De no haberlo vivido se me antojaría una especie de sueño o quizás una pesadilla. Recorrer en bici lugares a veces desolados, a veces en plena oscuridad.
No recuerdo concretamente a qué hora me desvelé definitivamente. Pero era muy de noche. Al menos no llovía y pude hacer lo que me había apetecido otras muchas noches infinitas de desvelos: salir a rodar en bici. Me encanta esa sensación de recorrer la ciudad cuando la mayor parte de sus habitantes duerme.
La temperatura era fría, pero forrado de ropa y con apenas mi (gran) nariz a la vista, apenas tenía frío. Mis piernas estaban algo cansadas así que acorté el camino hasta un destino escogido casi al azar mediante el habitual cercanías (UT 465 en doble composición). El mismo lugar la madrugada de un domingo, la misma estación, era completamente diferente. El convoy estaba casi desierto y de fondo se escuchaban risas y conversaciones etílicas. En Cantoblanco Universidad volví a rodar. De día me oriento bien, pero de noche y en sitios poco iluminados, me cuesta. Aun así encontré el camino más corto desde la estación hasta el carril bici de la carretera de Colmenar. Que no recuerdo haber recorrido de noche. Una vez en plena oscuridad si que hubiera necesitado una luz delantera más potente. Porque me costaba ver los límites del carril bici. Tanto que pasado El Goloso me di media vuelta y regresé de nuevo a la civilización en cercanías.
Rodar en bici al menos me sirvió para que lo que quedaba de noche -en invierno amanece muy tarde- pasara más pronto y para dejar un poco de darle vueltas a la cabeza. Ir en bici siempre me sienta bien.
Semana agotadora pero bonita. Y la próxima, también será importante.

¡Qué valiente eres! Rodando por la noche... yo no lo haría, pero solo porque no me gusta la oscuridad, puuagh! También supongo que eres un "búho" y tu cerebro funciona bien de noche, el mío como que se queda parado a las 4 de la tarde, se reactiva un poco de 8 a 11 y luego nada... y una vez en la cama me quedo en la cama! Seguiré leyendo tus crónicas :)
ResponderEliminarA mí la oscuridad no me disgusta. Lo único que hubiera necesitado es una luz más potente en plena oscuridad. Y una vez despierto y desvelado, tampoco tenía nada mejor que hacer.
EliminarMi cerebro funciona razonablemente bien si logro dormir.