domingo, 7 de enero de 2018

Día 3

Duermo razonablemente bien. En torno a 6h. Aunque me despierto escandalosamente pronto. Como a las 5 o 6 de la mañana. Algo un poco desesperante los fines de semana. Las noches de invierno son muy largas. Además llueve y no puedo salir en bici de madrugada si me desvelo un domingo (algo un poco peregrino pero que he hecho muchas veces en mis épocas de insomnio).

Me siento mucho más calmado. Todavía me altero con facilidad. Pero en general predomina la calma.
Intento hacer ejercicio cada día. Si llueve, bajo techo. Me sienta bien y me calma.
Ejercicios de relajación por la noche. Para mí naturaleza dispersa, lentos y hasta agobiantes. Pero creo que me hacen bien.

Todavía no he recurrido a la calma artificial. Supongo que la reservo para los días malos de verdad.

La lluvia. Aprendí a ver la lluvia como algo que limpia, en lugar de lágrimas. Pero aún así en días como estos, sobre todo la falta de luz, me afectan un poco. A la vez me apetece a veces salir de casa y aunque solo sea andar. 

El recuerdo de ayer es caminar bajo la lluvia y ver preciosas piezas de bicis en escaparates.

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