El limbo se ha comido ésta entrada. Quizás sea mejor así.
No puedo calmar la tormenta pero me puedo calmar a mi.
Sobre arena, barro, piedras ... siempre adelante.
Con el (antaño se me antojaría pequeño) plato de 32 dientes se puede llanear a más de 30 km/h o subir cuestas muy empinadas, dependiendo de la corona escogida. Espero poder controlar mi estado de ánimo en un futuro cercano y que los días sen más fáciles.

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