... y no te has dado cuenta ya te ha emborrachado.
Eso cantaba Amaral en su segundo disco, a comienzos de siglo, hace 17 o 18 años. En lo que se me antoja una vida anterior, casi. Volver a escribir en éste ordenador me recuerda a 2012 y a 2014, las jornadas de búsqueda de empleo frecuentemente frustrantes. Y a los desastres informáticos vividos.
Tengo la costumbre de guardarlo todo, y en formato electrónico es mucho más sencillo. He curioseado entre las diversas carpetas del Outlook. Hay literalmente correos desde el año 2000. De la primera cuenta de correo que tuve que ya no existe. Comentarios y entradas de los primeros blogs que tuve, que tampoco existen.
Se que pensar en todo esto no me hace ningún bien pero no puedo evitarlo. Escribiré esto, me iré a la ducha y a pilates.
Los blogs. Dado que me era y que me es muy difícil relacionarme con la gente encontré un método indirecto para saber de la gente, para interactuar con ellos, y, hasta para hacer amigos. Las personas a las que puedo considerar mis amigos los conocí a través de los blogs. Más de 14 años leyendo blogs. Aunque ahora ya casi no leo ninguno. Ni comento ninguno. Quizás por eso, y por las redes sociales que todo se lo comen, el nivel de comentarios de mi blog sea menos infinito.
Realmente no me importa que no me comenten, si me importa que tu no me comentes, pero el mundo no gira en torno a mi y se que tienes cosas más cercanas e importantes de las que preocuparte. Además seguimos en contacto.
Los blogs. Encontré una forma de interactuar con otras personas, que me resultaba y en parte todavía me resulta, a la vez más sencilla y más agradable. Me centré en los blogs y me olvidé del resto del mundo. Aunque en realidad apenas me relacionara con nadie más. Los contactos ocasionales con conocidos allá en ese pueblo de la alcarria fueron desapareciendo. Total, gente que sentía me juzgaban, cuyos intereses eran salir de noche y beber y cuyas vidas me resultaban mucho más interesantes y ricas que la mía, no me aportaban nada. Eso fue como en 2008. O en 2009. Pasé de ir a un lugar donde veía a gente a ir a un lugar para despejarme, descansar, dormir, ir en bici y no ver a nadie. Es fácil vivir apartado del mundo, incluso en una gran ciudad, mucho más lo es en un pequeño pueblo. Y recuerdo la conversación maldita del martes 3 de Abril con NA. Donde alguna pregunta y algún posible juicio de valor me hicieron sentir tan mal ... No, no me quedo encerrado en casa. Lo que ocurre es que soy una persona muy diferente a ti, muy introvertida, y relacionarme con los demás me cuesta. No estoy encerrado. Puedo salir a rodar en bici o a andar, que es lo que hice. Y, mientras tanto, escribir, leer, escuchar música.
Ahora he de volver a relacionarme con personas digamos en el mundo real. Sin un blog de por medio. Ya que las amistades que hice, o se han olvidado de mi o están lejos como para verlas más de una vez al año o una vez cada varios años.
Y siento un vértigo infinito y me siento pequeño y un desastre pero eso no es verdad.