lunes, 22 de enero de 2018

Sensación

Sobre una bici, y en general sobre cualquier cosa de dos ruedas, la rueda delantera es fundamental. Puedes bloquear la rueda trasera frenando (hasta cierto punto, si es en curva es diferente) y no tiene por qué pasar nada. Pero si "pierdes" la rueda delantera sueles acabar en el suelo. (Y toco madera que hace mucho tiempo que no me caigo).

Esa sensación. De sabor amargo y húmedo subiendo desde la boca del estómago. Cuando frenando fuerte con el freno delantero notas y escuchas como la rueda está a punto de bloquearse. O cuando bajando rápido por una pista, pisas algo que no has visto bien, una piedra, un surco hecho por el agua de la última tormenta, una zona de grava imprevista, y la bici protesta, sacudiendo el manillar. Lo siguiente puede ser salvar la situación ("librada") o caerse.

Son semanas de muchos altibajos anímicos, con o sin medicación de por medio. Y cada vez que me vuelve la ansiedad, cada vez que me vuelven las ganas de llorar, los nervios infinitos, recuerdo esa sensación sobre la bici. Cuando estás a punto de caerte o esquivas algo con un golpe de manillar en el último momento. Sobre la bici soy prudente y lento. A más velocidad, más posibilidades de cometer un error y caerte. En la vida es diferente. Estoy aprendiendo a que las cosas me afecten menos. Recompongo mi chubasquero, mi coraza. Vuelvo a estar bajo la lluvia.

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y ahora estoy de nuevo bajo la lluvia. Con barro en las zapatillas y en la cara. (Traducción > lluvia / barro / arena = ansiedad)

Reconocer que no me encontraba bien y que de nuevo necesitaba ayuda me costó mucho, en esfuerzo mental, pero poco en tiempo. Es un primer paso. Ahora de nuevo logro dormir bastante bien (hoy sonó el despertador y estaba dormido, por primera vez en un mes). En parte gracias a mi nueva amiga y aliada la Mirtazapina. En parte gracias a mi mismo.

Vuelven las cuestas arriba. Pero ahora me conozco mejor. Y además para subir la-madre-de-todas-las-cuestas (que es como se me antoja mi vida alguno de estos días, porque vivir duele) tengo un nuevo cassette 11-42 10v. No hay cuesta que se resista a esa descomunal corona de 42 dientes.

Lo repito mentalmente: Voy a salir adelante. Voy a subir la cuesta. La calma es más fuerte que la ansiedad. NO PUEDO CALMAR LA TORMENTA PERO ME PUEDO CALMAR A MI.



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