Sé que nunca seré una persona extrovertida ni tendré muchos amigos pero he avanzado mucho en los últimos 4 años. Aún así necesito momentos de soledad y silencio. Que son muchos. Pero están salpicados con conversaciones y audios de WhatsApp y cosas como talleres literarios
lunes, 31 de diciembre de 2018
1997
Sé que nunca seré una persona extrovertida ni tendré muchos amigos pero he avanzado mucho en los últimos 4 años. Aún así necesito momentos de soledad y silencio. Que son muchos. Pero están salpicados con conversaciones y audios de WhatsApp y cosas como talleres literarios
sábado, 29 de diciembre de 2018
Cambio de cabecera
Sigo en el camino. Pero no es un túnel. El poder de las pequeñas cosas: crear una montaña en lugar de sacar barro de un escanque con la cuchara de una excavadora. Cambiar locura por Origen.
Mi montaña artificial existe en la realidad. En mi mente siempre fue esa pequeña montaña de aliagas, romeros y pinos. Allá en la baja alcarria. La misma montaña que he subido tantas veces en amaneceres de insomnio.
viernes, 28 de diciembre de 2018
Déjà-Vu
- No adelantar acontecimientos. Lo que tenga que ser, será. Anticipar y preocuparse de antemano no soluciona nada. Sólo hace que me sienta peor. Es algo difícil de hacer, pero posible.
- Si me quedara en paro tengo prestación y recursos (aunque no me sobra el dinero) para un periodo razonable de tiempo. Eso da cierta calma.
- He de empezar a buscar trabajo, pero sin agobiarme y siendo selectivo.
- Quizás sea un momento para dar un giro a mi vida laboral. Volver a estudiar, por ejemplo.
jueves, 27 de diciembre de 2018
Las sombras arrebatadas para el sueño de los justos*
*Es parte de la letra de una canción de Heroes del Silencio. Y ya he utilizado esas mismas palabras como título de otro post.
Durmiendo el sueño de los justos. Una vez más empiezo por el final, tal y como haría La ladrona de recuerdos. He vuelto a entrar en un blog de Blogia (antes, blog.infoaragon). Una especie de tunel del tiempo de recuerdos y de emociones que me lleva a 2004 y 2005.
El primer blog en blogger lo creé para poder comentar en blogs de esa plataforma. Pero pronto fue ... un blog discreto. Al menos durante un año. Más tarde, se convirtió en el blog principal. De ahí surgió una dualidad.
Nunca me ha sido facil expresar cómo me siento. Si estaba triste o nervioso. Ni siquiera en un blogs. A la gente que me tenía cariño al otro lado de la pantalla, le ponía triste leerme triste. Por eso nació Derrotado allá por Noviembre de 2008. De nuevo una dualidad. Un blog "público", que luego protegí para crear otro (ya que los primeros post me parecían demasiado personales). Un blog discreto en el que escribía cómo me sentía y que no leían más de una o dos personas. Después llego 2014 y me di cuenta que no tenía sentido seguir escondido incluso el la red. Así nació éste blog.
Cuando expreso cómo me siento no pido consuelo, ni pretendo dar lástima. Es una forma de drenar sentimientos. Dado que soy una persona muy particular, no espero que la mayor parte de las personas me puedan entender. No escribo para la mayor parte de las personas. Escribo para mi.
Éste año y la última semana del año pasado ha tenido momentos muy duros, difíciles de expresar con palabras, incluso con palabras escritas, que es la forma de comunicación con la que más cómodo me siento. He entrado en pérdida varias veces. Entrar en pérdida. Los pilotos que me lean sabrán a que me refiero. Dudo que alguien me lea, piloto o no. Entrar en pérdida es la metáfora que define 2 palabras que me da miedo hasta escribir.
Ideación suicida.
Espero que nadie llegue a éste blog buscando esas dos palabras. Si es así: ve al médico. Al final quién mejor te puede entender y sobre todo tratar es un profesional de la salud mental. Si te puedo ayudar en algo: dragolflysp@gmail.com . Puede que tarde en contestar. Pero no soy ni psicólogo ni psiquiatra. Sólo puedo escuchar y contar mi experiencia.
No pretendía escribir todo esto pero, tirando del hilo, he llegado hasta aquí.
Me sigo escondiendo bajo un alias (Dragonfly). Pero aquí puedo ser totalmente sincero. Aunque los días muy malos ni siquiera tenga ganas de escribir, puesto que escribir supone poner en palabras pensamietos dolorosos. Pero el final de 2018 es mucho mejor que el final de 2017. Y 2019 será mejor que 2018. Ya he andado parte de un camino. Y cada a paso que doy, la calma es mayor, más horas de sueño, más confianza en mi mismo.
Quizás nadie lea nunca esto, a parte de mi. No escribo para nadie. Escribo para mi. Es algo necesario y liberador.
Escribo para mi y olvido lo más importante. Ha sido y es un año muy difícil, pero también precioso, de aprendizaje, de superación. Estoy más cómodo rodeado de gente, aunque todavía me resulte un poco incómodo. De hecho mientras editaba esto ha llegado un humano y la reacción ha sido guardar y cerrar. 2019 seguro será un año todavía mejor. 2018 no ha sido un año malo, a pesar de haber sido doloroso a veces.
Buenas noches y buena suerte.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Metalenguaje
"Metalenguaje"
"En lógica y filosofía del lenguaje, un metalenguaje es un lenguaje que se usa para hablar acerca de otro lenguaje."
Da para un relato. Algún tipo de seres humanos con algún tipo de sentido más desarrollado que pudieran presentir el estado de ánimo de los humanos que les rodean y hacer algo para que se sintieran mejor.
Metalenguaje
Una tarde más. Se desliza con agilidad por las calles de la ciudad, entre los coches. Al manillar de su bici, una vieja bicicleta de carretera convertida en "singlespeed", con manillar de cuerno de cabra y pintada en un elegante color negro mate. El 50% de su mente se concentra en evitar todos los obstáculos que se cruzan a su paso (coches, motos, peatones, furgonetas, taxis). El otro 50% analiza su estado de ánimo, sus emociones. Tras varios minutos de análisis llegó a la conclusión de que su estado actual era aceptablemente bueno y, desde ese momento, concentró el 75% de su mente en manejar su bici y el otro 25% quedó libre, a la espera de una nueva tarea.
Dado que fue una percepción o emoción muy intensa, intrusiva, disruptiva, hasta dolorosa, juzgó que no era una buena idea continuar su camino. Buscó una acera despejada y salvó el bordillo áglimente, tirando del manillar y, a la vez, elevando la rueda trasera con un preciso desplazamiento del peso de su cuerpo hacia delante. Detuvo la bici sobre la acera. ¿Qué es lo que no estaba bien?
Quizás escribir le ayudara a encontrar lo que no estaba bien. Por eso siempre llevaba un cuaderno y algunos bolígrafos en la mochila. Escribir. Desde hacía más años de los que podía recordar, escribir le ayudaba a poner orden en sus pensamientos.
martes, 25 de diciembre de 2018
Navidad
domingo, 23 de diciembre de 2018
Némesis: Cuento de Navidad
(El relato completo, aunque sin terminar)
Dormir.
Al no tener una vida común, con su trabajo y sus horarios establecidos, se había acostumbrado a dormir cuando tenía tiempo para ello y era capaz. Dos cosas a veces opuestas. Cuando tenía tiempo para dormir y era capaz de ello, dormía. Le daba igual que fuera mañana, madrugada, noche, tarde. Vivía un poco ajeno a horarios ni calendarios. Dormía cuando era capaz. Comía cuando tenía apetito. Intentaba llevar una vida lo más ordenada posible, tanto en la comida como en el sueño, pero no era capaz. A menudo se alimentaba de comida rápida. Su preferida eran las pizzas. De hecho, durante algunas semanas había trabajado como repartidor de pizzas. Ya no recordaba cómo le habían apodado sus compañeros al ver su forma de ir en moto: precisa, rápida, con un punto de anarquía.
Su mente saltaba de un pensamiento a otro en medio de un nervioso duermevela. Entonces sonó el teléfono móvil que descansaba sobre una cajonera con ruedas, que le hacía las veces de mesilla. Alargó el brazo y buscó el teléfono, a tientas.
-Hola, feliz navidad. ¿No estarías dormido?
-¿Qué hora es?
-Las cinco y media.
-¿De la tarde?
-Claro ¿te encuentras bien?
-Perfectamente. Sólo que estaba intentando dormir y no recuerdo bien qué hora es ni si es de día o de noche.
-Siento haberte despertado.
-Tu nunca molestas.
-Necesitaba escuchar tu voz.
-Agradezco el halago, pero se que no soy tu tipo.
-Si alguna vez volviera a acostarme con un tío, tu estás el primero de mi lista.
-¿Me llamas para eso? Perdona, creo que no te entiendo.
-Estoy en Barajas. Han cancelado mi vuelo. Dicen que por la niebla. Yo no veo tanta niebla, la verdad. Es nochebuena y mis planes se acaban de ir a tomar por el culo. No tengo ganas de nada. Sólo de escuchar una voz conocida y amable. Y también necesito un abrazo.
-¿Quieres que pase la nochebuena contigo?
-Si no tienes un plan mejor, me encantaría.
-Mis planes eran dormir y salir a correr cuando ya no pudiera dormir. Me halaga mucho que quieras pasar la nochebuena contigo. He de levantarme, y ducharme y todas esas cosas que hacen los seres humanos, pero te prometo que lo antes que pueda estaré en el aeropuerto.
-Gracias. De verdad.
Le pareció que sus palabras se transformaban en un llanto silencioso.
-¿Estas llorando?
-Si.
-Voy a por ti, pero no tengo alas. No te muevas de ahí.
-Gracias.
Saltó de la cama como un resorte. Caminando en silencio en la penumbra del lugar donde dormía, llegó hasta el baño. Tenía agua caliente y luz eléctrica todo el día. No tenía por qué esconderse. Había acondicionado aquella pequeña nave industrial como vivienda. En la planta baja, que antes fue un taller o algo así, descansaban sus vehículos: el Opel Corsa comercial con el que pasar desapercibido entre el tráfico, una vieja Nissan Vanette blanca, su fiel bici de montaña, la vieja Honda Dominator azul cielo y un pequeño ciclomotor, como el que usaban las cadenas de pizzerías con reparto a domicilio. Ideal para colarse entre los coches, en medio de un atasco o en las calles más estrechas del centro de la ciudad. Incluso con un cofre de plástico sujeto al portabultos, tras el asiento.
La entreplanta, antaño una especie de oficina, era su hogar. A la vez, dormitorio, sala de estar y cocina. El mobiliario era escaso: apenas una cama, algunas estanterías y una especie soporte para perchas con ruedas, tomado prestado de una tienda de ropa. Le hacía las veces de armario. Por toda cocina, un microondas y un hervidor de agua. Montar una cocina de verdad era una de las cosas que le quedaban por hacer. Al menos ya tenía baño. Un baño de verdad. Con lavabo, retrete, bided y un plato de ducha enorme. Bajo el agua caliente acabó de despertarse. Al salir de la ducha pensó que ropa ponerse. Quizás un traje sería lo más apropiado. Sofía le había regalado uno. Le sentaba como un guante. Prefería no pensar los cientos de euros que costaba. Se lo ponía cuando ese tipo de ropa le ayudaba a pasar desapercibido. Por costumbre, se decidió una vez más por ropa de trabajo de alta visibilidad. En lugar del habitual color amarillo, naraja. Sólo la camiseta termica era verde lima. El resto, naranja. Con franjas reflectantes. Pantalones, forro polar, abrigo largo. Para los pies, unos botines de piloto de rallyes, de la marca sparco. Quizás el único detalle discordante.
No tenía hambre pero, aun así, visitó el armario que le hacía las veces de despensa. Pensó que podía ser adecuado para una cena de nochebuena improvisada. Encontró espárragos, revuelto de setas, anchoas, paté y pan de molde. Para beber, solo tenía agua mineral y una bebida para deportistas de color azul. Menos es nada. Guardó todo en una mochila, junto con dos juegos de cubiertos (de plástico) y algunas servilletas de papel.
Bajó al taller. Sus ojos se clavaron en la vieja Nissan Vanette. La había encontrado en un desguace. Agonizando. Su carrocería, salvo algún pequeño golpe sin importancia, parecía estar en buen estado. El motor, destrozado. Se encaprichó de ella. Su abuelo había tenido una igual, del mismo color blanco. Acordó con el dueño del desguace un precio razonable. Y, en ese momento comenzó su periplo por decenas de desguaces hasta encontrar un motor en buen estado. Le llevó meses lograr que aquella pequeña y vieja furgoneta volviera a la vida.
Dejó el abrigo y la mochila en el asiento del copiloto. Abrió las enormes puertas correderas metálicas del taller. Después se perdió en la noche al volante de la vieja furgoneta.
-¿En qué parte del aeropuerto estás?
-Terminal tres. Salidas internacionales.
-Voy para allá.
-Esto está lleno de gente. ¿Podrás encontrarme?
-Será más fácil que tu me encuentres a mi. Una pista: voy de naranja.
Con música de fondo, su encuentro habría servido para un video-clip. Se deslizaba como una culebra entre la gente. Una culebra de casi 180 cm de alto, completamente vestida de naranja. Pasaba inadvertido. Parecía personal del aeropuerto. Sofía le encontró entre la multitud y le llamó con un leve gesto de su mano izquierda. Estaba preciosa. Siempre lo estaba. Supo que muchos hombres le envidiaban cuando se fundieron en un abrazo. Sintió las lágrimas de ella en su rostro.
-Mi niña bonita ¿Qué te pasa?
-No me gusta la navidad.
-A mi tampoco.
-Tu me entiendes. No sé como pero me entiendes. Parece que leas mi mente.
-Veo que has comprado algo ¿Se come? ¿Es la cena de ésta noche?
-Algo así.
-Yo también he traído algo para comer. No es muy sofisticado pero creo te gustará: espárragos, anchoas, setas, paté y pan de molde.
-Es el mejor menú de nochebuena que me han ofrecido nunca. Yo he comprado alguna delicatesen para completarlo, también bombones y champagne. ¿Cómo has llegado aquí?
-No he venido en moto. Hace mucho frío. Sígueme.
Se hizo cargo de la maleta samsonite con ruedas, de un elegante color gris antracita. Ella siguió sus pasos en silencio, con el rostro levemente congestionado por el llanto y una bolsa del duty free en la mano derecha. Marcos notaba las miradas incrédulas de los cientos de viajeros cabreados con los que se cruzaron de camino a la salida. Supongo que se preguntaban qué había visto una mujer de esa belleza elegante tan única en un tipo corriente, además vestido de naranja, como él.
Le guió hasta donde había aparcado la furgoneta, técnicamente reservado para vehículos de servicio del aeropuerto. Pero conocía aquel lugar casi palmo a palmo y sabía que, si no dejaba la furgoneta demasiado tiempo, nadie se daría cuenta.
Al ver la vieja Nissan Vanette Sofía suspiró.
-No es lo más lujoso en lo que he viajado pero hoy se me antoja mejor que una limusina.
-Es igual que la que tenía mi abuelo.
-Recuerdo que me lo dijiste.
-¿Cómo puedes acordarte de todo?
-De todo no. Sólo de lo importante.
-¿Dónde quieres que te lleve? ¿A tu ático?
-No.
-¿A un hotel?
-¡Menos!
-Ya sabes donde vivo, es, digamos, espartano.
-Tampoco. Lleváme a un lugar que signifique algo para tí en una noche como ésta.
-De acuerdo. Hay un lugar que me recuerda a mi niñez. Y está cerca de aquí.
-El barrio donde te criaste. Donde viviste después de que ...
-Ciudad Pegaso.
-Creo que no he estado nunca allí.
-Al lugar donde te llevo, seguro que no.
El acceso al viejo apeadero de O'donnell estaba cerrado. Una enorme puerta de malla metálica, asegurada por un candado.
-Me cago en la puta de oros. Y no tengo herramienta. Ni una simple cizalla.
-Habla bien. ¿No te he enseñado nada?
Rebustó en el interior de la maleta.
-Al ser de acero no puedo llevarlas como equipaje de mano. Si me preguntan qué es en alguna aduana, siempre digo que es un juego de herramientas de precisión, para relojes. Una vez tuve que cambiarle la pila a un reloj baratísimo de un funcionario de aduanas, porque no se lo creía.
A la luz de los faros de la furgoneta, Sofía no tardó más de 10 segundos en abrir el candado. Después, abrió las puertas lo suficiente para que la furgoneta pudiera pasar por ellas. Más tarde, volvió a cerrar la puerta, para que nadie pudiera advertir que había sido abierta.
-¿Por qué me has traído aquí?
-Aquí venía a pensar. Me sentaba en un rincón del andén, protegido de las miradas por el edificio del apeadero, y podía pasarme horas viendo pasar trenes. Alguna noche de verano pasé aquí. Éste lugar me calmaba. No se por qué. Quizás el traqueteo de los trenes tenía un efecto hipnótico para mi. No lo sé.
-Hay algo que no sé como definir aquí. Una atmósfera especia. Gracias por haberme traído aquí. Gracias por pasar una noche tan especial conmigo.
-No hay por que darlas. De no ser por tí, la habría pasado sólo. La soledad no me asusta, pero a veces me pesa.
-A mi, en cambio, la soledad me aterra.
-Podías haber llamado a alguna de tus ....
-¿Amantes? No quiero sexo. Quiero que me escuchen. Y tu me escuchas.
-¿Tienes hambre?
-A decir verdad, no. Pero tendremos que cenar algo.
-¿Qué te apetece para empezar?
-Brindar. Por ti y por mi. Por la amistad.
-¿Qué has traído para brindar?
-Un champagne que nunca pensé que pudiera encontrar en un duty free. Es esquisito.
-No puedo beber alcohol. De hecho, con lo que tengo que tomar para poder dormir ni siquiera debería conducir. Por eso he traído agua mineral.
-Da mala suerte brindar con agua.
-Yo no creo en la suerte. Lo sabes.
-Sólo crees en el instinto y en lo que sientes en las tripas. Lo se. Da igual. Yo brindaré con champagne y tu con aguas. He traido dos copas.
-¿Por qué brindamos?
-Por la amistad. Por ti. Por mi. Por los abrazos.
sábado, 22 de diciembre de 2018
Los artistas del alambre
Hace 9 años escribí:
"Los mismos ojos, la misma fragilidad, la misma emotividad, la misma sensibilidad. Muchas cosas nos separan pero otras tantas nos unen.
Ayer, otra vez, recorriendo una ciudad desconocida los dos juntos, codo con codo. Andando muchísimo, descubriendo rincones especiales, atrapando instantes. Cada uno cargando a cuestas con sus propios demonios internos, esos que te hacen pasar la noche en vela o que te empujan a comienzos de día más que delicados."
Mucho.
Mucho.
Madrugadas
Estoy en la cama. Una cama grande y firme. Al alcance de mis manos tengo cosas que leer (libros, revistas), un mp3 con música y el móvil, que sirve un poco para todo: para leer, para escribir. Y contiene redes sociales y ese famoso programa de mensajería con el que me comunico con algunas personitas importantes para mi.
Me apetecía escribir un texto largo, por lo que me he levantado a por el portátil. Es apenas un poco más grande que el pequeño asus de 9", pero mucho más fino y ligero. Aun así tiene un teclado "de verdad", más pequeño que el de un pc, pero con el que se puede escribir infinitamente más rápido y con más comodidad que en el mejor de los móviles o tableta.
En el exterior amanece. Presiento será un día como el de ayer, plomizo, pesado, oscuro. Me gusta la sensación de estar despierto cuando todo el mundo duerme. El silencio. Sólo escucho un rumor grave y lejano (se me antoja algo así como un grupo electrógeno, no sé que será) que, de tan bajo suena, no puedo identificar. Escuchar el silencio. Me escucho respirar, teclear, nada más. Pero es un silencio amable. No es para nada pesado, como otras veces. Opresivo. Cuando los minutos y los segundos se alargan como si fueran de chicle.
Se puede decir que ya es navidad. Los productos navideños llevan en los supermercados desde Octubre. La iluminación navideña, desde noviembre. A mi no me entusiasma la navidad. Agradezco el pequeño descanso y la oportunidad de cenar y comer con seres queridos. Pero, por lo demás, me parece una fiesta de alegría y consumo impuesto, artificial. Me puede apetecer comer algo distinto, pero no más cantidad de comida. Me puede apetecer regalarme o regalar algo, pero tampoco lo siento como una obligación. Si tuviera hijos (a mi edad mi padre ya tenía 3) o al menos sobrinos sería diferente. No tengo pareja, estable o no. No me siento capaz de ser padre. Biológicamente soy fértil desde hace más de 20 años, pero mentalmente es una ¿tarea? que se me antoja imposible. La gente de mi edad, o incluso 10 años más joven, se ha emparejado y tiene descendencia. Parece lo normal. El ciclo de la vida. Yo, mientras tanto, intento comprenderme, calmarme y, volver a relacionarme con la gente. Crear vínclulos de amistad. O, al menos, que conversar e interacturar con otros humanos no me resulte desagradable.
Final de año. Hoy es 22. 11 días y 2018 será historia. No lo podré olvidar. Igual que recuerdo las navidades de 2014 a 2015. Igual que recuerdo lo que ocurrió hace un año. A finales de Noviembre de éste año pensaba que 2018 no había servido para nada, que volvía a estar en la misma situación un año más tarde, pero no es verdad. Tareas que no estaban entre mis objetivos al comenzar el año, al volver ir a varios médicos, poco a poco las voy cumpliendo. Y es muy bonito.
Desde que empecé a escribir ha pasado casi media hora. La luz no ha cambiado en la calle. Es igual: plana y pesada. Son los días más cortos del año. Las noches más largas. La noche es ideal para dormir y para amar y ser amado. Pero las noches de insomnio y ansiedad son eternas (he vivido algunas durante el último año). Ahora no puedo dormir más, pero estoy en calma. Es una calma extraña, pero bonita. Quizás mañana, o pasado, o dentro de unas semanas, la calma sea más intensa y despierte a las 8 de la mañana después de muchas horas de sueño.
El edificio parece despertar. Escucho ladridos, ruidos y voces lejanos, en otro piso, no se si superior o inferior. Me llegan filtrados a traves de la ventilación de baños y cocinas.
Buenos días y buena suerte.
viernes, 21 de diciembre de 2018
Paseo
Amaneció oscuro y el sol no pudo ganarle la batalla a las nubes. Cubierto del amanecer al atardecer. La falta de claridad o los cambios entre días claros y días oscuros si que me afectan (y tengo una opinión profesional reciente de que eso no es sólo una impresión mía). A pesar de la falta de sol, he disfrutado del día. Haciendo ejercicio bajo techo (pilates) y en la calle. De nuevo cuerpo a cuerpo con el asfalto al manillar de la bici híbrida.
Volví al barrio donde me crié. Volvieron a mi mente muchos recuerdos, pero, a diferencia de en días precedentes, no fueron intrusivos ni dolorosos. Además por obra y gracia de la huelga de renfe tuve que embutirme con bici y todo en una UT446 repleta sin agobiarme. Otro indicio más. La calma va regresando poco a poco. Llevo muchas horas despierto pero estoy en calma. Ese es el primer paso. En unas semanas volveré a oír el despertador y a salir de la cama a una hora más lógica los fines de semana (pongamos que a las 9). Desde el miércoles vuelvo a tener ayuda extra para los días muy málos (Lorazepam). No la he utilizado, pero por lo aprendido éste año, si es necesario, no pasa nada. Cualquier medicamento puede tener efectos secundarios, pero un día de ansiedad bestial creo que hace más daño al cuerpo y mente.
Buenas tardes y buena suerte.
jueves, 20 de diciembre de 2018
Luz y oscuridad
"Looking at my own reflection
When suddenly it changes
Violently it changes (oh no)"
El primer trozo del día ha sido cubierto. Me he despertado definifivamente mucho antes de que sonara el despertador (hace semanas que lo apago antes de que suene). Pero he dormido algo más que ayer. La ducha siempre es agradable, sensación de calidez por el agua caliente y de limpieza. Después, bus + metro. Con música y un libro, el trayecto se hace menos agobiante, más amable.
Las cuatro torres. Con su cima desdibujándose entre las nubes. Noche de oscuridad y luces. En mi interior, también, emociones opuestas: calma y nervios. Pero la calma es cada vez más intensa. De nuevo siento esa marea dulce y suave que casi todo lo puedo. Una marea de calma y de calidez que es capaz de borrar casi toda la ansiedad.
Buenos días y buena suerte.
miércoles, 19 de diciembre de 2018
Alivio
martes, 18 de diciembre de 2018
Mi forma de ver el mundo
A veces pienso que mi forma de percibir la realidad es un poco particular. Mi memoria precisa y caprichosa. Mi forma de procesar la información que adquiero a través de los sentidos. Cuando la ansiedad me puede siento la necesidad de refugiarme en un lugar sobre todo silencioso, con colores neutros. Por eso mi casa está decorada en blanco y negro. Pero a la vez cada estantería está llena de libros, revistas y también de maquetas, lego, playmobil ...
Las motos.
Me llaman la atención desde finales de los 80. Siempre fueron algo deseado pero prohibido. Por el peligro que implican. La sensación de libertad y de equilibrio que he vivido las pocas veces que me he puesto al manillar de algún ciclomotor prestado, son únicas.
Mi forma de ver el mundo es llegar a sus rincones. No quedarme en su superficie.
Los scooters (un tipo de moto de rueda pequeña y motor cubierto) ahora en su mayoría tienen un chasis tubular de acero y una carrocería de fibra (Ejemplo, Piaggio Thypoon).
lunes, 17 de diciembre de 2018
DH (Descenso) Downhill
domingo, 16 de diciembre de 2018
Camión todo terreno
Incluso el mejor camión con el mejor piloto del mundo a sus mandos y los mejores copilotos, puede quedarse enganchado en la arena.
Así comenzó mi año. Pero supe pedir ayuda para poder seguir hacia delante.
viernes, 14 de diciembre de 2018
YZF 1000 R1
Viernes
Lo mejor del día sin duda son los audios de una personita. De Ágata. Gracias por tu cariño.
Escribí que para hacerme feliz me bastaba con un abrazo grande y cálido, con una cama en un lugar silencioso y apacible donde poder dormir muchas horas (sería feliz si pudiera dormir 8 ó 9 horas) y la ayuda de alguna calma química tipo benzodiazepinas. Estoy en casa, en mi refugio, mi caos ordenado. Tengo una cama grande y cómoda donde poder dormir. Y me siento en calma, en paz, sin la ayuda de ninguna calma química más a parte de la habitual (mirtazapina, compañera inseparable desde hace casi once meses).
X11
Honda fabricó a finales del SXX una "naked" (moto sin carenado) de 1100 cc llamada X11. No tengo el carnet que me permitiría llevar una máquina de ese tipo. Pero se me antoja una máquina virtual adecuada para recorrer distancias medias (porque no tiene carenado).
Es viernes y como bien dijo Manolo García "y los sueños brillan más". Al fin de semana le pido lo mismo que al resto de la semana: calma y las mayores horas de descanso posibles.
Buenas noches y buena suerte.
jueves, 13 de diciembre de 2018
Libros
En el precioso blog de ManusLinux hablan del libro que estoy leyendo.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
Joyeux anniversaire
Me gustaría poder escribir todo el texto en francés, pero las últimas clases que recibí de ese idioma tuvieron lugar literalmente en el SXX.
Gracias.
Por las cosas que me has enseñado.
Por tu cariño.
Por tu apoyo.
Y. LO SIENTO.
Una vez escribí "te pido disculpas, pero es que me dibujaron así". No es verdad. Puedo cambiar, puedo ser menos impulsivo y más dulce.
Te deseo lo mejor, no sólo para mañana, el día en que naciste a la vida, sino para todos los días del año y todos los días de tu vida. También deseo lo mismo a la gente a la que quieres.
Me gustaría poder dibujar los colores de la bandera francesa en el cielo de la isla del tiempo adelantado. Como eso no es posible, te escribo estas líneas.
*La Patrouille de France (PAF pour Patrouille acrobatique de France) est la patrouille acrobatique officielle de l'Armée de l'air française créée en 1953. Avec les autres ambassadeurs de l'Armée de l'Air, sa mission est de représenter cette arme, et d'être l'ambassadrice de l'aéronautique française à l'étranger.
Los recuerdos
Intento recordar lo que sentí y viví en Diciembre de hace 2 años o de hace 3 años. Lo sentido y vivido el año pasado y hace 4, en 2014, lo recuerdo perfectamente. (Quiero creer que los pasos dados, entonces, y ahora, han servido para algo. Han servido de aprendizaje.)
Me cuesta recordar los meses más amables. Los días de tonalidades semejantes, pero todas neutras, o incluso agradables. Recuerdo una felicitación con una personita que guardaba la puerta. Recuerdo la despedida de Venus. También recuerdo algún viaje.
Dientes de sierra. Una especie de gráfica en la que se representa el nivel de ansiedad, las horas dormidas, las ganas de llorar, pero también los momentos de alegría serena, de paz, de calma. Cuando las horas y los días fluyen sin esfuerzo. Cuando el único límite a las horas dormidas es el tiempo físico disponible (incluso entre semana puede ser mucho, ya que basta con acostarse antes, lo que tengas que hacer entonces seguro que puede hacerse al día siguiente).
Hoy de nuevo ladré o bufé, cual perro rabioso, cual gato montés enrabietado. Pero supe pedir disculpas.
Una semana para el siguiente hito importante. Al menos, el día después del día después, podré descansar y dormir todo lo que sea capaz, espero que sea mucho. Casi como en AVRIL. No puedo volver a AVRIL con sólo desearlo. Por intenso que sea ese deseo. Si puedo intentar calmarme. Si puedo contarle todo esto a la psiquiatra.
Gestión de las emociones
Socializar
Imagen de mí mismo
Ahora al menos tengo algunas ideas o rumbos claros. Como en la pantalla de un gps del Dakar, hay una flecha que me indica hacia donde he de avanzar, pero no sé como llegar allí. Se me antoja que las últimas semanas he retrocedido en lugar de avanzar, pero incluso dentro de ese retroceso veo avances claros.
.
Al final, como en tantas ocasiones, quiero dormir y estar tranquilo.
Varias personitas me quieren y me apoyan cada día. Algunas, no cada día, pero si cada semana. Otras, quedaron en pausa. Detenidas. Pausa me recuerda a las viejas platinas de cassette donde escuchaba cintas de audio. O a los reproductores portátiles, también conocidos como "walkman". Incluso un viejo walkman puede ponerse de nuevo en marcha. Sustituyendo las pilas gastadas y quizás incluso sulfatadas. Quizás urgando en su interior. Pero, no debo preocupartme tanto, no me debería doler tanto lo que no depende de mi.
Si tengo que valorar éste año, la primera impresión es muy amarga, porque se me antoja que he vuelto al punto de partida y no he avanzado nada, sigo con ansiedad y medicación. Pero eso no es verdad. He dado multitud de pequeños pasos. Que a su vez dan sus frutos.
Ahora mismo necesitaría un abrazo y sé que alguien estaría dispuesto y encantado de darmelo. Eso es precioso.
Te quiero.
martes, 11 de diciembre de 2018
326
Las piedras.
He de buscar el camino más fácil. Aunque ruede al manillar de la Mecatecno Dragonfly virtual que, hoy será mi compañera de fatigas. Buscar el camino con menos pendiente. Trazadas limpias.
En mi montaña artificial hay muchos senderos y rampas empinadas. Ideales para una moto de trial, pequeña, ligera, compacta. Y si me canso de ir de pie sobre los estribos (las motos de trial no tienen asiento) siempre puedo detenerme a descansar un rato y disfrutar del paisaje, de la luz del amanecer, de la niebla.
Quizás pudiera cambiar la vieja moto de trial con motor de 2 tiempos por una montura eléctrica. Así podría rodar por los senderos en silencio. Casi como sobre una bici. Pero con menos esfuerzo.
lunes, 10 de diciembre de 2018
Pantera 4
-Jefe de escuadrón a pantera 4. Mantenga nivel 290. Rumbo 180.
-Jefe de escuadrón a pantera 4. ¿Me ha recibido?
- Pantera 4 a jefe de escuadrón, le copio con dificultad. Tengo problemas con la radio. ¿Puede repetir por favor?
-Jefe de escuadrón a pantera 4, repito, mantenga nivel 290, rumbo 180. Está a 65 millas de la base.
-Pantera 4 ¿35 millas?
-No, negativo, 65, seis cinco. Por favor, intente mantener la calma y mantenga el rumbo. Le tenemos localizado en el rádar. Voy a transferirle al control en tierra.
-Pantera 4, le escucho muy mal. La radio está fallando de nuevo ¿Me recibe?
El jefe de escuadrón suspiró. Otro maldito novato. Otro maldito novato a los mandos de un avión de combate que costaba varios millones. Pero no podía pensar en eso ahora. Su vida estaba en juego. Era uno de los suyos. Era un alumno. Debía devolverlo al suelo sano y salvo.
-Pantera 4, mayday mayday mayday. Motor 2 no operativo. Fallo hidráulico.
-Copiado. Autorizado pista 18.
Un pequeño punto verde en la pantalla de rádar. Un pequeño punto que se acercaba a la base. El jefe de escuadrón cubrió un instante su rostro con sus manos. Se frotó los ojos intentando arrancarse el cansancio. Miró al controlador aéreo, que estaba en otro puesto de la torre, apenas a un par de metros del suyo. Su gesto serio le confirmó que la situación no pintaba bien.
Cónicas desde la arena
¿Quieres reconocerme en la pista? Ahora llevo un casco blanco, del mismo color que parte de la carrocería de mi nueva KTM Rallye. Pero mi interior es el mismo. En parte. En parte es distinto. ¡Soy distinto! Estoy cambiando. Aprendo. Aprendo de las situaciones. Crezco. Todavía me queda mucho por aprender. Me pregunto ¿por qué? antes de buscar la solución. Pero busco soluciones.
Cargo con herramientas y repuestos porque me gusta ser autosuficiente. Pero también para ayudar a los demás.
A veces las ganas de ayudar a cualquier precio me pueden todavía. Aunque me repita que no deba gastar más fuerzas de las necesarias. Lo que debo intentar hacer es seguir ayudando a los demás, pero con menos gasto de energía, física y anímica. Valorar lo que puedo llegar a conseguir y el esfuerzo que me va a llevar conseguir ese objetivo. Si el esfuerzo es desproporcionado para el logro a conseguir, mejor economizar esfuerzos.
Pensamiento lateral. Si no puedes subir una duna después de haberlo intentado varias veces frontalmente, quizás puedas rodearlas. O quizás puedas subir la duna con la ayuda de alguien. Me cuesta mucho más pedir ayuda que ser el que presta ayuda. Pero es algo que estoy aprendiendo a lo largo de éste año: a pedir ayuda. En el último mes he pedido ayuda varias veces y, a diferencia de hoy, si que ha merecido la pena. Relativizar, buscar lo importante. Concentrarse en lo esencial.
No me he enfadado. Bueno, quizás un poco. Ya cruzaremos el puente cuando lleguemos al río.
Ahora ruedo por el enlace. Un enlace no demasiado largo pero bonito. Camino de la super especial: un tramo mezcla de cronometrada de enduro y de circuito de motocross. Lo más divertido del día. Escuchar. Participar. Leer.
Buenas tardes y buena suerte.
domingo, 9 de diciembre de 2018
Alba
viernes, 7 de diciembre de 2018
Interfase
He sido capaz de configurar una zona wifi en el móvil y ahora escribo con un teclado de verdad, el teclado del diminuto portátil.
La niebla.
Los últimos kilómetros fueron en la noche y dentro de la niebla. Se me antojó una metáfora de la ansiedad y los agobios vividos en las últimas dos semanas largas casi tres. Me costó avanzar entre la niebla, con las luces cortas y a veces las antiniebla también. Me ha costado seguir aldeante todos estos días. Estoy muy saturado por todo, especialmente por los ruidos y conversaciones ajenas. Hoy ha sido un día bastante cansado, pero ya tengo una cama amplia al alcance de las manos.
Pero es muy muy pronto y si me voy a dormir ahora despertaré de madrugada. Escribir parece una buena forma de pasar un trozo de noche hasta que me pueda definitivamente el sueño.
El blog vuelve a ser un diario. Desdibujado, pero un diario.
Pausa. Esa va a ser la clave. Dejar correr, fluir, dar espacio. Trazadas amplias. No buscar los vértices ni las cunetas. No morder cunetas, ni responder de forma instintiva y automática, atacando.
(Ataque o me repliegue siempre tiro de hierro, cantaban Los Burros).
jueves, 6 de diciembre de 2018
Energía
Escribir desdibujado. ¿Por qué? Es mi blog. Me sirve para expresar cómo me siento. Se que dar vueltas a pensamientos negativos no me hace bien. Pero a veces es una forma de catársis. De drenar sentimientos.
Ansiedad: ha vuelto. No como en Abril, pero ha vuelto. Ahora vuelvo a dormir más o menos sin otras ayudas (zolpidem). Todavía no duermo como antes. Me despierto prontísimo incluso en fines de semana. En resumen, me cuesta calmarme. El trabajo y los transportes públicos me han vuelto a resultar agotadores y desagradables. Los estímulos sonoros y visuales me agotan, me generan más ansiedad.
La amistad. Vínculos que se rompen y vínculos que se crean.
Una amistad que se rompe. X15. El último comentario. Sólo pensar en haber perdido a una amiga me resulta tremendamente doloroso. No tengo demasiada energía ni física ni anímica. Por eso he de seleccionar a qué la dedico. Y perder el tiempo con personas que no me escuchan y que sólo me responden "cuando tienen tiempo" o cuando les puedo ayudar en algo, es eso, una pérdida de tiempo y fuerzas.
Pero hoy es festivo y no tengo que trabajar. Puedo hacer cosas que me apetezcan o no hacer nada. Eso haré.
La luz es preciosa. Hace un día precioso pero no puedo apreciar su belleza. La calle es un lugar desagradable lleno de gente. Los sitios sin gente son más agradables.
Los avances.
Pequeños avances: ser más sociable, expresar cómo me siento. Para una persona extrovertida esos avances serían mínimos, pero para mi son importantes.
martes, 4 de diciembre de 2018
Días
Andando de nuevo, recorriendo de nuevo un camio, en parte distinto, en parte conocido. Encontrarse peor, recupearse, así, un montón de veces. Deslelarme, volver a dormir.
De nuevo en el camino.
Y hay cosas que ya no me duelen tanto.
lunes, 3 de diciembre de 2018
X4
Pero, tras los Mitsubishi R4, los R5 dominan asfalto y tierra. Y los N5 detrás. Son conceptos distinto. El R5 más de carreras. El N5, más económico. Motor transversal frente a motor longitudinal (con transmisión heredada de los Subaru Impreza). Pilotar una de esas máquinas sobre superficie deslizante y notar como tracciona, debe ser muy placentero.
De nuevo pensar en máquinas preciosas de cuatro ruedas me hace sentir bien. Pensar en la tracción y no en el barro.
sábado, 1 de diciembre de 2018
Una tarde de sol
Una tarde de sol.
Por la mañana ya había escuchado el rugido potente de los coches de rallyes mientras esperaba mi turno en la ITV. Pero todavía tenía la tripa medio mala y no me apetecía hacer nada.
Por la tarde me di cuenta que podía ir a una especial (SS, TC) simplemente en bici. Hacía sol y la temperatura era agradablemente cálida, demasiado para ser Diciembre (Noviembre ya quedó atrás). Así que para allá que fui. Volver a ver coches de rallyes, ir en bici, estar al sol, me sentó bien. Parte de la ansiedad y la desgana para hacer cualquier cosa se diluyeron mientras veía el tramo. Hacer fotos, algún video, y cuando pasó el último coche me volví por donde había venido, de nuevo en bici, la preciosa 29" monoplato.
El día empezó con nostalgia (y muy pronto) pero, de nuevo conseguí revertir esa sensación.
Con una tarde de sol.
Melancolía (I won't fuck us over)
(The National suena de fondo:
I won't fuck us over, I'm Mr. November
I'm Mr. November, I won't fuck us over
Won't fuck us over, I'm Mr. November
I'm Mr. November, I won't fuck us over
I won't fuck us over, I won't fuck us over
I won't fuck us over, I'm Mr. November)
Me gustaría volver a estar entre tus brazos. No es posible. Me gustaría que al menos fuéramos amigos. Tampoco es posible.
Te he echado mucho de menos.
Yo no soy como vosotros. Tengo muy pocos amigos y cuando alguien con quien tengo un vinculo de amistad se aleja de mi, aunque sea por circunstancias completamente lógicas y previsibles me resulta muy doloroso.
Pero otro nuevo vínculo ha sido creado y me da mucha paz y me hace sentir bien. Y es mutuo.
Ahora ya nadie va a leer esto. Total, en Junio, la última respuesta a un post fue una frase que me sentó mal. Ahora vuelvo a escribir por mi y para mi. Pero vuelvo a tener a alguien que me escucha.
No todo es melancolía. Me he despertado de madrugada pero he dormido más que otros días. Además la tripa poco a poco está mejor y eso es un gran gran alivio.
viernes, 30 de noviembre de 2018
* I'm Mr. November
La primera impresión es que ha sido un mes malo, un mes de mierda, con más ansiedad, insomnio y hasta la tripa revuelta (podría extenderme en lo último pero hoy espero se acaben las conversaciones escatológicas y necesarias).
Pero no es así. Un mar de ansiedad en parte, si, pero con destellos preciosos. De complicidad, de comunicación, de acción, incluso de alegría. Me recupero antes de los días malos. Y si no puedo salir de ellos por mis propios medios pido ayuda.
(Algo así le contaré a la psiquiatra en unas semanas).
Estoy cansado pero el viernes ha sido mejor que el anterior y que el anterior del anterior.
Avanzando. Ya no me da miedo empeorar. Ya he empeorado y estoy en el camino de (volver a) revertir eso. Volver a arañar la calma, volver a dormir muchas horas. Hoy he dormido como 7 y me noto menos cansado que otros días.
En mi refugio. Un lugar tranquilo, acogedor, decorado en tonos neutros pero quizás un poco sobrecargado de pequeñas cosas que me gustan.
El viaje fue precioso pero muy cansado.
El vacío me ha vuelto a llamar pero le he vuelto a ignorar. Como dice Bunbuty "sigue dando vueltas si aguantas de pie".
*Mr November es una canción de The National. Noviembre es mi mes, en el que nací a la vida hace ya muchos años. Pero me siento mejor que hace 10 años o que hace 20. Estoy cambiando, creciendo. Me acepto, me supero, me quiero.
jueves, 29 de noviembre de 2018
Sonrisa
X8R-X*
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Desde las tripas del pájaro metálico
Ida
La pasajera de la izquierda creo ha pasado miedo en el despegue. Se ha cubierto la cabeza con una bufanda crema casi blanca. Se ha agarrado al reposabrazos derecho. He visto la huella de su sudor en la superficie azul oscura del reposabrazos.
Retorno
Desde las tripas del pájaro metálico que vuela. A caballo entre el 27 y el 28. La cabina es un poco estrecha y muy ruidosa. Casi preferiría la carlinga de un caza biplaza, con asientos en tándem. Ocuparía el trasero, de copiloto o navegante, ya que no soy piloto. Si que me gustaría acariciar los mandos, probar a alabear el avión. O tirar tímidamente de timón de profundidad para ascender suavemente. Imaginar todo esto me hace olvidarme de la estrechez y del ruido. Los auriculares ayudan, de todas formas. Quizás una de diadema me aislarían todavía más. Headset. Auriculares con micrófono, para hablar con los controladores aéreos.
(Necesito un retrete con urgencia. Ya queda menos.)
Volar es bonito pero cansado por las esperas. Volver a mi refugio. Tener que pedir cosas se me hace un poco agotador. Soñar, escribir, vivir. Ahora, poco a poco, puedo hacer las tres cosas. Sigo creando mundos en mi mente. Convertirlos en palabras es un poco más fácil.Vivir mi vida también lo es. Me refugio menos en mis sueños. Estoy satisfecho con mí mismo. Con mis pequeños avances. Pinceladas, destellos dulces. Relacionarme con gente. Poco a poco. El viaje ha sido cansado pero bonito. Como 2018. Pero el año no se ha acabado y seguro que es más bonito.



























