin entender que se componen de muchas expresiones comunes y frases hechas. Que hay dobles sentidos, ironías. Pero es que me cansa tener que descifrar las frases como si fueran otro idioma y me agoto. Que alguien haga algo por entenderme a mí por una vez y que no tenga que ser siempre al revés, que tenga que esforzarme yo por entender a los demás. Soy exageradamente sensible y las cosas más pequeñas, las palabras aparentemente inocentes, me pueden afectar y hacerme daño. Soy demasiado frágil.
El camino del infierno está lleno de buenas intenciones.
Afortunadamente hay personas con las que tengo una mezcla de cariño y complicidad y todo es fluido y nos entendemos mutuamente. Cuando una de esas relaciones de amistad se empieza a deshilachar, cuando la amistad se desdibuja, me resulta horrible porque temo no encontrar a nadie más que me escuche y que me entienda. Y que me quede solo para siempre. En un mundo de libros, series, bicis, revistas, agradable, pero frío, sin contacto humano, sin cariño, sin abrazos virtuales o físicos.
Entiendo que la gente no está en el mundo para ser mi amigo expresamente y que tienen sus vidas y que hay un montón de obligaciones y de cambios imprevistos y dolorosos.
Me resulta muy difícil escribir todo esto pero se que escribir lo que me resulta difícil es lo que me hace avanzar. Poner en palabras lo que me agota o me duele o me genera incertidumbre y miedo o todo a la vez.
Estoy muy cansado, le daré a "publicar", apagaré el ordenador (lo he arrancado para tener un teclado grande y poder copiar y pegar) y me iré a dormir.
Buenas noches y buena suerte.
jueves, 3 de septiembre de 2020
Mimitos
Tengo un saco lleno de mimitos. Un saco marrón, de tela gruesa, remendado, húmedo por el rocío de las noches de otoño y por las lágrimas. Manchado de tierra y de grasa. Pero lleno de abrazos, y de sonrisas con los ojos y de "te quieros" susurrados y de "todo va a ir bien". Y de "estoy a tu lado, no puedo borrar tu dolor (lo haría si pudiera) pero estoy aquí".
Ese saco se vació bastante en Junio-y-Julio, pero poco a poco se va colmando de nuevo de abrazos y besos y caricias. Confieso que me encanta repartir mimitos virtuales. Y, a veces, esos mimitos se cuelan al otro lado de la pantalla y dejan de ser virtuales.
Buenas tardes y buena suerte.
miércoles, 2 de septiembre de 2020
Izquierda rápida más dos rasante uno*
Rasante salta izquierda rápida ojo, acaba rasante fondo, dos.
Atención, compresión, uno.
Rasante dos veces salta uno salta poco.

























