Escribo desde un lugar de sobra conocido. Un parque descuidado. Sin preciosos gatos hoy. Bajo nubes perezosas y una temperatura suave, diferente a la del viernes.
Salvo la pereza y el apetito un poco desbocado me siento bien. Y eso es precioso.
Intentaba recordar esperas parecidas y al final lo logré por medios electrónicos, como casi siempre.
Al final lo que me preocupaba hace X2 semanas se solucionó solo. Y, por una vez, el contador acortó una semana.
Hoy ligeramente más molesto. No sé si por estar el domingo tirado en el sofá. Intentaré nadar un poco el viernes.
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