Mis compañeros (la mayoría) son muy ruidosos. No pueden estar un minuto callados. Se nota el cambio de clase o los descansos por la subida del volumen de las conversaciones. Dan golpes al suelo o a la mesa. Hacen ruidos con el boli o con lo que sea.
Hoy me han agotado, los ruidos, la gente, las conversaciones, tener que cambiamos para bajar menos de una hora en el taller, no poder hacer nada porque somos muchos. La gente me me pregunta cosas o qué hay que hacer como si yo fuera el profesor. La gente que habla y habla.
Por otra parte, he empatizado más con una persona maravillosa y me doy cuenta de que hay gente con una sensibilidad parecida.
Además voy pudiendo filtrar ruidos y conversaciones y puedo desconectar mientras una persona me sigue hablando. Es de mala educación decirle que se calle, es de mala educación o resulta muy brusco. Pero si intentas hacer otra cosa mientras te hablan, eso está mejor visto.
Me doy cuenta de que la mayoría de las asignaturas son de aprender conceptos. No tanto de fórmulas y números. Creo que lo puedo hacer bien.
Ahora es mañana y voy en un precioso tren, una unidad de tren eléctrica de la serie 446, que tiene motores de continua controlados por chopper. No sabía todo eso hace unas semanas. La tensión en catenaria, la serie, si, el resto no. He decidido cambiar mi destino e ir a un sitio donde nunca he ido en tren y, a partir de ahí, improvisar.
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