Podía haber sido un día más. Ayer. Pero no fue un día más, sino un día especial. En parte.
Fui capaz de sobreponerme a un pequeño contratiempo. Me supo mal que algo sin importancia me alterara, pero a la vez sentí que me alteraba menos que antes y que, al menos en un pequeño grado, era capaz de controlar mis nervios.
Lo otro no lo esperaba. La sinceridad. La comprensión. Y sus palabras me sorprendieron y alegraron. No pensé, por ejemplo, que le interesara el dibujo. Y que pudiera apreciar, como yo, la infinita paleta de colores rosados del cielo del atardecer.
Ahora es muy pronto o muy tarde y me he desvelado. Pero estoy sereno. Tranquilo. Y necesito escribir, para que la niebla del olvido no arañe este pequeño recuerdo.
¿Imagino que se trata de ella?
ResponderEliminarPues no. No era mi niña bonita. Solo una miss, o mejor dicho, ex-miss.
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