lunes, 31 de diciembre de 2018

1997

Me enamoré de una monitora llamada Mercedes. De forma platónica. Soy un gran especialista en amores platónicos.

El resto eran más pequeños que yo. Quizás 13 o 15 años. 2-4 menos. Me saturaban. Necesitaba mi espacio y en un enorme dormitorio colectivo era imposible. Esa fue de las primeras veces en las que note que el contacto con las personas me agotaba mentalmente. El único refugio, un walkman (con ecualizador) y una libreta para escribir. Oxygène 7-13 de Jean Michel Jarre. Una libreta, que todavía conservo. Un diario.

La sensación de estar a punto de estallar en lágrimas (de hecho lloré al menos una vez y una chica me abrazó). Tener demasiada energía. Desbordante y agotadora.

Sesión doble de cine. Pánico en el túnel. La sombra del diablo.

El mar. El mar me fascinaba. Todavía me fascina. Y las motos y las bicis. Juraría que me dejaron una vieja bici de carretera. Tenía la potencia floja e intentando mantener el equilibrio en parado, el manillar perdió la alineación con la rueda. Nada que una llave Allen no pudiera arreglar.

Parte de lo vivido allí formó parte a su vez de un relato llamado En el filo del espejo.

Ser capaz de colaborar en tareas sencillas como poner la mesa, porque así podía comer antes. Algunos monitores me felicitaron por ello. Era de largo el más reflexivo e introvertido de todos, pero quizá también el más organizado.

Han pasado casi 22 años desde entonces pero todavía me siento a veces como un adolescente saturado por todo contacto con otros seres humanos. Me siguen fascinando cosas como bicis, motos, coches. Y hacer fotos. Entonces con una cámara compacta muy básica y con una pesada e indestructible Reflex rusa. Ahora principalmente con un móvil.

Parte de lo que fui permanece. Pero siento que avanzo poco a poco, semana a semana. Mes a mes.

Estoy agotado y todavía no soy capaz de dormir todas las horas que necesitaría.

El último post del año. Recuerdos intensos pero no dolorosos. Eric Satie suena en los auriculares. Mi burbuja de música y calma. Como entonces.

Sé que nunca seré una persona extrovertida ni tendré muchos amigos pero he avanzado mucho en los últimos 4 años. Aún así necesito momentos de soledad y silencio. Que son muchos. Pero están salpicados con conversaciones y audios de WhatsApp y cosas como talleres literarios

sábado, 29 de diciembre de 2018

Cambio de cabecera


Sigo en el camino. Pero no es un túnel. El poder de las pequeñas cosas: crear una montaña en lugar de sacar barro de un escanque con la cuchara de una excavadora. Cambiar locura por Origen.

Mi montaña artificial existe en la realidad. En mi mente siempre fue esa pequeña montaña de aliagas, romeros y pinos. Allá en la baja alcarria. La misma montaña que he subido tantas veces en amaneceres de insomnio.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Déjà-Vu

Ya visto, ya sentido. 2005, 2011, 2013.

Situaciones semejantes pero ligeramente distintas (¡Porque yo soy distinto!). Curiosamente la última vez creo que fue la que mejor me lo tomé. Quizás porque era un poco más maduro. Ahora lo soy más.

Técnicamente todavía tengo trabajo, pero entra dentro de lo posible que en el primer 1/3 de 2019 me quede en paro. Voy a intentar pensar de forma racional:
  • No adelantar acontecimientos. Lo que tenga que ser, será. Anticipar y preocuparse de antemano no soluciona nada. Sólo hace que me sienta peor. Es algo difícil de hacer, pero posible.
  • Si me quedara en paro tengo prestación y recursos (aunque no me sobra el dinero) para un periodo razonable de tiempo. Eso da cierta calma.
  • He de empezar a buscar trabajo, pero sin agobiarme y siendo selectivo.
  • Quizás sea un momento para dar un giro a mi vida laboral. Volver a estudiar, por ejemplo.

Para todo lo que ha pasado hoy, me encuentro relativamente bien. Si todo me diera igual, también me preocuparía. No quiero ser alguien insensible. Sólo pretendo gestionar mejor mis emociones. Y poco a poco lo voy consiguiendo. Quizás me sienta un poco peor en los siguientes días, pero sabré salir adelante (siempre lo hago). Sobre todo he de intentar mantener la calma, puesto que estas situaciones suelen poner nerviosa a la gente.

De vuelta a casa he visto una bici muy chula. Violeta. Que es el color que asocio a la alegría (supongo que por el Giro de Italia, la maglia rosa).


Buenas noches y buena suerte.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Las sombras arrebatadas para el sueño de los justos*


*Es parte de la letra de una canción de Heroes del Silencio. Y ya he utilizado esas mismas palabras como título de otro post.

Durmiendo el sueño de los justos. Una vez más empiezo por el final, tal y como haría La ladrona de recuerdos. He vuelto a entrar en un blog de Blogia (antes, blog.infoaragon). Una especie de tunel del tiempo de recuerdos y de emociones que me lleva a 2004 y 2005.

El primer blog en blogger lo creé para poder comentar en blogs de esa plataforma. Pero pronto fue ... un blog discreto. Al menos durante un año. Más tarde, se convirtió en el blog principal. De ahí surgió una dualidad.

Nunca me ha sido facil expresar cómo me siento. Si estaba triste o nervioso. Ni siquiera en un blogs. A la gente que me tenía cariño al otro lado de la pantalla, le ponía triste leerme triste. Por eso nació Derrotado allá por Noviembre de 2008. De nuevo una dualidad. Un blog "público", que luego protegí para crear otro (ya que los primeros post me parecían demasiado personales). Un blog discreto en el que escribía cómo me sentía y que no leían más de una o dos personas. Después llego 2014 y me di cuenta que no tenía sentido seguir escondido incluso el la red. Así nació éste blog.

Cuando expreso cómo me siento no pido consuelo, ni pretendo dar lástima. Es una forma de drenar sentimientos. Dado que soy una persona muy particular, no espero que la mayor parte de las personas me puedan entender. No escribo para la mayor parte de las personas. Escribo para mi.

Éste año y la última semana del año pasado ha tenido momentos muy duros, difíciles de expresar con palabras, incluso con palabras escritas, que es la forma de comunicación con la que más cómodo me siento. He entrado en pérdida varias veces. Entrar en pérdida. Los pilotos que me lean sabrán a que me refiero. Dudo que alguien me lea, piloto o no. Entrar en pérdida es la metáfora que define 2 palabras que me da miedo hasta escribir.

Ideación suicida.

Espero que nadie llegue a éste blog buscando esas dos palabras. Si es así: ve al médico. Al final quién mejor te puede entender y sobre todo tratar es un profesional de la salud mental. Si te puedo ayudar en algo: dragolflysp@gmail.com . Puede que tarde en contestar. Pero no soy ni psicólogo ni psiquiatra. Sólo puedo escuchar y contar mi experiencia.

No pretendía escribir todo esto pero, tirando del hilo, he llegado hasta aquí.

Me sigo escondiendo bajo un alias (Dragonfly). Pero aquí puedo ser totalmente sincero. Aunque los días muy malos ni siquiera tenga ganas de escribir, puesto que escribir supone poner en palabras pensamietos dolorosos. Pero el final de 2018 es mucho mejor que el final de 2017. Y 2019 será mejor que 2018. Ya he andado parte de un camino. Y cada a paso que doy, la calma es mayor, más horas de sueño, más confianza en mi mismo.

Quizás nadie lea nunca esto, a parte de mi. No escribo para nadie. Escribo para mi. Es algo necesario y liberador.

Escribo para mi y olvido lo más importante. Ha sido y es un año muy difícil, pero también precioso, de aprendizaje, de superación. Estoy más cómodo rodeado de gente, aunque todavía me resulte un poco incómodo. De hecho mientras editaba esto ha llegado un humano y la reacción ha sido guardar y cerrar. 2019 seguro será un año todavía mejor. 2018 no ha sido un año malo, a pesar de haber sido doloroso a veces.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Metalenguaje

Debería existir un lenguaje más allá del lenguaje en el que uno pudiera expresar (a grandes rasgos) cómo se siente y si quiere interactuar con otros humanos. Se que es algo difícil de entender pero a mi me facilitaría la vida un poco.

"Metalenguaje"
"En lógica y filosofía del lenguaje, un metalenguaje es un lenguaje que se usa para hablar acerca de otro lenguaje.​"

Da para un relato. Algún tipo de seres humanos con algún tipo de sentido más desarrollado que pudieran presentir el estado de ánimo de los humanos que les rodean y hacer algo para que se sintieran mejor.

Metalenguaje

Una tarde más. Se desliza con agilidad por las calles de la ciudad, entre los coches. Al manillar de su bici, una vieja bicicleta de carretera convertida en "singlespeed", con manillar de cuerno de cabra y pintada en un elegante color negro mate. El 50% de su mente se concentra en evitar todos los obstáculos que se cruzan a su paso (coches, motos, peatones, furgonetas, taxis). El otro 50% analiza su estado de ánimo, sus emociones. Tras varios minutos de análisis llegó a la conclusión de que su estado actual era aceptablemente bueno y, desde ese momento, concentró el 75% de su mente en manejar su bici y el otro 25% quedó libre, a la espera de una nueva tarea.


Hasta que sintió que algo no estaba bien.

Dado que fue una percepción o emoción muy intensa, intrusiva, disruptiva, hasta dolorosa, juzgó que no era una buena idea continuar su camino. Buscó una acera despejada y salvó el bordillo áglimente, tirando del manillar y, a la vez, elevando la rueda trasera con un preciso desplazamiento del peso de su cuerpo hacia delante. Detuvo la bici sobre la acera. ¿Qué es lo que no estaba bien?

Quizás escribir le ayudara a encontrar lo que no estaba bien. Por eso siempre llevaba un cuaderno y algunos bolígrafos en la mochila. Escribir. Desde hacía más años de los que podía recordar, escribir le ayudaba a poner orden en sus pensamientos.

martes, 25 de diciembre de 2018

Navidad

Todavía es de noche. Estoy sentado en una cama conocida pero que no es la habitual. En una habitación que fue mi templo y refugio durante años pero que ahora es diferente. No creo que pueda volver a dormirme pero estoy en calma. Además, he dormido muchas horas. Tengo música (con auriculares, por supuesto) en los oídos y lectura (el Kindle, un libro en papel y 2 revistas) por si me desvelaba todavía más pronto.

Me encanta la sensación de estar despierto cuando todo el mundo duerme, salvo cuando apenas he dormido y tengo mucha ansiedad, que no es el caso.

El día de ayer en el trabajo fue un poco cansado porque había demasiado ruido humano. Los humanos hablan con otros humanos para distraerse.

Me gustaría salir a andar pero sé que podría preocupar a quien duerme en la otra habitación así que me quedaré leyendo y escuchando música y podcast en la cama. Además tengo una ventana enorme, puedo quedarme un buen rato mirando a la calle. Cómo hacen los gatos. Soy una especie de gato de 178 cm de estatura.

La calma es preciosa. De nuevo arañando la calma. Está cambiando la luz y es precioso. Un amanecer más. ¿Sabéis que? Cada amanecer se me antoja un regalo. No puedo decir por qué. Pero es precioso.

Buenos días y buena suerte.

Buenos días y feliz Navidad.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Némesis: Cuento de Navidad

(El relato completo, aunque sin terminar)

Dormir.

Al no tener una vida común, con su trabajo y sus horarios establecidos, se había acostumbrado a dormir cuando tenía tiempo para ello y era capaz. Dos cosas a veces opuestas. Cuando tenía tiempo para dormir y era capaz de ello, dormía. Le daba igual que fuera mañana, madrugada, noche, tarde. Vivía un poco ajeno a horarios ni calendarios. Dormía cuando era capaz. Comía cuando tenía apetito. Intentaba llevar una vida lo más ordenada posible, tanto en la comida como en el sueño, pero no era capaz. A menudo se alimentaba de comida rápida. Su preferida eran las pizzas. De hecho, durante algunas semanas había trabajado como repartidor de pizzas. Ya no recordaba cómo le habían apodado sus compañeros al ver su forma de ir en moto: precisa, rápida, con un punto de anarquía.

Su mente saltaba de un pensamiento a otro en medio de un nervioso duermevela. Entonces sonó el teléfono móvil que descansaba sobre una cajonera con ruedas, que le hacía las veces de mesilla. Alargó el brazo y buscó el teléfono, a tientas.

-Hola, feliz navidad. ¿No estarías dormido?

-¿Qué hora es?

-Las cinco y media.

-¿De la tarde?

-Claro ¿te encuentras bien?

-Perfectamente. Sólo que estaba intentando dormir y no recuerdo bien qué hora es ni si es de día o de noche.

-Siento haberte despertado.

-Tu nunca molestas.

-Necesitaba escuchar tu voz.

-Agradezco el halago, pero se que no soy tu tipo.

-Si alguna vez volviera a acostarme con un tío, tu estás el primero de mi lista.

-¿Me llamas para eso? Perdona, creo que no te entiendo.

-Estoy en Barajas. Han cancelado mi vuelo. Dicen que por la niebla. Yo no veo tanta niebla, la verdad. Es nochebuena y mis planes se acaban de ir a tomar por el culo. No tengo ganas de nada. Sólo de escuchar una voz conocida y amable. Y también necesito un abrazo.

-¿Quieres que pase la nochebuena contigo?

-Si no tienes un plan mejor, me encantaría.

-Mis planes eran dormir y salir a correr cuando ya no pudiera dormir. Me halaga mucho que quieras pasar la nochebuena contigo. He de levantarme, y ducharme y todas esas cosas que hacen los seres humanos, pero te prometo que lo antes que pueda estaré en el aeropuerto.

-Gracias. De verdad.

Le pareció que sus palabras se transformaban en un llanto silencioso.

-¿Estas llorando?

-Si.

-Voy a por ti, pero no tengo alas. No te muevas de ahí.

-Gracias.

Saltó de la cama como un resorte. Caminando en silencio en la penumbra del lugar donde dormía, llegó hasta el baño. Tenía agua caliente y luz eléctrica todo el día. No tenía por qué esconderse. Había acondicionado aquella pequeña nave industrial como vivienda. En la planta baja, que antes fue un taller o algo así, descansaban sus vehículos: el Opel Corsa comercial con el que pasar desapercibido entre el tráfico, una vieja Nissan Vanette blanca, su fiel bici de montaña, la vieja Honda Dominator azul cielo y un pequeño ciclomotor, como el que usaban las cadenas de pizzerías con reparto a domicilio. Ideal para colarse entre los coches, en medio de un atasco o en las calles más estrechas del centro de la ciudad. Incluso con un cofre de plástico sujeto al portabultos, tras el asiento.

La entreplanta, antaño una especie de oficina, era su hogar. A la vez, dormitorio, sala de estar y cocina. El mobiliario era escaso: apenas una cama, algunas estanterías y una especie soporte para perchas con ruedas, tomado prestado de una tienda de ropa. Le hacía las veces de armario. Por toda cocina, un microondas y un hervidor de agua. Montar una cocina de verdad era una de las cosas que le quedaban por hacer. Al menos ya tenía baño. Un baño de verdad. Con lavabo, retrete, bided y un plato de ducha enorme. Bajo el agua caliente acabó de despertarse. Al salir de la ducha pensó que ropa ponerse. Quizás un traje sería lo más apropiado. Sofía le había regalado uno. Le sentaba como un guante. Prefería no pensar los cientos de euros que costaba. Se lo ponía cuando ese tipo de ropa le ayudaba a pasar desapercibido. Por costumbre, se decidió una vez más por ropa de trabajo de alta visibilidad. En lugar del habitual color amarillo, naraja. Sólo la camiseta termica era verde lima. El resto, naranja. Con franjas reflectantes. Pantalones, forro polar, abrigo largo. Para los pies, unos botines de piloto de rallyes, de la marca sparco. Quizás el único detalle discordante.

No tenía hambre pero, aun así, visitó el armario que le hacía las veces de despensa. Pensó que podía ser adecuado para una cena de nochebuena improvisada. Encontró espárragos, revuelto de setas, anchoas, paté y pan de molde. Para beber, solo tenía agua mineral y una bebida para deportistas de color azul. Menos es nada. Guardó todo en una mochila, junto con dos juegos de cubiertos (de plástico) y algunas servilletas de papel.

Bajó al taller. Sus ojos se clavaron en la vieja Nissan Vanette. La había encontrado en un desguace. Agonizando. Su carrocería, salvo algún pequeño golpe sin importancia, parecía estar en buen estado. El motor, destrozado. Se encaprichó de ella. Su abuelo había tenido una igual, del mismo color blanco. Acordó con el dueño del desguace un precio razonable. Y, en ese momento comenzó su periplo por decenas de desguaces hasta encontrar un motor en buen estado. Le llevó meses lograr que aquella pequeña y vieja furgoneta volviera a la vida.

Dejó el abrigo y la mochila en el asiento del copiloto. Abrió las enormes puertas correderas metálicas del taller. Después se perdió en la noche al volante de la vieja furgoneta.

-¿En qué parte del aeropuerto estás?

-Terminal tres. Salidas internacionales.

-Voy para allá.

-Esto está lleno de gente. ¿Podrás encontrarme?

-Será más fácil que tu me encuentres a mi. Una pista: voy de naranja.

Con música de fondo, su encuentro habría servido para un video-clip. Se deslizaba como una culebra entre la gente. Una culebra de casi 180 cm de alto, completamente vestida de naranja. Pasaba inadvertido. Parecía personal del aeropuerto. Sofía le encontró entre la multitud y le llamó con un leve gesto de su mano izquierda. Estaba preciosa. Siempre lo estaba. Supo que muchos hombres le envidiaban cuando se fundieron en un abrazo. Sintió las lágrimas de ella en su rostro.

-Mi niña bonita ¿Qué te pasa?

-No me gusta la navidad.

-A mi tampoco.

-Tu me entiendes. No sé como pero me entiendes. Parece que leas mi mente.

-Veo que has comprado algo ¿Se come? ¿Es la cena de ésta noche?

-Algo así.

-Yo también he traído algo para comer. No es muy sofisticado pero creo te gustará: espárragos, anchoas, setas, paté y pan de molde.

-Es el mejor menú de nochebuena que me han ofrecido nunca. Yo he comprado alguna delicatesen para completarlo, también bombones y champagne. ¿Cómo has llegado aquí?

-No he venido en moto. Hace mucho frío. Sígueme.

Se hizo cargo de la maleta samsonite con ruedas, de un elegante color gris antracita. Ella siguió sus pasos en silencio, con el rostro levemente congestionado por el llanto y una bolsa del duty free en la mano derecha. Marcos notaba las miradas incrédulas de los cientos de viajeros cabreados con los que se cruzaron de camino a la salida. Supongo que se preguntaban qué había visto una mujer de esa belleza elegante tan única en un tipo corriente, además vestido de naranja, como él.

Le guió hasta donde había aparcado la furgoneta, técnicamente reservado para vehículos de servicio del aeropuerto. Pero conocía aquel lugar casi palmo a palmo y sabía que, si no dejaba la furgoneta demasiado tiempo, nadie se daría cuenta.

Al ver la vieja Nissan Vanette Sofía suspiró.

-No es lo más lujoso en lo que he viajado pero hoy se me antoja mejor que una limusina.

-Es igual que la que tenía mi abuelo.

-Recuerdo que me lo dijiste.

-¿Cómo puedes acordarte de todo?

-De todo no. Sólo de lo importante.

-¿Dónde quieres que te lleve? ¿A tu ático?

-No.

-¿A un hotel?

-¡Menos!

-Ya sabes donde vivo, es, digamos, espartano.

-Tampoco. Lleváme a un lugar que signifique algo para tí en una noche como ésta.

-De acuerdo. Hay un lugar que me recuerda a mi niñez. Y está cerca de aquí.

-El barrio donde te criaste. Donde viviste después de que ...

-Ciudad Pegaso.

-Creo que no he estado nunca allí.

-Al lugar donde te llevo, seguro que no.

El acceso al viejo apeadero de O'donnell estaba cerrado. Una enorme puerta de malla metálica, asegurada por un candado.

-Me cago en la puta de oros. Y no tengo herramienta. Ni una simple cizalla.

-Habla bien. ¿No te he enseñado nada?

Rebustó en el interior de la maleta.

-Al ser de acero no puedo llevarlas como equipaje de mano. Si me preguntan qué es en alguna aduana, siempre digo que es un juego de herramientas de precisión, para relojes. Una vez tuve que cambiarle la pila a un reloj baratísimo de un funcionario de aduanas, porque no se lo creía.

A la luz de los faros de la furgoneta, Sofía no tardó más de 10 segundos en abrir el candado. Después, abrió las puertas lo suficiente para que la furgoneta pudiera pasar por ellas. Más tarde, volvió a cerrar la puerta, para que nadie pudiera advertir que había sido abierta.

-¿Por qué me has traído aquí?

-Aquí venía a pensar. Me sentaba en un rincón del andén, protegido de las miradas por el edificio del apeadero, y podía pasarme horas viendo pasar trenes. Alguna noche de verano pasé aquí. Éste lugar me calmaba. No se por qué. Quizás el traqueteo de los trenes tenía un efecto hipnótico para mi. No lo sé.

-Hay algo que no sé como definir aquí. Una atmósfera especia. Gracias por haberme traído aquí. Gracias por pasar una noche tan especial conmigo.

-No hay por que darlas. De no ser por tí, la habría pasado sólo. La soledad no me asusta, pero a veces me pesa.

-A mi, en cambio, la soledad me aterra.

-Podías haber llamado a alguna de tus ....

-¿Amantes? No quiero sexo. Quiero que me escuchen. Y tu me escuchas.

-¿Tienes hambre?

-A decir verdad, no. Pero tendremos que cenar algo.

-¿Qué te apetece para empezar?

-Brindar. Por ti y por mi. Por la amistad.

-¿Qué has traído para brindar?

-Un champagne que nunca pensé que pudiera encontrar en un duty free. Es esquisito.

-No puedo beber alcohol. De hecho, con lo que tengo que tomar para poder dormir ni siquiera debería conducir. Por eso he traído agua mineral.

-Da mala suerte brindar con agua.

-Yo no creo en la suerte. Lo sabes.

-Sólo crees en el instinto y en lo que sientes en las tripas. Lo se. Da igual. Yo brindaré con champagne y tu con aguas. He traido dos copas.

-¿Por qué brindamos?

-Por la amistad. Por ti. Por mi. Por los abrazos.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Los artistas del alambre

Cuando el suelo tiembla bajo tus pies, al menos sabes o puedes intuir la profundidad del abismo y las fuerzas de las que dispones para seguir adelante. Para arañar la tierra firme.

Cuando intuyes que el suelo tiembla bajo los pies de alguien a quién quieres, es diferente. No sabes lo que siente, ni cuan grande es el abismo, ni las fuerzas restantes. Tristeza e impotencia.

Tu y yo somos artistas del alambre. Hermanados doblemente, por sangre y por gremio. Los dos hemos bordeado el vacío más veces de las que hemos confesado. Soldados anónimos de batallas invisibles que tienen lugar en nuestras mentes.

Nada me gustaría más que prestarte mi cuerpo y mi mente. Pero no es posible. Nada me gustaría más que cubrirte las espaldas cuando te mueves por campos minados.

Hace 9 años escribí:

"Los mismos ojos, la misma fragilidad, la misma emotividad, la misma sensibilidad. Muchas cosas nos separan pero otras tantas nos unen.

Ayer, otra vez, recorriendo una ciudad desconocida los dos juntos, codo con codo. Andando muchísimo, descubriendo rincones especiales, atrapando instantes. Cada uno cargando a cuestas con sus propios demonios internos, esos que te hacen pasar la noche en vela o que te empujan a comienzos de día más que delicados."

Te quiero.
Mucho.
Mucho.
COME ON, PUSH!

Madrugadas

Seguir intentando dormir o, quizás todavía desde la cama, comenzar otras actividades (básicamente, leer, navegar por Internet o escribir). Quizás con el grado de calma suficiente podría volver a dormirme. Pero, aunque estoy bastante tranquilo, todavía no tengo esa calma para dormir todo lo que necesite cuando tengo tiempo para ello. Por eso, a veces los fines de semana son casi tan agotadores como los días de diario. Lo escribía en un blog que lleva durmiendo el sueño de los justos hace 4 años y casi tres meses: comenzar el día derrotado. En invierno, todavía es de noche. Incluso hay días oscuros (planos) donde la claridad apenas cambia en todo el día. Un día laborable, en algún momento llega la hora de levantarse. El despertador hace semanas que no lo escucho, lo apago mucho antes. La rutina de la ducha, verstirse, ir al trabajo en transporte público, a veces es incluso agradable, otras, no lo es tanto. Los humanos y sus ruidos humanos pueden saturar mi mente ya saturada.

Estoy en la cama. Una cama grande y firme. Al alcance de mis manos tengo cosas que leer (libros, revistas), un mp3 con música y el móvil, que sirve un poco para todo: para leer, para escribir. Y contiene redes sociales y ese famoso programa de mensajería con el que me comunico con algunas personitas importantes para mi.


Me apetecía escribir un texto largo, por lo que me he levantado a por el portátil. Es apenas un poco más grande que el pequeño asus de 9", pero mucho más fino y ligero. Aun así tiene un teclado "de verdad", más pequeño que el de un pc, pero con el que se puede escribir infinitamente más rápido y con más comodidad que en el mejor de los móviles o tableta.

En el exterior amanece. Presiento será un día como el de ayer, plomizo, pesado, oscuro. Me gusta la sensación de estar despierto cuando todo el mundo duerme. El silencio. Sólo escucho un rumor grave y lejano (se me antoja algo así como un grupo electrógeno, no sé que será) que, de tan bajo suena, no puedo identificar. Escuchar el silencio. Me escucho respirar, teclear, nada más. Pero es un silencio amable. No es para nada pesado, como otras veces. Opresivo. Cuando los minutos y los segundos se alargan como si fueran de chicle.

Se puede decir que ya es navidad. Los productos navideños llevan en los supermercados desde Octubre. La iluminación navideña, desde noviembre. A mi no me entusiasma la navidad. Agradezco el pequeño descanso y la oportunidad de cenar y comer con seres queridos. Pero, por lo demás, me parece una fiesta de alegría y consumo impuesto, artificial. Me puede apetecer comer algo distinto, pero no más cantidad de comida. Me puede apetecer regalarme o regalar algo, pero tampoco lo siento como una obligación. Si tuviera hijos (a mi edad mi padre ya tenía 3) o al menos sobrinos sería diferente. No tengo pareja, estable o no. No me siento capaz de ser padre. Biológicamente soy fértil desde hace más de 20 años, pero mentalmente es una ¿tarea? que se me antoja imposible. La gente de mi edad, o incluso 10 años más joven, se ha emparejado y tiene descendencia. Parece lo normal. El ciclo de la vida. Yo, mientras tanto, intento comprenderme, calmarme y, volver a relacionarme con la gente. Crear vínclulos de amistad. O, al menos, que conversar e interacturar con otros humanos no me resulte desagradable.

Final de año. Hoy es 22. 11 días y 2018 será historia. No lo podré olvidar. Igual que recuerdo las navidades de 2014 a 2015. Igual que recuerdo lo que ocurrió hace un año. A finales de Noviembre de éste año pensaba que 2018 no había servido para nada, que volvía a estar en la misma situación un año más tarde, pero no es verdad. Tareas que no estaban entre mis objetivos al comenzar el año, al volver ir a varios médicos, poco a poco las voy cumpliendo. Y es muy bonito.

Desde que empecé a escribir ha pasado casi media hora. La luz no ha cambiado en la calle. Es igual: plana y pesada. Son los días más cortos del año. Las noches más largas. La noche es ideal para dormir y para amar y ser amado. Pero las noches de insomnio y ansiedad son eternas (he vivido algunas durante el último año). Ahora no puedo dormir más, pero estoy en calma. Es una calma extraña, pero bonita. Quizás mañana, o pasado, o dentro de unas semanas, la calma sea más intensa y despierte a las 8 de la mañana después de muchas horas de sueño.

El edificio parece despertar. Escucho ladridos, ruidos y voces lejanos, en otro piso, no se si superior o inferior. Me llegan filtrados a traves de la ventilación de baños y cocinas.

Buenos días y buena suerte.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Paseo

Después de muchos meses sin apenas ir en bici (desde el invierno/primavera pasada, se podría decir), lo único bueno del insomnio ha sido que me ha devuelto las ganas de ir en bici.

Amaneció oscuro y el sol no pudo ganarle la batalla a las nubes. Cubierto del amanecer al atardecer. La falta de claridad o los cambios entre días claros y días oscuros si que me afectan (y tengo una opinión profesional reciente de que eso no es sólo una impresión mía). A pesar de la falta de sol, he disfrutado del día. Haciendo ejercicio bajo techo (pilates) y en la calle. De nuevo cuerpo a cuerpo con el asfalto al manillar de la bici híbrida.


Despues de desmontar el invento de un cambio trasero sin mando ni cable y un desviador delantero con un pedalier de 3 platos, el nuevo freno delantero ha sido una excusa para rodar de nuevo. De disco mecánico a disco hidráulico, muy sencillo, pero cumplidor. Es un Clarks M2. Que cuesta como 28 € en alguna tienda online. Dentro de su sencillez he ganado sobre todo en tacto (en el Hayes Mx5 mecánico la maneta tiene mucho más recorrido, porque sólo se mueve una pastilla, y el contacto con la otra se consigue al "deformar" el disco) y en suavidad. Quizás otros frenos mecánicos tipo Avid BB7 tengan una potencia equivalente, pero el tacto suave y el poquísimo recorrido de la maneta (me gusta que los frenos tengan poco recorrido hasta que empiezan a frenar) no creo que sean comparables. Además sólo la pinza (sin maneta ni cable) vale más que esos 28 €. Comparado con mis habituales Shimano M395, tiene menos potencia. No se cuanta, pero hay que hacer más fuerza para que frene. Pero para mejorar una bici sencilla me parece una buena opción. Por menos de 60 € tienes un juego con discos incluidos (por lo que veo los Shimano M396 cuestan parecido pero sin discos).


Volví al barrio donde me crié. Volvieron a mi mente muchos recuerdos, pero, a diferencia de en días precedentes, no fueron intrusivos ni dolorosos. Además por obra y gracia de la huelga de renfe tuve que embutirme con bici y todo en una UT446 repleta sin agobiarme. Otro indicio más. La calma va regresando poco a poco. Llevo muchas horas despierto pero estoy en calma. Ese es el primer paso. En unas semanas volveré a oír el despertador y a salir de la cama a una hora más lógica los fines de semana (pongamos que a las 9). Desde el miércoles vuelvo a tener ayuda extra para los días muy málos (Lorazepam). No la he utilizado, pero por lo aprendido éste año, si es necesario, no pasa nada. Cualquier medicamento puede tener efectos secundarios, pero un día de ansiedad bestial creo que hace más daño al cuerpo y mente.

Buenas tardes y buena suerte.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Luz y oscuridad

Disturbed suena en los auriculares de diadema:

"Looking at my own reflection
When suddenly it changes
Violently it changes (oh no)"


El primer trozo del día ha sido cubierto. Me he despertado definifivamente mucho antes de que sonara el despertador (hace semanas que lo apago antes de que suene). Pero he dormido algo más que ayer. La ducha siempre es agradable, sensación de calidez por el agua caliente y de limpieza. Después, bus + metro. Con música y un libro, el trayecto se hace menos agobiante, más amable.

Las cuatro torres. Con su cima desdibujándose entre las nubes. Noche de oscuridad y luces. En mi interior, también, emociones opuestas: calma y nervios. Pero la calma es cada vez más intensa. De nuevo siento esa marea dulce y suave que casi todo lo puedo. Una marea de calma y de calidez que es capaz de borrar casi toda la ansiedad.

Buenos días y buena suerte.



miércoles, 19 de diciembre de 2018

Alivio

(Creo que ya he escrito alguna entrada con el mismo título)

Alivio.

Intento recordar todo lo que me has dicho. Aunque ésta vez yo haya hablado y hablado mucho. Pero también me has preguntado cosas. Llorar alivia. Llorar y vomitar. Actos tan parecidos. Yo no pretendo llorar pero me resulta extraño llevar años sin llorar.

Los pasos dados. El camino recorrido. Las cosas que se me antojaban imposibles hace unos meses, que he hecho. Aunque sean sencillas. Pero, a la vez, importantes y preciosas.

Pensamientos no-logicos que tengo, pero se perfectamente que no son lógicos.

El cambio de tiempo que tanto afecta al estado de ánimo.

El vacío. Que me llamó. Te he contado literalmente lo que pensé y lo que negué en mi mente. De lo contrario no estaría escribiendo esto. Pero ahora es diferente. Sólo es un recuerdo que siento lejano. Ya no me hace temblar.

El miedo a la locura que tampoco es racional ni basado en la realidad. (Ese no es mi camino). Gracias por tu empatía y por esa comprensión tan necesaria. Me siento cansado pero lúcido. En paz conmigo mismo. Nuevos talleres, nuevos retos. Una amistad preciosa forjada poco a poco.

No puedo cambiar lo que otros digan o piensen de mi. Pero si (intentar) cambiar cómo me afecta.

Cambios pequeños que noto en mi interior. Cambios sutiles pero importantes.

Buenas noches y buena suerte.

La máquina virtual de ésta noche es un Nissan Skyline GTR R32





martes, 18 de diciembre de 2018

Mi forma de ver el mundo

Mi forma de entender la realidad es intentar comprenderla. Me gusta saber. Me gusta saber de cosas muy diversas. Soy curioso. Se podría decir que estoy ávido de conocimiento. Cualquier cosa con ruedas (desde una bici a un tren) me llama mucho la atención. Pero también la literatura, el arte, la arquitectura, la historia.

A veces pienso que mi forma de percibir la realidad es un poco particular. Mi memoria precisa y caprichosa. Mi forma de procesar la información que adquiero a través de los sentidos. Cuando la ansiedad me puede siento la necesidad de refugiarme en un lugar sobre todo silencioso, con colores neutros. Por eso mi casa está decorada en blanco y negro. Pero a la vez cada estantería está llena de libros, revistas y también de maquetas, lego, playmobil ...

Las motos.

Me llaman la atención desde finales de los 80. Siempre fueron algo deseado pero prohibido. Por el peligro que implican. La sensación de libertad y de equilibrio que he vivido las pocas veces que me he puesto al manillar de algún ciclomotor prestado, son únicas.

Mi forma de ver el mundo es llegar a sus rincones. No quedarme en su superficie.

Los scooters (un tipo de moto de rueda pequeña y motor cubierto) ahora en su mayoría tienen un chasis tubular de acero y una carrocería de fibra (Ejemplo, Piaggio Thypoon).


Pero la clásica Vespa, antecesora de todos los scooters, tiene lo que se denomina "carrocería autoportante" o "bastidor monocasco", donde chasis y carrocería son uno. Una estructura de chapa estampada y soldada parecida a la de un coche.




El tren delantero está inspirado en los aviones. Las ruedas son fácilmente desmontables para poder cambiarlas en caso de pinchazo (es de los pocos scooters con rueda de repuesto)

Las dos últimas fotos son mías. Del museo del diseño de Londres. Un viaje agotador pero precioso.

lunes, 17 de diciembre de 2018

DH (Descenso) Downhill

Para superar el surrealismo de hoy necesitaría una bici muy especial bajo mis pies y manos. Una bici de descenso. Hecha por y para bajar lo más rápido posible, sin importar lo roto que esté el terreno.
A pesar de todo, anímicamente me encuentro algo mejor.

(La bici es una NS Bikes Fuzz 29". Y se vende SIN PEDALES, como toda bici de un cierto precio, porque se supone que el usuario comprará también los pedales automáticos o de plataforma que prefiera. Yo le escogería unos de plataforma, quizás unos NS Bikes radiance. En ese color tornasolado tan particular me encantan)

domingo, 16 de diciembre de 2018

Camión todo terreno

No pretendo ser el más rápido, ni el más fuerte, ni el más guapo, ni el más inteligente. Sólo intento estar en paz conmigo mismo, aprender, avanzar.

Soy como un AUTOBUSERO GALÁCTICO pequeño camión todo terreno. Una carroceta rodando por angostos caminos llenos de barro y pendientes abruptas. O un camión de los que corren el Dakar. Son más lentos que un F1, o que cualquier otro coche de pista tipo Le Mans. (Están limitados por reglamento a 140 km/h. Acelerar y lograr grandes velocidades con una de esas moles de 10 toneladas, es cuestión de potencia. Pero pararlo es más díficil. Además los neumáticos derivan de los utilizados en camiones de obras públicas ... cuya velocidad máxima teórica es de 80 km/h).


Incluso el mejor camión con el mejor piloto del mundo a sus mandos y los mejores copilotos, puede quedarse enganchado en la arena.

Así comenzó mi año. Pero supe pedir ayuda para poder seguir hacia delante.

viernes, 14 de diciembre de 2018

YZF 1000 R1

Azul. Es mi color preferido.

Desde que tengo uso de razón me gustan las motos. También me dan mucho respeto, porque después de las bicis y los peatones son el eslabón más frágil del tráfico.

Yamaha YZF 1000 R1 de 1998. La R1. Creo que Rafael Cerro la definió en su programa "en marcha" como "La moto que todo el mundo quiere probar".

Desde que la vi en el Salón de la moto de Madrid en 1998 y, más tarde, en folletos publicitarios y revistas, me encantó. Se me antojaba y se me antoja algo inalcanzable. Pero siempre hay maquetas que cuestan infinitamente menos y sólo ocupan un pequeño espacio en una estantería.

Jacometrezzo. Una de mis calles preferidas. Casi en la plaza de Santo Domingo, multitud de mañanas de aquel mes de Julio, la vi aparcada sobre la acera. Nueva. Inmaculada.

Me imaginaba a sus mandos, escondido tras el pequeño carenado, en algún circuito, con el puño de gas a fondo.

Viernes

Expresar ideas sin alterarme y sin gritar. (Ojo, complicado). A la vez, gestionar el ruido y las incidencias lo mejor posible. Lorazepam quizás no es lo que hubiera necesitado. Sólo silencio y menos ruido.

Lo mejor del día sin duda son los audios de una personita. De Ágata. Gracias por tu cariño.

Escribí que para hacerme feliz me bastaba con un abrazo grande y cálido, con una cama en un lugar silencioso y apacible donde poder dormir muchas horas (sería feliz si pudiera dormir 8 ó 9 horas) y la ayuda de alguna calma química tipo benzodiazepinas. Estoy en casa, en mi refugio, mi caos ordenado. Tengo una cama grande y cómoda donde poder dormir. Y me siento en calma, en paz, sin la ayuda de ninguna calma química más a parte de la habitual (mirtazapina, compañera inseparable desde hace casi once meses).


X11

Honda fabricó a finales del SXX una "naked" (moto sin carenado) de 1100 cc llamada X11. No tengo el carnet que me permitiría llevar una máquina de ese tipo. Pero se me antoja una máquina virtual adecuada para recorrer distancias medias (porque no tiene carenado).

Es viernes y como bien dijo Manolo García "y los sueños brillan más". Al fin de semana le pido lo mismo que al resto de la semana: calma y las mayores horas de descanso posibles.

Buenas noches y buena suerte.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Libros

Los libros. Compañeros en los tediosos trayectos en metro. No tengo nada en contra del metro, pero, incluso en las líneas de gálibo ancho, los trenes se me antojan pequeños, estrechos, comparados con los habituales trenes de cercanías (UT's 446 y 465 en doble composición). Buscar un rinón de espacio vital en la UT y sacar el libro de la mochila ha sido lo habitual en las últimas semanas. Ya sea en formato electrónico (el ya veterano kindle no-táctil de 2011) o en papel. El papel todavía tiene su encanto. Es más pesado y voluminoso, pero no requiere una batería cargada (aunque el kindle dure semanas, mucho más que un móvil o una tableta). Además un libro en papel se puede tocar, oler (para quién tenga un olfato más preciso que el mío).

Ésta semana, al igual que las anteriores a partir de mediados de Noviembre, se me antoja complicada, larga, agotadora, desagradable. Y uno de los alicientes de cada día es leer. Como hace tantos años, explorar nuevos mundos creados por la imaginación de otros humanos.

En el precioso blog de ManusLinux hablan del libro que estoy leyendo.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Joyeux anniversaire



Me gustaría poder escribir todo el texto en francés, pero las últimas clases que recibí de ese idioma tuvieron lugar literalmente en el SXX.

Gracias.

Por las cosas que me has enseñado.

Por tu cariño.

Por tu apoyo.

Y. LO SIENTO.

Una vez escribí "te pido disculpas, pero es que me dibujaron así". No es verdad. Puedo cambiar, puedo ser menos impulsivo y más dulce.

Te deseo lo mejor, no sólo para mañana, el día en que naciste a la vida, sino para todos los días del año y todos los días de tu vida. También deseo lo mismo a la gente a la que quieres.

Me gustaría poder dibujar los colores de la bandera francesa en el cielo de la isla del tiempo adelantado. Como eso no es posible, te escribo estas líneas.

*La Patrouille de France (PAF pour Patrouille acrobatique de France) est la patrouille acrobatique officielle de l'Armée de l'air française créée en 1953. Avec les autres ambassadeurs de l'Armée de l'Air, sa mission est de représenter cette arme, et d'être l'ambassadrice de l'aéronautique française à l'étranger.

Los recuerdos

A la vez, mi más preciado tesoro y, mi condena, mi cárcel de carbono y titanio.

Intento recordar lo que sentí y viví en Diciembre de hace 2 años o de hace 3 años. Lo sentido y vivido el año pasado y hace 4, en 2014, lo recuerdo perfectamente. (Quiero creer que los pasos dados, entonces, y ahora, han servido para algo. Han servido de aprendizaje.)

Me cuesta recordar los meses más amables. Los días de tonalidades semejantes, pero todas neutras, o incluso agradables. Recuerdo una felicitación con una personita que guardaba la puerta. Recuerdo la despedida de Venus. También recuerdo algún viaje.

Dientes de sierra. Una especie de gráfica en la que se representa el nivel de ansiedad, las horas dormidas, las ganas de llorar, pero también los momentos de alegría serena, de paz, de calma. Cuando las horas y los días fluyen sin esfuerzo. Cuando el único límite a las horas dormidas es el tiempo físico disponible (incluso entre semana puede ser mucho, ya que basta con acostarse antes, lo que tengas que hacer entonces seguro que puede hacerse al día siguiente).

Hoy de nuevo ladré o bufé, cual perro rabioso, cual gato montés enrabietado. Pero supe pedir disculpas.

Una semana para el siguiente hito importante. Al menos, el día después del día después, podré descansar y dormir todo lo que sea capaz, espero que sea mucho. Casi como en AVRIL. No puedo volver a AVRIL con sólo desearlo. Por intenso que sea ese deseo. Si puedo intentar calmarme. Si puedo contarle todo esto a la psiquiatra.

Gestión de las emociones
Socializar
Imagen de mí mismo

Ahora al menos tengo algunas ideas o rumbos claros. Como en la pantalla de un gps del Dakar, hay una flecha que me indica hacia donde he de avanzar, pero no sé como llegar allí. Se me antoja que las últimas semanas he retrocedido en lugar de avanzar, pero incluso dentro de ese retroceso veo avances claros.
.
Al final, como en tantas ocasiones, quiero dormir y estar tranquilo.

Varias personitas me quieren y me apoyan cada día. Algunas, no cada día, pero si cada semana. Otras, quedaron en pausa. Detenidas. Pausa me recuerda a las viejas platinas de cassette donde escuchaba cintas de audio. O a los reproductores portátiles, también conocidos como "walkman". Incluso un viejo walkman puede ponerse de nuevo en marcha. Sustituyendo las pilas gastadas y quizás incluso sulfatadas. Quizás urgando en su interior. Pero, no debo preocupartme tanto, no me debería doler tanto lo que no depende de mi.

Si tengo que valorar éste año, la primera impresión es muy amarga, porque se me antoja que he vuelto al punto de partida y no he avanzado nada, sigo con ansiedad y medicación. Pero eso no es verdad. He dado multitud de pequeños pasos. Que a su vez dan sus frutos.

Ahora mismo necesitaría un abrazo y sé que alguien estaría dispuesto y encantado de darmelo. Eso es precioso.

Te quiero.

martes, 11 de diciembre de 2018

326

(Hay ruido de fondo. No soy responsable del ruido. Auriculares)


Las piedras.

He de buscar el camino más fácil. Aunque ruede al manillar de la Mecatecno Dragonfly virtual que, hoy será mi compañera de fatigas. Buscar el camino con menos pendiente. Trazadas limpias.

En mi montaña artificial hay muchos senderos y rampas empinadas. Ideales para una moto de trial, pequeña, ligera, compacta. Y si me canso de ir de pie sobre los estribos (las motos de trial no tienen asiento) siempre puedo detenerme a descansar un rato y disfrutar del paisaje, de la luz del amanecer, de la niebla.

Quizás pudiera cambiar la vieja moto de trial con motor de 2 tiempos por una montura eléctrica. Así podría rodar por los senderos en silencio. Casi como sobre una bici. Pero con menos esfuerzo.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Pantera 4

-Jefe de escuadrón a pantera 4. Mantenga nivel 290. Rumbo 180.

-Jefe de escuadrón a pantera 4. ¿Me ha recibido?

- Pantera 4 a jefe de escuadrón, le copio con dificultad. Tengo problemas con la radio. ¿Puede repetir por favor?

-Jefe de escuadrón a pantera 4, repito, mantenga nivel 290, rumbo 180. Está a 65 millas de la base.

-Pantera 4 ¿35 millas?

-No, negativo, 65, seis cinco. Por favor, intente mantener la calma y mantenga el rumbo. Le tenemos localizado en el rádar. Voy a transferirle al control en tierra.

-Pantera 4, le escucho muy mal. La radio está fallando de nuevo ¿Me recibe?

El jefe de escuadrón suspiró. Otro maldito novato. Otro maldito novato a los mandos de un avión de combate que costaba varios millones. Pero no podía pensar en eso ahora. Su vida estaba en juego. Era uno de los suyos. Era un alumno. Debía devolverlo al suelo sano y salvo.

-Pantera 4, mayday mayday mayday. Motor 2 no operativo. Fallo hidráulico.

-Copiado. Autorizado pista 18.

Un pequeño punto verde en la pantalla de rádar. Un pequeño punto que se acercaba a la base. El jefe de escuadrón cubrió un instante su rostro con sus manos. Se frotó los ojos intentando arrancarse el cansancio. Miró al controlador aéreo, que estaba en otro puesto de la torre, apenas a un par de metros del suyo. Su gesto serio le confirmó que la situación no pintaba bien.

Cónicas desde la arena

¿Quieres reconocerme en la pista? Ahora llevo un casco blanco, del mismo color que parte de la carrocería de mi nueva KTM Rallye. Pero mi interior es el mismo. En parte. En parte es distinto. ¡Soy distinto! Estoy cambiando. Aprendo. Aprendo de las situaciones. Crezco. Todavía me queda mucho por aprender. Me pregunto ¿por qué? antes de buscar la solución. Pero busco soluciones.

Cargo con herramientas y repuestos porque me gusta ser autosuficiente. Pero también para ayudar a los demás.

A veces las ganas de ayudar a cualquier precio me pueden todavía. Aunque me repita que no deba gastar más fuerzas de las necesarias. Lo que debo intentar hacer es seguir ayudando a los demás, pero con menos gasto de energía, física y anímica. Valorar lo que puedo llegar a conseguir y el esfuerzo que me va a llevar conseguir ese objetivo. Si el esfuerzo es desproporcionado para el logro a conseguir, mejor economizar esfuerzos.

Pensamiento lateral. Si no puedes subir una duna después de haberlo intentado varias veces frontalmente, quizás puedas rodearlas. O quizás puedas subir la duna con la ayuda de alguien. Me cuesta mucho más pedir ayuda que ser el que presta ayuda. Pero es algo que estoy aprendiendo a lo largo de éste año: a pedir ayuda. En el último mes he pedido ayuda varias veces y, a diferencia de hoy, si que ha merecido la pena. Relativizar, buscar lo importante. Concentrarse en lo esencial.

No me he enfadado. Bueno, quizás un poco. Ya cruzaremos el puente cuando lleguemos al río.

Ahora ruedo por el enlace. Un enlace no demasiado largo pero bonito. Camino de la super especial: un tramo mezcla de cronometrada de enduro y de circuito de motocross. Lo más divertido del día. Escuchar. Participar. Leer.

Buenas tardes y buena suerte.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Alba

Esperando a que amanezca para salir a andar. Para perderme bajo la luz del alba como un pequeño gato negro se confunde con las sombras.

He dormido mejor y estoy más tranquilo. Un poquito al menos. Mi mente gira a 10.000 rpm en lugar de las 15.000 de anoche.

En cuanto se intuya el amanecer saldré a pasear. Pasear siempre me calma y me hace sentir mejor.

El alba llegó por fin y fue preciosa. Aunque mi mente estuviera lejos de allí.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Interfase

Volver aquí siempre me provoca sentimientos encontrados. Me siento a gusto y cuidado, pero a la vez se me antoja que es volver a la adolescencia o al comienzo de la edad adulta. Cuando tenía 20 años (hace ya un tiempo de todo eso).

He sido capaz de configurar una zona wifi en el móvil y ahora escribo con un teclado de verdad, el teclado del diminuto portátil.

La niebla.

Los últimos kilómetros fueron en la noche y dentro de la niebla. Se me antojó una metáfora de la ansiedad y los agobios vividos en las últimas dos semanas largas casi tres. Me costó avanzar entre la niebla, con las luces cortas y a veces las antiniebla también. Me ha costado seguir aldeante todos estos días. Estoy muy saturado por todo, especialmente por los ruidos y conversaciones ajenas. Hoy ha sido un día bastante cansado, pero ya tengo una cama amplia al alcance de las manos.

Pero es muy muy pronto y si me voy a dormir ahora despertaré de madrugada. Escribir parece una buena forma de pasar un trozo de noche hasta que me pueda definitivamente el sueño.

El blog vuelve a ser un diario. Desdibujado, pero un diario.

Pausa. Esa va a ser la clave. Dejar correr, fluir, dar espacio. Trazadas amplias. No buscar los vértices ni las cunetas. No morder cunetas, ni responder de forma instintiva y automática, atacando.

(Ataque o me repliegue siempre tiro de hierro, cantaban Los Burros).

jueves, 6 de diciembre de 2018

Energía

Pensar antes de escribir. Pensar antes de actuar. Algo que me cuesta mucho y que a veces consigo.

Escribir desdibujado. ¿Por qué? Es mi blog. Me sirve para expresar cómo me siento. Se que dar vueltas a pensamientos negativos no me hace bien. Pero a veces es una forma de catársis. De drenar sentimientos.

Ansiedad: ha vuelto. No como en Abril, pero ha vuelto. Ahora vuelvo a dormir más o menos sin otras ayudas (zolpidem). Todavía no duermo como antes. Me despierto prontísimo incluso en fines de semana. En resumen, me cuesta calmarme. El trabajo y los transportes públicos me han vuelto a resultar agotadores y desagradables. Los estímulos sonoros y visuales me agotan, me generan más ansiedad.

La amistad. Vínculos que se rompen y vínculos que se crean.

Una amistad que se rompe. X15. El último comentario. Sólo pensar en haber perdido a una amiga me resulta tremendamente doloroso. No tengo demasiada energía ni física ni anímica. Por eso he de seleccionar a qué la dedico. Y perder el tiempo con personas que no me escuchan y que sólo me responden "cuando tienen tiempo" o cuando les puedo ayudar en algo, es eso, una pérdida de tiempo y fuerzas.

Pero hoy es festivo y no tengo que trabajar. Puedo hacer cosas que me apetezcan o no hacer nada. Eso haré.

La luz es preciosa. Hace un día precioso pero no puedo apreciar su belleza. La calle es un lugar desagradable lleno de gente. Los sitios sin gente son más agradables.

Los avances.

Pequeños avances: ser más sociable, expresar cómo me siento. Para una persona extrovertida esos avances serían mínimos, pero para mi son importantes.

martes, 4 de diciembre de 2018

Días

No ha sido el mejor de los días que recuerdo pero, ni mucho menos, el peor. Incluso los días medio malos tienen destellos, pinceladas, pequeñas, pero importantes, de calma, de safisfacción, de alegría.

Andando de nuevo, recorriendo de nuevo un camio, en parte distinto, en parte conocido. Encontrarse peor, recupearse, así, un montón de veces. Deslelarme, volver a dormir.

De nuevo en el camino.

Y hay cosas que ya no me duelen tanto.

Y cosas simples pero bonitas como frenos u-brake de bmx de colores. Tecnología ya un poco obsoleta pero todavía útil. Me hacen sonreír.


Aunque tampoco le hago ascos a un freno de disco hidráulico sencillo.

lunes, 3 de diciembre de 2018

X4

Imagina conducir un potente coche de rallyes con cuatro ruedas motrices. A partir de cierta potencia, sobre todo en tierra, dos ruedas motrices no son suficientes para traccionar. Quizás la excepción sean los Kit Car de 2 litros de finales de los noventa. Los Xsara KC, por ejemplo. Y los Porsche GT que han ganado varios nacionales de asfalto. En tierra es diferente.

Pero, tras los Mitsubishi R4, los R5 dominan asfalto y tierra. Y los N5 detrás. Son conceptos distinto. El R5 más de carreras. El N5, más económico. Motor transversal frente a motor longitudinal (con transmisión heredada de los Subaru Impreza). Pilotar una de esas máquinas sobre superficie deslizante y notar como tracciona, debe ser muy placentero.

De nuevo pensar en máquinas preciosas de cuatro ruedas me hace sentir bien. Pensar en la tracción y no en el barro.




sábado, 1 de diciembre de 2018

Una tarde de sol

Manolo García dice en una de sus preciosas canciones "Guardo una tarde de sol, una tarde de sol por si hace falta, ese es un tesoro que nadie podrá arrebatarme".

Una tarde de sol.

Por la mañana ya había escuchado el rugido potente de los coches de rallyes mientras esperaba mi turno en la ITV. Pero todavía tenía la tripa medio mala y no me apetecía hacer nada.

Por la tarde me di cuenta que podía ir a una especial (SS, TC) simplemente en bici. Hacía sol y la temperatura era agradablemente cálida, demasiado para ser Diciembre (Noviembre ya quedó atrás). Así que para allá que fui. Volver a ver coches de rallyes, ir en bici, estar al sol, me sentó bien. Parte de la ansiedad y la desgana para hacer cualquier cosa se diluyeron mientras veía el tramo. Hacer fotos, algún video, y cuando pasó el último coche me volví por donde había venido, de nuevo en bici, la preciosa 29" monoplato.

El día empezó con nostalgia (y muy pronto) pero, de nuevo conseguí revertir esa sensación.

Con una tarde de sol.


Melancolía (I won't fuck us over)

Los sueños nos unieron y nos separaron. Hablar en sueños en voz alta nos acabó de separar. Cosas que no puedo recordar. Como luchar con fantasmas. He releído la secuencia del correos de la antesala del final y se que no me ha hecho bien, pero no lo he podido evitar.

(The National suena de fondo:

I won't fuck us over, I'm Mr. November
I'm Mr. November, I won't fuck us over
Won't fuck us over, I'm Mr. November
I'm Mr. November, I won't fuck us over
I won't fuck us over, I won't fuck us over
I won't fuck us over, I'm Mr. November)

Me gustaría volver a estar entre tus brazos. No es posible. Me gustaría que al menos fuéramos amigos. Tampoco es posible.

Te he echado mucho de menos.

Yo no soy como vosotros. Tengo muy pocos amigos y cuando alguien con quien tengo un vinculo de amistad se aleja de mi, aunque sea por circunstancias completamente lógicas y previsibles me resulta muy doloroso.

Pero otro nuevo vínculo ha sido creado y me da mucha paz y me hace sentir bien. Y es mutuo.

Ahora ya nadie va a leer esto. Total, en Junio, la última respuesta a un post fue una frase que me sentó mal. Ahora vuelvo a escribir por mi y para mi. Pero vuelvo a tener a alguien que me escucha.

No todo es melancolía. Me he despertado de madrugada pero he dormido más que otros días. Además la tripa poco a poco está mejor y eso es un gran gran alivio.

viernes, 30 de noviembre de 2018

* I'm Mr. November

Se acaba Noviembre.

La primera impresión es que ha sido un mes malo, un mes de mierda, con más ansiedad, insomnio y hasta la tripa revuelta (podría extenderme en lo último pero hoy espero se acaben las conversaciones escatológicas y necesarias).

Pero no es así. Un mar de ansiedad en parte, si, pero con destellos preciosos. De complicidad, de comunicación, de acción, incluso de alegría. Me recupero antes de los días malos. Y si no puedo salir de ellos por mis propios medios pido ayuda.

(Algo así le contaré a la psiquiatra en unas semanas).

Estoy cansado pero el viernes ha sido mejor que el anterior y que el anterior del anterior.

Avanzando. Ya no me da miedo empeorar. Ya he empeorado y estoy en el camino de (volver a) revertir eso. Volver a arañar la calma, volver a dormir muchas horas. Hoy he dormido como 7 y me noto menos cansado que otros días.

En mi refugio. Un lugar tranquilo, acogedor, decorado en tonos neutros pero quizás un poco sobrecargado de pequeñas cosas que me gustan.

El viaje fue precioso pero muy cansado.

El vacío me ha vuelto a llamar pero le he vuelto a ignorar. Como dice Bunbuty "sigue dando vueltas si aguantas de pie".

*Mr November es una canción de The National. Noviembre es mi mes, en el que nací a la vida hace ya muchos años. Pero me siento mejor que hace 10 años o que hace 20. Estoy cambiando, creciendo. Me acepto, me supero, me quiero.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Sonrisa

Con los ojos húmedos sus labios dibujan una pequeña sonrisa. Las lágrimas son saladas pero cálidas. Cruzando el Salar de Uyuni. Un lugar de agua salobre y falta de oxígeno.

Sonriendo.

Si.

Y soy grande.

X8R-X*

Me alegra verte de vuelta. Soy tímido pero tengo empatía. Tu en parte eres como yo. Reconozco ese carácter sensible y nervioso. Yo no puedo curarte ni curar a nadie, sólo soy un humano pequeñito pero te escucho.

El sol.

Hablar bajo el sol de las noches infinitas de angustia.

Incluso en los días oscuros hay destellos de luz dulce y de calma. Y hoy no ha sido un día oscuro.

*X8R-X es un scooter de Honda con chasis monocasco de aluminio.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Desde las tripas del pájaro metálico

Ida

La pasajera de la izquierda creo ha pasado miedo en el despegue. Se ha cubierto la cabeza con una bufanda crema casi blanca. Se ha agarrado al reposabrazos derecho. He visto la huella de su sudor en la superficie azul oscura del reposabrazos.

Retorno

Desde las tripas del pájaro metálico que vuela. A caballo entre el 27 y el 28. La cabina es un poco estrecha y muy ruidosa. Casi preferiría la carlinga de un caza biplaza, con asientos en tándem. Ocuparía el trasero, de copiloto o navegante, ya que no soy piloto. Si que me gustaría acariciar los mandos, probar a alabear el avión. O tirar tímidamente de timón de profundidad para ascender suavemente. Imaginar todo esto me hace olvidarme de la estrechez y del ruido. Los auriculares ayudan, de todas formas. Quizás una de diadema me aislarían todavía más. Headset. Auriculares con micrófono, para hablar con los controladores aéreos.

(Necesito un retrete con urgencia. Ya queda menos.)

Volar es bonito pero cansado por las esperas. Volver a mi refugio. Tener que pedir cosas se me hace un poco agotador. Soñar, escribir, vivir. Ahora, poco a poco, puedo hacer las tres cosas. Sigo creando mundos en mi mente. Convertirlos en palabras es un poco más fácil.Vivir mi vida también lo es. Me refugio menos en mis sueños. Estoy satisfecho con mí mismo. Con mis pequeños avances. Pinceladas, destellos dulces. Relacionarme con gente. Poco a poco. El viaje ha sido cansado pero bonito. Como 2018. Pero el año no se ha acabado y seguro que es más bonito.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Capítulo XXXIX

Cuando veía el mundo desde esa preciosa y suave alfombra que cubría el suelo del salón de la casa donde me crié, un hombre de esa edad se me antojaba un anciano. Un dinosaurio.

Tengo menos pelo, canas (que con el tinte medio pelirrojo apenas se notan). Alguna molestia en mi cuerpo grande y robusto. Algún kg extra (nada que no se pueda solucionar con alimentación más racional y con ejercicio). Pero mentalmente, me conozco más, me intento superar. Tengo más confianza y seguridad en mi mismo. Me es más fácil expresar cómo me siento y pedir ayuda.

Éste año no hay coches de rallyes en un día cómo éste. Pero si lugares preciosos por visitar.

Miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un divan de hotel*

*(Manolo García. En una playa calma)

... de una ciudad del sur, no sé qué año, quizá en el noventa.
Conmigo mismo, a solas, y sin saber darme descanso.

Han pasado 4 años y algunos días desde entonces. Sé que he avanzado. Pero la vuelta al insomnio me está agotando mucho físicamente y, sobre todo, anímicamente.

(1)
Si en cama propia no conseguía dormir más de 4-5-6 horas (ahora alguien me vendrá PUES YO DUERMO ESO TODOS LOS DÍAS Y ESTOY GENIAL. Cada humano es distinto y, algunos necesitamos dormir más que otros. Necesitar y ser capaz no es lo mismo) en cama ajena pues peor. 

Además con un cambio de hora y de luz. Me da rabia que por ansiedad e insomnio no pueda disfrutar de todo esto. Pero me quedo con los lugares bonitos visitados y por visitar.

(Igual te tenía que haber pedido 2x1 en el DDLC)
Objetivos del día: conseguir unos auriculares. Luego leeré esto y sentiré que lo ha escrito otra persona.

He conseguido unos auriculares. También he paseado por un parque precioso. Museos, calles, tiendas. Estaciones de metro. Me he agobiado en algún momento pero menos que ayer.

(2)
Conseguí dormir más que ayer. Como 8 horas. Y el día de ayer no fue tan cansado. Espero que hoy también sea un día más bonito que amargo y agotador.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Tom rider (Lara Croft Returns. Propios y ajenos)

Cuando las cosas relativamente fáciles se complican. Lo que era una autopista rectilínea se transforma en un camino lleno de BARRO, de charcos. Incluso con ríos caudalosos que vadear.

Interno. Externo. Propio. Ajeno.

No tengo un Land Rover Defender como el de Lara Croft. Ni en la plaza de garaje ni uno virtual, en la mente, en el corazón. Pero aún así no fue tan imposible cómo me parecía antes.

(Cascos puestos. Hay gente contándose la vida -cosa que hacen los neurotípicos- y una chica afinando la guitarra. No tendrá otro lugar para hacerlo. El MP3 rojo me está salvando el culo otra vez. En los otros asientos había más silencio).

Hoy igual si que necesitaría un todo terreno como el de Lara Croft para superar las trialeras. Peeeero todavía no lo tengo. En fin. Si todo hubiera ocurrido una semana después el camino (dentro del camino) hubiera sido más difícil.

Más horas dormidas. Más comunicación.
Hay gente que se mueve y que habla y que hace ruidos (música, ruiditos de móviles) a mi alrededor. Es un entorno poco amigable. Pero me encuentro mejor. Tengo música, lectura, agua y un poco de comida.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Aguamarina

Los colores.

En realidad pocos colores me desagradan, ni siquiera el negro.

Pero el aguamarina me encanta y me transmite calma.

Destellos aguamarina. Ser capaz de dormir un poco más. Estar más calmado. Hablar con alguna compañera de trabajo (curiosamente suelo llevarme mejor con las mujeres). Caminar ya sea bajo un sol tenue o bajo la lluvia. El abrigo de la buena suerte. Los audios larguísimos con un par de personitas. Poder expresar cómo me siento incluso cara a cara.

Aguamarina.

Amistad. A diario. Comunicación.
Profesora. Sé que tienes muchas cosas que hacer. Pero también sé que me tienes cariño. Yo a ti también.

¡GRACIAS! ¡BUENAS NOCHES!

jueves, 22 de noviembre de 2018

Clio N3

Llevo muchos post tristes y feos. Ha sido una semana complicada pero a la vez bonita. Los coches de carreras son una de las cosas que me sacan sonrisas incluso en días un poco reguleros.

Hoy soñaré que piloto un Clio N3 por alguna carretera de asfalto roto y llena de curvas, pero bonita.

Quizás en Alicante. En buena compañía.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

DDLC + 1

Incluso un día como el de ayer, agotador, con momentos de mucha tristeza irresistible y amarga, se me antoja fue menos complicado que otros días parecidos a principios de año. Soy más resiliente (todavía más). Aprendo de los errores. Ya no considero una derrota tan grande tener que recurrir a la ayuda o calma química como entonces.

Lo que lleva de noviembre me ha resultado duro pero bonito. Enriquecedor. Agridulce. A veces más desasosegante que agradable. Pero otras precioso.

NO GENERAR CONFLICTO.

¡Ah! La capacidad de vender humo. Otra vez pisando piedras, actuando de forma irracional y kamikaze. Intentaré, como bien me dijo VENUS, estar por encima de todo eso.

DDLC se me antoja algún tipo de componente electrónico. O uno de esos sofisticados recubrimientos en las barras de una horquilla o en el pistón de un amortiguador.