Incluso en semanas neutras, agradables, la rutina, las esperas eternas en medios de transporte varios (sobre todo cuando he de hacer muchos trayectos). Las molestias en la espalda (y a veces en las rodillas, mucho menores que en enero) me pueden. Y estoy cansado y tengo más ansiedad (y apetito). Aunque puedo dormir bien.
La bici siempre es una solución para hacer el habitual trayecto más corto (que no es muy largo pero, a veces se hace pesado). Y desde luego más agradable.
Ayer le hablé de talleres y relatos a una compañera. Igual acaba leyendo uno de mis relatos. Tengo cada vez menos máscaras. Y me gusta. Y me gusto.
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