Nunca pensé que me agradaría tanto leer en los talleres. Cuando escucho los relatos de los demás todavía siento que mis relatos son un desastre, a veces. Pero me atrevo a leerlos. Aunque a veces me cueste horrores escribir.
Todavía recuerdo la sensación de mezcla de ilusión y satisfacción, pero también nervios y calor en la cara del miércoles en la consulta. Apenas una hora después estaba en otro taller, maravillándome con los relatos de los compañeros.
Empieza la semana, con algo de pereza pero muchas horas dormidas y el recuerdo del descanso, del taller, de los sitios vistos. La luz es preciosa y delicada, todavía suave. Sin el calor del verano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario