Pequeños detalles preciosos. De comunicación, de interacción.
Le pregunté como se encontraba. Molestias del cuerpo que ya duraban varias semanas. Por el resultado de una prueba. Me intereso por ella y ella se interesa por mi. Me pregunta qué tal me fue la última cita con la psiquiatra. No se atreve a preguntarme porque sabe que soy muy sensible, y hay veces que no me gusta ni siquiera que me pregunten cómo estoy. Aunque hay formas y formas de preguntar. Si tengo mucha ansiedad casi todo me molesta y me sabe muy mal no saber calmarme, como para que me recomienden que me relaje.
Interesarse el uno por el otro. Es precioso. Antes, no me habría atrevido a preguntarle. O mi relación habría sido tan inexistente que no me habría enterado de lo que me pasaba.
Si, éste lugar a veces es un patio de colegio, con polémicas infantiles. Unos hacen, otros no hacen, unos y otros opinan de lo uno y de lo otro y así en bucle constante.
Pero, tal y como le decía a Venus, estoy por encima del barro. A veces vuelvo al barro, pero ir de lado sobre piso deslizante al volante de un potente R5 de rallyes, tiene su encanto. Es un reto.
Gracias por preguntar, gracias por tu apoyo. Los pequeños detalles son importantes.
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