Hay veces que las palabras fluyen casi sin querer. Y otras que no.
Me está costando LA VIDA escribir dos relatos. Pero, aunque me cueste, es precioso. Es precioso pensar en nuevos talleres, nuevos relatos, leer en voz alta y todas esas cosas preciosas. Y no únicamente en cómo me siento.
Dormir bien es precioso. Estar tranquilo. Que la rutina no sea desagradable. En un día de calma y de casi paz (aunque los días tengan claroscuros y altibajos) es difícil comprender la lluvia.
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