De nuevo, arañando la calma. El descanso era muy necesario. Entre mi capacidad para gestionar las emociones, el descanso, la primavera y su luz suave, sus días largos, me encuentro mejor. Y dormir es maravilloso. Que no dormía realmente mal salvo días puntuales, pero es una lata despertar muy pronto un sábado o un domingo. Ahora es distinto. Y dormir la siesta (como el miércoles, o como hoy), despertar tarde, es precioso.
Como siempre pensando en que decirle a la psiquiatra, en estas casi ocho semanas ha pasado casi de todo. Pero la sensación es positiva, no es una sensación, es real.
Echo de menos a una personita.
Buenas tardes y buena suerte.
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