que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño porque no sé adonde va
Marea - Como el viento de poniente
Soy una oveja con piel de lobo entre lobos. Soy un neurodiverso entre neurotípicos. Soy un loco entre cuerdos. No soy normal. No tengo las herramientas para socializar (ni para ligar) que tienen los neurotípicos. Observo ilusionado y extrañado cómo hacen cosas que se son habituales entre seres humanos sociables (como iniciar una conversación con una chica que te resulta a atractiva, o, simplemente, porque te apetece socializar). Pero no soy como ellos.
Siento que estoy defectuoso (lo que no es cierto). Que no tengo un lugar en el mundo. Que me agotan cosas que son placenteras y casi innatas para otros seres humanos, como socializar.
Ayer fue un día agridulce. La mezcla de cómo me siento por el inicio de las clases y del otoño, y también, del cansancio por la consulta con la psico del seguro, consulta preciosa pero dura. Conseguí no saturarme en las clases, mirar por mí, utilizar la tecnología a mi favor, aunque no fuera un nativo digital. Y disfrutar en el recreo jugando al frisby con mis compañero o casi futuros amigos. Aunque haber tenido que rechazar un plan para socializar el fin de semana, un día antes, me dejaba una sensación agridulce.
Al final, en la clase se repite lo vivido en el colegio y en el instituto, pero teniendo 42 años y con más herramientas, en todos los sentidos. Las bromas. Los grupitos, la gente que no calla. Reírse de alguien como forma de diversión. Lo que pasa es que ahora si que tengo dientes y, a la vez, soy capaz de autoprotegerme y, de atacar (desde la palabra y con educación). No se si tengo dientes o tengo uñas o ambos. Soy un gato entre lobos. Ellos son más grandes y resistentes, yo soy más ágil, y, quizás, hasta más rápido en pura aceleración. Un gato acorralado y rabioso puede hacer mucho daño, aunque eso implique dañarse. Dañarme. No lo voy a hacer.
A la vez, fue agridulce por la forma de dar (o no dar) las clases de algunos profesores. Leer una presentación copiada de otro lugar no es dar clases. Escudarse en que hay un temario que dar, cuando se han perdido x12 horas de clase por causas no imputables a los alumnos. Escudarse en que es muy sencillo y que no se puede parar en ello, para no resolver los problemas. Amenazar con que hay cosas más difíciles. Algo que hemos visto en poco más de clase y media (menos de 3h) y, a todo correr, seguro que cae en el examen.
Y hoy es un nuevo día. Ayer, apareció un examen imprevisto, un test, que más o menos me voy a inventar (pero después de leermelo) y una tarea imprevista. La tarea está hecha. Y el examen ya puesto la semana anterior, pues parece sencillo, pero es el primero y llevo desde ese viernes de mediados de junio (11 de junio de 2021) sin hacer un examen del instituto. Si ha habido algún que otro examen, fuera online, o fuera en una tableta y presencial (en el curso de HVT) o fuera el examen final de la formación, el famoso de "te tomas una tila y te tranquilizas", cuando había tenido ideación suicida apenas dos semanas y media antes.
Voy a leerme el tema del examen 1 y a leer por encima el tema del examen 2. Y a seguir dos máximas:
- Un 5 es un aprobado y me sirve (dicho sabiamente por mis compañeros del GS).
- Si no me acuerdo de algo, me lo invento, que para eso tengo altas capacidades (dicho por mí).
Buenos días y buena suerte.
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