Clase surrealista, compañerismo, locomotoras y náuseas. Debates encendidos que no van a ningún lado. Faltas de respeto entre compañeros y bromas pueriles que hacen daño. Pero al final es otro aprendizaje. Yo, impasible.
La gente el viernes noche/madrugada: tiene ganas de socializar con otros seres humanos. Salir. Dependiendo de la edad y de otros factores, puede ser a un bar de copas, a una discoteca, a cenar, de botellón.
Yo no tengo ganas ni fuerzas de ver a nadie.
Me pregunto cómo he llegado a la edad adulta. Pues, básicamente:
Con la ayuda de mi familia.
Porque soy resiliente.
Por puro instinto de supervivencia.
Creando mis propios mundos imaginando, leyendo, escribiendo.
Hay alguna probabilidad, que desconozco, de que no hubiera llegado a la edad adulta. Así que me doy por satisfecho, por el aprendizaje y por seguir con vida.
Ya en casa, por fin. Yo no sé cómo he podido conducir 13 kms de noche y con tráfico sin cucharas. Porque conozco el camino y conduzco razonablemente bien, supongo.
Hoy no he tenido ganas de llorar, y se que es un progreso. Si se van las náuseas y logro dormir 6-7 h, genial.

No hay comentarios:
Publicar un comentario